Chapter 1
Recién había regresado a mi casa de la facultad, había tenido un dia agotador ya que turnaba mi tiempo entre dos carreras, la que mi padre me exigió que estudiara, arquitectura y además cursaba el segundo año de lo que yo llamaba por mi pasión, estudiaba nuevamente pero ahora para desarrollar mi total potencial en artes musicales, más específicamente, en canto. Había sido bendecida con una voz bastante bonita y desde pequeña me había encantado jugar a ser cantante y conforme iba creciendo los juegos pasaron a pasatiempos más reales, dándome la oportunidad de desarrollar un poco más mis vocales aunque fuera bajo la mirada acusadora de mi padre.
Era parte de mi rutina que durante el día me dedicara a trabajar en la firma de arquitectura Badeem Designs, firma perteneciente a mi padre y después de las 5 de la tarde, me desplazaba a la facultad de Artes Musicales de la Universidad Nacional de Mitras.
Era una rutina que me dejaba exausta puesto que no tenía tiempo para nada más en mi día a día pero al hacer lo que amaba al final de cada jornada, lograba darme una gran satisfacción como para no arrepentirme de mi cansada rutina.
Vivía aún en casa de mis padres, para muchos eso era muy extraño ya que para mi edad casi todos mis contemporáneos vivían solos o hasta con sus parejas e hijos pero yo no y no porque no quisiera, de hecho lo había intentado varias veces con anterioridad, creo que cinco, pero todas las veces que lo intentaba, a mi madre le daba un ataque de llanto y entraba en depresión, diciendo que "ella se quedaría muy sola en esa casa tan grande". Sabía que me manipulaba a más no poder pero bueno..., la verdad era que casi no estaba en la casa y cuándo estaba, nadie me molestaba y además no pagaba renta, dándome el chance de destinar mi dinero en mis pasatiempos. Prácticamente se podía decir que vivíamos en una simbiosis, éramos como esos peces que viven sobreviviendo a costas de otros.
Hoy como todas las mañanas me había despertado pasadas las 6am, me bañé rápidamente y me vestí para salir hacia la firma, solo que al bajar de la segunda planta e ir a la cocina para servirme una taza de té negro, me encontré con mi padre, que extrañamente aún seguía en la casa, se encontraba sentado comiendo una tostada al lado de mi madre.
Eso era extraño, porque por lo general él salía temprano para estar en la firma antes de las 7am y mi madre..., bueno, ella se dedicaba a verse bella todo el bendito día, para ser lo que ella denominaba muy orgullosamente una "Esposa Trofeo".
-Buenos días familia. - Saludé alegremente. - ¿Papá que haces aquí aún?.
-Aleena, ya era hora que bajaras de tu habitación, ¿Viste la maldita hora?, te estaba esperando desde hace buen rato, muchacha inconsciente, necesito que hablemos de los planes futuros que tenemos para la firma, quería verlo contigo antes de que llegaras a la oficina. - Me respondió mi padre y mamá se colocó más cerca aún con el afán de apoyarlo.
Ese par sin lugar a dudas se traía algo entre manos.
-Claro cuéntame. - Repuse sin mayor importancia, tomando una de las tazas para servirme mi amado té.
-Mira pues muy sencillo..., estamos terminando de firmar el contrato para expandir la firma Badeen Designs en las nuevas localidades, como ya sabes y como eres mi única hija y heredera del emporio, es más que obvio que necesito que te encargues de la próxima sucursal que abriremos en Marley. Tenemos todo listo para que estés saliendo en dos semanas. Es demasiado importante esta oficina en esa localidad por lo que necesitamos que tomes esta gran oportunidad como lo que es, una gran inversión y mucho crecimiento monetario para todos en la familia y la empresa. - Me dijo mi padre con tono firme.
Pestañeé varias veces como si lo que estuviera escuchando fuera alguna mala broma.
Después de repasar sus palabras en mi cabeza por varios segundos. No podía creerlo, "¿tenerme que mudar a Marley???, NO SEÑOR!!!, ¿Que pasará con la facultad?, ¿Con mi pasión?".
Osea, una cosa era obedecerle el capricho de que fuera arquitecto como él deseaba, hasta trabajar en la bendita firma, pero ya dejar mi vida o mejor dicho el poco de vida realmente mía para ir a manejarle un negocio en otro país..., eso ya traspasaba cualquier límite.
-Papá, noooo!!!, tengo asuntos aquí, mi carrera va por la mitad, además esta la banda, no, o sea, ya te cumplí estudiando arquitectura y además trabajando para ti, ¿qué más quieres de mi?. - Alegué casi haciendo un berrinche.
-Aleena no esta en discusión tu ida a Marley, solo te lo estoy informando y es una orden, te irás, debes encargarte de tu empresa. - Exigió alzando la voz.
-No es mi empresa, es TU empresa, es TU sueño. Mamá dile algo. - Dije con la esperanza de que ella intercediera por mi.
Pero ella cayó como de costumbre.
Mi madre era muy consentidora conmigo cuando estábamos solas, pero cuando estaba compitiendo contra mi padre..., yo llevaba las de perder, porque quién pagaba sus caprichos y sus gastos era justamente el hombre que estaba a su lado.
-Ya te lo dije, no esta en discusión el hecho de si vas o no, vas a ir y punto, te necesito con todo listo en dos semanas, tu vuelo esta ya comprado, el apartamento en el que te quedarás también y hasta tu nuevo auto. - Diciendo ésto le dió un ligero beso a mi mamá en la mejilla y se marchó.
-No lo puedo creer, ¿Y tu te quedas callada??. - Pero ella solo miraba hacia la puerta por la que había salido mi padre. -Para ti siempre tuvo más peso la comodidad económica que tu propia felicidad o la de tu hija, ¿cierto??. - Dije sin reparo, pero inmediatamente sentí el duro golpe que mi madre me dió en el rostro por haberle remarcado lo que había hecho durante su vida y finalmente eso me hizo entender que con ella no podía contar en esta pesadilla que me estaban imponiendo.
La miré sorprendida por la bofetada.
-Callate insensata, tu padre hace lo mejor para que nosotras estemos bien, para que vivamos como vivimos, lo mínimo que puedes hacer es retribuirle. - Dijo ella como reclamo.
-¿Retribuile???, Por Dios, ¿haber estudiado una carrera que no me gustaba para hacerlo feliz y además trabajar en lo que no me gusta, no es suficiente retribución??? - Reclamé con irá sobando mi adolorida mejilla.
-No lo es malagradecida, Ahora alistate porque se te hace tarde para llegar a la firma. - Dijo ella con enojo.
Y sin más, salí de la cocina, me dirigí al garage y subí a mi auto, era cierto había vivido bien, pero también había dado mucho para eso.
Había aguantado las imposiciones de mi padre por toda una vida, aún cuando ya era mayor de edad, hasta había cedido en mi profesión. Pero que ya decidiera que yo debía mudarme y dejar tirado mis pasatiempos y cosas que realmente me importaban y que le daban un poco de sentido a mi vida..., eso ya era demasiado.
Iba manejando por el centro de Mitras sin tener la mínima intención de llegar a la firma, lo que menos quería era seguir el pleito con mi padre. Entonces decidí que lo mejor y por lo menos mientras me calmaba era ir a la facultad, tal vez practicar un poco me ayudaría a pensar con mayor tranquilidad lo que haría para no ir a Marley.
Cuando llegué, fui al salón de clase y para mi sorpresa estaba ahí Armin, mi mejor amigo de la facultad y con él se encontraba su novia, Annie.
Ella no era muy conversadora que digamos pero tampoco me caía mal. Eran un linda pareja.
Armin era un chico de una dulce personalidad, extremadamente inteligente, por lo que había decidido llevar dos carreras al mismo tiempo, su pasión, derecho penal y su pasatiempo favorito, piano. Él trabajaba en un renombrado bufete, siendo uno de los abogados principales de ahí y gozaba de grandes privilegios por ser de los consentidos de su jefe, ya que a pesar de su juventud era bastante bueno como abogado. Normalmente trabajaba en horario normal y estudiaba en las noches conmigo.
-Alee, ¿que haces tan temprano en la facultad??! - Me preguntó sorprendido el rubio al verme entrar.
-Hola chicos, lo mismo podría preguntarte yo. - Dije con poco ánimo. - ¿No deberías estar en el trabajo?.
-Pedi vacaciones para hoy en el bufete, tenía que hacer unas diligencias aquí en la universidad pero aún no abren las oficinas administrativas. - Me respondió el chico. - Ahora si, ¿y a vos que te pasó?.
-Uff, tuve una fuerte discusión en la casa con mi padre y en este momento, lo que menos quiero es ir a la oficina y verle la carota. - Le respondí.
-¿Que pasó?. - Preguntó Annie, extendiéndome una manzanita pequeña color verde, que acepté gustosa.
-Yeeeyy, Gracias Annie. - Agradecí el obsequio - Mi padre quiere que me vaya a trabajar a Marley, quiere que me encargue de la nueva sucursal que abrirá ahí. Pero no quiero chicos, no me gusta la arquitectura como para ahora tener que irme allá y dedicarme exclusivamente a algo que no me hace feliz. - Les comenté. - Solo que no sé como salirme de esta situación ahora.
-Alee, pero ¿porque no le comentas al opresor de tu padre como te hace sentir eso?. - Me refutó mi amigo.
-¿Y crees que no lo hice?, Me dijo que no estaba en discusión lo que yo quería y que debía ir si o si. - Bufé con enojo. - Le viene bien eso de opresor a tirano ese.
-Alee.- Me interrumpió Annie mirándome con un poco de vergüenza -Disculpa que te lo diga así, pero...., ¿No crees que ya estas muy grandecita ya como para: 1- seguir viviendo con tus padres, 2- hacer la santa voluntad de tus padres y 3- la más importante de todas, para no hacer lo realmente que te hace feliz?, así tengas que salir del cobijo y protección de tu familia. - Me cuestionó.
-Annie, cierra la boca. - La regañó el rubio dándole un discreto empujón.
La rubia lo miró avergonzada.
- Por eso dije que me disculpara. - Ella se sacudió.
-Nooo, Armin, esta bien... . - Lo que había dicho Annie, me dejó impactada porque era cierto, yo era ya una adulta que vivía con sus padres y hacía la santa voluntad de ellos, cual títere, pero "¿Porque?". -Sabes Annie, tienes toda la razón, nunca lo había visto así, creo que llegó el momento de hacer las cosas como la adulta que soy. - Dije con una gran sonrisa, estaba decidida a salir de ésta victoriosa.
-Alee, pero ¿que vas hacer?. - Me preguntó el rubio extrañado.
-Lo que debí haber hecho hace años, me iré de la casa, renunciaré y haré lo que me hace realmente feliz. - Respondí completamente segura de mi misma.
-Alee, o sea..., no es por desanimarte así que no me mal intérpretes, me encanta tu determinación, pero para poder irte de tu casa y vivir sola, necesitas un trabajo. - Me dijo la novia de mi amigo. - Y si vas a renunciar al tuyo..., ¿como vivirás?.
- Si lo sé Annie, pero por el momento no diré nada a mis padres, aún tengo 15 dias antes de que sepan que no iré a ese maldito lugar, solo espero encontrar trabajo de aquí a eso y ya después me las arreglaré. - Les dije con entusiasmo.
-Bueno si te sirve puedes quedarte en mi apartamento, es pequeño pero por mientras recibes tu primer pago y consigues algo mejor, puede sacarte de apuros. - Me dijo el chico.
-Eres un ángel de verdad. Te tomo la palabra. - Dije contenta. -Ahora que me han alegrado el día vamos a ensayar un rato y luego los invito a almorzar.
Felices asintieron.
....
Así pasamos toda la mañana, ensayamos vocalización y solfeo y Armin me acompañaba con hermosas melodías en el piano.
Después de haber almorzado con mis amigos y afinado parte del nuevo plan de independización, además de ver que tipo de trabajos habían en el mercado, decidí que al mal paso, darle prisa, entonces condujé con los nervios comiéndome viva y aparecí en la firma para no crear más drama con mi padre.
Al llegar a mi oficina ya él estaba ahí después de su almuerzo y sin sorprenderme me recibió con un regaño bastante severo delante de todos los compañeros que pasaban por ahí cerca, alegaba que no podía ser tan irresponsable e inmadura por dejar tirada la firma y exigía también ponerme al día con todo lo que pasaría en Marley.
Decidí seguirle la corriente para no levantar sospechas de lo que haría en los próximos dias. Sabía que era casi seguro que me iba a deshederar, me diría que como hija ya estaba muerta y muchas más palabras dramáticas que sabía bien que él solía utilizar en momentos en los que yo por alguna cosa decidía salirme de su canasto, como cuando le dije que volvería a la universidad, no para sacar una especialización, sino para estudiar música, el infierno se desataría en el momento que le dijera que me iría, pero la verdad..., a mi edad ya eran suficientes las manipulaciones de parte suya y de mi madre, estaba totalmente decidida.
Cuándo empezaba a anochecer tocaron a la puerta de mi oficina,
- ¿Puedo pasar Alee?.
Porco Galliard, mi novio, con el que llevaba un año saliendo, asomaba su rubia cabeza por el espacio que había abierto entre la puerta.
Nos habíamos conocido justamente en una reunión de inversionistas de la firma, él era el hijo de uno de los socios minoritarios de mi padre y nos habiamos hecho amigos durante un tiempo y fue hasta que y después de varias salidas a almorzar o a cenar, decidimos empezar una relación para el deleite de mis padres y del suyo, ya que ambos éramos lo que nuestras familias consideraban o ellos llamaban "un buen partido" pero en el fondo se sentía más como una unión estratégica, con la única diferencia de que en verdad nos llevábamos bien y él me parecía bastante atractivo, en pocas palabras no fue difícil comenzar una relación amorosa para ninguno de los dos.
- Dale pasa cariño.
-Hola princesa. - Me saludó como de costumbre, entrando a la oficina y cerrando con cuidado la puerta.
Lo único que yo podría tener de queja era su carácter explosivo, impulsivo y sumamente apasionado provocando muchas veces que perdiera fácilmente el control cuando algo no salía como él quería, aunque también era muy determinado ayudándole esta característica a casi siempre conseguir lo que se proponía, solía derrochar sensualidad con solo respirar, engatuzando a las muchachitas cuando se le acercaban. Si lo sabía yo que solía molestarlo porque cuando salíamos a algún lugar, las chiquillas lo miraban sin recato.
-Hola!, ¿Como estas?. - Saludé, levantándome de mi silla para irlo a recibir, besando sus labios.
-Ahora contigo ya mucho mejor. - Me abrazo fuertemente por la cintura y me pegó a él para profundizar el beso de manera experta. -Tengo planeado llevarte hoy a cenar y después me gustaría ir a mi apartamento. - Decía rozando su respingada nariz contra mi cuello, cuándo dejó de besarme.
-Cariño, no creo que pueda, papá me encargó un diseño para Brauss Company y no lo he terminado. Te parece si pedimos algo y comemos aquí? - Le pregunté corriendo mi cabeza a un lado para darle mayor acceso a mi cuello.
-Vamos Aleena, necesitas descansar, no me gusta que se aprovechen tanto de ti. Se que es tu padre pero por favor, relájate un poco. - Me reprendió besando mi cuello y bajando sus manos grandes para tomarme del trasero y pegarme más a él.Esa era la segunda vez en el día que me hacían notar lo que mi padre hacía conmigo.
-¿Sabes?. Tienes razón. Vamos. - Dije triunfante separándome de él.
- Esa es mi chica. - Dijo feliz tomándome de la mano para sacarme de la oficina.
- Noo, espera, debo guardar todo y apagar la computadora, dame cinco minutos.
- Esta bien. Pero apúrate que muero de hambre. ¿Te parece bien ir a un restaurante Vietnamita?.
- Si, me parece bien cenar liviano. ¿Y como estuvo tu día?.
- Bien, logramos cerrar las negociaciones con los Ral, todo parece que van a firmar sin contratiempos.
- Eso es excelente, me alegro mucho que todo haya salido según lo esperado. Listo, ya apagué, vamos.
Treinta minutos después estábamos estacionado mi automóvil en su apartamento y yo subiéndome al suyo para ir a cenar.
Pasamos una cena tranquila donde me comentó más sobre las negociaciones con el cliente, como se habían planteado todas las cláusulas para conseguir ese contrato millonario y así poder llevar a cabo la construcción de unas torres habitacionales en una zona muy exclusiva de la ciudad.
Por mi parte, terminé evitando contarle por el momento la idea de mi padre de enviarme a Marley. No quería crear un mal ambiente en la cena trayendo a colación ese tema, más después de haberme dicho en la oficina que mi padre sacaba ventaja de mi, era mejor retrasar por el momento esa conversación. Irme a Marley implicaría alejarme de él y estoy segura que eso le afectaría muchísimo.
Ya entrada la noche decidimos pasar a su apartamento, ahí bebimos algo y seguimos conversando. Estar con él me daba tranquilidad y me sentía apoyada, siempre y cuando no le llevara la contraria, sino terminaba discutiendo conmigo y ese día no estaba de ánimos como para eso.
Por lo general no le comentaba de mis clases en la facultad de música porque decía que era una perdida de tiempo, al igual que no le comentaba cosas relacionadas a la banda que tenía con Eren, Jean, Mikasa y Connie, porque siempre que lo invitaba a alguna presentación, solía discutirme alegando que estaba un poco grande para andar en bares de mala muerte, pegando alaridos delante de perdedores sin oficio.
Y no es que éramos una banda de vagabundos, de hecho casi todos los que se movían en ese ambiente eran personas estudiadas, pero el hecho que tocaramos rock/metal gótico hacía que muchas veces personas prejuiciosas nos miraran como locos jugando a ser vampiros por nuestras vestimentas negras y música poco convencional.
Porco era un buen muchacho, bastante trabajador pero bastante diferente a mi, sin embargo nuestras diferencias eran algo que no me quitaba el sueño, nos respetabamos y así sabíamos llevar todo tranquilamente.
El sol empezó a molestarme al entrar por las persianas que se encontraban abiertas, me desperté poco a poco, miré el reloj y vi que eran las 6am pasaditas, salí de las cobijas para ir al baño, mientras iba recogiendo mi ropa que se encontraba tirada por la habitación, "¿donde estará mi bloumer maldición?"
Me dí una ducha rápida, y mientras me lavaba los dientes pude notar varias marcas en mi cuerpo que mi apasionado novio me había dejado la noche anterior, bufé molesta, ya le había dicho infinitas veces que no lo hiciera pero poco le importaba lo que le decía.
Me vestí y salí del baño, crucé la habitación y le dí al rubio un beso suave a manera de despedida, éste solo sonrió a medio dormir.
Me subí rápidamente en mi auto que estaba estacionado en el parqueadero de visitas del lugar y conduje hacía la firma, antes pasando por una cafetería para comprarme un té y un panecillo.
Cuando entré por las puertas principales noté que mi padre estaba conversando con la recepcionista que ya se encontraba ahí.
Lo saludé y solo me hizo una seña con su cabeza devolviendo el saludo.
Cuando salí del ascensor me dirigí a mi oficina, debía adelantar gran parte del trabajo que había dejado pendiente ayer por irme con Porco.
Seguí con el diseño para Braus Company, esperaba tenerlo listo para antes de medio dia y así poder adelantar lo más que pudiera otros proyectos para no dejar mucho pendiente a la hora de presentar mi renuncia.
Para las tres de la tarde, me sentía agotada, había apenas almorzado un bocadillo y había pasado a solo té y más té.
Para cuándo terminé mis pendientes decidí finalmente dirigirme a la facultad a hacer lo que tanto amaba, cantar.
Estacioné en el primer parqueadero disponible cerca de la facultad y fui a mi aula.
-Aleena, ¿como te terminó de ir ayer? - Me saludó Armin apenas me vió. - Me tenías con el pendiente.
-Uff después de la regañada que me dió el opresor, creo que bien. Pero no me dió tiempo de buscar ningún trabajo ayer. - Le dije.
-jajajaja ¿de verdad que lo piensas hacer?? - Me cuestionó con notable duda en su rostro.
-Sii, claro que si. Estoy decidida a hacerlo le guste o no le guste a mi padre. - Dije con firmeza.
-Hola chicos ¿como estan?!. - Se nos unieron Eren y su novia Mikasa.
-Hola mis tortolitos favoritos. ¿Eren, por cierto, que sabes del show del sábado? ¿Te dijeron la hora a la que nos presentaremos?. - Pregunté.
Sabía que nos habían invitado a tocar en un antro gótico nuevo que habían abierto en las afueras de Mitras, pero Eren se había encargado de contactar al dueño para pedir los detalle.
-Siii, tocamos a las 9pm, abriremos, serán 5 bandas. - Me dijo el ojoverde.
-Excelente, ya me hace falta subirme a un escenario. - Dije feliz.
-Aleena no es mejor concentrarse en tu plan antes que en un show? - Me dijo Armin.
- Eres mi Pepito Grillo. Te amo por eso. Pero ésto no me quitara nada de tiempo. - Le respondí abrazándolo.
-¿Que plan?. ¿De que plan estan hablando?. -Preguntaron Mikasa y Eren.
-Bueno chicos mejor les cuento de una vez, solo no se asusten, mi padre quiere que me vaya a vivir a Marley para dirigir una sucursal de la firma allá, por lo que he decidido buscar otro empleo e independizarme, o sea renunciaré a la firma y me dedicaré a lo que amo.
La cara de la pareja era de fotografía. Ni siquiera pestañeaban.
-Alee, o sea...., ¿que te diré?, YA ERA HORA!!!!!. - Gritó efusivo Eren. Recibiendo un codazo de parte de Mikasa.
Yo reí.
-¿Ya era hora de que?. -Preguntó Jean llegando de repente con Connie.
-Aleena va a mandar a la mierda la firma Badeem!!! Renunciará y se independizará. - Le comentó Eren eufórico. -Amiga, mira es lo mejor, al fin te veremos sin esa cara de funeral, que es perfecta para los shows pero en el día a día era bastante preocupante.
-Cállate Eren!!! - Lo volvió a reprender Mikasa.
-Tranquila Mikasa, déjalo disfrutar de la noticia. - Le dije riendo. -Solo me resiente que no hayan sido sinceros conmigo, ¿desde cuándo piensan que era lo mejor que podía hacer?
-Pues desde que te conocimos mujer!!!. - Esta vez el indiscreto fue Connie.
Generando un risa colectiva entre el grupo.
-Solo me preguntó que otra cosa no les gusta de mi vida y que debería cambiar? - Dije en tono de broma.
-Pues si de sinceridad se trata, ese novio tuyo, es un insoportable, no te apoya en lo que realmente amas, deberías mandarlo a la mierda también. - Volvió a rematar Connie.
Eso sí que no me lo esperaba, o sea Porco ni siquiera había tenido trato con ellos, lo habían visto unas pocas veces que había venido por mi a la facultad pero nunca habían cruzado palabra.
-Connie cállate tu también. - Le reprendió Armin. -Alee, no le hagas caso a las estupideces de Connie, sabes cómo es, ya estás haciendo un cambio importante y Porco no es tan mala gente.
-Es otro con cara de funeral, aunque más bien parece el muerto! - Remató Eren.
-Vaya no sabía que les caía tan mal Porco. - Dije todavía con la sorpresa encima de tal revelación.
-No le metas mente, mejor vamos a practicar, ya casi llega el profesor.
...
Para jueves en la tarde tenía casi todos mis proyectos de la semana terminados y fue momento para empezar a buscar trabajo ya seriamente, pero "¿que quería hacer?".
Quería algo fácil, sin mucha ciencia, apenas para que me diera para el gasto y así poderme dedicar a lo que a mi me gustaba, ojala algo que me diera tiempo durante el día para ejercicios de vocalización. Tal vez un call center, pero tenía entendido que cuando entraban llamadas muchas veces ni tiempo de almorzar daba, eso mejor no.
En alguna tienda capaz y sea bueno. Conocería gente nueva.
Estaba pensando que tipo de trabajo sería bueno. Después de todo, el dinero no me movía, no como a mi familia y si eso significaba dejar los lujos por un poco de paz y felicidad, estaba más que dispuesta.
Me puse a revisar las bolsas de empleos en internet, iba viendo y descartando cuando entró un mensaje a mi teléfono de Armin.
"Alee, en el bufete donde trabajo, mi jefe despidió a su chófer, ¿te interesaría una entrevista? ".