Buenas noches, Meruem
[Advertencia de spoilers importantes del arco de las hormigas quimera, si no lo has visto, miratelo, es un arco imperdible en la vida, y cuya calidad narrativa es sublime.]
Sería pecado ver esto antes que ese arco y el anime de Hunter x Hunter.
[Advertencia de Lemon, +18]
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En una habitación en unas residencias bajo tierra, una pareja de dos personas se encontraba delante cada uno del contrario, con un tablero de un popular juego de mesa llamado Gungi.
Una chica que tenía pelo blanco, largo y con una mirada bastante tierna. Aparte de unos ojos blancos por tener ceguera. El otro, se trataba de un hombre verde de gran tamaño con una especie de caparazón en su cabeza, unos ojos morados, y unos brazos portentosos. Aparte, tenía una larga cola que terminaba con una punta fina, como la de una jeringuilla.
Ambos estaban jugando entre ellos, jugando el juego de mesa con bastante rigor y tenacidad. Cada uno se intentaba superar, pero la chica estaba a otro nivel, ya de por si era una experta en Gungi, pero ella parecía evolucionar en el juego en enormes pasos.
Su nombre era Komugi, como se aclaro anteriormente, es ciega, pero aparte de eso no es muy alta, viene de una familia pobre, y no es muy fuerte que digamos.
El chico, o más apropiado " hormiga quimera" debido a que esa es su especie, era muy fuerte, veloz, con un caparazón duro y era el "rey" de su especie. Su nombre era Meruem, que significa, "el que ilumina todo".
El rey y esta chica se encontraban compitiendo, en los últimos minutos de la vida del rey. Este, había sido envenando con una poderosa toxina. Incluso siendo el ser vivo más poderoso, la humanidad era capaz de encontrar soluciones a todo, ni él podía evitar aquella toxina de ninguna manera.
Por ello estaban juntos, jugando en sus últimos momentos. Pero el rey ahora mismo, tras unas 2 horas de juego, se estaba haciendo muchas preguntas.
¿Estuvo bien pedirle semejante petición?¿no fue egoísta de su parte?¿ella no quería tal vez, vivir más?
Se pregunto el rey, y apretó ligeramente sus puños al pensarlo recién. No deseaba que esta chica, la que tantas veces jugo contra ella y aprecio, terminase como él. Pero tampoco quería alejarse de ella. Era demasiado difícil elegir, ¿sus último tiempo de satisfacción personal o toda la vida de ella?
Sonaría obvio, pero era difícil hallar una respuesta, cuando deseas con toda tu alma vivir esos momentos con ella. El rey, ahora que se encontraba pensando en esto, se mordió ligeralmente el dedo indice.
-(Debo decirle que se vaya...antes que la toxina que enmana de mi cuerpo la alcance)- pensó el rey tras debatirse mentalmente su decisión. La había decidido, y la sentenció- Komugi...-
-¿?- la mencionada levanto la mirada, atenta a sus palabras. Dejando el juego de alado, y eso que jugaban la partida con mucha concentración- ¿Meruem-san?-
-Ya es suficiente...esto es todo. Muchas gracias por haberte quedado conmigo todo este tiempo, pero...ya debes irte. No quiero que te llegué mi toxina, no quiero que mueras. Así que...vete ya- le dijo el rey con palabras delicadas, pero se notaba cierto tono...quebrado. Quebrado lo más seguro por su propio deseo, que parecía ser imposible a aquellas alturas.
Komugi escuchó sus palabras atentamente, y en menos de lo que esperaba una respuesta, respondió al rey con un rotundo "¡no!"
-Komugi....no podemos, si no tú...-
- Ya me lo dijo Meruem-san, y le dije que estoy convencida de aceptarlo-
- No, es que no puedes-
- Sí puedo- afirmo rotundamente.
- ¿no tienes a nadie que ver?¿no tienes una familia o lugares que quieras visitar?-
- No- respondió sin duda la chica de pelo plateada, mientras mantenía una mirada seria- ¿recuerda cuando le dije que el Gungi era mi vida? Pues mi vida ahora no solo del Gungi ahora...- estiró su brazo al del Meruem, quien no hizo ninguna queja ante ello- también es tuya, Meruem- dijo provocando que el rey abra los ojos como platos- fuiste el primero en apreciarme como era, quien me eligió para pasar sus últimos momentos, quien me defendió en muchos momentos. Yo...lo amo, Meruem- la chica dijo todo eso convencido, salvo la última parte que si le resulto algo vergonzoso decirlo. Fue la primera vez que le decía a un chico que lo amaba
Hubo una tensión entre ellos dos, mientras mantenían sus cabezas fijas en dirección a la contrario. Meruem empezaba a respirar agitada, al igual que Komugi quien empezaba a poner sus dos manos en su pecho mientras se empezaba a avergonzar.
-(¿qué es esto?)- se preguntó el rey de las hormigas quimera mientras miraba los labios de Komugi con un sentimiento extraño. Él deseaba...besarla. Un deseo que nunca imagino en su cabeza, pero ahora mismo estaba ahí. Rondando con descaro como una necesidad.
- eh...Meruem-san?- intentó preguntar Komugi tras la extraña tensión entre ellos. Pero de repente, su boca fue sellada por los labios del rey Quimera.
En un movimiento brusco, tumbo el tablero del juego a la vez que se daban un beso. Komugi recibió el beso con gran sorpresa, besando de manera torpe los labios del rey. Pero en unos segundos, se dejó llevar por la situación, instintamente puso sus brazos atrás de la cabeza del rey, para profundizar en su beso.
Las lenguas de ambos estaban jugando en sus paladares, Meruem agarraba suavemente la barbilla de Komugi, siendo muy dulce en el acto, como un niño pequeño que recogía una delicada paloma herida en el suelo. Ambos se estuvieron besando así sin parar, durante unos minutos, pero Meruem se apartó bruscamente al darse cuenta de lo que estaba haciendo.
-¡No!- dijo mientras se apartaba- No debi hacerlo, no debimos...- dijo mientras se agarraba de la cara- Ahora sí que estás condenada como yo...-
El rey se lamentaba de su repentina acción. ¿Que había sido eso? Habia sentido algo muy parecido a un deseo, pero esto no era lo mismo. Era como una reacción en su cuerpo. Que lo hizo desear besar a komugi.
- Meruem-san...- le dijo Komugi- Está bien, no me importa- le dijo mientras se acercaba a él. Mientras Meruem la veía acercarse con miedo.
- No quería, yo no...perdóname- se arrepintió el rey en lo más profundo de su corazón.
- No, no, estoy bien- le dijo para tranquilizarlo sentándose alado suyo- me tomó por sorpresa, jeje.- se rascó la mejilla.
- Perdona mi actitud, estoy pidiéndote demasiado, quedarte con alguien como yo, que está a las últimas es...desastroso-
- no, no lo es en absoluto- le comentó mientras se sentaba alado suyo, Meruem empezó a mirar sus labios, pero también más de su cuerpo. No tenía grandes atributos físicos, pero parte de su cuerpo con solo verlo lo volvía loco. ¿A quien engañaba? Con solo sus palabras, podía sentir paz en su corazón y calidez en su interior. Esa mujer, era un ser de luz que adoraba más que a nada en el mundo.- Meruem-san, yo nunca he sido tan feliz desde que lo he conocido, se lo he dicho antes y lo volveré a arrepentirle. Yo, lo amo con toda mi alma.- Komugi se acercó para darle un beso a Meruem en sus labios, de manera delicada.- y no me importaría, pasar mis últimos momentos de vida con usted- soltó algunas lágrimas mientras decía esto. Lágrimas de felicidad. Meruem solo pudo verlas, maravillado por la hermosura de la chica de quien se enamoro. Las gotas de lágrimas solo hacían reflejar mucho más su hermosura. Haciéndola brillar a un más como nunca, si es que eso era minimamente posible.
Ese sentimiento que había sentido antes, volvió con mucha más fuerza. Haciendo que vuelva a plantar sus labios con los de Komugi, de una manera apasionada. Su lengua se movió a la par con la suya, mientras Meruem le agarraba de la cintura, y Komugi le sostenía esta vez su barbilla. La chica bajo su otra mano hacia el pecho del rey, para tocar la dura piel de Meruem, pero que para ella, era muy suave y tierna. Meruem cada vez más bajaba su mano. Había a la primera, puesto su mano en su cintura, pero su instinto empezó a trabajar. Su mano empezó a bajar hacia abajo, llegando a tocar sus delicadas piernas y muslos. Eran sedosos y lisos, tan tiernos y blancos como para perderse la vida recorriendolos con la mano.
Ambos se quedaron sin aire, respirando agitados y separándose con un pequeño hilo de saliva de sus bocas. Se "miraban" apasionadamente. Aunque Komugi era ciega, sabía que sus ojos eran observados directamente por Meruem, quien los veía con solo una expresión en su cabeza:"hermosa".
Su mano empezó a bajar más abajo, mientras Komugi por accidente, beso en vez de los labios de Meruem, su cuello. Pero aunque se dio cuenta que se equivoco, siguió dando delicados besos en su cuello haciendo que Meruem empieza a revolcarse, sintiendo pellizcos de placer.
La mano del rey quimera llegó sin previo aviso, metiéndose en las bragas de la chica, a las paredes vaginales de Komugi. La cual chilló al sentir sus manos en su parte íntima derepente.
- Lo siento- se disculpó Meruem, creyendo que le habia hecho daño-¿Te lastimé?-
- no es eso Meruem-san...es que...nunca nadie me había tocado ahí- le explicó Komugi avergonzada, tocándose las mejillas.
- perdóname, si quieres no...-
- No, está bien, yo...quiero que me toque- le pidió Komugi con mirada determinada y a la vez tímida, a lo cual Meruem solo se sonrojo aún más.
Rápidamente la hormiga empezó a volver a tocar sus paredes vaginales, asomando sus dedos a la entrada de su vagina. A la vez, empezó a besar el cuello y los hombros de la chica con dulzura, quien empezó a gemir por las dos acciones hechas a la vez.
-Ahh!- chilló al sentir los dedos de Meruem introduciéndose en su vagina.- M-Meruem-san~- su voz casi se apagaba por el placer. Agarrándose del cuello. En verdad aún no habían llegado a nada fuera de lo común, y ella ya estaba sintiendo mucho placer
- Komugi...- le dijo mientras seguía metiendo sus dedos en su vagina. La chica ciega con una de sus manos, hizo que la cara del rey terminase entre sus senos. No eran grandes, eran medianos. Pero sentía lo blanditos que eran en particular.
- Mmm, l-le parece bien?- le preguntó Komugi, a lo cual el rey no respondió de inmediato .
-(nunca pensé que alguien como ella me atraería tanto. La adoro)- dijo feliz, besando por encima de la ropa, que aún llevaba colocada, los senos de la chica. Que gemía aún más por el acto.
-Ah, ah, Ahhh!!- gemía por los dedos y los besos en sus senos de Meruem. Se estaba excitando bastante, hasta que en un punto, dejó llevarse por el clímax. Llegando a este y corriendose..-Ahh~- la chica no era experta, por eso no tardó en llegar a su clímax.
Meruem empezó a sudar, respirando agitado y sudando entre los senos de Komugi. La chica se recosto de espaldas en el suelo un minuto, recuperando el aire. Meruem aprovecho la situación, yendo a por ella y agarrandola como una princesa.
- M-Meruem-san?- preguntó inocentemente la chica, siendo cargada para terminar siendo recostada en la cama del cuarto.
- Perdona, pero...- Meruem empezó a subirse a la cama con Komugi- yo estoy...sintiéndome excitado- le explicó avergonzado. Entre sus piernas, su pene había salido, bastante duro y grueso por las acciones de antes. Las hormigas quimera también tenían penes, los machos obviamente. Estos no salen amenos que estén en un acto sexual. Cosa que solo pasa cuando no seguían una orden. Y Meruem por ser el rey, nunca seguía una orden.
Komugi no podía verlo, pero podía sentir que estaba ahí, estiro sus manos, tocando el pene del rey con delicadeza, mientras este se ponía de rodillas en la cama. Poniendo su pene delante de Komugi, ya que esta lo estaba acariciando por todas partes.
- Voy a...besarlo- le dijo Komugi con vergüenza, acercando sus labios al pene de Meruem. Lentamente, dio leves lamidas con su lengua, a lo cual el rey empezo a sentir una inesperada vergüenza. Le resultaba algo perverso, o de baja calaña hacer eso, pero esto lo sintió por puro instinto de Hormiga Quimera, tal vez por su sangre real que le daba su cierto orgullo aún en ese momento. Sin embargo, el amor que sentía por Komugi era mucho más fuerte, y simplemente ignoraba este sentir orgulloso.
La chica daba sus lamidas delicadamente, provocando que Meruem arquee su espalda por el sentimiento de placer. Si un guardia real como Pouff lo viese en ese situación, se indignaria por completo. Komugi por accidente, metió el pene dentro de su boca muy profundamente, casi ahogándose en su confusión.
-Ahg- dijo apartándose bruscamente, mientras Meruem echaba un chillido de satisfacción, y sin poder aguantarse, se corrió en el acto, manchando un tanto las telas de cama y a Komugi
-¿E-e-estás bien?- preguntó jadeante el rey hormiga.
- Sí- dijo Komugi mientras intentaba limpiarse el liquido viscoso del semen preminal de Meruem. La acción, hizo temblar al rey, que miró impaciente su acto. Su pene empezó a hincharse de la acción y a palpitar de la excitación.
No aguantando más, se abalanzó sobre Komugi y la besó fuertemente en los labios, para luego introducir su lengua y jugar salvejemente con la boca de la chica.
-A-ah-ah- jadeos Komugi mientras era recostada por Meruem, que bajó lentamente sus pantalones junto a sus bragas- Meruem-san...-
Meruem puso su pene en la entrada de la vagina de Komugi, el rey dedicó una mirada a los preciosos ojos de Komugi, que le hacían perderse totalmente. La amaba con locura, y eso era algo evidente. Komugi por su parte también. Solo le agarro la cara y le dio un beso delicado seguido de las palabras de "estoy lista".
Meruem introdujo su pene, llegando al fondo casi de una estoncada. Komugi casi grita por sentir su Himen partiéndose, llorando un poco.
--L-lo siento, ¿te lastim..?- intentó preguntar el rey hormiga preocupado, pero Komugi le beso apagando sus palabras, lo único que iban a hacer ahora, era demostrar su amor y su cariño con acciones. Meruem empezó a embestir y mover su pene por todo el interior de Komugi, algunas veces dejándose llevar con fuertes embestidad, y otras con ligeros movimientos delicados. Komugi se quitó la parte superior de su cuerpo quedando totalmente desnuda, mientras ponía nuevamente sus medianos senos sobre la cara de Meruem. Las embestidas no pararon, y Komugi intentó agarrar algo de acción, volteando para quedar encima de Meruem. Empezó a bajar y subir, haciendo que la hormiga sienta mucho placer por sentir su pene siendo devorado por Komugi, sintiendo como su pene se movía y tocaba todo en su interior, era inexplicable la sensación. El sudor entre ambos era demasiado, sumaban demasiado en el acto. Pero pese a ello no paraban de hacerlo, volviendo a besarse con locura y necesidad, entremezclando sus cuerpos y sudor en uno solo.
Meruem tumbo a Komugi y volvió a dar embestidas, tanto delicadas como fuertes, mientras besaba uno de sus senos delicadamente. Komugi por su parte, le agarró de la cabeza, y como si fuera un bebé, le beso en la cabeza con ternura. Ambos estaban en el climax, y tanto como ella como para el rey, estaban en su limite.
-Hazlo- dijo Komugi, mientras Meruem asentía. Pronto, ambos se corrieron juntos, cayendo empapados de sudor encima de la enorme cama, Komugi se colocó encima de su pecho, mientras el ex-rey la agarraba de la cintura.
Estaba derrotado, cansado, exhausto...y pensar que era la primera vez que se sentía así. Siempre fue bastante poderoso, pero en esta ocasión se sentía todo lo contrario. Quien pensaría que corresponder tu amor con alguien más sería tan complicado. Ambos deseaban dormir juntos, o incluso seguir. Pero, ya había sido suficiente.
Era gracioso, pese a haberles encantado dicha experiencia, deseaban retomar ya el juego de "Gungi" ahora. Porque era la manera más expresiva entre los dos, incluso más que lo que acababan de hacer, de "iluminarse" entre ellos.
-Komugi...¿vamos?-
-Sí- respondió la chica mientras se ponía de pie e iba a por su ropa. Ya vestida, y Meruem junto al tablero recolocado, solo atinó a decir Komugi.
- ¡es mi turno!-
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Varias horas después, la toxicidad ya había logrado calcumir los ojos de Meruem, quien se quedo ciego por el propio veneno. Pero, saben, era extraño, pese a todo ello, para él la chica que tenía en frente era visible, para él era iluminada. Meruem, estaba incluso ciego cegado por la luz de Komugi. Era irónico pensar, que hace varios meses, cuando se ponieron a jugar por primera vez, Meruem no veía nada más que oscuridad. Cuando se pusieron a jugar por primera vez, el escenario estaba totalmente oscuro, pero ahora era como una llanura de girasoles apuntando al sol.

Meruem, el rey hormiga con poder incomensurable, en sus últimos respiros, supo que la luz que desprendía Komugi, siempre fue más fuerte que la suya incluso cuando ella era alguien tan frágil, y él lo más parecido a un dios. Parece ser que el ser que "iluminaria todo" está siendo cegado por una luz más potente.

- Komugi, me siento casando...cr-creo que me dormiré un poco....¿te quedarías conmigo hasta que despierte?-
- Sí-
-....-
-....-
-Komugi...-
-¿sí?-
-¿Puedes decir mi nombre otra vez?- le pidió dulcemente. El rey, no quería morir como "el rey" simplemente. El rey, que tanto había sido marcado desde que nació como "Rey", en esta noche, moriría como "Meruem".
- sí....Buenas noches, Meruem. Pronto iré contigo-