Perdiendo el Control (BillyBabe)

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Summary

Perder el control. Billy parece bastante familiarizado con esto últimamente. Emociones desbordantes que necesitan ser contenidas. Necesidad que se calma solo con el tanto del otro. Apego de doble filo. Cuando se pierde el control sobre las emociones, no queda más que enfrentar los hechos.

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Uni

Si le preguntaran a Billy que era aquello a lo que más temía, probablemente diría que habían muchas cosas a las que teme, pero que no puede especificar alguna en concreto. Si, definitivamente eso era lo que diría en voz alta, pero en su interior, en su mente y en el fondo de su corazón, él sabe perfectamente bien cuál es el mayor temor que posee.


Perder a Babe.


Billy está seguro. El mayor temor que podría tener era perder a Babe.


A veces se descubre a sí mismo teniendo esta clase de pensamientos, su mente comienza a pensar en esa posibilidad y siente el pánico apoderarse de él, es entonces cuando comienza a actuar de esta forma, esta forma que le parece terriblemente pegajosa a veces. Pero no puede evitarlo, esa desesperación parece aferrarse a él y lo hace sentir que nada es suficiente.


La necesidad se apodera de él, necesita más, mucho más. Comienza a sentir que los abrazos no son lo suficientemente apretados, que su voz no suena demasiado cerca, que todo su cuerpo parece picar de necesidad por el tacto del otro.


¿Y sus ojos? sus ojos viajaban hacia el menor y se quedaban ahí durante mucho, mucho tiempo, demasiado, como buscando grabarse esa imagen en su mente, la sonrisa cálida, la textura de su piel, el sentimiento en la mirada de Babe. Y es en ese momento en que, la atención de su Nuu, se convierte en una necesidad para él.


Háblame, mírame, estoy aquí, sostén mi mano, abrázame más fuerte.


Pero no se lo dice, solo se lo guarda en su mente, aunque está casi seguro que el otro puede verlo absolutamente todo a través de sus ojos, después de todo nunca ha sido muy bueno en ocultar sus sentimientos.


Él debe saberlo, por la forma en la que reacciona cuando Billy siente que este sentimiento le impide controlarse, la forma en la que sonríe y lo consuela cuando los abrazos del más alto se vuelven tán apretados que es casi imposible respirar, o cuando Billy lo mira con esa mirada tan cargada que es casi imposible de sostener, incluso para él, que siempre ha sido el extrovertido de los dos; pero aún así lo hace y corresponde a su abrazo, palmeando su espalda.


Esperando, el tiempo que sea necesario, aunque los brazos del mayor alrededor de su cuerpo le cortan la respiración, hasta que él otro logra hacer retroceder sus miedos y vuelve a mirarlo.


Lo sé. Está bien. Estoy aquí. No me importa, abrázame más fuerte.


Entonces sonríe bonito, solo para él, con los ojos cargados de sentimiento, llenos de palabras que no necesita decir porque sabe que el otro es capaz de verlo, de sentirlo. Y es en ese momento, que los temores parecen retroceder, los abrazos vuelven a ser suaves y reconfortantes, sus manos permanecen en un suave contacto y Billy vuelve a sentir que es suficiente, así, de esta forma, en total calma.


Pero sabe que es temporal, definitivamente, en algún momento su temores volverán de nuevo, repitiendo lo mismo y es más fácil cuando esto sucede cerca del otro, cuando están juntos y puede ser consolado. Pero a veces, en la soledad de su habitación, suele despertarse en la oscuridad, en medio de la noche, con los sentimientos a flor de piel.


Como si las sombras de sus miedos estuviesen a la espera del momento preciso para hacer de las suyas. Entonces se encuentra, a mitad de la noche, marcando al teléfono del otro, escuchando su voz adormilada y un tanto preocupada, que lo hace sentir como un niño pequeño que no puede dormir sin su madre.


Pero no puede evitarlo. Y eso lo asusta a veces, porque no quiere que sea de esta forma, esta necesidad, este apego, le produce aún más temor. Y se pregunta si el otro se da cuenta de la magnitud de esta cosa que está sintiendo y de la que no puede desprenderse.


Y claro que lo hace, Babe lo sabe. Se da cuenta cada vez que sucede, porque siente que han llegado a este punto en que las palabras no son necesarias, porque lo conoce tanto que no hay nada que el otro pudiese ocultarle, también sabe que en algún momento ambos tendrán que hablar sobre ello, dejar de ignorar el enorme elefante rosa en medio de la habitación.


Pero puede esperar, está bien, aún puede seguir consolando a su Mu Mú, espantar las sombras que lo atormentan, hasta que el otro se sienta realmente listo para poner las cartas sobre la mesa. Babe siente que puede esperar al otro por siempre, que no le importa estar ahí cada vez que el otro lo necesite, cuando quiera sujetarlo como a su animalito de felpa personal, porque, a fin de cuentas, siempre se encuentra disfrutando de los brazos del otro, de las llamadas a medianoche, cuando el mayor le habla con esa voz que tanto disfruta secretamente.


Tanto que a veces suele sentirse culpable. Porque no quiere que el otro se sienta de esta manera, quiere que sea feliz, sin miedo a las sombras, sin los temores a sus traumas del pasado. Babe lo entiende más que nadie y solo quiere ser el consuelo del otro, no el motivo por el que tenga que revivir esos temores.


Así que se encuentra a sí mismo invitando al mayor a su departamento algunas veces, cuando nota los principios del comportamiento ansioso de Billy. Lo que los lleva a pasar aún más tiempo juntos, y no sabe si esto es bueno o malo, pero no le importa. Y tal vez sea su propio egoísmo, pero piensa que no puede ser tan malo si tanto Billy como el mismo, se sienten bien con la presencia del otro.


Y cuando sucede, terminan pasando noches enteras juntos, en ocasiones suelen quedarse incontables horas hablando, de cualquier cosa, lo que sea que les sirva de excusa para escuchar la voz del otro, a veces suelen sentarse frente al televisor y fingir mirar algún capítulo de alguna serie cualquiera o reproducir alguna película de la cual, al final, no tienen ni idea, porque lo único en lo que pueden concentrarse es en todo aquello que les provoca el poco disimulado contacto de sus cuerpos que se mantienen muy juntos en el amplio sofá de Babe.


Otras veces, solo cenan sin muchas palabras de por medio, cuando las emociones del día parecen sobrellevarlos un poco, solo permanecen allí sin hablar demasiado, solo con la presencia del otro como consuelo.


Pero, independientemente de todo, absolutamente todas estas noches terminaban en el mismo lugar, la habitación de Babe, apenas iluminada por una pequeña lámpara en el extremo. Los dos permanecen allí, en un silencio que no tiene nada de incómodo, sino todo lo contrario.


La primera vez, había sucedido con la excusa del tiempo. Ambos habían acordado que era demasiado tarde y que era peligroso, como si la otra persona no fuera un adulto perfectamente capaz y estuviera conduciendo su propio coche, o el hecho de que su hogar tampoco estuviera demasiado lejos, sin embargo ninguno dijo nada y Billy solo pudo darle toda la razón a los argumentos de Babe, porque él también lo encontraba totalmente razonable, después de todo, al día siguiente, ambos debían asistir al mismo lugar, por lo que según ellos, era más práctico de esta forma.


De alguna manera habían terminado compartiendo cama aquella noche, sin hablar de ello, solo había surgido, de manera natural, ignorando deliberadamente la enorme habitación de invitados al otro lado del pasillo.


Había surgido tan natural que lo adujeron a que ya estaban demasiado acostumbrados debido a las grabaciones de la serie.


Aunque las grabaciones durmiendo juntos no habían sido demasiadas.


Ninguno puso estos pensamientos en palabras.


Tampoco mencionaron nada sobre el hecho de que habían amanecido tan juntos que era difícil saber dónde terminaba y comenzaba el otro, o de Billy abrazandolo en medio de la noche como si necesitara sentirse anclado al cuerpo del menor, ni siquiera del suspiro colectivo de ambos ante este hecho, como si el tacto del otro fuera lo necesario para poder dejarlo todo de lado.


Babe permanece callado esa noche, siente las manos del otro en su cintura, su agarre se vuelve casi doloroso, como si su Mu Mú quisiera fundirse con él, acercandolo aún más mientras escondía su cara en la nuca ajena y respiraba allí, largas y profunda aspiraciones, como si quisiera llenar sus pulmones con la esencia de Babe, casi con desesperación.


Y Babe lo deja, espera en silencio hasta que el otro parece calmarse, cuando el agarre del mayor comienza a flaquear y su cuerpo a tensarse, mientras parece querer retirar lentamente las manos que aún permanecen en su cintura, pero no quiere perder el contacto, sabe que si deja que Billy se retire ahora, será demasiado tarde por la mañana, así que toma la mano y la atrae de nuevo hacia el mismo lugar, y no dice nada, pero ahora, es Babe el que empuja el cuerpo hacia el otro, impidiendo que se aleje.


_ Lo siento.


La voz de Billy apenas se escucha, suena tan baja que Babe está seguro de que si no hubiesen estado así de cerca, no hubiera podido escucharla. Suena tan frágil que siente que el corazón le tiembla en su pecho, hay un nudo en su garganta que no le permite hablar, así que permanece en silencio, solo entrelaza la mano con la de él y la dirige hacia su rostro para darle un suave beso antes de devolverla a su cintura.


En algún punto de la noche, Babe siente que el otro se relaja completamente, así que recién en ese momento, se siente lo suficientemente tranquilo para dormir también.


Esa fué la primera de todas las noches que le siguieron. Ahora, ya ni siquiera ponían algún tipo de excusa o argumento para justificarse, simplemente se daba de ese modo y ya.


Habían naturalizado este comportamiento de tal manera que parecían no notar lo mucho que les extrañaba a sus compañeros de cast este comportamiento, o habían decidido ignorarlo por completo.


Lo cierto es que pasaban casi todas la noches juntos, algunas veces en casa de Babe. otras, en la de Billy, pero juntos, apretados en cualquier lugar, disfrutando de la presencia del otro.


Pero esta era la tercera noche que habían permanecido separados y Billy comenzaba a sentirse ansioso de nuevo, estaba tan acostumbrado al otro que había sido difícil recuperar el sueño estos días.


Y de nuevo sus emociones le jugaban una mala pasada.


Antes de Babe. Le gustaría decir que no recuerda cómo era su vida antes de conocer a este niño de sonrisa contagiosa y de gestos coquetos, pero no podía y tal vez ese era el problema. Porque lo recuerda todo, los tiempos difíciles, el sentimiento de vacío, de soledad, la falta de sentido a su vida, la desilusión. Todo seguía grabado allí en su memoria. Y probablemente ese era el motivo por el que actuaba de esta forma. Porque para él, perder a esta persona, significa volver a esos tiempos en los que todo había sido difícil y oscuro.


Entonces mira a su Tofu al otro lado de la habitación y solo quisiera arrastrarlo a un pequeño rincón y apretarlo contra su cuerpo solo por unos momentos. Solo un poco, lo suficiente para empaparse de la esencia del otro.


El menor parece sentir sus intenciones porque le devuelve la mirada y solo puede sonreír ante la cara enfurruñada del mayor que parece un niño al que le han quitado un dulce.


Lo único que mantiene cuerdo a Billy es el hecho de que sabe que esta noche finalmente volverán a casa juntos, luego de muchas horas, pero lo harán al fin y al cabo. Así se conforma con mirarlo a la distancia mientras los estilistas hacen su trabajo. Otra vez no puede apartar la vista de él, porque hoy, su co protagonista se ve especialmente hermoso.


Vestido de rojo con pantalones de cuero negro demasiado apretados, perfectamente peinado. Con esos ojos que parecían más feroces debido al maquillaje perfectamente hecho y los labios tan rojizos que, inexplicablemente, le producían una extraña sed, y Billy realmente quería preguntar si era totalmente necesario que se viera tan bonito, o si era totalmente obligatorio que su vestuario dejara tanta piel a la vista, porque nada de eso estaba ayudando en absoluto con su ligero problema de falta de contacto con su menor.


Y si había pensado que no poder acercarse a Babe durante todas esas horas de preparación antes del evento era insoportable, esto podría haber sido peor. El verlo allí sobre el escenario, presentando la canción que había estado preparando tan entusiasmado durante estos días lejos de él, le habían quitado el aliento, pero se encontró pensando que había valido la pena.


El resto de la noche pasa en un borrón de alcohol y diversión. Después de mucho tiempo se siente libre, después de todo el trabajo duro se permite relajarse, esta noche, puede solo dejarse llevar. Así que finalmente deja ir todo lo demás, las inhibiciones, los problemas y se encuentra a sí mismo divirtiéndose después de mucho tiempo.


Inevitablemente, no puede permanecer mucho tiempo lejos de Babe, por lo que termina pegado a él durante toda la fiesta y sabe que a estas alturas las fans están enloqueciendo, y los videos de sus interacciones inundando las redes sociales, pero no le importa. Lo único importante es este chico que baila contra su cuerpo, aparentemente igual de descontrolado que él.


Pasan toda la noche de esta forma, bailando el uno contra el otro, rozando sus cuerpos , mirándose como si nadie más estuviera presente, con besos en la mejilla, sonrisas provocadoras y abrazos apretados, sumergidos en su propio mundo, siendo felices de esta manera como siempre lo son cuando están juntos.


Pero esta noche no parece igual a las demás, hay algo diferente flotando a su alrededor, más intenso, más especial e inexplicable. Una tensión que los envuelve a ambos alterando sus sentidos.


Billy los siente, en cada toque del otro en su cuerpo, en la forma en que lo mira y se mueve contra él de manera casi indecente ante la presencia de tanta gente, incluso sus padres y su hermano están por ahí, pero eso no parece cohibir al otro para nada. Y probablemente a Billy también debería importarle un poco más este hecho, pero apenas podía concentrarse en otra cosa que no fuera este pequeño provocador que parece totalmente dispuesto a jugar con su cabeza.


Así que solo se dejan llevar por estas sensaciones confusas que los hacen sentir intoxicados de la presencia del otro, pero aún así, no dejan de sentir que es insuficiente, que necesitan estar más cerca.


Un poco más. Solo un poco más cerca.


Sus cuerpos parecen arder de una necesidad que apenas pueden intentar ocultar, gravitando entre ellos como si no pudieran evitarlo, como si el espacio entre ambos fuera capaz de provocarles un dolor netamente físico, como si quisieran escapar de su propia piel para fundirse con el cuerpo del otro.


Babe lo mira, no ha apartado la mirada en ningún momento, no puede hacerlo, no cuando el otro se ve de esa manera, cantando y bailando así, como si se hubiera liberado de todo solo para disfrutar haciendo lo que ama. No cuando luce de esa manera que no suele mostrar a menudo cuando las cámaras se apagan.


A ojos de Babe, el mayor se ve casi irresistible esta noche. ¿Y cómo es que su Mu Múú se veía así de grande?


Porque justo en ese momento, el mayor se veia enorme, vestido asi, totalmente de negro, pantalones de cuero y remera sin mangas, que parecia un total chiste debido a toda esa cantidad de piel que mostraba a sus costados. Siente las palmas de sus manos arder, la ansiedad parece trepar por todo su cuerpo y siente que puede llorar si el otro permanece un segundo más lejos de él. Su cara de dolor probablemente extrañe a muchos, pero solo puede estirar su brazo para rozar, apenas, las yemas de sus dedos con las del más alto. Y piensa que si esto es lo que suele sentir el mayor todas esas veces en que parece perder el control de sus emociones, definitivamente no podría soportarlo.


Acércate más. Un poco más. Dicen sus ojos.


Y es esa mirada lo que parece descontrolar aún más a Billy, que solo puede acercarse y apretarlo contra su cuerpo en un abrazo que provoca un pequeño sonido de felicidad en su compañero, el mismo sonido que le provoca un increíble placer en su interior.


Hasta que finalmente la última canción marca el final, es hora de la despedida y volver a casa.


Se siente un poco mareado, el alcohol surtiendo efecto en él, a su lado, Babe se ve en las mismas condiciones, por lo que esta noche, ninguno de los dos está en condiciones para conducir. Pero eso no es problema, porque Saint había previsto todo esto, y cada uno sería dejado a salvo en casa. Al menos los demás.


Porque Billy y Babe montan la misma camioneta, hacia el mismo destino. Y nadie dice nada, ya ni siquiera les parece extraño el comportamiento de ambos. Es tan común el verlos juntos, qué les parece demasiado natural, como si todo aquello fuera de la manera que tenía que ser y ya.


Así que el chofer se asegura de dejarlos a ambos a salvo en la puerta de Babe y luego de marcha inmediatamente de allí. Y en cuanto éste lo hace, el más bajo siente el cuerpo del otro impactar contra el suyo en un abrazo demasiado apretado. Solo puede rodear el cuello Billy con sus brazos mientras pasa sus manos por los cabellos ajenos.


_ Sabes que debo abrir la puerta si queremos entrar. _ El otro solo se queja mientras lo sacude un poco _ ¿No estás cansado? ¿Mmmhh?


No hay respuesta y por un momento, Babe teme que el otro se haya quedado dormido, allí, sobre él, justo frente a la puerta de su casa y se pregunta cuánto tiempo tendrá que permanecer en esta posición hasta que el otro despierte nuevamente.


_ Mu Múúú Khaaap....


Entonces Billy parece reaccionar a su voz por que se retira solo un poco para darle la posibilidad de girarse hacía la puerta para abrirla de una vez por todas. Pero en cuanto lo hace, vuelve a sentir los brazos de Billy envolverlo por detrás mientras esconde la cara en la parte trasera de su cuello.


Babe solo lo deja ser, mientras se estremece por el leve contacto de los labios del otro sobre la piel expuesta de su cuello. Camina con pequeños pasos siendo seguido apenas por el más alto que se negaba por completo a separarse de su cuerpo, así que termina casi arrastrándolo por toda la casa en aquella posición hasta llegar al baño de la habitación.


Los dos están aún más mareados de lo que ya lo estaban después de tanto movimiento.


_ Mu Múúú, vamos. Luego puedes sujetarme de nuevo. Tú y yo necesitamos un baño.


Otro quejido y un abrazo aún más fuerte, las manos del mayor directamente en contacto con la piel de su abdomen porque aún lleva puesta la remera ligeramente corta del Valensign, las caricias distraídas que esas manos dejan sobre su piel haciendo estragos en su cuerpo.


Babe mira el reflejo de ambos en el espejo frente a ellos. Los dos se ven como un total desastre, aún llevan la ropa del evento, se ven sudados y el olor a alcohol parecía brotar de sus poros. Pero a pesar de todo eso, le gusta el reflejo de los dos así, juntos. Piensa que podría acostumbrarse a hacer esto todos los días. Entonces su mirada se encuentra con la contraria a través del espejo.


Se quedan así un poco más, con las manos del menor apoyadas en el lavabo, mientras las de Billy viajan en suaves caricias a través del abdomen de Babe, su mirada siempre en la del otro, atento a cualquier signo de incomodidad, pero no hay nada como eso en sus ojos, solo algo que se ve demasiado cercano al alivio.


Las caricias continúan, Babe se siente casi extasiado con ellas, sus ojos se cierran y tira su cabeza hacia atrás para apoyarse en el cuerpo del mayor dejando ir un suspiro. El pensamiento de que podría permanecer de esta forma lo que resta de la noche cruza por su mente, por lo menos si eso implica tener al mayor así.


La total entrega del chico en sus brazos hace estragos en el interior de Billy, recorre con su nariz a lo largo del cuello del más bajo, inhala despacio, la mezcla de aromas entre sudor, alcohol y el perfume de Babe se vuelve casi un afrodisíaco.


_ Tofu _ siente el susurro contra su piel, el roce de los labios ajenos se sienten casi como un pequeño beso._ Mi Bef Bef.


Babe lo escucha, está consciente, pero aún así, se niega a abrir los ojos, no si eso hace que tenga que renunciar a este momento, a la calidez que le produce el tacto ajeno en su piel y al sinfín de emociones a las que no quiere darle explicación todavía.


Pero aún así lo hace, responde a su llamado, porque hay algo en él que le impide llevarle la contraria. Así que abre sus ojos y mira al otro como un niño al que le han arrebatado su juguete favorito.


Finalmente su cuerpo se ve libre de los brazos del otro e inmediatamente siente su ausencia directamente en todo su ser.


Billy solo mira, directo a sus ojos, mientras se aleja unos pasos y comienza a quitarse lentamente la ropa para entrar a la ducha, sin alejar su vista del otro en ningún momento.


Babe solo se queda allí paralizado mientras el otro termina su pequeño acto de exhibicionismo, tan quieto que parece que no respira y solo es capaz de moverse cuando escucha el agua correr detrás de las puertas de vidrio ligeramente empañadas de la ducha.


Suelta todo el aire que había estado sosteniendo sin pensar mientras relame sus labios que parecen haberse quedado secos de pronto.


¿Dónde había quedado la timidez de su Mu Mú?


¿Y desde cuándo él actuaba de esta forma? Con esta timidez que no era propia de él.


Tomar un poco de aire parece una buena opción ahora que siente su cara y todo su cuerpo arder. Así que toma lo necesario y se prepara para tomar una muy necesaria ducha en la otra habitación, por el bien de su cordura y de su corazón, que parece ir a un ritmo demasiado rápido para ser saludable.


Más tarde, ambos se encuentran nuevamente envueltos en la penumbra de la habitación, compartiendo la cama de Babe, con sus cuerpos entrelazados debajo de las mantas como tantas otras noches, sin embargo, esta vez, ninguno de los dos parece conforme, sus cuerpos siguen en tensión, ansiosos de más, pero...


¿Más, qué? ¿Se podía estar más cerca de lo que ya lo estaban? ¿Aun cuando cada parte de sus cuerpos parecían estar en contacto?


Entonces lo siente, húmedo, cálido. El beso del otro justo detrás de su cuello. Esta vez es un verdadero beso, no puede ser otra cosa. La nariz del otro se pierde en el nacimiento del cabello de Babe, mientras su boca recorre ansiosamente ese punto justo detrás del cuello de menor, una y otra vez, primero solo con los labios, hasta que parece no ser suficiente y deja leves mordidas mientras pasa su lengua para disipar el dolor y, tanto Billy como Babe saben que eso dejará marcas por la mañana, marcas que tendrán que ocultar sino quieres dar demasiadas explicaciones.


Pero a ninguno le importa demasiado, Babe suelta un vergonzoso sonido cuando el beso se prolonga demasiado y su cuello comienza a sentirse sensible. Sin embargo no quiere perder esto, no quiere que él otro vuelva a retroceder nunca más, quiere ser egoísta, no más tiempo.


Las cartas estaban echadas.


Lo próximo que Billy percata son los labios de Babe sobre los suyos, no sabe en qué momento sucede porque el otro fué demasiado rápido al voltearse hacia él para presionar sus labios juntos. Por un momento, permanecen en quietud, midiendo la reacción del otro, esperando, con los labios todavía juntos en un beso casi superficial.


La tensión de su cuerpo, la ansiedad, los temores, de a poco parecen irse de sus cuerpo, sus párpados bajan lentamente y ambos exhalan el aire retenido en sus pulmones, justo sobre los labios del otro.


Entonces sucede, esta vez va más allá de un simple roce, más allá de cualquier escena que alguna vez hayan experimentado en sus más secretas fantasías.


El contacto de sus labios se siente como un todo, comienza siendo leve y tímido al principio, para luego ir subiendo su intensidad, ninguno de los dos quiere renunciar a estas sensaciones que parecen multiplicarse a cada segundo mientras el aire en sus pulmones disminuye cada vez más, pero ambos se niegan a dejarse ir, intentando prolongar ese primer beso durante el máximo tiempo posible, hasta que sea inevitable.


Las manos de Babe viajan al cabello ajeno y dejan un leve tirón, deja escapar un gemido necesitado, porque no quiere dejar ir los labios del otro, aunque su cuerpo clama por el oxígeno que éste se niega a darle, pero ninguno de los dos puede evitarlo durante más tiempo.


Los jadeos y la respiración agitada de los dos resuenan en la silenciosa habitación, sus rostros permanecen tan cerca que sus labios casi se rozan, ambos respirando el aliento del otro. La mano de Babe acuna la mejilla de Billy en una suave caricia, la punta de sus dedos viajan por su frente y su nariz hasta llegar a sus labios, donde se detiene para rozarlos con delicadeza mientras deja su mirada vagar y perderse en la textura de estos.


Entonces Billy lo besa de nuevo, más intenso, más caliente, recorriendo con sus labios, con su lengua, cada rincón de la boca de Babe, como si quiera grabarse cada detalle en su memoria, doblemente ansioso por el otro, apretando su cuerpo aún más entre sus brazos, como si no pudiera tener suficiente, como si lo necesitara incluso más que al aire para respirar. Dejando pequeñas mordidas en esos labios que lo habían estado volviendo loco.


Y ahora es el turno de Babe de verse sorprendido cuando se encuentra atrapado entre la cama y el cuerpo de su Mu Múú. Casi está seguro de que el agarre del otro en cintura se convertirá en moretones sí continúa apretando de esta manera.


_ Mu Múú _ Dice en medio de un jadeo desesperado; pero no lo escucha, Billy parece perdido en ese pequeño rincón entre su cuello y su hombro, dónde ha decidido dirigir la atención de sus besos.


Y Babe se siente extasiado, casi drogado por la esencia del otro, por sus besos, por el peso del cuerpo encima de él, cubriéndolo del todo, y siente que puede mantenerse allí por siempre, entre sus brazos, en el roce de sus labios. Y así lo hacen.


Ninguno sabe exactamente cuánto tiempo pasan de esta manera, pero en algún momento sus ansias parecen retroceder, la calma parece regresar de a poco, los besos vuelven a ser pequeños roces llenos de cariño, dejando de lado ese desastre ansioso en el que ambos se habían convertido en medio de todo.


Billy vuelve a su lugar en la cama arrastrando a Babe entre sus brazos, casi encima de él. La mirada del menor aún parece un poco desorientada y humedecida, con los labios totalmente rojos e hinchados, lo que hace que se sienta inmaduramente orgulloso de sí mismo mientras una sonrisa engreída se dibuja en sus labios.


Una leve risa escapa de sus labios cuando siente el pequeño pellizco de parte del menor que lo mira con un puchero mientras esconde el rostro avergonzado en su pecho. Lo que hace que Billy sienta las ganas de besarlo hacerse presentes nuevamente.


Así que lo hace, su mano se posa en la barbilla del otro haciendo que sus rostros queden frente a frente de nuevo y deposita un corto beso sobre sus labios. Acaricia la mejilla de su Nuu suavemente y luego le acomoda el cabello hacia atrás.


_ Billy...


_ Shhh, lo sé _ pone uno de sus dedos sobre los labios de Babe para callarlo. _ Está bien, estoy listo.


Babe deja un pequeño beso en el dedo que el otro tiene sobre sus labios y Billy vuelve a besarlo, aún con su dedo de por medio, para descontento del menor y diversión del mayor.


_ Por la mañana...


_ Pero... _ Otro beso.


_ No estoy huyendo a ningún lado Bef Bef. Pero justo ahora, estoy demasiado cansado, ambos lo estamos.


Es cierto, ambos se mantienen despiertos por pura fuerza de voluntad, sus párpados luchando por cerrarse de una vez por todas para obtener su merecido descanso. Pero los dos necios se niegan a obedecer a las necesidades de su cuerpo.


_ Mañana por la mañana seguiré siendo tuyo igual que ahora mi cerdito.


_ De todos los apodos que tienes para mí, ¿decidiste escoger ese justo ahora?


_ Es lindo y tierno. Como tú.


Dios.!! Babe siente que su corazón podría desbordarse de tantos sentimientos. Hasta que un pequeño bostezo escapa de su boca.


_ Solo duerme Nuu, seguiré aquí cuando despiertes. Lo prometo.


Babe asiente, mientras se acomoda mejor, listo para dejarse llevar por el sueño.


_ Tofú.


_ Mmhhhh_ ya casi se quedaba dormido.


_ Feliz San Valentín _ dice bajito mientras vuelve a besarlo despacio.


Después de unos cuantos besos más, ambos parecen lo suficientemente relajados como para quedarse dormidos. Acurrucados en un pequeño espacio aunque la cama fuera enorme a su alrededor.


Amanecen así, encimados, dichosos con la presencia del otro, mientras los recuerdos de la noche anterior vuelven de a poco a su adormilada mente.


Billy cumple su promesa y Babe no puede sentirse más feliz.


Están listos y dispuestos a enfrentarlo está vez.


Pero su tan esperada conversación debe esperar, porque contrario a los planes, ambos deben presentarse en la empresa ese día.


Ambos llegan juntos, como cada vez que duermen en casa del otro, aunque está vez hay algo a su alrededor que parece llamar la atención de todos. Se ven diferentes, se sienten diferentes, como si se deslizaran por el lugar en vez de solo caminar, Billy se ve más relajado y Babe menos inquieto.


Pero aunque todos pueden notar el cambio y lo extraño del comportamiento de los dos,nadie dice nada, solo continúan igual que siempre, ni siquiera cuando la camisa de Babe se desliza un poco dejando ver la rosada e inconfundible marca de besos en su cuello.


Marca de la que ambos implicados olvidaron su existencia y que Billy se apresura a tapar con su mano en un movimiento para nada disimulado.


Pero es demasiado tarde, todos en la habitación parecen haberlo visto, como si tuviera puesto encima un letrero de neón que decía "mírame estoy aquí".


Los dos se miran intentando encontrar una excusa rápida que los saque ilesos de la situación. No pueden pensar en nada. Entonces alguien se aclara la garganta.


_ Babe, ten más cuidado,las picaduras pueden causar alergias en la piel. Puede ser peligroso.


Babe lo mira, se siente como un pequeño venado ante los faros de un auto en medio de la carretera. Una pequeña risa nerviosa a punto de escapar de él.


_ Debes tener más cuidado con los mosquitos, parecen haber multiplicado su tamaño últimamente _ Vuelve a decir el otro mientras clava su mirada en el más alto y levanta una ceja.


_ Si. Gracias P' Saint, lo tendré en cuenta.


Entonces todos vuelven a sus actividades. Como si nada hubiera pasado.


Billy recibe un pequeño golpe de parte de Babe que lo mira enfurruñado y sabe que tendrá que enfrentar un pequeño berrinche después de esto, no solo de él, sino también del gran jefe que los observa del otro lado de la habitación.


Su boca fórmula un "gracias" sin voz solo para que el otro lo vea mientras le manda una sonrisa agradecida.


Sabe que hay muchas explicaciones que tiene que dar a partir de ahora, pero está bien, está listo para hacerlo. Porque ahora, después de los tiempos difíciles, por fin puede hacerlo, permitirse ser feliz, sentir que lo tiene todo.


En estos momentos, con estas personas que parecen muy interesados en el mosquito que mordió al menor aunque los mosquitos no tienen dientes, con Babe que parece culparlo por convertirlo en el foco de las burlas de sus amigos, haciendo lo que ama, finalmente se siente completo.


Esto es algo que quiere mantener por siempre y está dispuesto a luchar por ello. Justo así, de la mano este chico que supo engancharlo desde la primera vez que lo vió.

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🌈 Hello 🧡


🧡 Regalito atrasado de Valensign BillyBabe 🧡


Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia 🤭😉