Las cosas que no puedo cambiar

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Summary

Esto es una historia corta pero interesante. Jiwoo es una chica muy tranquila con una vida bastante agradable, vive enamorada de un chico, Caleb, que conoció en la preparatoria, lo observa cada que puede y trata de llamar su atención. Caleb está enamorado de Jiwoo, es el un chico Estado Unidense que se mudó a Corea cuando tenía 8 años de edad, es algo problemático, tiene peleas callejeras muy seguido. Ellos dos se justan mutuamente pero no pueden ni hablarse tratarán de hacer lo posible por estar juntos

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

La preparatoria

Estoy totalmente enamorada de Caleb, un chico de Estados Unidos que se mudó a Corea desde pequeño, aunque sea de Estados Unidos tiene uno que otro rasgo coreano.

Seoa mi amiga de la infancia conoce a Eunu, mejor amigo de Caleb, se conocieron en la preparatoria.

Conozco a Seoa desde que estábamos en el jardín de niños, a lo que sé es que Seoa no quiere un novio o casarse, dice que son una falta de tiempo y que son aburridos, en cambio, yo quiero un novio, estar con él todo el tiempo sin falta, y que platiqué de todo lo que él quiera, solo quiero verlo y escucharlo todo el tiempo. Mi sueño es ser novia de Caleb, aunque sea más bajo de estatura de yo, me gusta demasiado, su cabello es algo desordenado pero lindo, es castaño y cuando está en el sol se le ven algunos rayos dorados. Siempre se está peleando, pelea con cualquiera que se encuentra, luego termina muy golpeado aún así, se sigue viendo bien, tiene los ojos medianamente rasgados, cuando a ríe sus ojos hacen unas medias lunas, se ven muy lindos. Sus labios son algo pequeños pero no están mal, cuando se ríe o sonríe sus labios hacen un pequeño corazón


Estábamos cerca de su salón, estaba a punto de dejar unos cuadernos a la sala de maestros con mi amiga.

-Ya, Jiwoo, apúrate, tenemos que dejar esto

-Voy, Seoa, están muy pesados, tu solo llevas dos cuadernos

Tiré "accidentalmente" los cuadernos cerca de su salón para poder encontrarlo por si salía de su salón.

-Jiwoo, ya sonó la campana, me iré si no te apuras

Levante los cuadernos y los dejé en la sala de maestros, fui por mi mochila a mi salón y salí de la escuela

-Nos vemos mañana, Seoa

-Si, con cuidado

Me despedí de Seoa para ir camino hacia mi casa, saludaba a cualquier persona que conocía con una pequeña sonrisa. Mucha gente dice que soy linda pero no lo suficiente para tener novio, no lo veo como una ofensa o algo parecido, siento que lo dicen para que me esfuerce con tener una pareja algún día.

Iba caminando por la calle tranquila cuando alguien chocó conmigo, di un pequeño sobresalto y me voltee para ver quién era, era Caleb, estaba lastimado, tenía sangre en la ceja, se había partido el labio y tenía rasguños y moretones.

-¿Caleb, qué te pasó?

Me preocupaba, estaba demasiado lastimado, Caleb peleaba para ser popular y sé que lo era, siempre ganaba en las peleas con los mayores.

Caleb, se tambaleaba un poco, necesitaba cúralo, Vi que delante de nosotros estaba un pequeño parque.

-Ven, vamos a sentarnos en los columpios.

-Quédate quieto, voy a curarte.

-Pero me duele mucho, Jiwoo

-Lo sé, pero aún así no dejas las peleas callejeras, así tu cara terminará mal muy pronto.

Lo había terminado de curar, le puse algunas tiras adhesivas para las heridas que estaban abiertas.

-Lamento las molestias.

-Por favor, deja de pelar, me preocupas

Cuando me di cuenta ya lo había dicho, si, me preocupaba pero no tenía que decirlo, Caleb estaba sonrojado y yo también, solo agarré mi mochila y me fui.

Eran las 8:00 pm y no dejaba de pensar en lo que había dicho, -¿Qué pensará de mí?, ¿Le dirá a alguien más?, ¿Cómo lo veré mañana en la escuela?- Esas preguntas se repetían una y otra vez en mi mente, me moría de pena.


Después de eso no tuvimos mucho tiempo ni ganas de hablarnos.



Ya vamos en último año de preparatoria y aún así mis sentimientos hacia Caleb no habían cambiando, estaba totalmente segura que me gustaba, pero no me animaba a decirle nada

-A este paso Caleb conseguirá novia, Jiwoo

-Callate, Seoa, no molestes con eso de nuevo

-Lo lamento

Seoa me empezó a hacer cosillas para que dejaran la cara de amargada.

-En una semana saldremos para siempre de la preparatoria, ¿Y si vamos a buscar nuestros vestidos para la graduación?

-Ya sabes que no me gusta mucho salir, Seoa.

-Vamos, invitaré a Eunu y a su amigo.

Cuando Seoa decía "Eunu y su amigo" sabía perfectamente que se trataba de Eunu y Caleb.

-¡Perfecto! ¿Que sea hoy?

-No, mejor mañana, tengo cosas que hacer.

En realidad no tenía que hacer nada, pero tenía que mentalizarme que saldría de compras con mi amiga y sobre todo con Caleb, mi corazón latía rápido cuando se trataba de él, era una montaña rusa de emociones.