Introducción
Guillermo, un chico muy extravagante, hiperactivo, extrovertido y con muchas ganas de salir adelante, un chico que ha sufrido mucho de bullying por su identidad, sus gustos y su forma de vestir, un chico que tiene el Instagram de su emprendimiento como cuenta persona creyendo a sus clientes los más leales y fieles amigos íntimos.
Un chico que ha dejado los estudios pues siempre soñó con ser futbolista, pero lastimosamente eso nunca pudo suceder y ahora se dedica al cien por cierto a su emprendimiento de bisutería, ese que sueña con tener un local en su ciudad y tener ventas nacionales.
Lionel, un chico que es reservado, tímido, introvertido, muy callado y seguidor de las reglas, un chico que su diciplina es el futbol y su vida depende de ser un gran futbolista. Un chico que vive en su mundo, que cree en sí mismo y su seguridad le ha abierto muchas puertas.
Lionel indagando en su Instagram se topó con una cuenta de una chica con el cabello rizado, de estatura alta, complexión delgada, con una sonrisa esplendida y brillante, Lionel quedó flechado al momento en que la vio, comenzó a seguirla solo para confundirse al ver que esta “chica” se decía a sí misma él, y más al utilizar ropa característica de hombres y mujeres. Lionel para no verse tan obvio y preguntarle; “oye, ¿sos piba o pibito?“, tuvo una mejor idea: encargarle un pedido.
“Hola, buenas noches, ¿manejá collares de perla? Para hombre.” 12:03 am
El celular de Guillermo suena con una notificación.
LionelMessi10 quiere enviarte un mensaje.
―¿A quién putas se le ocurre preguntar algo a las 12 de la mañana?, nembre, que se espere hasta mañana, yo ahorita no estoy trabajando. ―Y Guillermo continuó trabajando en pulseras de hilo tejido.
“Holi :), sí te vengo manejando los collares de perla, solo me das la medida en que lo buscas y ya yo te digo si lo tengo disponible o si lo tengo que realizar ;3” 9:06 am
Lionel al terminar su entrenamiento mañanero siempre revisa su teléfono para ver sus notificaciones, aquella notificación de “Mundo Arcoíris” lo hace pensar, ¿quién le está mandando mensajes?
Lionel ingresa al chat y ve el mensaje, inmediatamente sonríe.
“Oh, no sé qué medida sea para un hombre” 10:38 am
Guillermo ve el mensaje e inmediatamente golpea con la palma de su mano su frente.
―Otro pendejo que cree que yo me sé la medida de su cuello, además, como si todos los “hombres” midieran igual del puto cuello, pinche pendejo.
“Ntp :3, puedo ayudarte a saber cuál es tu medida, es muy sencillo ;), si tienes una cinta de medir, de las que usan las costureras, bueno, esa te la pones en el cuello y tomas la medida que más te guste, puede ser de 45 centímetros o más :3” 10:45 am
“No cuento con ella, ¿cuál es la medida común para un hombre?” 10:47 am
―¡Ay, como si hubiera una medida específica!, de 30 cm para que se ahorque.
“Suelo realizarlos de 50 centímetros :3, a los hombres les gusta utilizarlos más largos, pero si tú quieres algo más corto puede ser de 45 centímetros :)” 10:48 am
“No, de 50 está bien, muy corto pareceré vieja, jaja” 10:48 am
―¡Ay no!, un pendejo, de a tiro que es cis y hetero, iugh.
“Ese tengo que realizarlo, el costo es de $60 pesos :) y hago entregas en cualquier estación del metro por 40 pesos extra o si es en algún punto especifico son $50 :)”
“Si claro, ¿cuánto tiempo tardás?” 10:49 am
―¡Quítate a la verga, pinche pulga!, estás en la puta entrada. ―Le dice uno de sus compañeros.
Lionel se retira del pasillo y va hasta los baños a sentarse.
“Lo tendría para mañana, ya nada más va a depender la hora :)” 10:49 am
“¿Creés que lo podés entregar en el estadio de Cruz Azul?” 10:52 am
―A la verga, me queda bien lejos, tengo que tomar dos metros, puta madre, ¿na más me vas a encargar un puto collar?, no te pases de verga. ―Guillermo suspira.
“Sííí, no hay problema, ¿a qué hora? :)” 10:53 am
“¿Se podé a las 8 de la mañana?” 10:53 am
―¡No te pases de verga! ¡Aaaah! ―Guillermo grita internamente.
“Sí, claro, nada más que no te aseguro llegar exactamente a las 8, ya que si está un poquito retirado :3” 10:53 am
“No te preocupés ;)” 10:54 am
“¿Sería todo? :)” 10:54 am
“Dejáme revisar, te aviso más tarde” 10:55 am
“Sipi :3” 10:55 am
―Escúchame animal, si nada más me vas a encargar un puto collar y tengo que recorrer la mitad de la ciudad juro que mejor te dejo de contestar, casi una hora para llegar allá y entregar un puto collar, nombre, tas mal pa. ―Guillermo le habla al celular, dónde está el chat con ese tal Lionel.
Al final del día Lionel encargó más cosas, Guillermo quiso pegarse un tiro, pero le daba flojera cancelar el día de entrega por un día más; "así me tenga que desvelar haciéndole el pedido a este wey, lo voy a hacer."
Guillermo llegó faltando 15 para las nueve, excusa; taba bien lleno el metro, no manches.
Ese día de entrega Guillermo había optado por ponerse algo fácil de quitar y poner, pues iba tarde, así que se puso un vestido verde, resaltando su cintura y engrandeciendo sus pequeños senos.
Lionel no pudo quitar la vista de su cuerpo y rostro.
Guillermo solo sonreía incómodo, al parecer le había venido la regla y se sentía super asqueroso, no sabía qué le iba a bajar ese día, además de que Lionel no disimulaba su vista por todo su cuerpo.
“Ultima vez que veo a ese wey.” Pensó.
Y no fue la última, mínimo una vez por semana le encargaba algo y sí, Guillermo iba hasta ese punto de encuentro, nunca preguntó por qué ahí.
Después de varios pedidos, Guillermo le pasó su número y así intercambiaban conversaciones de pedidos y también estaba en su grupo de ventas de Whatsapp, ese grupo parecía más grupo de chismes que de ventas.
Y así fueron pasando los meses, bueno, cuatro meses para ser exactos.
Lionel sigue confundido del porqué quiere que le digan Guillermo si es una mujer y Guillermo solo ve en Lionel un cliente más.