Capítulo 1
Era una noche llena de música y luces en el club de moda en la ciudad, Jeon Jungkook disfrutaba de un buen trago en compañía de su mejor amigo Min Yoongi.
De pronto las luces del bar se apagaron y una luz de neón rosa en el escenario se encendió, en éste había algunas cadenas como apoyo al bailarín que ya empezaba su actuación.
Ante las notas sexys de Gimme More de Britney el talentoso bailarín empezaba a mover su cuerpo de manera seductora, sus caderas tenían a todos los presentes hipnotizados, tanto hombres como mujeres se deleitaban con el chico detrás del antifaz de diamantes. Entre ellos Min y Jeon... pero incluso hubo un segundo donde el bailarín y Jeon cruzaron miradas fue casi... electrizante.
De manera sorprendente el chico tomó una de las largas cadenas y de un salto brincó a la barra en donde Min y Jeon estaban. Empezó a caminar haciendo resonar los tacones de sus sexys botines negros sobre ella hasta llegar al lugar donde ambos hombres estaban.
Ambos sonrieron ante la visión de aquel chico bailarín que ahora notaban era un rubio.
El rubio bajó de la barra tomando primero a Jeon de las caderas y restregandose contra él, pasando sus manos por su cuello, pecho y glúteos y causando que el hombre tragara saliva duramente cuando tomo sus manos y las dirigió hasta su propio pecho y lo paseo desde sus hombros hasta su cintura y Jungkook no desaprovechó la oportunidad. Al terminar su show con Jeon giró hasta posarse con Min pero este no lo dejo tocarlo, él estaba felizmente casado y no quería traer olores de dudosa procedencia que causara que su amado osito se molestara y el bailarín estaba bañado en un perfume muy penetrante.
Después de volver a bailarle a Jungkook se retiró nuevamente al escenario y siguió con su show para después salir de ahí al terminar aquella canción.
- Hermano yo ya me voy, ¿te quedas? - preguntó Yoongi.
- No, me voy también. - Jungkook metió su mano a su bolsillo trasero y no sintió su cartera, entonces se percató, ya no traía ni su reloj, ni su cadena de oro, ni el anillo de su mano derecha. - soltó una risa pues sabía perfectamente quien había sido.
- ¿Qué pasa kook? - Yoongi lo veía extraño.
- Pasa que esta noche me voy a divertir, paga mi cuenta hermano por favor, mañana te lo pago.
- De acuerdo... ¿Qué mierdas planeas?
- Nada, te veo mañana me saludas a Tae. - palmeo el hombro del mayor y se encaminó a la parte trasera del bar.
- No te metas en problemas kook. - le gritó y el otro solo levantó los pulgares en acuerdo. - ¿se meterá en problemas verdad? - le preguntó al barman.
- Oh si - ambos rieron y Yoongi terminó su copa, pagó la cuenta y se fue del lugar dejando a Jungkook ahí.
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En aquel camerino Jimin contemplaba su pesquisa. Los asistentes del bar eran tan estúpidos que no se daban cuenta que él los desplumaba, dejándolos sin un quinto, pero lo merecían, la mayoría de los que asistirán ahí eran casados y se reunían ahí para engañar a sus parejas. Eran unos malditos, hombres y mujeres por igual. Le sorprendió aquel hombre pálido con ojos gatunos que detuvo sus manos antes de siquiera tocarle y le enseñó su anillo de casado, sonrió internamente, sea quien sea su pareja, era una persona muy afortunada.
Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no escucho la puerta del camerino abrirse.
- Con que el show solo es distracción. - el escuchar la ronca voz se alarmó y giró encontrando recargado en la puerta de la habitación al pelinegro de la barra al que le había quitado su anillo, cadena, cartera y reloj, de buena calidad el último por cierto. Tomó discretamente el bolso donde había puesto todo y corrió hacia la ventana pero el pelinegro también fue rápido y lo alcanzó rápidamente acorralándolo en la pared.
- Por favor no me haga nada le suplico qué me deje ir, lo hago por mi familia, necesito alimentarlos, mis hermanitos y yo somos pobres - lagrimeo un poco pero el pelinegro era especialista detectando mentirosos.
- Ya deja de fingir no me interesa nada de lo que robaste, me da igual, yo solo pido que me des mis cosas por favor.
- ¿De verdad? - dejó de llorar demostrando que en realidad era mentira lo que decía.
- Si chico dame mi, anillo, mi cartera y mi reloj.
- ¿Y su cadena?
- Ah cierto... también, gracias por recordármelo.
- Mierda... - el rubio se dio un golpe en la frente.
- Lento... - se burló el pelinegro.
- Es que ya me encariñe con sus cosas, más con esa cadena de oro.
- Okey, solo te pediré una cosa.
- ¿Cuál? - el rubio estaba interesado.
- Abre mi cartera, porque imagino no lo has hecho.
- Eso lo hago en mi departamento.
- Ábrela por favor.
- Bien - con desgano lo hizo y entonces sus ojos se abrieron con sorpresa y miedo a la vez, pues ahí dentro se leía en una identificación "AGENTE JEON JUNGKOOK" - me lleva la mierda.
- De todos los que había, tenias que robarle a un agente de la policía querido. Ahora dame tus manos, estas detenido.
- Pero usted dijo...
- Mentí, tus manos.
- Por favor, mis hermanitos...
- No creo que tengas ni perro así que rápido. - con un suspiro de resignación el rubio obedeció le dio las manos y el agente lo hizo girar y lo recostó en una mesa qué había cerca de donde estaban. - pero que bien te vez con esas esposas - el hombre empezó a masajear su trasero y sus piernas, entonces el rubio entendió lo que el maldito agente quería y para que negarlo, él también, demonios tenía semanas sin sexo y la última vez que lo tuvo el tipo ni siquiera la tenía completamente dura, además de ser un micro pene lo que tenía. Asqueroso.
- Agente Jeon... ¿las leyes le permiten hacer esto? ¿Sabe que hay reglas verdad?
- Claro que las conozco, el artículo que aprueba ésto, está junto al artículo que dice que le puedes robar a un agente de la policía. - ese comentario hizo reír al rubio.
- Es usted muy chistoso señor agente.
- Gracias - el agente tomó con ambas manos el trasero del rubio y lo masajeo - ¿puedo?
- Ah por supuesto que sí. - ya le valía todo, el quería sexo y si iría a prisión esperaba que al menos fuera después de un buen polvo y siendo feliz. - pero deje las esposas.
- No pensaba quitarlas bebé. - el rubio gimió al sentir las manos acariciando su espalda por debajo de su camisa.
- Atrás del biombo - le indicó al agente entre suspiros y este caminó con el hacia allá encontrando detrás de este un sofá amplio.
- Mmm, esto se puso interesante... - el agente no perdería el tiempo.
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Denle mucho apoyo y amor...
Park Jimin, alias... Ya lo sabrán.
Jeon Jungkook, agente de la policía...