Noche estrellada

Summary

Y en una noche estrellada, la verdad de nuestros corazones salió a la luz...

Genre
Romance/Drama
Author
Miko86
Status
Complete
Chapters
1
Rating
4.0 1 review
Age Rating
16+

Noche estrellada

NOCHE ESTRELLADA


POV Vivio


Corrí un poco la cortina y miré al escenario tras bambalinas. El salón de actos estaba completamente lleno de padres y alumnos que habían venido para disfrutar del espectáculo de fin de curso. En unos minutos actuaríamos el último curso a modo de despedida. Volví a mirar al salón y mi vista se detuvo al verla. Volteé rápidamente y caminé hacia mis madres.


- Fate-mama. –la llamé jalando de su brazo.

- ¿Hm?

- Estoy muy nerviosa. –murmuré.

- Vivio, has ensayado mucho. Te sabes todos los pasos perfectamente. –puso sus manos sobre mis hombros.

- Vivio, ¿por qué estás tan nerviosa? –me preguntó mi cobriza madre– Einhart quedará impresionada al verte. –me sonrojé.

- ¡Nanoha-mama! –ambas dejaron salir unas risillas.

- Nanoha-mama tiene razón, cariño. Has practicado muchas horas para que salga perfecto, así que relájate y solo disfruta del momento. Y si sale mal, siempre podrás bailárselo en privado. –me guiñó un ojo y me sonrojé furiosamente.

- ¡Fate-mama! Tú también no, por favor. –inflé mis mejillas.

- Todo saldrá bien. –habló con la dulzura que la caracterizaba.

- ¿Eh? –la miré y me relajé de inmediato al ver su mirada amable y cariñosa.

- Todo saldrá bien, Vivio. –revolvió mis cabellos como siempre hizo, a pesar de que ya no era una niña– Disfruta del momento y olvídate de lo demás. –me abrazó y sentí que toda la tensión abandonaba mi cuerpo.

- Gracias, Fate-mama.

- Estaremos en primera fila animándote. –habló mi cobriza madre y yo asentí con una sonrisa– Como dice Fate-mama, disfruta y olvídate de todo.

- Nos veremos después. –se despidieron y me dejaron allí aguardando por mi turno.


POV Fate


Después del baile y ceremonia de graduación, Nanoha y yo nos despedimos de Vivio para que pudiera salir con sus amigos y celebrarlo, aunque sabíamos que hoy tomaría valor y se declararía a Einhart. Mi pequeña había salido tan valiente como su Nanoha-mama. Yo estaba tranquila porque sabía que Einhart era una buena niña y se notaba que estaba enamorada de Vivio. No había nadie en este mundo mejor que ella para Vivio. Einhart daría la vida por mi hija, estaba completamente segura de eso. Ellas tenían algo especial, muy especial, y nadie podría romper eso. Me sobresalté cuando Nanoha tomó mi mano y salimos de casa de sus padres. Habíamos pedido permiso para que Momoko y Shiro pudieran viajar a Midchilda y así poder asistir a la ceremonia de graduación de su nieta. Sin embargo, su tiempo allí era limitado, por lo que cuando terminó y nos despedimos de Vivio, Nanoha y yo los acompañamos de vuelta a la tierra. Pensé que Nanoha se quedaría a pasar la noche con sus padres, pues sabía muy bien que los extrañaba cada día más, pero al parecer la obstinada mujer tenía otros planes.


-¿Nanoha? –la miré confusa mientras me dejaba arrastrar– ¿No vas a quedarte con tus padres?

- No. –negó mientras entrelazaba sus dedos con los míos y seguíamos caminando hacia la playa– Ne, Fate-chan, ¿recuerdas nuestra ceremonia de graduación? –miré hacia el cielo estrellado y suspiré.

- ¿Cómo olvidarlo? Bailaste con Yuuno. –refunfuñé y ella rio antes de detenerse y mirarme a los ojos fijamente.


Flashback


Para nuestro baile de fin de curso, la profesora decidió hacer dos grupos. Para mi mala o buena suerte, Nanoha y yo caímos en grupos diferentes. Ella formó parte del grupo de Yuuno y yo en el de Hayate. Ella parecía bastante feliz. ¡Cómo no estarlo si iba a bailar con su amor secreto! Suspiré resignada. En cierta parte, lo agradecía. Si seguía pasando tiempo con ella, me volvería loca y cometería alguna locura que me costaría su amistad. Hayate vino corriendo hacia mí y se lanzó a mis brazos de improviso, provocando que ambas cayéramos al suelo.


- ¡Hayate! –exclamé entre risas.

- ¡Fate-chan! No peso tanto para que hayamos caído. –rio ella también.

- Chicas, chicas, tranquilícense. –habló la profesora– Aquí tienen varias canciones a elegir. Si no les gusta, pueden elegir otra.

- ¡Yo ya tengo una pensada, sensei! –exclamó mi castaña amiga, poniéndose en pie.

- Muy bien, pues trabajen duro y háganlo excelente.

- ¡Sí! –exclamamos todos.

- ¿Qué canción has elegido, Hayate-chan? –le preguntó la cobriza quien se había alejado de su grupo.

- No te lo diré, Nanoha-chan. No estás en nuestro grupo. Sólo te diré que Fate-chan se verá muy sexy y ardiente bailando esa canción.

- ¿Uh? Yo… ¿qué? –ella rio antes de jalar de mí.

- Lo siento, Nanoha-chan, pero tengo que robarme a Fate-chan por un tiempo.



Fue así como me alejé de Nanoha durante un mes. Un tiempo que me hizo no pensar tan seguido en ella gracias a lo ocupada que estaba con las pruebas del baile y gracias a las salidas con Hayate. Aunque el día de la ceremonia, toda esa calma que había estado cultivando lejos de ella, se esfumó al verla en ese corto vestido blanco. Estaba realmente preciosa. Pensé que había dejado de pensar en ella de esa forma, pero estaba equivocada. Ese sentimiento jamás se iría de mi pecho por mucho que lo intentara y ahora había vuelto con mucha más fuerza. Me quedé viéndola mientras ella, ajena a todo, hablaba y reía con sus compañeros de grupo. Yuuno se acercó a Nanoha y le dijo algo que la hizo sonrojar. Suspiré. Sentí una mano en mi hombro y volteé mi rostro para encontrarme con esa cálida y amigable azul mirada.


- Hola, Hayate.

- ¿Lista para el discurso, Fate-chan? –asentí sonriendo al ver su amplia sonrisa.

- ¡Lista! –le devolví el gesto.

- Fate. –me llamó la sensei– Nos hacen falta unas cintas que se dejaron en la mesa del gimnasio. ¿Podrías llegarte a por ellas, por favor?

- Claro, sensei. –me retiré.


Miré hacia donde estaba Nanoha, pero ya no se encontraba allí, ni Yuuno tampoco. Negué. Me apresuré y llegué al gimnasio. Busqué las cintas que me había pedido la profesora y, cuando las encontré, las tomé y salí. Cerré la puerta y, cuando me disponía a volver, escuché una voz que me era muy familiar. Caminé sigilosamente y asomé mi cabeza por la esquina, encontrándome a Yuuno y Nanoha allí, solos.


- ¿Qué ocurre, Yuuno-kun? –le preguntó ella.

- Verás, Nanoha… Yo… Yo… –tomó su mano– Yo estoy enamorado de ti. Por favor, acepta mis sentimientos y sé mi novia. –la cobriza se sonrojó.


Yo salí corriendo tras escuchar esa confesión. No podía, no quería escuchar cómo ella lo aceptaba. En esos momentos solo podía escuchar cómo mi corazón se partía en cientos de trozos. Sabía que ella lo quería, pero tenía la esperanza de que ella me viera a mí. Un dolor se instaló en mi pecho. No sé cómo lo hice, pero le entregué a la profesora las cintas y salí al escenario para dar mi discurso de cierre. Al parecer fue bastante emotivo, pues vi a muchos compañeros, padres e incluso profesores llorando. Tras el discurso y entrega de diplomas, ambos grupos se prepararon para hacer el baile de cierre de la fiesta. El grupo de Yuuno y Nanoha saldrían primero por petición de mi castaña amiga. Ojalá no lo hubiese hecho porque de ser así, al terminar nuestro baile, me hubiera marchado para no verlos juntos, pero ya era inevitable. La música comenzó a sonar y de inmediato la reconocí. Esa canción la había bailado incontables veces en mis clases de salsa. Clases que había empezado a tomar años atrás para tener más oportunidades de que Nanoha me viera. Quedé hipnotizada al ver cómo Nanoha bailaba de esa forma tan sensual y con esa sonrisa. Volteé el rostro cuando Yuuno acarició su rostro y brazo. Odiaba verlos compartir esa intimidad y complicidad. Odiaba verlos juntos. Quería irme de ahí, pero Hayate me lo impidió. A fin de cuentas, Nanoha era mi amiga. No podía irme. Seguí viéndola bailar y mi corazón cada vez latía con más fuerza y dolor. Sin embargo, no podía dejar de mirarla. Ella era un ángel. La canción terminó y bajaron rápidamente del escenario para que nosotros subiéramos. Me crucé con Nanoha, sé que ella me miró, pero yo no fui capaz de mirarla porque no estaba preparada para ver su mirada enamorada. Suspiré. Nos colocamos en el escenario y la música comenzó a sonar. Yo sola empecé a moverme lento y sensual hasta que al cambio de ritmo se unieron mis compañeros. Al llegar el estribillo, movimos nuestras caderas y cuerpo entero de forma apasionada. Al comienzo de la segunda estrofa, las chicas nos dirigimos hacia los chicos e hicimos como si estuviéramos hablándoles mientras nos movíamos sensualmente. Continuamos bailando de la misma forma, rozando casi lo erótico, hasta que la canción terminó. Silbidos y aplausos se escucharon. Dimos las gracias y bajamos del escenario. Nos dimos un abrazo grupal y nos separamos. Yo salí corriendo para abrazar a mi familia y agradecer que vinieran a pesar de que tenían que ir a trabajar. Fui a la que había sido mi clase, tomé mis cosas y salí corriendo de allí.


Fin Flashback


POV Nanoha


- Fuiste una completa idiota, Fate-chan. –inflé las mejillas mientras la abrazaba– Te estuve buscando como loca por todo el instituto. Como no te encontraba, te llamé por teléfono, pero lo tenías apagado. Llegué a pensar que te habías ido ya a Midchilda.

- Pensé en irme porque no quería verte ni hablar contigo. –dijo con pesar– No resistiría que me dijeras que estabas con él sin yo derramar mis lágrimas, Nanoha. –acarició mi rostro y cerré los ojos ante su contacto.


Flashback


No había podido dejar de mirar a Fate bailar de esa manera. Sabía que bailaba salsa y otro tipo de bailes de salón, pero jamás imaginé que haría una coreografía tan ardiente. Mi corazón latió desbocado y mi garganta se secó con cada sensual movimiento que ella hizo. Cuando la canción terminó, tardé un poco en reaccionar y poder moverme. No fue hasta que Yuuno vino y me dijo que había visto salir corriendo a Fate, que me levanté de golpe de mi asiento, me despedí de todos y corrí para salir a buscarla. Pasaron un par de horas hasta que recibí un mensaje de Signum diciendo que Fate se encontraba en un bar y que había bebido demasiado. Suspiré. Se le había ido de las manos la celebración. Me iba a escuchar cuando llegara, pero mi boca casi llegó al suelo cuando entré en el bar y la vi bailando, totalmente pegada, con un chico muy guapo. Miré hacia la barra y se encontraban Signum y Zafira, quienes, al verme, negaron mientras suspiraban. Me acerqué a la pista donde estaba comenzando a sonar otra canción y ese chico estaba a punto de sujetar las caderas de Fate. Carraspeé un poco y ambos me miraron. La rubia de mirada borgoña abrió los ojos como platos.


- Na... Na… Nanoha… –tartamudeó– ¿Qué haces…aquí? –preguntó confundida.

- Te estaba buscando. –miré al chico– ¿Te importa que me la lleve? –lo fulminé con la mirada y él negó repetidamente antes de desaparecer.

- Nanoha, me la estaba pasando muy bien. –se quejó mientras yo la guiaba lejos de la pista y me acercaba a la barra– ¿Nanoha?

- Chicos, yo me encargo de Fate-chan. –ambos asintieron en agradecimiento– Vámonos, Fate. –la sentí tragar pesado. Se había asustado.

- Pero, yo no quiero irme. –refunfuñó. La miré enojada y ella se calló de inmediato y obedeció.


Durante unos minutos, no dijimos nada. Estaba enojada con ella. Enojada porque se fue sin despedirse, por bailar así con un desconocido y por beber hasta emborracharse. Ella tropezó. Exhalé y negué. La tomé por la cintura y la ayudé a caminar. Ella me lo agradeció. Caminamos por el paseo marítimo para que se despejara y parece que funcionó porque comenzó a caminar sin tropezar. Quiso soltarse de mi agarre, pero se lo impedí. Seguimos caminando y llegamos hasta una casa de la playa.


- ¿Uh? No sabía que había una casa aquí. Debe ser de nueva construcción. Me pregunto de quién será. Sin duda alguna tiene vistas privilegiadas. –dijo mirando al cielo.


No dije nada y la llevé hasta esa casa. La solté un momento mientras buscaba en mi bolso unas llaves y abrí la puerta. Le pedí que pasara, pero ella estaba en shock.


- Fate-chan, ¿podrías pasar, por favor? La noche está empezando a refrescar.

- ¿Uh? Sí, sí. Lo siento. –pasó y entré tras ella, prendiendo las luces– Wow… –dijo mientras miraba todo– ¿Esta casa es de tus padres, Nanoha?

- No. Es mía. –se sorprendió– Es mi regalo de graduación. Mis padres la han comprado para mí para el día que decida formar una familia y volver de Midchilda. –bajó la mirada– Quieren que tenga un hogar propio al que poder regresar siempre que quiera. –asintió, entendiendo– Ven. –la tomé de la mano y la llevé al sótano. Encendí las luces.

- ¡Una mesa de billar! –exclamó con notoria felicidad– ¿Podemos jugar?

- Con una condición. –ella alzó la ceja– Cada vez que alguien meta una bola, la otra beberá un trago. –sonrió– Y quien pierda… –añadí y ella sonrió orgullosa– …se quitará una prenda. –su sonrisa se ensanchó y se volvió ladina.

- Prepárate, Nanoha. –se acercó a mí– Acabarás ebria y desnuda sobre esa mesa de billar. –murmuró frente a mi rostro y un calor insoportable recorrió todo mi ser. ¿Habría sido consciente de lo que acababa de decir?

- Já. Buena suerte, Fate-chan. –tomé unos botellines de cerveza de la nevera y prendí la música.


Estuvimos jugando mientras la música sonaba de fondo. Fate siempre había sido muy buena jugando al billar, incluso estando ebria era buena. La primera partida la ganó ella. Yo no llevaba muchas prendas, así que me quité las medias. Después perdió ella y se quitó la misma prenda que yo ya me había quitado. Las siguientes dos partidas las volvió a ganar ella, por lo que me quité la ropa interior. Ya sólo quedaba mi vestido. Juro por todos los cielos que su mirada, tras haberme quitado la ropa interior, estaba llena de fuego y yo solo quería que dejara de jugar y saltara sobre mí, pero yo no estaba lo suficientemente segura para confesarle mis sentimientos. Las dos siguientes, las gané yo. Ya sólo nos quedaba una prenda a ambas. Quien ganara esta vez, dejaría a la otra completamente desnuda a su merced. Ya estábamos casi ebrias y no atinábamos a darle a la bola, por lo que comenzamos a reírnos.


- Parece que tendremos que dejarlo aquí, Fate-chan. Estamos demasiado bebidas. –le dije riendo.

- No. –dijo seria– Voy a ganar esta partida cueste lo que cueste. –alcé una ceja y sonreí ladina. Me acerqué a ella.

- ¿Es que quizás Fate-chan quiere verme desnuda? –pregunté en un susurro a su oído y sentí que su respiración se agitó– ¿Fate? –susurré su nombre con voz ronca y ella ahogó un gemido.


Tomé su rostro entre mis manos y la hice mirarme. Sus pupilas estaban dilatadas y yo podía verme reflejada en ellas. Fate irradiaba puro fuego, puro calor, pura pasión y sensualidad por los cuatro costados.


- Sí. –dijo simplemente con voz ronca y yo abrí los ojos en sorpresa– Quiero ver a Nanoha.

¿Por qué? –pregunté nerviosa y en un hilo de voz.

- Porque el cuerpo de Nanoha es muy sexy y lindo. –y ahí lo tenía. Me sonrojé. Fate estaba demasiado ebria ya para ser capaz de ocultar la verdad.

- Baila para mí. –le pedí en un arrullo– Baila de nuevo “fuego”. Esta vez sólo para mí.

- ¿Y qué obtendré yo a cambio? –preguntó también en un murmuro y sin dejar de mirarme a los ojos.

- Mi desnudez.


Ella, sin decir nada más, se dirigió al reproductor y buscó la canción que le había pedido. Me senté en la mesa de billar. Mi corazón latía desbocado. Ver bailar a Fate en la escuela de esa manera había sido demasiado impactante para mí. Ahora entendía que Hayate dijera que estaría muy ardiente. Diablos que lo estaba. La música comenzó a sonar y ella soltó, de manera sensual, su cabello que se había atado en una coleta alta mientras jugábamos al billar. Nuevamente quedé hipnotizada frente a ella. Era preciosa. Y con la luz de la luna a sus espaldas entrando por la ventana, le daba un toque prácticamente mágico, recordándome al día que la vi por primera vez. Comenzó a bailar para mí, pero no sólo eso, también comenzó a cantar. ¡Cielo santo! Yo no estaba preparada para eso. Estaba dedicándome la canción por completo. Tenía calor, mucho calor. Estaba sintiendo el fuego de la canción. Se acercó a mí casi al final de la canción y cantó en mi oído.


- Oh, your love is like wild, wild fire... –tragué pesado.


Se separó de mí y se movió sensualmente. A estas alturas yo ya había perdido todo rastro de cordura. Rogaba a todos los dioses que todo saliera como tenía en mente. La canción terminó y ella quedó estática en medio de la sala, recuperando el aire perdido. Me puse en pie, me volteé para darle la espalda y bajé el cierre de mi vestido lentamente. La sentí acercarse a mí y temblé, no por miedo, sino por nervios. Ella me detuvo de mi tarea y di un sobresalto.


- Tranquila, Nanoha. –besó mi cabeza y subió el cierre de mi vestido de nuevo.

- ¿Uh? –me volteé y ella me sonreía cálidamente– ¿Fate-chan?

- Creo que esto se nos ha ido un poco de las manos. –señaló los botellines de cerveza– Estoy demasiado mareada. ¿Crees que podamos tumbarnos un poco? –tomó mi mano.


Me guio al sofá que había delante del gran ventanal, pero sin darme cuenta, pisé un botellín que había en el suelo y caí al suelo. Por suerte, Fate seguía siendo igual de rápida incluso ebria y protegió mi cabeza con su mano izquierda, evitando así que me diera un buen golpe, aunque ella cayó sobre mí.


- Lo siento, Nanoha. ¿Estás…bien? –abrí los ojos y estaba muy cerca, demasiado cerca. Tanto que nuestros alientos se entremezclaban– Nanoha… –me estremecí– Nanoha… Yo… –retiró unos mechones de mi rostro y lo acarició. Cerré los ojos para sentir mejor su cálida mano acariciando mi cara– Eres preciosa. Eres como un ángel caído del cielo. –murmuró y yo abrí los ojos justo a tiempo para ver cómo se inclinaba a besarme en los labios. Abrí los ojos desorbitadamente y mi respiración se cortó en ese mismo instante en el que sus dulces labios acariciaron los míos.

- Mmm… –gemí al sentir que su pierna, sin querer, presionaba mi entrepierna.


Ella dio un salto hacia atrás y se separó abruptamente de mí, dejándome totalmente perpleja. Parpadeé varias veces porque no entendía qué había pasado y por qué Fate había reaccionado de esa manera. Me incorporé y ella se había caído, probablemente por lo rápido que se levantó y porque seguía ebria. Tenía las manos cubriendo su boca y estaba negando una y otra vez.


- Nanoha… Yo… lo…lo…siento. Yo no sé…lo siento…

- Fate-chan. –traté de acercarme, pero ella retrocedió, negando, hasta que chocó contra la pared.

- Lo siento, lo siento mucho. Yo no… –agachó su cabeza– ¿Qué he hecho? Lo he estropeado todo. –un nudo en mi garganta se instaló– Yo… –siguió negando redundantemente– Lo siento, lo siento mucho… Por favor, no me odies. –repetía una y otra vez.

- Fate-chan, está bien. –susurré mientras me acercaba de nuevo a ella y ella siguió negando.

- No, no está bien. Yo… –la silencié poniendo dos de mis dedos en sus labios y ella me miró aterrada, haciendo que mi corazón latiera dolorosamente.

- ¿Tienes miedo, Fate-chan? –asintió mientras comenzaba a derramar algunas lágrimas– ¿Por qué? –pregunté despacio.

- No quiero…no quiero perder tu amistad. Yo no… –la atraje a mis brazos y la abracé estrechamente, provocando que ella comenzara a llorar– Perdóname, Nanoha. Por favor, perdóname. Yo no… lo siento mucho.

- Tranquila, Fate-chan. –acaricié su cabeza– Sh… cálmate. –le susurré palabras para que se relajara hasta que lo conseguí– ¿Estás más calmada? –asintió lentamente, pero sin separar su rostro de mi cuello– ¿Te puedo preguntar algo? Pero quiero que me digas la verdad. –le pedí, aunque sabía que lo haría, pues ella jamás mentiría, mucho menos estando ebria. Asintió– ¿Por qué me has besado? –le pregunté mientras me separaba de ella lentamente.

- Yo… –ella agachó la cabeza, pero tomé su barbilla con mi mano para que me mirara. Le di una cálida sonrisa para que no tuviera miedo, aunque yo misma estaba aterrada de que me dijera algo que no quería escuchar– Estabas demasiado cerca y yo… tu aroma me embriaga. Quería conocer el sabor de Nanoha. –me sonrojé– Por favor, no me odies.

- Nunca podría odiarte, Fate-chan. –dejé un cariñoso beso en su frente.

- Siento lo que hice, Nanoha. Yo… –nuevas lágrimas comenzaron a asomar por sus preciosos ojos.

- Fate-chan… –la llamé temblando por lo que iba a preguntarle– ¿Te arrepientes de haberlo hecho? –se me quedó mirando en silencio y a mí se me detuvo el corazón.

- No. –dijo fuerte y claro y mi corazón volvió a latir desbocado– De hecho, si no me voy ya, lo haré otra vez. Estoy ebria y tu aroma realmente es embria… –la detuve besándola yo esta vez.


Ya no lo soportaba más. No sabía si Fate me amaba de la misma forma que yo a ella, pero algo debía sentir cuando me había robado un beso y había admitido que lo volvería a hacer. Del mismo impulso que tomé para besarla, perdimos el equilibrio y caímos para el lado, dando gracias al cielo de estar arrodilladas en el suelo y no en pie. Ella tardó unas décimas de segundo en corresponder el beso y el abrazo. Ambas gemimos cuando nuestras lenguas se encontraron. Nos separamos lentamente cuando la necesidad de aire se hizo presente y chocamos nuestras frentes sin dejar de mirarnos. Sus ojos eran realmente hermosos. Tenían un brillo que me hechizaban. Siempre me hechizaron sus ojos desde el día que la vi por primera vez. En aquel entonces estaban opacos, sin brillo, pero no dejaban de ser hermosos. Ahora, sin embargo, tenían un brillo que los hacían realmente preciosos.


- Si quieres volver a hacerlo, hazlo. Tienes mi permiso, Fate-chan. –le susurré.

- Nanoha… –tragó pesado– Pero… –desvió la mirada– A mí me gustaría hacerlo siempre y no puede ser porque estás con él. –fruncí el ceño.

- ¿Con él? –pregunté confusa.

- Yo… os escuché detrás del gimnasio. Él se estaba confesando y tú… –abrí los ojos como platos– …tú te sonrojaste. No pude soportarlo y salí corriendo. Me odio por tener estos sentimientos por ti y por traicionar tu amistad. –volvió a llorar– Lo he intentado, pero no puedo… Lo siento mucho.

- ¿Qué es lo que sientes por mí, Fate-chan? –se quedó en silencio y negó– Por favor, necesito saberlo. –le supliqué– No acepté a Yuuno-kun. –le confesé al ver que no hablaría.

- ¿Por qué?

- Porque estoy enamorada de ti. –admití finalmente y rogaba que la rubia que se encontraba debajo de mí sintiera lo mismo y no me hubiera equivocado.

- ¿Qué? –preguntó en un hilo de voz.

- Te amo, Fate-chan. Siempre te he amado. Desde aquel instante en el que vi tus ojos por primera vez, me cautivaste, y cuando me sonreíste en el puente y me llamaste por mi nombre ya no tuve escapatoria. Desde ese momento, soy tuya y de nadie más. –me incorporé al ver que seguía quieta y sin hablar, y la ayudé a incorporarse– Siento si te he incomodado, Fate-chan. –me volteé para comenzar a recoger los botellines de cerveza vacíos.

- Nanoha. –me volteé a verla– Te amo también. –ambas sonreímos y nos acercamos para consumar ese sentimiento mutuo con un apretado abrazo y dulce beso.


Fin Flashback


- De la única persona que he estado enamorada en toda mi vida ha sido de ti, Fate-chan. –le confesé– Nunca podría estar con alguien que no fueras tú.

- Nanoha… –me miró con ese brillo que tanto me gustaba y no lo resistí, la abracé por el cuello y la besé. Ella abrazó mi cintura y me devolvió el beso con tal dulzura, que me derritió.

- Te amo, Fate-chan. –susurré frente a sus labios sin dejar de mirarla.

- Te amo, Nanoha. Siempre te he amado y siempre te amaré. –sonreímos.


POV Fate


Nos separamos y nos tomamos de nuevo de las manos para retomar nuestro camino. Como aquel día de nuestra graduación, me dejé arrastrar por ella hacia donde quisiera llevarme. No me importaba el lugar al que fuéramos si estaba con ella. En cuanto la divisé, reconocí de inmediato la casa de la playa que los padres de Nanoha le habían regalado y que, desafortunadamente, poco había disfrutado. Después de nuestra graduación, no recordaba haber vuelto a venir, aunque ella lo había hecho en alguna ocasión mientras yo me encontraba en alguna misión. Abrió la puerta y me arrastró hacia el sótano, donde aún se encontraba aquella mesa de billar. Como aquella noche, el resplandor de la luna entraba por el gran ventanal dándole un toque mágico a la habitación y otorgándole un aura angelical a Nanoha.


- Ne, Fate-chan… –me llamó mientras se ponía de espaldas a mí– Creo que esa noche nos dejamos algo pendiente. –se bajó el cierre del vestido y lo dejó caer, quedándose desnuda.

- Nanoha… –me acerqué a ella y la cargué en brazos.

- ¡Kyah! –gritó antes de enredar sus piernas en mi cadera.

- Hoy sí vas a estar desnuda sobre esa mesa de billar. –le di un mordisco en su cuello y ella gimió– Ne, Nanoha. –ella ladeó la cabeza– Ahora que Vivio ya es adulta, ¿no crees que ha llegado el momento de que volvamos a vivir a la Tierra y ampliemos la familia? –su amplia sonrisa me dio la respuesta.

- Sí, quiero, Fate-chan. –le sonreí de vuelta.


Definitivamente Nanoha era mi todo. Ella me daba la vida, la calma, la felicidad, la estabilidad. Ella me lo daba todo. Y yo quería ser su todo y darle su todo. Sabía que ella quería volver, así que yo estaba dispuesta a darle eso que tanto anhelaba. Le gustaba su trabajo, pero también amaba la Tierra. Seríamos felices por el fin de los tiempos aquí, dándonos amor y dándoselo a nuestros seres queridos. Miré a la hermosa mujer que se encontraba debajo de mí. Me sonreía con tanto amor que mi boca no podía expresar con palabras lo que mi corazón sentía. La besé con ternura, pero también apasionada. Le haría el amor sobre esta mesa como debí haberlo hecho hace años y después seguiríamos en nuestra cama hasta caer agotadas. Nuestra nueva vida comenzaba aquí, hoy, en esta noche estrellada.


FIN