ANGELS LIKE YOU//BAJIFUYU

Summary

''Los ángeles como tú no pueden volar al infierno conmigo''. ★Bajifuyu★ ★Los personajes de la historia le pertenecen a Ken Wakui★

Genre
Thriller/Scifi
Author
momo
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

¿Heaven?

Todo era negro alrededor, no recordaba con exactitud que era lo que había ocurrido, en realidad Chifuyu no lograba recordar nada.


Intentaba abrir los ojos, pero no lo lograba, sus parpados pesaban tanto que el abrir los ojos le resultaba imposible. El sitio en el que se encontraba era muy silencioso, talvez demasiado para su gusto, el silencio muchas veces es aterrador.


No sabe cuanto tiempo estuvo así, ¿Qué fue lo que hizo para estar en aquellas condiciones? Es que, ¿aún estaba vivo?, ¿Dónde estaba?


Después de varias horas, días, semanas, meses, Chifuyu no sabe cuanto tiempo es que lleva así. Poco a poco la pesadez de sus parpados desaparecía, cuando finalmente pudo abrir los ojos observo el sitio en el que estaba.


Todo a su alrededor era blanco, tan blanco como la nieve.


Se sintió tan aturdido, que ni siquiera se percato que se encontraba tumbado sobre ¿agua?


Poco a poco se reincorporo logrando por fin sentarse, una sensación de calidez lo invadió, se sentía tan extraño, tan lleno de paz.


Cerro los ojos en un nuevo intento de recordar cómo es que había llegado a ese lugar o quien lo había llevado ahí.


Y entonces todo vino a su cabeza.


–Takemichi –murmuro en voz muy baja.


Sus manos de inmediato se dirigieron a su cabeza, al instante una de ellas se sintió húmeda.


Sangre, su mano estaba manchada de sangre, sin embargo, no sentía absolutamente nada, ni un poco de dolor.


Recordaba estar atado junto a Takemichi, Kisaki lo había descubierto, entonces él le disparó y todo a su alrededor se volvió negro.


Hasta que despertó en aquel sitio, tan blanco y lleno de paz.


Fue entonces que cayó en cuenta.


¿Él había muerto? ¿Qué se suponía que era ese lugar? ¿Era lo que todos llamaban cielo?


Un lugar sin color, sin dolor, sin sonido.


Chifuyu nunca había sido muy creyente respecto a los temas de una deidad suprema a la cual la humanidad le debía todo. Sin embargo, siempre creyó en un edén, al cual todas las almas acudían después de partir de aquel mundo humano, ahí era donde se encontraba Baji.


Si Chifuyu se encontraba en aquel lugar, significaba que...


Se puso de pie poco a poco, sintiendo como sus piernas temblaban levemente.


Poco le importo, tambaleándose comenzó a caminar, sin rumbo, no sabia hacia donde iba, solo se dejo llevar por sus torpes piernas.


¿Cuánto había caminado?


No lo sabia con certeza, un largo tramo o eso era lo que quería creer, le aterraba la idea de haber caminado en círculos todo ese tiempo.


No sentía cansancio, sin embargo, se había fastidiado de caminar sin rumbo, era por eso que se había detenido.


Tal vez se encontraba en algún otro lugar, sin nadie a su alrededor.


Solo.


Desde que Baji se había marchado la soledad le aterraba demasiado, algunas lagrimas comenzaron a escapar de sus ojos, se concentro tanto en si mismo que, no noto los murmullos que se escuchaban a lo lejos.


Le tomo segundos, reconocer aquellos murmullos tan familiares.


Cuando alzo su rostro finalmente lo vio, frente a sus ojos.


–Hmm, ¿Qué se dice en momentos como este? ¡Bienvenido!, no eso sonó demasiado raro.


–¿Buen trabajo?, no definitivamente eso no... ¡Demasiado pronto idiota!, no creo que esa sea una buena idea, creo que lo mejor sería –el dueño de los murmullos se dio la vuelta, observándolo directo a los ojos -Gracias por todo Chifuyu.


No lo podía creer, no podía ser cierto, ¿estaba soñando?


Baji, era Baji el que se encontraba ahí, justo frente a él.


–Baji-san –lo que salió de su boca fue un susurro casi inaudible, las lagrimas no tardaron en aparecer –¡Baji-san!


Sin dudarlo comenzó a correr hacia Baji, sus piernas torpes y aun débiles se enredaron a pocos centímetros de llegar hasta su destino, Chifuyu solo cerro los ojos esperando el impacto, no esperaba que unos fuertes brazos lo sostuvieran, chocando contra el pecho de Baji.


–No recuerdo que fueras así de torpe –una pequeña risa se escuchó en su oído.


–Baji-san –las manos de Chifuyu se mantuvieron en aquel pecho, acurrucándose un poco mas en el cuello del más alto, oliendo, tocando, quería asegurarse de que todo eso era cierto y no uno mas de los tantos sueños que de vez en cuando tenía.


Baji se separo un poco, moviendo una de sus manos para posarla en el cabello de Chifuyu, ya no había rastros de sangre en él.


–¿Creciste un poco más? –cuestionó el más alto –Ahora ya no tengo que inclinarme tanto para verte.


–Solo un poco –respondió Chifuyu un poco sonrojado –aún sigues siendo mas alto que yo.


–Ese traje te queda genial, debió ser costoso –su mirada lo recorría de pies a cabeza, observando cada detalle de el –te hiciste adulto.


Aquella sonrisa tan típica de Baji se dibujo en su rostro.


La mano del mas alto recorrió todo el cabello de Chifuyu, dejando pequeñas caricias para finalmente posarse en su nuca.


Con lentitud acerco al de ojos azules hasta estar tan cerca de él, se inclinó un poco para que su nariz llegara al cuello de Chifuyu, respirando profundamente, llenándose de aquella fragancia aun presente, rosando su nariz, casi ronroneando al reconocer aquel aroma que había extrañado durante aquel tiempo.


–Sigues oliendo tan bien –confesó Baji, separándose por fin.


La cara de Chifuyu estaba roja como un tomate, había olvidado el coctel de emociones que sentía cada que estaba cerca de Baji.


–Das la sensación de ser Chifuyu-san.


Los sollozos del ojiazul eran todo lo que salía de sus labios, aun no lo podía creer, estaba con Baji, por fin estaba con él.


–¿Te parece si vamos a un lugar maravilloso? –nuevamente Baji estaba hablando –podemos conseguir todo el peyoung yakisoba que queramos.


Sin aviso Baji tomo la mano de Chifuyu para arrastrarlo hacia aquel lugar maravilloso del que hablaba.


Caminaron por un rato hasta llegar a aquel sitio, Baji estaba en lo cierto, ese lugar era maravilloso a diferencia de donde se encontraban, aquel lugar estaba lleno de árboles, flores y un gran lago en el centro, era tan bello que hipnotizaba, lucia igual que una pradera.


–Aquí todo toma forma de lo que quieras, un salón de clases, un parque, un viejo edificio, todo lugar que imagines puede ser realidad –explicaba con calma el de ojos avellana –sabes, muchas veces imagine aquel viejo edificio en el que solíamos vivir, sin embargo, todo era tan solitario, solo me sentaba en las escaleras a esperarte –confesó un poco apenado –pero tú nunca llegabas.


–Baji-san, yo...


–No lo digo para que te sientas culpable, ni algo por el estilo, solo... deje de pensarlo cuando me di cuenta de lo egoísta que era querer tenerte junto a mi cuando tu tenías toda una vida por delante –una sonrisa amarga se formo en su rostro –¿Estoy siendo egoísta al sentirme feliz porque ahora ya estás conmigo?


–No lo eres, no sabes la cantidad de veces que yo llegue a culparte por haberte ido, por haberme dejado tan solo... yo solo era muy estúpido, pero ahora estoy siendo sincero al decirte que estoy feliz de estar aquí, junto a ti nuevamente – mencionó Chifuyu ya un poco mas tranquilo.


–Aquel lugar en donde te encontré, se llama guía, solo tienes que seguir caminando hasta que te des cuenta que en realidad no hay ninguna salida, pero aquí se puede estar tranquilo, no sientes dolor, preocupaciones, absolutamente nada, hasta que te des cuenta que cualquier lugar que imagines puede ser realidad –Chifuyu lo miraba con atención, no queriendo perderse ninguna de las palabras que Baji decía –tengo que confesar que yo me tome mi tiempo para percatarme, después de todo no soy tan inteligente como tú.


¿Se supone que tenía que sentir miedo? Eso era imposible al lado de Baji.


Una tonta sonrisa se formo en su rostro.


–Te extrañe tanto Baji-san –por fin se atrevió a decir intentando ocultar su rostro entre sus manos –por favor no vuelvas a dejarme.


Los ojos de Chifuyu se iluminaron cuando vio a Baji tomarle la mano.


–Claro que no fuyu, ahora estoy aquí contigo y no me pienso ir, después de todo siempre caminaba por toda la guía con la esperanza de encontrarte, o a alguno de aquellos idiotas, pero eso es otro asunto.


–¿Entonces que me encontraras no fue una coincidencia? –pregunto el ojiazul.


–Por supuesto que no, aunque tengo que admitir que me sorprendí mucho cuando te vi, no creí verte a ti primero por aquí –contestó –tenía mucho miedo, creí que estaba en el lugar equivocado, creí que tu estarías en otro lugar, mucho mejor que este, pensé que jamas volvería a verte –dijo acariciando con su pulgar la palma de Chifuyu.


–Después de todo los ángeles como tú no pueden volar conmigo al infierno –susurró.