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La campana sonó. Shi Qingxuan creyó que tenía más tiempo pero tuvo que echar a correr el último tramo para llegar puntual a su clase de artes.
Cuando llegó, todos sus compañeros de clase estaban sentados en el auditorio. Los superiores de segundo y tercer año estaban ensayando la obra escolar de fin de curso, algunos pronto abandonarían el recinto y se irían a la universidad.
Cualquier obra, en realidad el teatro en sí mismo, emocionaba siempre a Shi Qingxuan, pero en esta ocasión lo que lo emocionaba era ver actuar a Xie Lian, uno de sus superiores de segundo año que participaba en todos los eventos escolares. Shi Qingxuan lo admiraba y no pudo evitar hacerse amigo de él, ambos se agradaban mucho, para Shi Qingxuan, Xie Lian representaba todo lo que un superior, no… lo que un hermano mayor debía ser, era amable, buen conversador, se preocupaba por los demás y los ayudaba siempre en medida de lo posible, era paciente y divertido, tenía algo de mala suerte, tropezaba con frecuencia, rompía la escenografía e incluso se había caído del escenario pero siempre respondía con una sonrisa y nunca culpaba a nadie por lo que le sucediera.
Xie Lian sonrió como saludo cuando Shi Qingxuan entró y a la vez, como un buen actor, no perdió la concentración y siguió recitando las hermosas frases de amor que caracterizaban al guión del Cyrano de Bergerac. Shi Qingxuan pensó para sí mismo que iba a ser raro ver a Xie Lian caracterizado con esa enorme nariz de Cyrano el día del estreno, aunque seguramente a pesar de eso seguiría viéndose guapo.
Qingxuan tomó asiento junto a sus compañeros de primer año, hizo una seña de arrepentimiento con la mano para su profesor que asintió aceptando la disculpa e invitándolo a sentarse amablemente, ningún maestro tenía problemas con él porque Qingxuan era la definición de un buen estudiante.
Cuando por fin tomó asiento, el maestro comenzó a explicar sobre las partes del teatro y un escenario.
Shi Qingxuan dominaba el tema con pasión, él mismo tuvo una racha de desear ser actor durante la secundaria, no fue planeado... pero, en ese entonces, sus compañeros de clase lo propusieron como el príncipe de la obra debido a su hermoso rostro; y es qué sí, tenía todo para serlo: unos hermosos ojos verdes, su cuerpo era delgado pero gallardo y la adolescencia le había dejado hombros anchos y una excelente estatura, además tenía una personalidad encantadora y una sonrisa amable. Fácilmente todos se convencieron de que era perfecto para el papel, incluido Qingxuan mismo.
Shi Qingxuan estaba feliz en cada ensayo, se sentía cómodo con todas esas miradas sobre él, cantaba y hablaba de forma melodiosa tan fácilmente como respiraba. Pero, si algo había aprendido bien en la vida era que siempre había un pero… cuando le dijo a su hermano, Shi Wu Du que necesitaba comprar algunas cosas para complementar su vestuario… recibió tres bofetadas y un sermón de más de media hora.
- Recuerda que tú solo tienes dos opciones o eres médico o eres abogado. Ninguna otra profesión es útil para la empresa familiar, deja de gastar el dinero en estupideces Qingxuan…
- Pero mamá dijo que tu debías darme lo que me corresponde de mesada y nunca he visto ni un centavo de ese dinero.
- Ya sabes que ese dinero está en la cuenta a tu nombre, podrás manejarla cuando seas mayor de edad… por ahora no necesitas nada, tienes comida a disposición, un chófer que te lleva a todos lados, no hace falta que gastes en nada.
- Quiero las cosas para mi vestuario – masculló Shi Qingxuan sobándose el rostro.
Shi Wu Du volteó los ojos, parecía que la sola presencia de Qingxuan le causaban escozor. Por un momento, Qingxuan quiso reírse de su hermano porque le recordó la caras de fastidio que hacía Mu Qing, uno de sus superiores, amigo de Xie Lian, pero en vez de eso se cubrió la boca con el puño y se aclaró la garganta.
- Quiero las cosas para mi vestuario – esta vez su tono era más el de un niño mimado y exigente, lo hacía a propósito para sacar de sus casillas a su hermano mayor, después de todo, los golpes ya no le importaban, estando en secundaria ya casi tenía la misma altura y corpulencia que su hermano y eso a veces hacia que Shi Wu Du se contuviera, a pesar de que Shi Qingxuan nunca se atrevería a responder los malos tratos, parecía que Wu Du tenía el miedo constante de que un día lo hiciera.
Recibió un último golpe de su hermano mayor con el puño lleno con un montón de billetes arrugados en el hombro. Shi Qingxuan se quejó de dolor y trató de atrapar los billetes pero inevitablemente varios cayeron al piso.
- No olvides lo que te dije: médico o abogado.
- Si, hermano mayor.
Shi Wu Du se acomodó el saco y el cabello y salió de la biblioteca azotando la puerta. Qingxuan sonrió victorioso, aunque la sonrisa le causó dolor, recogió los billetes y fue a mirarse al espejo, su rostro ya estaba morado, seguramente se hincharía. Tuvo que ir a la cocina y pedirle hielo a una de las empleadas, luego llamó a su chófer y se fue de compras.
Esa fue una de las veces que Shi Wu Du lo golpeó más fuerte, por lo general solo lo trataba de forma despectiva y con empujones o actitudes groseras. Shi Qingxuan sintió que entre más años cumplía, más malos tratos recibía, es por eso que aunque lo invitaron a formar parte del equipo de teatro al entrar a la preparatoria, rechazó la idea de inmediato. El hecho de tener que explicarle sobre sus actividades a su hermano le provocaba escalofríos, así que se conformó con ver de lejos y conocer a su superior, Xie Lian.
***
Shi Qingxuan estaba acostumbrado a entrar a la escuela como si se tratase de una deidad o al menos una celebridad; religiosamente, todas las mañanas, saludaba a todos sus compañeros de camino al aula, algunas de sus compañeras se colgaban de sus brazos para dejarle un beso en la mejilla, recibía halagos y le contaban chismes mientras avanzaba en el pasillo pero, esta mañana fue distinta a la habitual, el barullo se concentraba en el salón de clases y nadie salió a recibir a Shi Qingxuan.
El chico de ojos verdes apresuró los últimos pasos hasta el aula y vio que un chico que no conocía – y que obviamente, debía ser nuevo, porque Shi Qingxuan conocía perfecto a todos sus compañeros de primer año aunque fueran en otro grupo – el chico nuevo en cuestión, sujetaba del cuello a Qi Rong, el fastidioso de la clase.
Qi Rong se reía frenéticamente y el chico nuevo, que era notoriamente guapo, tenía el ceño fruncido, cubierto por mechones de espeso y sedoso cabello negro. Shi Qingxuan se adelantó entre la multitud hasta sujetar el hombro del chico nuevo.
- Hola. Soy Shi Qingxuan. No sé que te haya hecho Qi Rong pero estoy seguro que se merece que lo golpees, aunque créeme cuando te digo: no lo hagas. A este tipo no lo quiere ni su madre.
- ¡Oye Xuan! ¡Maldita perra engreída! ¡No hables de mi como si no estuviera aquí! – gritó Qi Rong tratando de quitarse inútilmente el agarre del chico nuevo de su cuello.
- Vamos Qi Rong, guarda silencio o ayudaré a este agradable joven a ponerte en tu lugar – la sonrisa de Shi Qingxuan era como una brisa fresca, su forma de sonreír de lado mientras que guiñaba el ojo al mismo tiempo era única, su rostro era coqueto y agradable y ese gesto solo lo hacía ver más atractivo de lo que ya era.
Los grititos de emoción de las chicas no se hicieron esperar al ver la deseable sonrisa del chico de los ojos verdes.
El chico nuevo bufó con molestia y soltó a Qi Rong que cayó al suelo, pues todo ese tiempo estaba suspendido en el aire y las puntas de sus pies apenas rozaban el piso.
- Wow, que fuerte eres – reconoció Qingxuan cuando se dio cuenta de esto ‐ Soy Shi Qingxuan por cierto – dijo ofreciendo un saludo cortés con la palma extendida.
- Hua Cheng – respondió el chico nuevo, Shi Qingxuan estrechó el saludo sorprendido de lo fría que estaba la mano de Hua Cheng.
En ese momento el profesor entró y todos se disiparon hacia sus asientos.
- Qi Rong. ¿Qué haces en el suelo? Ve a tu asiento.
- Cállate imbécil, todo esto es culpa de los hijos de puta de ahí, me refiero a la perra de Xuan y al nuevo fenómeno de allá atrás, dejan entrar a cualquiera a esta escuela de falsa alcurnia ¡Me dan asco! ¡Yo soy la víctima aquí!
- ¡Qi Rong! Cuida tu lenguaje y encamínate a la dirección, en un momento te alcanzo – No era difícil saber que Qi Rong también era un dolor de cabeza para los maestros.
Qi Rong salió del salón farfullando improperios contra todos, el maestro dejó instrucciones rápidas para que leyeran el libro de texto mientras él se encargaba del asunto y salió del aula.
- Eeeey eeeey Hua Cheng… - Susurró Shi Qingxuan.
- ¿Mmmm? – Hua Cheng lo miró con una ceja levantada y algo de desdén, el cabello le descubrió el lado derecho de la cara y Shi Qingxuan pudo darse cuenta de porque Qi Rong llamó fenómeno al chico nuevo, tenía un ojo castaño claro y otro castaño rojizo.
- Tus ojos…
- ¿Mis ojos qué…?
- Son increíbles, ¿No has pensado en ser modelo?
Hua Cheng miró extrañado al chico de los ojos verdes y luego empezó a reír.
Shi Qingxuan rió también.
El viernes tocaba clase de artes de nuevo y esta sería la última vez que los llevarían a ver los ensayos de la obra de fin de curso pues ya podrían dar por terminado el tema actual sobre teatro.
Shi Qingxuan se sentía extrañamente responsable de evitar la actitud de pocos amigos de Hua Cheng a todos sus compañeros de clase, así que, como buen extrovertido decidió “adoptar” a Hua Cheng para hacer la situación mas llevadera y Hua Cheng… bueno, solo toleraba a Qingxuan y a nadie más.
Todo el grupo de primer año de preparatoria estaba sentado escuchando la explicación del maestro mientras los de segundo y tercer año estaban en el escenario. Entonces decidieron repasar la escena del balcón donde Roxana habla con Crisitian, mientras Cyrano de Bergerac le susurra hermosas frases de amor a su mejor amigo para ayudarle a conquistarla.
Shi Qingxuan saludó con la mano cuando Xie Lian cuando apareció en el escenario y su superior regresó el saludo con una amable sonrisa.
Luego Xie Lian dio otro tímido saludo con la mano y la cabeza antes de girarse y tomar su lugar entre los arbustos falsos.
Shi Qingxuan se giró a mirar a Hua Cheng que tenía los ojos muy abiertos, la mandíbula ligeramente caída y la palma levantada muy apenas, fue hasta entonces que Qingxuan se dio cuenta de que el saludo tímido de Xie Lian fue para Hua Cheng que no dejaba de verlo fijamente como si acabará de presenciar un milagro en el escenario.
Shi Qingxuan se sonrió maliciosamente y codeó suavemente las costillas de Hua Cheng. El chico de cabello negro regresó a la realidad al escuchar la voz de Shi Qingxuan.
- Puedo presentártelo si quieres… Somos amigos y… - Qingxuan miró de nuevo a Xie Lian – Veo que te gusta, creo que harían una linda pareja.
Hua Cheng se cubrió la cara con la mano tratando de esconderse de la mirada escrutadora de Qingxuan.
- Bueno… si no te interesa… - insistió con un fingido desgano.
- Si me interesa… – Shi Qingxuan sonrió victorioso – preséntanos por favor… – Hua Cheng ni siquiera pudo mirar a Qingxuan, seguía viendo con toda su atención la actuación de Xie Lian.
- Por supuesto que lo haré.
Por la tarde, a la salida, Qingxuan esperó a Xie Lian mientras Hua Cheng estaba escondido en el costado del edificio de aulas.
- ¡Ey superior! – gritó a todo pulmón haciendo un altavoz con las manos. Hua Cheng se encogió ligeramente sobre sí mismo por el espectáculo que estaba dando Qingxuan, pudo jurar que todos voltearon al instante, menos Xie Lian, sin embargo el chico de reciente ingreso decidió mantener la actitud “cool” mientras el escandaloso de su nuevo… “conocido” corría unos pocos pasos agitando la mano en el aire hacia Xie Lian.
- ¡Shi Qingxuan! Que gusto saludarte. Aún necesitamos extras para la escena de la taberna, ¿Te unirás?
A Shi Qingxuan se le borró un poco la sonrisa pero de inmediato continuó hablando:
- Tal vez para la próxima, superior.
- Ok. Entiendo, es una pena, eres muy bueno actuando.
- Gracias – Los ojos de Shi Qingxuan parecieron brillar – oye superior…
- Llámame por mi nombre, Shi Qingxuan…
- Ok… Xie Lian, hay alguien que quiere conocerte. ¿Me permites presentarlos?
- Claro – ambos chicos se encaminaron hacia donde estaba Hua Cheng que tecleaba con rapidez y una sonrisa malévola el celular, en cuanto se dio cuenta que se acercaban, bajó el aparato y sonrió ligeramente.
- Hua Cheng… Este es Xie Lian, es un gran superior y me alegra decir que también es un gran amigo.
- Hola – Xie Lian extendió la mano y Hua Cheng la tomó para besar el dorso de la piel blanca, en cuanto los labios de Hua Cheng hicieron contacto con su piel, la cara de Xie Lian se puso roja y una enorme gota de sudor apareció detrás de la cabeza de Shi Qingxuan.
- Tú, puedes llamarme San Lang, Gege – el ojo rojizo de Hua Cheng parecía más brillante que antes, le daba un aura misteriosa y elegante pero sin una pizca de engreimiento.
- Oye San Lang, no hagas esas cosas, Xie Lian va a pensar que le presenté a un acosador – se quejó Qingxuan rascándose la cabeza.
- Tu llámame Hua Cheng. Y no soy un acosador, soy desde ahora tu más devoto admirador.
Xie Lian y Qingxuan compartían la cara de póker mientras que Hua Cheng sonreía satisfecho. Después de unos segundos de silencio que parecieron más de media hora, Qingxuan retomó la plática.
- Xie Lian, ¿Quieres ir con nosotros a tomar algo? Justo…
- ¡Si quiero! – Xie Lian gritó con demasiado entusiasmo y su cara roja se encendió más.
- Oh, yo acabo de quedar con un amigo de toda la vida para ir por pizza. ¿Está bien si vamos ahí? – Hua Cheng pareció dudar un poco, tal vez pizza era algo común y corriente, pero era algo sin compromisos y… tal vez era suficiente por ahora.
- Está genial, mi hermano nunca nos deja comer pizza en casa. Me encanta la idea.
Xie Lian asintió ante el entusiasmo de Qingxuan y la sonrisa de Hua Cheng.
Shi Qingxuan se adelantó a llamar a su chófer, mientras Xie Lian y Hua Cheng charlaban.
Durante el viaje, Hua Cheng habló desde el asiento trasero que compartía con Xie Lian.
- Debo advertirles un poco de mi amigo… es un poco tosco y falto de modales pero es muy leal, es servicial y en el fondo, tiene un buen corazón.
- Oh no te preocupes querido, seguro nos entenderemos – contestó Shi Qingxuan desde el asiento delantero, sin poder quitar la mirada de la ventanilla, estaba sorprendido de que entraban a un barrio de poca monta con las indicaciones que daba Hua Cheng al chofer.
- Será mejor que bajemos en la esquina y caminemos. Quítense el saco de la escuela.
El chófer y Shi Qingxuan estaban casi aterrados de las indicaciones de Hua Cheng pero Xie Lian parecía distraído y demasiado confiado en lo que sea que dijera Hua Cheng.
Los tres jóvenes se bajaron del auto, vistiendo sus camisas blancas y sus pantalones color caqui, luego empezaron a caminar entre las calles que estaban notoriamente más sucias y viejas que en el centro de la ciudad o en el distrito donde estaba la escuela.
Xie Lian y Hua Cheng seguían hablando mientras caminaban, Shi Qingxuan iba detrás y no dejaba de voltear con alerta hacia todos lados, de pronto alguien tocó el vidrio junto a él haciéndolo dar un salto con un mohín de susto en el rostro.
Hua Cheng se rió y saludó al chico detrás del vidrio de la pizzería, que ya los esperaba sentado en un gabinete para cuatro personas.
Al entrar, el amigo de Hua Cheng se puso de pie revelando un cuerpo alto y delgado de hombros anchos, muy parecido al de Shi Qingxuan, llevaba el pelo negro largo y recogido en una coleta alta, sus ojos parecían dos pedazos de océano tempestuoso que oscilaban entre el azul profundo y el color petróleo. Su mirada cayó directo sobre Shi Qingxuan que sintió que le hubieran disparado en el estómago de pronto, luego el chico se dirigió a Hua Cheng y se saludaron con un par de golpes en el hombro.
“Oooookeeeeey, demasiada testosterona…”– Pensó Shi Qingxuan
- Gege, Shi Qingxuan, este es mi amigo de la infancia, Ming Yi, aunque ese no es su nombre real…
- Cállate Hua Cheng… - Ming Yi se acercó a Xie Lian, lo tomó de los hombros y le plantó un beso en la mejilla como saludo, iba a repetir la acción del otro lado cuando sintió la mirada de hielo de Hua Cheng y se detuvo para mirarlo con una sonrisa socarrona – entonces es él.
Fue todo lo que dijo antes de tomar a Shi Qingxuan del mismo modo en que tomó a Xie Lian y le dejó un beso en cada mejilla.
Shi Qingxuan cerró los ojos y torció la boca echando un poco la cabeza hacia atrás.
- ¿Qué te pasa lindura?
- Nada, nada, solo me sorprendiste… hueles a blue sapphire.
Ming Yi se sonrió mientras invitaba a tomar asiento a Qingxuan, pues Xie Lian y Hua Cheng ya se estaban sentando uno al lado del otro.
- ¿Y por qué te sorprende? ¿Eres clasista, Shi Qingxuan?
- No seas tonto, es mi perfume favorito y además ¿Qué es esa forma de saludar?
- Así saludamos en mi familia, si no te gustan los besos puedes elegir los golpes, como Hua Cheng.
- No soy fan de la violencia, gracias.
Qingxuan tomó asiento y Ming Yi se dejó caer sin cuidado junto a él golpeándole sin querer las costillas.
No tardaron casi nada en traerles una enorme pizza de peperoni y carnes frías estilo Chicago que rebosaba de queso mozzarella.
- Wow nunca había visto nada tan delicioso – Qingxuan sacó su teléfono y empezó a tomar fotos de la suculenta pizza.
- Y el sabor es aún mejor - aseguró Ming Yi metiendo la mano para tomar un pedazo de pizza.
- ¡Uuuuush espera! ¡Estaba tomando una foto! – Gritó Shi Qingxuan, dándole repetidos golpes suaves en el dorso de la mano.
- Está bien fastidiosa, lo haremos a tu modo. Toma la foto cuando se escurra el queso.
- ¡Oh que buena idea Ming Yi!
Ming Yi levantó un enorme trozo de pizza y el queso derretido empezó a escurrir sobre el resto de las rebanadas de forma súper apetitosa, casi como de comercial.
- ¡Listo! Directo a instragram. “Hashtag” Chicago style, “hashtag” delideli… será mejor no poner la ubicación…
Todos ya estaban comiendo cuando Shi Qingxuan levantó su plato y Ming Yi se acercó también a la pizza.
- ¡Oh, que agradable! ¡Gracias por… - Ming Yi se llevó el pedazo de pizza que Shi Qingxuan pensó era para él, directo a la boca – por… servirte. Dioses… Ming Yi existen las servilletas.
Hua Cheng empezó a reír.
- Yo ya perdí la fe en sus modales Qingxuan… pero quien sabe, tal vez tú logres algo.
- Cállense par de ruidosos – masculló Ming Yi con la boca llena.
Xie Lian reía cubriéndose la boca con la mano, cuando terminó su bocado dijo:
- Debemos repetir estas reuniones… ¿No crees San Lang?
- Lo que Gege desee - aseguró Hua Cheng mirándolo a los ojos como si fuera lo único que existiera.
- Los perdimos ¿Verdad Ming Yi? – Susurró Shi Qingxuan al chico a su lado.
- ¿De que hablas? – respondió el otro con la boca medio llena y luego siguió masticando.
- uffa que eres idiota, esos dos se gustan, tal vez hasta se están enamorando mientras hablamos…
- ¿Quiénes?
Shi Qingxuan abrió mucho los ojos, no sabía que pensar, pero tampoco pudo contener su carcajada y empezó a reír como hacía años no lo había hecho.
- ¿En serio Ming-xion? Eres increíble… - Shi Qingxuan se secó las lágrimas de risa de los ojos y miró a Ming Yi que bebía refresco - que encantador resultaste.
- Tu también eres agradable.
- Gracias. Me dará gusto verte e estas reuniones para shippear a “HuaLian”.
- ¿Eh?
- Olvídalo, ¿Te alcanzo otro pedazo de pizza?
- Mmjumm – respondió Ming Yi.
Mientras comían, frente a ellos Xie Lian limpiaba el rostro de Hua Cheng con una servilleta. Esos dos estaban en su propio mundo.
Al salir del establecimiento Shi Qingxuan se vio obligado, al igual que Ming Yi a caminar detrás de los tortolitos.
- ¿Y en que escuela estás Ming Yi?
- En ninguna, yo… trabajo.
- Oh vaya, pero te ves tan joven.
- Lo soy, apenas cumplí 18, pero tengo familia de la cual encargarme… mi madre, una hermana…
- Entiendo, yo también tengo un hermano mayor que se hace cargo de mi desde hace algunos años. Lo que quiero decir… debe ser difícil.
- Pero lo hago con gusto.
- Bueno… esa es la diferencia, mi hermano me odia…
- ¿Por qué lo dices?
- Por nada, llamaré a mi chófer. ¿Quieres un aventón? Podemos acercarte a tu casa – Shi Qingxuan iba a sacar su teléfono pero Ming Yi no lo dejó, sostuvo su mano mientras caminaban.
- Mi auto está cerca, no saques tu teléfono hasta que lleguemos a la avenida principal, lo único bueno de este barrio es la pizza. ¿Entiendes?
- Oh. Ok – Shi Qingxuan siguió caminando de la mano de Ming Yi durante dos pasos más.
- Bien. Te dejaré con Hua Cheng y su novio y me iré. Nos vemos luego.
- Oye, Ming-xion… ¿Puedes darme tu número?
- 203 – respondió de inmediato.
- ¿Ah? – Shi Qingxuan curvó las cejas con ternura mientras intentaba no reírse.
- ¿Qué? ¿Cuál número?
- De teléfono, tonto – Shi Qingxuan le dio el celular a Ming Yi, por fin habían llegado a la avenida principal.
- Ah. Vaya. Ok – tecleó el número y devolvió el aparato a Shi Qingxuan y el chico de los ojos verdes apretó la tecla de marcar.
El teléfono de Ming Yi sonó en su bolsillo y él se apresuró a contestar.
- ¿Hola? ¿Hola?
Shi Qingxuan empezó a reír de nuevo a carcajadas hasta que le dolieron las tripas, tuvo que sostenerse del brazo de Ming Yi y recargar la frente en su hombro. Cuando la risa pasó se llevó el teléfono al oído y dijo:
- Eres encantador Ming-xion. Guarda mi número. ¿Ok?
- Lo haré - respondió Ming Yi en su propio auricular y luego colgó con una sonrisa.