Prólogo
AVISO:
Tengo que comentarles algo importante, esta lectura quiza no sea para todo el mundo, esta historia podra contener escenas explicitas de sexo, de asesinatos y mucha sangre, como también referencias a cultos y simbolismos. ESTA ES UNA OBRA DE FICCION CON FINES DE ENTRETENIMIENTO, por lo que nada debe de ser tomado de forma literal. Cada lector tiene la responsabilidad de lo que lee.
PD: Se que los separadores muestran a Lambert y a Narinder, pero es aposta, ya que la historia esta ambientada en el juego, por lo que me di la libertad de colocar los separadores en homenaje al juego :3 solo espero que no se confundan y de pasar, no duden en decirme y hare unos nuevos con los símbolos de DogDay y CatNap (por cierto, créditos a la persona que creo los dibujos que uso como separadores).

“En un mundo dominado por Dioses, Obispos y varias religiones y sectas, se alzaba una principal. La que estaba por encima de la jerarquía. La secta hacia el gran Dios de la Muerte, el Prototipo, al menos así lo llamaban porque nadie supo su nombre verdadero, por lo que le otorgaron ese. Era un Dios reconocido por todos lados, el único capaz de tener la habilidad de matar a otros dioses y definir el destino de la vida de los habitantes y todo aquel ser viviente, pero no solo eso; este mismo contaba con discípulos, con aprendices de su religión; los aprendices y sucesores de la Antigua Fe: Bubbaphant, el mayor de todos; KickinChiken, el siguiente en la línea; Picky Piggy, la tercera; y la más joven, Bobby Bearhug, y, por último, el favorito de Dios: CatNap. El Dios de la Muerte tenía sus preferencias dentro de los cinco hermanos, pues CatNap había sido el único más cercano a ese Dios, era su aprendiz favorito.
Después de un tiempo, llego la muerte de los antiguos Dioses, cada uno caía ante el Prototipo, en su intento por derrotarlo. El Dios de la muerte, como forma de castigo y burla, mandaba a sus aprendices a exterminarlos, a cuatro hermanos les otorgo una corona, a la hermana menor más joven; a la última, su corona fue encontrada en los arbustos de la gran naturaleza, el Dios no la había mandado a hacer las mismas tareas que sus hermanos mayores, pues ella aun le faltaba por aprender mucho más, pero gracias a su cruce con esa corona de color rosa se pudo unir a sus hermanos mayores gracias a su poder y ser reconocida por el Prototipo, pero algo fallo en los planes del Dios de la Muerte, pues uno de sus más grandes alumnos, su favorito se revelo contra él. Deseaba más poder, deseaba ser también un Dios, deseaba ser el más grandes aun si era por encima de sus otros hermanos, así que lo hizo, lucho por ello y salió victorioso en la primera oportunidad que tuvo cuando su Dios cayo debilitado, por lo que tomo el poder, tomo la gran Corona Roja y la hizo suya, fusionándola con la que ya poseía y su poder creció, pero su gran avaricia también fue su gran caída; sus hermanos lo detuvieron, había logrado encerrarlo en otro plano, encadenado y siendo cada hermano el encargado de custodiar cada cadena que lo ataba. Parte del poder que le fue arrebatado, fue a parar en manos de cada uno de ellos, pero no todo fue fácil, pues cada uno de ellos tuvieron que dar algo para poder encerrar a su hermano. Bubbaphant, perdió parte de su sabiduría, su cráneo fue partido y por ello, ahora portaba un gran vendaje sobre su cabeza, KickinChiken perdió sus oídos, portando cicatrices y grandes vendajes, Picky Piggy tenía la garganta cortada, siendo cubierta por los vendajes y, por último, Bobby, quien perdió la vista y sus ojos estaban cubiertos, desde entonces el quinto hermano ha quedado en espera, para ser, algún día liberado. ”
El relato había terminado, un viejo cuento contado por generaciones en toda su aldea, por los más grandes ancianos y sabios del lugar. DogDay se había quedado de pie escuchando a un sacerdote de su aldea narrarlo a los más pequeños, quienes habían estado absortos, atentos a cada palabra quedando sorprendidos algunos de ellos comenzaban a alzar sus manos pidiendo permiso para hablar como a su vez gritar sus preguntas, mientras el viejo sacerdote solo reía por la gran actividad que había generado en los niños y antes de que el can pudiera escuchar más sobre las preguntas y respuestas que pudieran más, fue jalado por su madre; una Cocker Spaniel de colores anaranjados, portaba un hermoso vestido con flores dibujadas y una pequeña planta seca pero resistente sostenía sus orejas por detrás de su cabeza simulando una coleta, eran bastante largas, así que en ocasiones tenía que recogerlas a modo que no le estorbaran mucho, en sus manos llevaba cargando consigo una gran jarra de agua que utilizaría para la comida, pero dado a que su cachorro se distrajo, tuvo que arrastrarlo después de su intento de llamarlo varias veces.
—Discúlpame mamá, el sacerdote estaba contando la historia sobre los grandes Obispos de la Antigua Fe, y sabes que es mi historia favorita— Respondió DogDay, sonriendo avergonzado mientras movía su cola de manera inquieta.
—Mi pequeño cachorro... ¡Casi tiras la verdura! —Dijo la mujer, dándole un pequeño golpe en su cabeza, a su distraído hijo, quien solo solto quejidos adoloridos y se disculpaba— Vamos, ya es casi medio día cariño, tu padre no tardará en llegar a casa después de haber estado recolectando madera y seguro estará hambriento— Respondió su madre, volviendo a cargar la jarra de agua mientras era seguida por el menor.
—¡Si! Por cierto, má—Llamo Dogday detrás de ella, la mujer solo se limitó en soltar un ruido desde su garganta, dando a entender que lo estaba escuchando mientras caminaba— ¿Crees que algún día nuestras oraciones sean escuchadas por alguno de los obispos?—Pregunto curioso, pues siempre antes de irse a la cama y al despertar, en su aldea se tenía la costumbre de que se hicieran oraciones frente a las estatuas de los Obispos de la Antigua Fe, modo de honrarlos por la protección que les brindaban, el alimente y el techo que tenían para refugiarse a cambio de servirles.
—Probablemente si cielo, lo más seguro es que estén ocupados con más aldeas, su poder será grande, pero al tratarse de muchas peticiones y oraciones, estén muy ocupados—Aseguro la canina— ¿Por qué lo preguntas? —
—Bueno, es que me gustaría en algún momento servir al gran ¡Bubbaphant! Por las historias que se cuentan, él es el Obispo más sabio y... Me gustaría saber más de la historia de la Antigua Fe, además de que el pertenecer directamente a su secta, es el más compasivo de sus hermanos, además de su hermano el Obispo KickinChiken— Explico DogDay, emocionado, le encantaba leer y pasar tiempo aprendiendo cosas nuevas, gracias a su madre había desarrollado el gusto de la lectura y la curiosidad sobre las cosas, y por parte de su padre, un gran pastor alemán belga desarrollo su capacidad de aprendizaje físico, ya que lo solía llevar en ocasiones a trabajar en pequeñas minas, a talar árboles e incluso a pelear un poco.
—¿Quieres seguir a Bubbaphant, cielo? —Pregunto interesada la mujer ante la decisión de su cría.
—¡Así es! — Dijo determinando, alzando su puño mientras sus ojos denotaban emoción.
Ya que el poder del Dios de la Muerte había sido distribuido entre los cuatro hermanos, ninguno de ellos tenía problema alguno en que hubiese pequeñas aldeas distribuidas alrededor de todo su territorio, con tal de que sirvieran a la Antigua Fe, sea al Obispo que prefieran y si deseaban ser parte de los más fieles seguidores, tenían que ir a las tierras de estos. Si en algún momento, se les ocurría cambiar de creencia a otro Obispo después de haberse unido a algún Culto o se arrepientan era algo declarado como traición, una regla muy bien conocida por todos y por ende más respetada.
—Bien mi sol, pero ¿Sabes bien que una vez tomada tu decisión y de seguirlo a él, no habrá vuelta atrás? —Pregunto la mujer, observándolo una vez llegados a su pequeña casita.
—Lo sé, y lo entiendo... Pensé en algún momento seguir a al Obispo KickinChiken, pero tenía dudas, con él Obispo Bubbaphant, siento que, si he de poder preguntarle algo, lo más probable es que podría explicármelo muy bien e incluso aprender algo nuevo de él— Había dejado la canasta pesada, llena de verduras en una pequeña mesita, mientras se quedaba reflexionando un poco.
—Está bien... DogDay, mi solecito, toma la decisión con calma ¿Sí? Aún hay tiempo para ello, además, aun si no sabes cual elegir, puedes seguir pidiéndoles a ellos desde aquí, sin tener que adentrarte en sus tierras—Respondió calmadamente, mientras le daba un fuerte abrazo.
—Está bien mamá, gracias— Le devolvió el abrazo mientras sonreía ligeramente. Quizás, tenía razón, aún tenía tiempo además de que era muy feliz viviendo en su pequeña aldea, tenía a sus amigos, bailaban, cantaban y hacían pequeños rituales para honrar a sus Obispos alrededor de una gran fogata que los representaba, no había necesidad de que se precipite. Aún era joven, así que no hay necesidad de que tome una decisión tan importante como esa ahora, incluso ese día, tenía planeado salir con unos amigos un par de horas antes de que sea la cena, ya que se acercaba pronto un evento importante en la que iban a hacer un Ritual donde todos los habitantes de la aldea, sin falta demostraran su devoción hacia los Obispos.

Llegaba la hora de dormir, DogDay se había divertido bastante con sus amigos en la aldea, pero ya estaba oscureciendo bastante y tenía que volver a casa. Pasando directamente a su habitación después de haber tomado la cena junto con sus padres, se dejó caer directamente en su cama, les había planteado la misma pregunta a sus amigos sobre a qué obispo dedicarán sus peticiones, oraciones y devoción, las respuestas fueron variadas lo que sí, es que quizá nadie se atrevería acudir con la obispo dedicada a la fertilidad, después de todo, habían escuchado rumores sobre que ella era la que peor trataba a sus seguidores y lo que menos deseaban era ser sacrificados apenas ingresar. DogDay con ese pensamiento comenzó a quedarse dormido, cayendo en un mar profundo y un sueño tan extraño, pues estaba en la misma nada, flotando sin saber a dónde ir, pero justo frente a él a la distancia se había hecho presente una extraña figura, brillaba con fuerza de un tono morado y poco a poco, como podía se fue acercando hasta vislumbrar que la figura tenía una extraña forma luna, solo que justo antes de tocarla un gran estruendo lo despertó. Era de madrugada, pero desde su ventana se colaba mucha luz perteneciente al fuego, y a su vez, muchos gritos, de niños, mujeres, ancianos y de algunos hombres. Algo pasaba y era grave; antes de que pudiera levantarse por su cuenta de su cama, si padre entro a su habitación y sin darle explicaciones, salió arrastrándolo, empujándolo contra el pecho de su madre.
El can mayor se asomó con cuidado por una pequeña cortina que daba vista al exterior, justo a la entrada de la pequeña casa, algunas de los hogares de los habitantes estaban siendo quemadas, los techos ardían arrasando con todo, mientras la gente solo salía despavorida, gritando por ayuda o deseando la muerte en ese instante, lastimosamente solo pudo observar como una familia había quedado atrapada en su cara antes de que el techo se viniera abajo. Después de asegurarse de que posiblemente no había ya más peligroso, él guiando a su esposa y a su cachorro, comenzaron a salir de forma lenta, tratando de llamar lo menos posible la atención. No tuvieron éxito, unas personas con capuchas y túnica con grabados de color dorado, espadas y antorchas, los señalaron, el pero mayor de inmediato comenzó a empujar a su mujer y a su hijo, para que tomarán la adelantará y salieran corriendo.
—¡No los dejen escapar! ¡Todo habitante con rasgos o características similares a perros deben de ser capturados! — grito el cabecilla de las personas con túnicas.
—¡Papá! ¡¿Que está pasando?! ¡¿Por qué esas personas están atacando la aldea?! ¡¿Por qué nos están siguiendo?!— No sabía que pasaba, estaba asustado, sentía todo el temor y la adrenalina corre por su cuerpo, hace solo unas horas estaba cargando verduras en una canasta con su madre para la cena, hace incluso unas horas incluso estaba jugando con sus amigos antes de ir a cenar e irse a dormir, pero ahora, estaban siendo perseguidos por personas encapuchadas, largas túnicas negras y con diseños dorados, con grandes armas.
—¡No lo sé! ¡No sé porque demonios nos están cazando, pero sigue corriendo DogDay! — Grito el padre, pero no pudo llegar tan lejos, lamentablemente en medio del bosque, su pie se había enganchado con una delgada pero resistente raíz de uno de los árboles no había tiempo de detenerse, su madre en un intento desesperado de salvar a su marido trato de regresarse para ser empujada a los brazos de su hijo— ¡Huye! No esperen por mí, estoy atascado, tratare de entretenerlos, pero corran— Dijo de forma desesperada mientras trataba de jalar con mayor fuerza su pierna, pero simplemente sentía como la raíz se agarraba con más fuerza a su pie.
—¡Cariño! — Grito lo mujer desesperada, tratando de acercarse, pero los pasos acercándose y las antorchas iluminando más el bosque solo la asustaban más.
—¡Váyanse! ¡Ya vienen, huyan! — Grito el can, tratando de hacer entender a su mujer, DogDay estaba paralizado del miedo, tomando el brazo de su madre, no sabía que hacer, nunca estuvo sometido a una situación tan estresante como al que estaba ahora mismo— ¡DogDay, llévate a tu madre! ¡Salgan de aquí! ¡Protégela! — Pidió su padre, cada vez más desesperado, y no fue cuando la brillante luz del fuego estaba a punto de llegar que el cachorro amarillo con anaranjado reacciono, despidiéndose de su padre recargando su frente con la de él y pidiéndole perdón, comenzó a jalar a su madre, quien sollozaba y gritaba, mientras trataba de correr y tropezándose por momentos —Buen chico— Murmuro antes de comenzar a gritar llamando la atención de las personas encapuchadas —¡Por aquí bastardos! ¡Aquí me tienen hijos de puta! — Grito, aun jalando su pie para tratar de liberarse, aun si no alcanzaba a su familia, pero desean poder darles más tiempo para escapar. Era lamentable que la suerte para ellos no estaba a su favor.
Los encapuchados llegaron, inmediatamente tomaron al can, se estaba retorciendo en los brazos de sus captores, pero nada funcionaba pese a que si los mantenía ocupados. El líder del grupo le grito, exigiendo la ubicación de los otros dos que iban con él, el perro le sonrió burlón y le dijo que jamás los encontraría, que ellos ya estaban demasiado lejos y no volvería a verlos; el líder le dio un puñetazo en el estómago haciendo que expulse todo el aire de su interior y dejándolo sin respirar por casi un minuto tumbándolo al suelo en el proceso, jadeando del dolor y por la falta de oxígeno, fue tomado por sus orejas y jalado para alzar su rostro y recibir otro puñetazo en su rostro.
—¡¿Dónde mierda están esas escorias?!— Gritaba, viendo como el rostro contrario se aquejaba del dolor y su labio partido comenzaba a sangrar junto con su mejilla.
—¡Jamás! — Respondió, escupiendo directamente a la cara del líder algo de saliva mezclada con su sangre. El líder encapuchado de inmediato jalo sus orejas hacia abajo, arrojando su rostro hacia el suelo de una forma demasiado brusca y dura, eso claramente le había roto la nariz y lastimado la frente y boca más de lo que ya estaba.
—Llévenselo— Ordeno, levantándose y limpiándose con asco el rostro. Sus seguidores trataron de levantarlo, pero se dieron cuenta de que su pie estaba atascado en la raíz, demasiado bien atorado para el gusto de todos.
—Señor, su pie esta atascado ¿Qué hacemos? — Dijo uno de los que sostenía al can mal herido y mantenía su cabeza colgando.
— Dije llévenselo, tenemos ordenes de llevarnos a todos lo que sean perros, más nunca aclararon si tenían que estar completamente sanos, así que ¿Qué más da que tenga una pata rota? —Dijo, riendo con sorna levantando con suavidad el rostro del can, como si lo hiciera con afecto en forma de burla.
—Entendido señor— La sonrisa que compartieron los seguidores, fue con maldad y a lo lejos, simplemente se escuchó un fuerte alarido de dolor mientras algo se crujía.
La madre de DogDay y él se hallaban a una distancia segura, por lo menos en ese momento, tomando un segundo para descansar, las piernas les ardían, sus pulmones ya no podian expandirse más para llenarse de todo el oxígeno necesario, sus gargantas estaban secas, el dolor de cabeza había aparecido como sus ojos seguían llorosos ¿A dónde se supone que debían huir? Su hogar fue arrebatado, donde siempre habían pertenecido, donde había nacido y crecido hasta su apenas adolescencia, ni siquiera había hecho nada con su vida y ya estaba a punto de morir, incluso aun no asimilaba el hecho de que su padre probablemente estuviera muerto o vivo ¿Entonces, que es lo que harían?
Su madre, aun deseando continuar sin rumbo fijo, comenzó a caminar, tomando la mano de su cachorro comenzó a caminar jalándolo.
—¿Mamá? ¿A dónde vamos? — Pregunto el pobre cachorro asustado.
—No lo sé, cariño... A donde sea, pero lejos de aquí— Dijo, su voz salió rasposa. Estaba tan seca que juraría que su garganta era como una lija, no tenía tiempo para procesar todo, solo tenía clara una cosa y era el salvar a su cachorrito, a su pequeño bebé.
—Mamá...— Dijo, asustado el cachorro, deteniéndose y haciendo que su madre se detenga en consecuencia, era difícil saber si DogDay estaba incluso más pálido que antes con la poca luz que tenían, pero casi el color de su piel se había ido.
—¿Qué pasa mi niño? — Pregunto, de la forma más suave posible, alejando un poco parte del cabello ligeramente rebelde de su cría.
—Te está saliendo sangre... Hay sangre en tus piernas— Señalo el cachorro, su madre de inmediato y alerta se alzó su túnica para dormir y lo vio, entre sus piernas estaba cayendo sangre... Eso... Era un aborto.
—No... No te preocupes ¿Si, cielo? Mi solecito, estaré bien— Dijo, sintiendo como sus ojos nuevamente se inundaban en lágrimas y su corazón estrujarse más de lo que ha hecho en esa noche, hacia hace unos días que había confirmado que estaba preñada, que su cachorro se iba a convertir en hermano mayor cuando noto que su último ciclo lunar se detuvo hacía tiempo, por lo que había acudido a la curandera del pueblo quien después de revisarla le confirmo que había un bebé en desarrollo en su vientre, pero con el caos de esa noche lo había olvidado. Estaba esperando el mejor momento para darle la noticia a su esposo y a su amado hijo, pero ahora, su pequeño bebé no nato ya no se encontraba en su vientre.
—Pero mamá, estas sangrando mucho... No quiero perderte mamá— Dijo de forma desconsolada su hijo.
—No lo harás cielo, estaré siempre contigo ¿De acuerdo? — Dijo, abrazándolo con fuerza y tragando sus lágrimas de la mejor forma posible —Ahora, ayúdame a buscar donde limpiarme ¿Sí? — Pregunto, tomando el rostro de su hijo y uniendo su frente y su nariz con su cachorro, tratando de transmitirle calma, el pequeño solo asintió y tomo con fuerza la mano de su madre y comenzar a buscar donde encontrar algo de agua.
Habían llegado los dos a un gran estanque de agua, donde se tomaron un tiempo para descansar y poder recuperar el aliento, su madre se acercó hasta meter los pies dentro del agua, sintiéndose al instante un poco más aliviada, mientras DogDay se seguía sintiendo demasiado inseguro, solo quería volver a su hogar, pero ¿A que hogar volvería si ya no existe?
—DogDay, cielo ¿Puedes hacerle un favor a tu madre? — Pregunto la mujer. Recibiendo una confirmación con el movimiento de su cabeza— ¿Puedes darte la vuelta? Vigila que nadie venga, mientras me trato de limpiar un poco cariño—Dijo de forma dulce, a lo cual, el pequeño cachorro hizo caso, la mujer de inmediato levanto un poco su ropa y comenzó a pasar un poco del agua fría en todas las partes donde llegaba la sangre seca, no se atrevía a sacarse nada, no había seguridad de que estarían a salvo por más tiempo.
Así, transcurrió parte de la noche, la mujer había terminado de limpiarse como pudo, su pequeño cachorro estuvo todo el tiempo aferrado a ella, buscando un lugar donde poder descansar ya que el agotamiento comenzaba a pasar factura sobre ellos y lo que más necesitarían es poder dormir. Llegaron a una pequeña cueva, creyendo que podrían estar a salvo ahí por lo menos unas cuantas horas, se adentraron sin saber que ese sería su gran error, pues desde hacía ya un tiempo habían sido ubicados; vigilados constantemente hasta que bajasen un poco la guardia y fue en el momento que atacaron, aprovechando y haciendo uso de unos hongos alucinógenos, varios machos encapuchados entraron a la cueva con todo el sigilo posible. Tomaron primero al cachorro, quien fue jalado suavemente de los brazos de la mujer, abriendo su boca e introduciéndole la sustancia que lo mantendría aturdido unas horas, cerraron su hocico con una soga simulando una especie de bozal, causando que fuera despertado de forma repentina y comenzando a luchar contra los hombres teniendo que ser sostenido entre tres para que pudiera ser finalmente sometido, su madre por los ruidos causados por él, inmediatamente despertó y antes de que pudiese exclamar palabra alguna fue golpeada en el torso, impidiéndole poder respirar de forma adecuada, sometiéndola al instante y amarrando sus brazos por su espalda y sus piernas, también introdujeron parte de la sustancia en ella. Era mejor que durante el camino ninguno de los dos causase molestias hasta que llegaran al juicio dado por los obispos.
Los dos se encontraban lo suficientemente drogados y desorientados para poner resistencia, la mujer era cargada sobre el hombro de uno de los machos encapuchados, mientras su hijo estaba de la misma manera. DogDay no podía reconocer del todo el camino que estaban cruzando, solo veía formas distorsionadas de los árboles, en su mente solo rondaba una canción que solía cantarle su madre cuando era más pequeño y cuando solía enfermar y se le impedía poder levantarse de su cama. Estaba llorando, no había logrado proteger a su madre ¿Realmente lo intento? No estaba seguro, estaba asustado e incluso la posición de su cola lo demostraba estando metida entre sus patas, había estado todo ese tiempo en esa posición, suponiendo que aun estando desorientado incluso sus quejidos y chillidos cual cachorro herido era imposible de hacer, y solo había atinado a voltear su cabeza hacia un lado y notar como su madre mantenía su cabeza colgando, llorando en todo momento mientras sus orejas largas se balanceaban de un lado a otro. ¿Qué se supone que haría ahora? Su mente estaba desorientada, por lo menos lo suficiente como para que las ordenes de su cerebro al resto de su cuerpo no fueran escuchadas y aun sintiera que estaba balanceándose demasiado, como si algo lo agitara fuertemente pese a ser solo el movimiento suave del caminar del sujeto que lo llevaba cargando. Pronto llegaron al camino destinado, era un extraño pasaje que apuntaba a una sola dirección.
El cachorro fue lanzado al césped siendo rodeado por otras figuras encapuchadas que sostenían dagas y se mantenían vigilándolo, el cachorro apenas y se había logrado arrodillarse, mientras poco a poco la intoxicación fue bajando, su madre no fue lanzada junto con él, al contrario, a ella la lanzaron contra unos adoquines en el suelo que tenían justo en medio un pequeño circulo con simbolismos, mientras le gritaban que se levantase. La mujer a duras penas lo había conseguido, igualmente como su cachorro su cuerpo se fue desintoxicando y poco a poco lograba poder sentirse menos desorientada, con trabajo había logrado levantarse de su lugar y mantener el equilibrio cuando fue empujada para que comience a caminar por el pasaje, las otras figuras encapuchadas habían abierto el paso para permitirle el paso, DogDay sin saber que hacer solo miraba por donde se iba su madre, su pobre hocico había sido sellado con fuerza por lo que sus sollozos e intentos de llamarla eran amortiguados por su propia boca, pese a eso su madre había volteado a verlo y aun con terror en los ojos y estando tan pálida y asustada, trataba de indicarle con su mirada que se quedara en su lugar.
El cachorro había intentado por todos los medio empujar a los encapuchados para ir con su madre, pero no lo permitieron, cada intento fue frustrado con golpes propinados en su espalda, piernas o estómago, dejándolo nuevamente tumbado y a esto, su madre trataba de regresarse pero también era empujada para que siguiera caminando aun con sus intentos frustrados de regresar por su cría y sin previo visto, ambos dejaron de estar a la vista del otro; DogDay aun con su boca sellada había comenzado a tratar de gritar, mientras lagrimas caían como ríos de sus ojos, sintiendo una creciente desesperación, tratando de arrastrarse lo más que podía hacia la dirección de su madre, pero en ese momento, una de las figuras encapuchadas había pisado fuertemente su espalda, lastimándole las manos en el proceso impidiéndole que siguiera con su patético intento de escape, solo se podían oír sus quejidos e intentos de gritos hacia su progenitora de forma desesperada, causando la burla de sus verdugos. Su corazón se detuvo cuando escucho el estridente grito de su preciosa madre.
—¡No, por favor! ¡No! ¡Es solo un niño! — Gritaba rasgándose su garganta, ardiéndole sin importarle poco que su forma de gritar dañase sus cuerdas vocales— ¡Es solo un niño! ¡Por favor mis dioses, tengan piedad! — Gritaba, suplicaba. Conocía el destino de ella, pero no deseaba que fuera el mismo para su precioso hijo, su único y adorado rayo de sol—¡No lo vayan a— Su grito fue abruptamente cortado y reemplazado por el sonido de un golpe fuerte contra la madera y después algo caer directamente al suelo, como si fuese... Un pedazo de carne, en especial por la humedad que se escuchó después.
Uno de los hombres le dio una señal a otro sujeto, quien levanto y desato los pies y el hocico del cachorro, empujándolo para que comience a caminar, quien con la mente en blanco lo hizo sin rechistar, pero no fue cuando estuvo de pie en medio de un pentagrama manchado de sangre y trozos de carne que se dio cuenta de que ahí estaban... Era el cuerpo sin vida de su preciada madre y de su gran padre, ambos sin cabezas y solo basto que levantara un poco más su rostro para notar que, efectivamente frente a él habían distintas cabezas de, casualmente habitantes que compartían rasgos caninos con él y siendo dos quien llamaron más su atención, la preciosa cabeza de su progenitora junto la de su progenitor, con las bocas abiertas, sus ojos volteados y escurriendo sangre desde la parte cortada y la boca ¿Era una pesadilla, ¿no? ¿Solo estaba teniendo un horrible sueño, ¿verdad? Esos trozos de carne que ahí habían no eran sus padres ¿Cierto? Ellos estaban en casa, si, estaban en casa y probablemente preocupados de que aún no ha vuelto. Si, quizás era solo eso, una broma de mal gusto que les estaban haciendo. No estaban ahí sus padres muertos o eso quiso tratar de pensar ¿Ahora iba a morir él? Unas viejas palabras de su madre comenzaron a resonar en su mente.
"Mi pequeño sol, mi adorable y dulce niño, algo que tienes que aprender sobre este mundo, es que es un lugar hostil por más que aquí estés a salvo. Para poder vivir en él, el fuerte siempre tendrá que prevalecer y cuidar de los más débiles ¿Sabes por qué tenemos que seguir y orar por nuestros dioses? Porque ellos nos brindan seguridad, nos brindan alimento, nos brindan un techo y un lugar donde poder dormir. Todo se lo debemos a ellos que nos cuidan y por ello, debemos de venerarlos. Son nuestros salvadores y protectores ante toda amenaza que se presente.”
Pero, si era así ¿Entonces por que sus dioses ahora van a asesinarlos? ¿Por qué su madre y su padre tuvieron que morir bajo ordenes de ellos? ¿Por qué, siendo ellos más débiles que ellos tenían que morir? Sus preguntas jamás tendrían respuestas, pero también ¿De qué le serviría saber las respuestas? De todas formas, iba a morir y se iba a poder reunir con su familia despues de haber muerto, porque así era la vida ¿No? Ni siquiera tenia claro que era lo que estaba pensando. No entendía porque los obispos le estaban haciendo esto, el porque lo trataban de esta forma, y es que ni siquiera podía quitar la vista de los cadáveres de sus padres que yacía solo unos metros a distancia de él, completamente desangrados y con ese horrible hedor a sangre por todos lados. A nadie parecía importarle ¿Por qué a él sí? Ya era su turno de morir a manos de sus dioses, a quienes una vez admiro y tuvo devoción hacia ellos.
