Volteado como tazo [KookV Omegaverse]

Summary

Las miradas de odio y la eterna pelea por la superioridad suceden sólo en horario laboral, pues en la intimidad de su hogar, Jungkook y Taehyung son una pareja amorosa que tiene que vivir su amor a escondidas por lo anormal que resulta que un par de alfas estén juntos, hasta que la naturaleza reclama lo que es suyo. 📎Historia original. 👥Parejas secundarias: Namjin, Yoonmin. -Es KookV pero no se sorprendan si le llamamos Taekook, es por comodidad. -Los personajes están acomodados con diferentes edades para darle sentido. Algunos otros fueron creados tomando nombres random de actores u otros idols conocidos. -Omegaverse. Es decir, se emplean muchos términos alusivos a esto. No será completamente fiel a lo que ya se conoce, está hecho a mi manera. -Jerga mexicana.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
3.0 1 review
Age Rating
18+

I

Un silencio sepulcral se apoderó de la sala de juntas y los empleados sólo atinaron a mirarse, según ellos, disimuladamente unos a otros con un evidente nerviosismo. El lugar estaba helado y podían jurar que los cafés que hacía un par de minutos habían llevado, se habían enfriado por la tensión que se sentía dentro de la habitación.

Nadie se movía ni siquiera pestañeaban y sus miradas estaban perdidas en un punto en el espacio, posados sobre cualquier lugar excepto las dos miradas que se sostenían en un silencioso reto que parecía un duelo a muerte.

Uno de ellos, el más incauto y distraído, hojeó relajadamente el cuadernillo engargolado que se les había entregado, el sonido fue suficiente para que aquellas dos miradas, cuales lobos a punto de cazar una presa se dirigieran a él, el compañero de al lado, dispuesto a recibir una bala por el pobre pasante que no entendía exactamente dónde había perdido el hilo de la presentación, le dio un pequeño codazo para que dejara lo que estaba haciendo, al ver a sus jefes con esa expresión sombría, cerró el cuaderno con un disimulo fallido y carraspeó incómodo, era su segundo día en la empresa.

Esa distracción fue suficiente para que el presidente Jeon retomara la palabra. - Como decía antes de que el vicepresidente Kim interrumpiera. -Dijo mirando a su colega con odio. - El presupuesto se quedará igual. No hay cambios, fue lo que se acordó y nos apegaremos a ello. Resuélvanlo. -Ordenó pasando la lengua por dentro de su mejilla, haciéndola sobresalir.

Porque Jeon Jungkook podía odiar muchas cosas, pero pobre de aquella alma que osara contradecir o cambiar sus planes. - Es todo. -Finalizó la reunión y más de uno suspiró con alivio. Sin querer perder un segundo más, o en su defecto, la vida, todos comenzaron a tomar sus cosas para salir lo antes posible de la sala. Sin embargo, Jungkook no iba a desaprovechar la oportunidad de hacerles saber que nadie podía contradecirlo sin una consecuencia; había algo que odiaba más que ser contradecido: La cara altanera de cierto empresario cuando se atrevía a modificar de último momento los datos que habían preparado minuciosamente. - Vicepresidente Kim, lo espero en mi oficina.

Se quedaron helados, alguien iba a perder sus acciones en la empresa, el trabajo y quizá la cabeza. Jungkook caminó a la salida y todos se quedaron estáticos en su lugar, haciendo una enorme reverencia para que el jefe saliera y con suerte, no recordara con quién se topó antes de abandonar el recinto. Después de que el alfa saliera, los empleados lo siguieron como hormigas antes de una tormenta: torpes y sin saber exactamente a dónde dirigirse ¿Debían seguirlo a él? ¿Al vicepresidente? ¿Podían irse a comer y luego regresar a arreglar lo que sea que haya salido mal? ¿Afectaría el bono navideño? Esas preguntas fueron respondidas al escuchar el fuerte portazo de la oficina del jefe. No habría salida temprano ese día, ni tacos para el almuerzo.

Mientras el presidente esperaba a su irreverente compañero, se sirvió un vaso de whisky en las rocas. Ese hombre iba a llevar a la empresa que tanto les había costado construir a la ruina. ¿Qué carajos iba a hacer con él?

Al mismo tiempo, el vicepresidente parecía hervir de rabia aún dentro de la sala de juntas, su idea no era mala ni tampoco un desperdicio, él sabía perfectamente que un pequeño ajuste en el presupuesto para esa campaña podría ayudarlos mucho, quizá se estaba arriesgando y lo sabía pero más dinero garantizaba un mejor trabajo que podría ser más reconocido, él estaba completamente seguro de que tendrían más vistas y a su vez más compradores. Pero claro, Jeon Jungkook era un codo a más no poder y eso lo irritaba tanto, a él también le gustaba lo seguro, pero apostar también es parte de ganar.

-Señor.- lo llamó temeroso uno de los empleados que estuvo presente y de quién no recordaba el nombre. -Él presidente Jeon lo está esperando.

El castaño llevó su vista enfurecida a ese pobre incauto provocando el terror, quizá Kim Taehyung no era un alfa imponente por su masa muscular pues en realidad hasta podría percibirse delicado, sin embargo su mirada y hasta su voz eran suficientes para atemorizar a cualquiera sin necesidad de mucho. El empleado tragó saliva pesadamente cuando el vicepresidente se acercó a él con una sonrisa que a simple vista podría parecer amistosa pero sabía bien que no lo era.

-¿Sí?- preguntó el castaño con una risa inquietante. -Pues el señor Jeon se va a ir al carajo y tú junto con él si vuelves a dirigirme la palabra sin que yo te haya dado permiso antes.- amenazó para luego salir de ahí dando un portazo. Al salir de la sala de juntas observó a su alrededor, todos los demás desviaron la mirada y él caminó sin prisa alguna hasta la oficina del presidente, no llamó a la puerta y simplemente entró ahí cerrándola con fuerza trás de él.

-¿Me llamaste?- preguntó de mala gana y con el ceño fruncido.

-Hace más de diez minutos. -contestó Jungkook azotando el vaso de whisky sobre el escritorio, provocando que algunas gotas cayeran sobre la fina madera y eso lo hizo enojar más. Talló el puente de su nariz con fastidio. ¿También tenía que pedirle que tocara antes de entrar? -¿Qué chingados estabas diciendo, Taehyung? -preguntó directamente, acercándose a él de forma amenazante. - ¡Quedamos en algo, puta madre! -exclamó furioso. - Sabes cuánto odio que me contradigas. ¿Para qué hacemos las juntas entonces? ¿Para que a la hora de la presentación digas y hagas lo que quieras? ¿Tienes idea con quién te estás metiendo?

Los gritos de Jungkook se escuchaban en el pasillo y los empleados cercanos a su oficina dejaron lo que hacían para escuchar la pelea entre el presidente y el vicepresidente. Ambos solían pelear a menudo, pero algo en esa discusión sonaba diferente, como si de verdad uno de los dos fuera a perder su puesto.

-¡A mí no me grites, cabrón!- contestó Taehyung del mismo modo. -Pa’ gritar vete a tu casa y ni en tu casa haz de poder, wey, al único que se le está olvidando con quién se está metiendo es a ti y las juntas se hacen para eso, para dar nuevas ideas ¿Qué te cuesta dejar de ser tan pinche marro por una vez en tu vida?

-Bájale de huevos, Taehyung. -Advirtió señalándolo con el índice. - ¿Y qué chingados es marro? -preguntó desesperado. - Las juntas se hacen y si hay “nuevas ideas” se dicen ahí mismo. No en frente de la sala entera, haciéndome quedar como un pendejo. -Reprochó.- Y no me estés amenazando porque te recuerdo que no importa qué tantas acciones tengas aquí, yo sigo siendo el jefe. -Escupió con desdén. - ¿Quieres que te lo recuerde? -Preguntó de forma retadora, alzando las cejas y pasando la lengua por su mejilla.

-Pues ya te estás tardando.- habló golpeado el castaño dando una paso hacia enfrente para demostrarle al otro alfa que miedo era lo que menos tenía. Ya lo tenía hasta la madre con lo de quién era jefe de quién.

Otra vez esa pinche arrogancia de Taehyung, Jungkook no lo pensó dos veces y antes de que su vicepresidente volviera a abrir la boca, éste se lanzó a ella para besarlo de manera violenta y desesperada, al mismo tiempo que le quitaba el saco y lo arrojaba en algún lugar de la habitación. Jungkook no tenía ninguna intención de ser gentil con él y se lo hizo saber mordiendo sus labios con fuerza, sorbiendo su lengua y apretando su cintura contra su cuerpo con fuerza.

Taehyung se aferró a los hombros de Jungkook, apenas fue capaz de seguirle el ritmo con ese beso y sin querer soltó un jadeó cuando el pelinegro lo mordió sin piedad. Cómo le chocaba saber que Jungkook lo prendía en cuestión de segundos. Se separó como pudo del beso agitado por lo intenso que fue a pesar de lo corto. -Del uno al cogerme sobre tu escritorio ¿Qué tan enojado estás?- preguntó más bajo y agitado viéndolo a los ojos con cierta picardía.

Jungkook no respondió, en cambio se deshizo de su saco y también lo arrojó al suelo, aventó la espalda de Taehyung contra la pared y tomó sus muñecas encima de la cabeza del castaño para seguir besándolo desesperadamente mientras que con su rodilla derecha abría las piernas de Tae para después bajar sus besos por el cuello del chico y finalmente tomarlo por los muslos para enredarlos alrededor de su cintura. A tientas y sin dejar de atender el cuello de su vicepresidente, arrojó todo lo que estaba sobre el escritorio al piso, acostando a Taehyung sobre él.

Ruido que no pasó desapercibido por los empleados y todos dieron un respingo pensando que lo siguiente sería ver a uno de los dos salir por la puerta muy molesto, así que volvieron a lo suyo.

Jungkook y Taehyung estaban lejos de haber terminado con esa discusión pues en cuanto la espalda del último tocó la madera del escritorio él se apresuró a desabrochar los botones de la camisa del pelinegro y acariciar toda la piel que alcanzaba hasta poder llegar al borde de su pantalón, quitó el botón y bajó la cremallera sin permiso alguno antes de colar su mano a acariciar sobre la tela ese bulto entre sus piernas que se hacía más grande. Nunca pensó que otro alfa le gustaría tanto o que tendría tantas ganas de que lo tomaran.

Un gruñido de placer salió de la boca de Jungkook al sentir las manos de Taehyung tocándolo, él tampoco quería hacerlo esperar, así que se apresuró a quitarle los pantalones y el boxer, la altura de Tae estaba perfecta para Jungkook; quien trazando un camino de besos desde el abdomen hasta el cuello de su compañero, utilizó sus dedos índice y medio para llevarlos a la boca de Taehyung y que éste los llenara de saliva para después preparar su entrada con ellos, introduciéndolos despacio en él, simulando pequeñas embestidas, mientras veía atento las reacciones del castaño. Nunca pensó que tomar a otro alfa sería tan satisfactorio, su miembro necesitaba estar dentro de él ya.

Taehyung apretó los labios con fuerza para reprimir tanto cómo podía los gemidos que quería soltar, estaba completamente duro y quería tocarse pero también quería que el otro alfa lo llenará hasta el fondo, hasta hacerlo llorar. -Metelo ya.- suplicó con dificultad y en voz baja, tampoco era necesario que afuera supieran exactamente lo que ellos estaban haciendo. Nadie lo sabía porque era antinatural.

-No me digas qué hacer. -gruñó el alfa, recobrando la cordura y recordando que estaba furioso con su vicepresidente por hablador. Sacó los dedos que tenía dentro de Taehyung y lo giró para que su pecho quedara contra el escritorio. Conocía a Taehyung y sabía que debía someterlo, era alfa, después de todo; Jungkook apretó la nuca expuesta de su compañero para evitar que se levantara y su mano dominante tenía otras intenciones: con todo el coraje que sentía en ese momento, le dio una nalgada y sin darle tiempo a procesar las cosas, introdujo su miembro en él. -Esto es por no apegarte al presupuesto. -le dijo entre dientes.

Los empleados que seguían siendo indiscretos, pretendiendo que seguían en lo suyo, pero atentos a la pelea de sus jefes, abrieron los ojos con sorpresa al escuchar la “cachetada”. Estaban seguros que alguien se quedaría sin empleo.

Taehyung apretó los dientes con fuerza y casi enterró las uñas en la madera fina del escritorio de Jungkook, todo debido a la explosión de sensaciones que tuvo. Agachó la cabeza tratando de zafarse del agarre del pelinegro y fallando en el intento pues era fuerte. -Eres un cabron.- jadeó fuerte, estaba molesto pero su cuerpo parecía sentir todo lo contrario pues sus caderas se movían buscando que siguiera y fuera rápido. -Sólo te enojas porque sabes que mi idea es mejor y te caga que cuestionen tu autoridad, ahh...- habló difícilmente entre jadeos y gemidos reprimidos.

-¡Cállate! -gruñó Jungkook embistiéndolo más fuerte, moviendo el escritorio con su cadera, haciendo que siguiera el ritmo que él llevaba. -A mí me caga que cuestiones mi autoridad, pero a ti te caga que haga esto. -Murmuró casi con los dientes apretados por la excitación del momento y con todo su pesar, se detuvo de embestir a Taehyung. Le cagaba que lo retaran, pero adoraba cuando el otro alfa le pedía más. Con su mano libre acarició desde el trasero de Tae, subiendo por su espalda baja. Todo con suma delicadeza. La mano que sujetaba su nuca se hizo más firme para evitar el forcejeo.

-Hijo de la chi...- Taehyung no terminó de hablar cuando él mismo se ahogó con sus palabras, estaba demasiado excitado ya como para que Jungkook lo dejará así como así. Apretó los dientes y gruñó ferozmente como un animal acorralado tratando de librarse del agarre del otro alfa. Su erección dolía, sus piernas empezaron a temblar y sus paredes se apretaban y palpitaban alrededor del pelinegro . -Carajo Jungkook sigue... Sigue ya o nunca más me la vas a volver a meter en tu vida.- amenazó con furia retorciéndose bajo él. Ahora estaba más molesto que antes.

Y el alfa tenía que admitir que el otro alfa era tan tierno cuando hacía berrinche pidiendo por él, aunque su enojo fuera real y también capaz de no permitirle a Jungkook tocarlo por días, eventualmente terminarían enredándose de nuevo. Taehyung dio pelea forcejeando, pero si algo le gustaba al pelinegro, era hacer todo el trabajo por su vicepresidente, así que esperó a que volviera retorcerse, para embestirlo con fuerza. -¿Cuándo te he dicho que no, mi amor? -le dijo de forma burlona e inclinándose hacia él para besar su espalda al mismo tiempo que seguía los movimientos de su cadera, esta vez siendo lento. -Me encantas así de terco y berrinchudo, chingado. -gruñó cerca de la oreja del castaño y entonces le dio lo que tanto pedía: Más. Lo embistió con fuerza, lo que el príncipe pidiera, él encantado de dárselo.

Taehyung no pudo ni responder o reprochar, o al menos insultarlo como quería hacerlo pues su cuerpo subía y bajaba empujando el escritorio con él, además si abría la boca lo único que saldrían serían gemidos lo suficientemente audibles como para que los chismosos de sus empleados supieran qué todo lo que ocurría ahí adentro no era una pelea, al menos no una como la que ellos esperaban. Sentía como su cuerpo comenzaba a tensarse y su piel estaba erizada y muy caliente, tan caliente que el sudor y sus lágrimas parecían agua hirviendo bajando por su rostro. Le gustaría conservar un poco de su orgullo pero lo cierto es que sabía que la rudeza en la penetración y la delicadeza en los besos de Jungkook sobre su espalda era. Una debilidad muy grande y que a ese paso iba a hacerlo venir muy rápido. -¡Jungkook!- soltó sin quererlo cuando el pelinegro tocó ese punto sensible en él con su glande y rápido cubrió su boca, los espasmos lo hacían moverse involuntariamente y sabía que su miembro estaba goteando porque en ese momento sentía hasta lo más mínimo que le ocurría a su cuerpo y era increíble, sobre todo la manera en que Jungkook se enterraba en él hasta el tope abriéndose paso en su estrechez sin mucha dificultad por lo acostumbrados que estaban el uno al otro y cómo sus cuerpos chocaban de una manera deliciosa.

Nunca sabía realmente si lo que le gustaba era hacerlo con Taehyung o ver en el desastre en el que se convertía cuando lo hacían y saber que era él quien le causaba placer al otro alfa se convertía en una competencia contra sí mismo, cada vez hacerlo mejor que la anterior, el cuerpo estremeciéndosele debajo, las lágrimas de placer, los balbuceos, el calor de ambos combinados con sus aromas creaban la atmósfera perfecta para el deseo desenfrenado y para que Jungkook quisiera siempre darle más. El pelinegro se agarró con más fuerza a las caderas de Taehyung, sabiendo que dejaría las marcas de sus dedos sobre la piel, para seguir embistiendo, sintiendo ese cosquilleo en el vientre bajo que le indicaba, su orgasmo estaba cerca; pero Jungkook aún así arrogante, engreído ymarroera un buen amante por sobre todas las cosas, no terminaría hasta ver al alfa debajo de él satisfecho y quizá debía ser un amante más considerado también, pues cuando el escritorio cedió y las patas de éste tronaron, el estruendo hizo que Jungkook riera cerca del cuello de Taehyung. - Termina para mí. -ordenó en un susurro, pero era más bien una petición. Quería verlo deshacerse en un orgasmo gritando su nombre.

Esa voz de Jungkook al borde del orgasmo era tan malditamente adictiva y seductora que esa petición fue suficiente para hacer sentir al cuerpo de Taehyung un último espasmo que lo hizo retorcerse completamente y agachar la cabeza mientras mordía con fuerza sus labios y aferrarse al escritorio, reprimió el grito de placer que quiso soltar cuando su miembro endurecido expulsó su eyaculación manchando hasta su camisa y haciéndolo temblar y jadear con fuerza. -Por la Diosa.- susurro con la voz entrecortada aún recargando su frente en el escritorio. Estaba en el cielo justo en ese instante pero demasiado sensible como para saber que en un movimiento podría terminar de nuevo.

Jungkook no se quedó atrás, un segundo después de que Taehyung eyaculara, él hizo lo mismo, pero dentro del castaño; aferrándose a su cuerpo con fuerza, mordiendo su labio inferior para no hacer ruido y jadeando en el oído de su vicepresidente, aprovechó para mordisquear juguetonamente el lóbulo de la oreja de Tae y después alargar un suspiro más que satisfecho. Ambos estaban sudados, agitados y su oficina hecha un desastre, pero podía lidiar con eso luego, ahora mismo sólo quería un segundo de paz. Sin embargo, apenas cerró los ojos para relajarse, sintió cómo su miembro se expandía dentro del otro alfa y no pudo evitar reír entre apenado, coqueto y victorioso: Lo estaba anudando. - Es que aprietas bien rico. -le dijo a modo de burla, pero cuidando en todo momento que no fuera a dolerle. Nunca había anudado a alguien, menos a otro alfa, era raro... pero como era Tae, estaba bien.

Taehyung cerró los ojos con fuerza y se estremeció por la sensación, era algo nuevo y muy, muy extraño pero no podría decir que le desagradara, en realidad se sentía muy bien, tanto como para hacerlo gemir de nuevo y gotear aún más. Eso iba a matarlo. -Carajo, si no se sintiera así de bien ya te hubiera reclamado por anudarme como si fuera un omega.- admitió entre jadeos despegando ligeramente su pecho del escritorio.

Jungkook se soltó a reír, tratando de no moverse mucho, es decir, le gustaba la cercanía con Taehyung y aunque el nudo había sido sorpresa, se lo atribuyó a que su celo estaba cerca y el único hombre que le interesaba estaba debajo de él. Quizá una reacción normal del cuerpo. -Bueno, estaremos aquí un rato... -comentó dejando besitos pequeños en la espalda desnuda de Taehyung, luego estiró un poco la mano para alcanzar su cajetilla de cigarros que descansaba en el cajón del escritorio, encendió dos y le pasó uno al castaño. - Platícame de tu idea de usar más presupuesto del acordado... -pidió exhalando el humo.

Taehyung tomó el cigarro y lo colocó en su boca dando una gran calada. -Estuve haciendo cuentas, la inversión no es demasiado grande a lo que ya teníamos contemplado pero sí es lo suficientemente buena para una mejor calidad y una entrega más rápida. Estoy seguro que los clientes quedarán encantados, además hace poco un nuevo distribuidor se puso en contacto conmigo, sus ventas son por consignación, es decir, él no cobrará nada que no se haya vendido ya. Sería bueno probar en este proyecto...- el castaño suspiró antes de volver a llevar el cigarrillo a su boca y soltar el humo. -¿Cuánto tiempo va a tardar esto? Tu escritorio no es tan cómodo una vez que dejas de moverte.

Jungkook miró lo que le quedaba de cigarro, dispuesto a ceder con Taehyung. Bastó una calada para que asintiera con la cabeza y le diera la razón al castaño. La pregunta del alfa lo hizo sonrojarse hasta las orejas. -No lo sé, Tae. La verdad nunca había anudado a alguien. -confesó. -Aunque si el detalle es que no me estoy moviendo, puedo arreglarlo ahora mismo. -comentó empujando la cadera despacio hacia Taehyung. Gimiendo placenteramente. Era como si no tuviese suficiente del castaño.

-Mgh, Jungkook, sí sigues así pronto no querré separarme de tu pene.- admitió Taehyung entre pequeños jadeos, no le desagradaba pero ahora era más grande y eso lo hacía sentir aún más. Giró los ojos y suspiró. -Carajo ¿Por qué se siente tan rico?- preguntó genuinamente confundido pero extasiado, olvidando que estaba en una oficina, en el trabajo, hasta que el secretario de Jungkook llamó a la puerta.

-Señor ¿Todo está en orden?

-¡Está perfecto, lárgate!- gritó Taehyung sintiendo que pronto volvería a correrse. -Hazlo más rápido Jungkook... más...

Jungkook le dio a Taehyung justo lo que pedía, importándole poco que el escritorio ya quebrado rayara el piso de su oficina y que la sensación rozara en lo doloroso por el nudo entre ellos, pero era un dolor tan placentero que lo haría terminar más pronto de lo que le hubiera gustado, bastaron un par de movimientos más para que el alfa volviera a venirse dentro del otro alfa. - Me vas a dejar seco. -Jadeó en el cuello del castaño, mordiendo juguetonamente en la zona o quizá no fue tan juguetón, pues deliberadamente, dejó una marca que le haría un moretón. -Seguiré así porque no quiero que te separes de mi pene. Me encantas, cabrón, corajudo, enojón, hijo de tu puta madre. -le dijo con un suspiro satisfecho, dejando un beso tierno justo encima de donde le había mordido. - ¿Otro cigarro, mi rey?

-Lo único que siento que necesito ahora es mi cama.- admitió el castaño, quizá no había hecho todo el trabajo pero definitivamente estaba cansado. -Hicimos un desastre, allá afuera deben estar pensando que uno de los dos va a perder su empleo. Pensaran que peleamos cuando vean todo esto. De verdad estabas enojado.- rió por lo bajo.

-Lo estaba. -corroboró Jungkook dejando un par de besitos sobre los hombros de Taehyung, como si no hubiese tenido suficiente y su cuerpo seguía pidiendo más. -Joder, Tae ¿Qué te hiciste hoy? -preguntó apretando los dientes y las manos en la cintura del otro alfa para seguirse moviendo dentro de él. -¿Quieres que piensen eso? -preguntó con una sonrisa traviesa. - ¡Por mí, vete a la mierda, Taehyung. -Gritó mientras seguía embistiendo como podía al castaño. - ¡Tú y tus estúpidos presupuestos que no se apegan a lo que ya se te dijo! ¿Tanto quieres ser el jefe? ¡Dímelo! ¡Pídemelo! -Siguió gritando.

-Mierda Jungkook...- susurró entre dientes el castaño con la voz ligeramente aguda aferrándose al escritorio, todo su cuerpo temblaba y se movía involuntariamente por los espasmos que tenía, para ese punto ya le era imposible controlarlos. Su entrada dolía de una manera deliciosa y su miembro se sentía como si fuese a explotar. -Ya para... a este paso vas a romperme.- jadeó el alfa aunque no parecía tan apurado porque Jungkook parara. -No aguantaré más... Ju... Jung... ¡Carajo, Jungkook!- gritó en medio del éxtasis que ese tercer orgasmo le dio dejándolo completamente débil.

Ese tercer orgasmo fue también increíble para Jungkook, el alfa respiraba agitadamente recargando su cuerpo en el alfa que tenía debajo, cerró los ojos para no marearse y volvió a besar el cuello de Taehyung, esta vez con delicadeza, restregando su cabeza en él para impregnarlo de su aroma a cacao y que el otro alfa dejara ese seductor y atractivo aroma a almizcle en él.

El miembro de Jungkook volvió a su tamaño normal y éste salió con cuidado, sabía que se habían excedido y no quería lastimar a Taehyung por haber sido un animal. Así que el pelinegro acomodó su ropa primero y después acomodó la del castaño, lo cargó y lo recostó en el sillón que adornaba su oficina, cuando vio el mueble ahí, pensó que el sexo hubiera sido más cómodo, pero quizá no lo suficientemente intenso como para hacerlo tres veces seguidas.

Dejó un besito en los labios de Taehyung antes de volver a hablar. -No tardaré. -le dijo en un susurro.

Sin saco ni cinto, con la camisa arrugada, las mangas hasta el codo y despeinado, Jungkook convocó a una junta de emergencia. Después de la pelea que los empleados juraban haber escuchado, ninguno cuestionó al jefe, mucho menos comentaron lo cerca que estaba la hora de salida. -Bien, esta junta es para avisarles que se harán los cambios en el presupuesto que el señor Kim ordene. Pueden retirarse. -dijo sin rodeos y se retiró antes que todos, dejando a sus empleados entre aliviados y confundidos, pero ninguno se preguntaría en voz alta por qué el jefe no lucía tan molesto como hacía unas horas.

Taehyung despertó un momento después en el sofá de la oficina de Jungkook sin estar muy seguro si se había quedado dormido o se había desmayado, quería levantarse pero le dolía un poco el cuerpo y su entrepierna estaba pegajosa al igual que su entrada, podía sentirlo. Un momento después el pelinegro entró a la habitación y el castaño lo observó con una ceja alzada.

-¿Me quedé dormido? ¿De qué me perdí? Vámonos ya, tengo hambre, quiero carne.- dijo mientras se ponía de pie con cuidado para que nada más doliera. Hasta parecía que no habían tenido sexo salvaje hacia apenas unos minutos.

-Fue sólo un ratito, no te perdiste de mucho, el lunes empezaremos con el plan bajo tu presupuesto. -comentó Jungkook tomando sus cosas del suelo. El intendente tendría muchísimo trabajo, se encargaría de dejarle un generoso bono extra y quizá un aumento si seguían destrozando su oficina de esa manera cada que discutían en el trabajo. -Tengo un trozo de carne que podría encantarte. -dijo Jungkook juguetonamente dándole una nalgada al castaño antes de salir de su oficina.

-Carajo Jungkook, hoy estás insaciable.- se quejó Tae sobando su trasero, Jungkook lo había golpeado mientras lo hacían y ahora se sentía un poco adolorido. -Iré por algunas cosas a mi oficina, no creo poder manejar sin quedarme dormido así que tendrás que llevarme.- se encogió de hombros, la ventaja es que para ese punto ya estaban solos prácticamente pues la gente de la oficina corría en cuanto daba la hora de salida con tal de no seguir lidiando con ese par de jefes tan raros. No podía culparlos, a veces eran terribles

El camino a la casa que compartían hace meses luego de empezar su relación no era largo pero esta vez Jungkook fue más lento pues parecía que no podía mantenerse un segundo sin contacto físico con Taehyung. Sí no estaba tocándole los muslos entonces buscaba su mano para entrelazarla con la suya. Al llegar a su hogar el castaño se deshizo de todas sus prendas para darse un baño y quitarse esa sensación pegajosa entre las piernas mientras el otro alfa se encargaba de pedir la cena.

Jungkook era un alfa imponente, dominante, testarudo, orgulloso, pero para Taehyung en la intimidad de su hogar, era todo lo contrario. El pelinegro haría cualquier cosa por tener a su alfa cómodo en casa: encender unas velas, servir una copa de vino para él mientras tomaba un baño eran unas de las cosas que acostumbraba a hacer luego de un largo y pesado día.

Después de pedir la cena y esperar a su chico, Jungkook se dio cuenta que sí estaba insaciable, pues genuinamente lo extrañaba. Estaba a unas cuantas habitaciones y su lobo parecía necesitarlo cerca. No luchó más contra su instinto y se dirigió a la habitación que compartían.

-¿Amor? -lo llamó bajito, desde el otro lado de la puerta. Podía simplemente entrar, pero conocía a su alfa. - La cena llegará en una hora ¿Está bien si entro? -preguntó como quien no quiere la cosa.

Taehyung estaba terminando de vestirse con ropa cómoda, un pants bastante holgado y playera sin mangas, observó al pelinegro y sonrió entre burlona y enternecidamente. -Pareces niño regañado.- dijo y se acercó hasta él para tomar su mano haciéndolo entrar a la habitación, luego lo abrazó por el cuello. En la oficina podrían hasta mentarsela pero en casa no había nada mejor que tenerse uno casi encima del otro. Taehyung pegó su frente con la de su alfa cariñosamente pero se separó casi al instante. -Jungkook ¿Te sientes mal?

El almizcle y el cacao de sus aromas mezclados hacían de ese lugar casi un templo, inevitablemente, sonrió cuando inundó sus fosas nasales. - Sólo estoy un poco agitado. -Confesó tomando las manos de Taehyung para que sintiera su corazón latiendo con prisa. -Suena tonto, pero te necesito cerca.-comentó atrayendo a Taehyung por la cintura hacia él. El pelinegro cerró los ojos con placer una vez que inhaló el aroma de su chico, un escalofrío recorrió su espalda y la sensibilidad en su cuerpo lo hicieron caer en cuenta. -Tae, se adelantó mi celo. -dijo acariciando el cuerpo de su alfa, olfateando su cuello y girando los ojos al sentir su aroma.

El castaño abrió los ojos con sorpresa y un ápice de preocupación al escucharlo, no es que no quisiera ayudarlo con eso pero normalmente solían prepararse para el celo de cada uno, y es que cuando un alfa estaba solo sus celos podrían pasar desapercibidos pero una vez que tenía pareja estos eran intensos, sobre todo con ellos siendo ambos alfas, sí uno empezaba el otro no tardaría y muchas veces terminaba convirtiéndose en una pelea por el dominio.

-Oh... bien, bien ¿Qué necesitas? Puedes recostarte, recibiré la comida y prepararé el baño...- habló con algo de nerviosismo a medida que el aroma de Jungkook se intensificaba y le volvía un poco difícil concentrarse. Lo cierto es que sí fuera por él y su instinto más animal ya se estaría desnudando y preparando para ser tomado pero quería crear un ambiente cómodo para el otro, después de todo era un alfa preocupado por su alfa. Aunque este no cooperaba mucho si respiraba tan cerca de su cuello.

-No. No te vayas. -Pidió Jungkook con un tono infantil atrayendo aún más a Taehyung para olfatearlo mejor. - Me encanta tu aroma. -susurró cerca del cuello del otro alfa. - Me encantas tú, todo tú. Me encanta que seas mío. Mío. Todo mío. -Murmuraba a medida que sus manos acariciaban el cuerpo del castaño con deseo y delicadeza, esa tarde habían tenido sexo de enojo y aunque el deseo era grandísimo, lo único que quería Jungkook era hacerse uno con Taehyung. Ni siquiera se sentía desesperado, sólo quería tocarlo y poseerlo de la manera más lenta y sensual posible. Y si podían hacerlo toda la noche, mejor para él. - Vamos a la cama, la comida y el baño pueden esperar. -Sugirió mordiendo juguetonamente el lóbulo de la oreja de su alfa.