El tortuoso camino del amor *GoYuu - SatoSugu - SukuSugu - OkkoIta*

Summary

''Perdón por haber sido un idealista enamorado'' Satoru niega de la forma más cruel posible a su destinado, Itadori Yuuji, trayendo consecuencias que afectaran a más de uno de diferentes maneras. *Historia Corta*

Status
Complete
Chapters
18
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Eros, o cupido como lo conocen algunos, une a las personas que sabe que tendrán una vida llena de felicidad y amor, uniéndolas con el conocido hilo rojo, que según dicen algunas versiones de las leyendas, este podrá enredarse, estirarse y demás, pero nunca se romperá, llevándote tarde o temprano con tu otra mitad.

Por eso mismo, no había cosa que lo enojara más, que los desagradecidos que no eran capaces de aceptar que tenían enfrente a su destino, aquellas personas recibirían de los peores castigos, pero no por su mano, sino en las manos de su sádico hermano, Anteros.

Ahora, ¿Por qué hablar de estos seres y leyendas?

Porque en estos momentos seremos testigos de una historia de amor y tristeza que se repite más de lo que se cree.

Acompáñenme a ver esta triste historia.


Gojo Satoru tenía un secreto, podía ver en algunas ocasiones los hilos rojos de las leyendas, si, esas que decían que te unían con tu pareja destinada.

En un principio le resulto una estupidez el ver esos molestos hilos, ya que a veces sentía que el hilo no unía a las parejas en realidad, ya que cuando solía salir a pasear por Tokyo, varios de estos supuestos ″hilos del destino″ estaban enredadas, otras que estaban cortadas o negras, en cuanto a estas últimas no sabía que significaba.

Agradecía el hecho de que no siempre era que podía verlos, solo lo hacía por temporadas, tal vez unas dos o tres semanas y luego por el resto del año no veía esos molestos hilos sin sentido.

Leyó muchos libros para saber por qué parecía que solo él podía verlos, pero nunca encontraba nada, ¿Tal vez la broma de algún dios?

En su niñez hasta comienzos de la adolescencia, considero estos hilos como un estorbo, sin ningún tipo de propósito.

O al menos fue así hasta que al ingresar a la Preparatoria Jujutsu, conoció a Geto Suguru y recibió como dicen por ahí, una flecha de cupido.

Fue un click inmediato entre ambos, en todo ese primer año no fue más que risas y comentarios amistosos, lo que se sabía con seguridad, es que Satoru pensaba que Suguru era su destino, el otro extremo de su hilo rojo.

Tal vez por eso, cuando sus ojos comenzaron a ver los hilos, un atisbo de felicidad llego a su corazón, esperando que sus suposiciones fueran ciertas y que, en efecto, Suguru y él fueran destinados.

-- Satoru, ¿Qué tienes? Te noto pálido -- le pregunta el pelinegro al notar que de la nada, el albino se había quedado mudo.

--No nos une...-- piensa --el hilo... no nos une...

Ni su hilo, ni el de Suguru estaban juntos, pero se percató que a diferencia del suyo que estaba enredado y se dirigía hacia la ventana, el de Suguru se movía ligeramente y parecía dirigirse hacia...

-- Oye Rata albina, no me mires así, pareces loco.

¿El destino de Suguru... era Sukuna?

Si no fuera porque sabía que solo él podía ver esos hilos, golpearía en la cara a ese fastidioso de Itadori Sukuna y le gritaría que Suguru era de él.

Por primera vez sintió una ira hacia esos molestos hilos, lo habían molestado durante toda su vida y ahora cuando pensaba que finalmente le traerían algo bueno... ¿Le vienen con que la persona que ama no es su destinado?

Que se joda ese hilo entonces, ama a Suguru y será suyo.

Después de todo, solo Satoru era capaz de ver los hilos, no le hacía daño a nadie ocultar algo que no era del asunto de los demás, ¿Verdad?

En todo su segundo año se dedicó a apartar a Suguru de Sukuna, siempre veía que estar pegado al pelinegro para evitar cualquier acercamiento entre ambos, si no estaban solos, no podría Sukuna coquetear con Suguru y así ese absurdo hilo no los uniría.

-- ¿Y ese milagro de que no estés como cola de Suguru o como perro rabioso contra Sukuna?

Satoru puso una mueca que Shoko casi se ríe en su cara, pero lo dejo por la paz al ver que si le iba a contestar.

-- Suguru fue llamado para una misión, el otro no me interesa, por mi puede morirse y yo estaría feliz.

Recibió un golpe muy bien merecido por parte de la castaña.

-- Vuelve a decir una estupidez de ese nivel y se lo diré a Suguru -- lo amenaza con voz suave -- Sukuna tiene familia, gente que lo espera en casa, maldito insensible.

Sabía que tenía familia, pero no le importa, nadie le mandaba a Sukuna a ser destinado del hombre que desea.

-- ¿Sabes? Siento que por alguna razón tienes celos de Sukuna -- juguetea con su cigarro -- ¿Por qué? Si a ellos dos casi nunca los veo juntos.

Eso solo se debía a que él se dedicaba las 24 horas a marcar territorio contra Sukuna.

No permitirá que Sukuna le robe a la persona que ama... ni muerto.


Y la vida volvió a darle otra bofetada cuando dio inicio su tercer año, volviendo a sentir repulsión por esos malditos hilos.

Cabello rosado, ojos dorados, parecido a su enemigo, pero con un aire infantil y de ″cachorro″, una sonrisa de idiota...

-- ¡Hola senpai, soy Itadori Yuuji, un placer!

Tuvo un revoltijo en el estómago, era como ver un Sukuna más pequeño y sonriente, ¿La peor parte? Es que cuando verifico su hilo, este lo unía a ese chico de estúpida sonrisa.

Su negativa fue inmediata, no quería a este chico como destinado... le daba asco el solo verlo.

Pero este chico parecía nunca notar su desagrado a su persona.

-- Senpai.

-- ¡Gojo - senpai!

-- Supe que Gojo - senpai pertenece a uno de los clanes más poderoso de la hechicería, eso es genial.

-- Gojo - senpai, lo he visto comer poco en la cafetería, he hecho un segundo almuerzo por si desea.

-- Gojo - senpai, tenga una botella de agua.

-- Gojo - senpai.

-- Senpai...

-- ¡Deja de ser tan desagradable!

Finalmente, grito, estaba harto de que ese chico se apareciera a todo momento, no necesitaba que su presencia le hiciera recordar que ese molesto hilo lo uniera a esa cara de papa.

-- ¿Senpai...?

-- Me repugnas, ¿Crees que me gusta que me estés siguiendo con esa cara que solo me recuerda al imbécil de tu hermano?

Ve como esos ojos brillan por lagrimas contenidas, pero no le importa.

-- Eres peor que un chicle en el zapato, no me interesas en lo más mínimo, es más, tu misma presencia me es repulsivo -- saco su lengua para demostrar su punto -- intente ser gentil contigo e ignorarte, pero parece que no sabes agradecer la gentileza de los demás.

El pelirosa baja la cabeza, como si intentara procesar todo lo que estaba escuchando.

¿De verdad estaba siendo odiado?

-- P-Pero...

-- ¿Aun quieres replicar?

-- Destinados... los dos.

Sus palabras hicieron que Gojo perdiera todavía más la cordura.

Así que por eso estuvo tan apegado a él como lapa y por eso esa maldita cara de papa se mostraba empeñoso con unir a Sukuna y Suguru.

Itadori Yuuji también podía ver los hilos.

Sin medir sus acciones tomo al pelirosa de la chamarra y lo acerco furioso a su rostro.

-- ¡Tú y el maldito hilo rojo pueden irse a la misma mierda! ¡Nunca me gustara alguien tan patético como tú! ¡Así que déjame en paz!

No le importo verse como un monstruo frente a su ″destinado″, solo esperaba que finalmente ese chiquillo lo dejara en paz.

Ya no podía perder más de su valioso tiempo con alguien insignificante, en la noche tenía su primera ansiada cita con Suguru, debía verse lo mejor posible.


-- Suguru, me gustas.

El pelinegro giro la vista a su mejor amigo, quien lo veía como la cosa más hermosa del mundo, no pudiendo evitar que sus mejillas de colorearan al ver que esa confesión era muy sincera.

-- Quiero que salgamos juntos, ¿Que dices?

Quiere decir que si, quiere aceptar salir con Satoru quien siempre se mostró como un gran amigo... pero había algo que todavía lo dejaba con un mal sabor de boca.

Su adorable kohai Yuuji... el hermano menor de Sukuna, era claro los sentimientos de ese niño por Satoru, siempre intentando conseguir su simpatía... y Satoru siendo tan cruel con él.

-- Siempre que intento que Yuuji se aleje de esa rata albina, se encapricha mucho más...

-- ¿Suguru...?

Pero a él también le gusta Satoru... sus sentimientos parecen recíprocos, y Sukuna nunca se mostró interesado en el tampoco.

Entonces...

-- Acepto, Satoru.

No tiene nada de malo el salir con Satoru... ¿Verdad?

No tiene que sentirse culpable con el hecho de salir con el crush de su kohai, ¿Verdad?

Hubiera querido escuchar a su consciencia hace un mes atrás.

Si no, no estuviera pasando por el momento más vergonzoso de su vida, siendo señalado prácticamente como un puta frente a sus amigos y a su ″antiguo″ amor.

-- ¡¿Que te pasa, Sukuna de mierda?!

El pelirosa, ardiendo en furia, toma de la camisa al albino quien también deseaba golpearlo.

-- ¡Pasa que por tu maldita culpa! ¡Yuuji! ¡Mi hermano pequeño! ¡Está al borde de la muerte!

Suguru sintió asco de sí mismo a la vez que su sangre se helaba.

Yuuji... su adorable kohai... ¿Al borde de la muerte?