𝕮𝖆𝖕𝖎𝖙𝖚𝖑𝖔 1
Sus manos apretaban con demasiada fuerza el vaso de whisky para luego beber de el de un solo trago.
Intentaba contener la rabiaba que estaba sintiendo dentro de él aunque ya todos lo habían notado.
—Si las miradas mataran, tú ya estarías preso Tomura y todo por culpa de ese lindo pecoso que no deje de coquetear con cualquier hombre que se le ponga enfrente — habló Toga con una sonrisa.
—Cállate — espeto con los dientes apretados, sus ojos traicioneros por más que les pidiera que no lo vieran siempre se movían hacía él observando cada paso, cada movimiento y cada palabra ser dirigida a otra persona que no era él. Le irritaba hasta el punto de querer mandar a todos a la mierda, lo peor era saber que lo hacía adrede, saber que no le importaba en lo más mínimo a ese peliverde que solo lo veía con burla.
Muchas veces se pregunto si esto era amor, un sentimiento bello y puro que se creaba para unir a dos personas, pero más bien sentía que lo suyo rallaba con la obsesión, con algo que no podía tener y por eso mismo más lo deseaba.
“¿Amor? vaya estupidez, esto es puro deseo” se repetía así mismo una y otra vez, saliendo de sus pensamientos al sentir como alguien se recargaba sobre su hombro recordando por fin a su pareja.
Sus ojos dieron con los del cenizo el cual le sonrío dulcemente como solo él sabía hacerlo, con su mano áspera lo tomo del mentón alzando su rostro y besarlo con dureza.
No podía negar que Katsuki era bello en todos los sentidos, era listo, atractivos, tenía un buen culo y un pecho enorme a pesar de ser hombre, podía ser rudo pero solo por el exterior ya que cuando estaban a solas veía su fragilidad, el como sus ojos lagrimaban por el placer y el como sus manos se aferraban a él como si temiera perderlo.
Luego estaba Izuku, un chico que radiaba felicidad por donde quiera que iba, siempre con una gran sonrisa que lograba contagiar a la persona más amarga, se veía tierno y suave como un oso de peluche, pero sabía por terceros que era alguien de temer cuando se metían con él.
Dos hombres tan opuesto y diferentes, pero que al final de la noche solo deseaba a uno en su cama gimiendo por él. Se sentía un maldito por escuchar a Katsuki decir cuanto lo amaba cuando él solo pensaba en ese maldito pecoso.
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Al observar la hora noto que eran las seis de la tarde, estaba aburrido y solo deseaba despejar su mente, subió a su moto para ir a la casa del cenizo, el deseo de follar era más grande que el de querer verlo, aun no entendía como rayos Katsuki lo amaba siendo tan hijo de puta con él.
Llego hasta su departamento abriendo con el código que ya se sabía de memoria. — Debería de comprarle un departamento más grande.
El lugar estaba en completo silencio preguntándose si Bakugo había salido, quiso tomar su celular para llamarlo dándose cuenta que no lo cargaba con él, estaba apunto de irse al notar que en la entraba había unos zapatos rojos que se le hacían familiar.
Su ceño se frunció con extrañeza, camino por el pasillo en silencio como si quisiera que nadie notara su presencia.
— Ahh — su cuerpo se sobresalto al escuchar ese suave gemido, sabía de quien era y como no si muchas veces el mismo lo provoco en su novio.
Apretó sus manos tan fuera que sus nudillos se volvieron blancos, una vena en su frente resaltó y su rostro se ensombreció.
Se acercó hasta la habitación de su novio dispuesto a matarlo junto a la persona con la que estuviera, la sangre le hervía preguntándose cuantas veces le habían visto la cara de estúpido, cuantas veces se habían reído en su cara.
Podía escuchar los gemidos y gritos de su pareja, nunca lo había escuchado gemir tanto como en ese momento, provocando que la ira aumentará.
Al llegar a la puerta, esta estaba lo suficientemente abierta para darle cara y nombre a la persona con la que Katsuki lo estaba engañando.
Se quedó paralizado, con su boca medio abierta y su cerebro en blanco como si hubiera hecho un corto circuito.
Por más que sus ojos vieran la escena, su cerebro no lograba asimilarlo.
Podía ver como Katsuki rebotaba y movía su culo de arriba, abajo sobre ese pene.
—Más rápido — pedía el cenizo rodeando su cuello con sus brazos, su amante lo tomó de la cintura para ayudarlo a moverse.
—Ah tan... Tan bien... Tan profundo. — gimoteaba arqueando su espalda.
—¿Te gusta, bebé, te gusta cómo mi pene llega hasta tus entrañas?
—Sí... Si, ah me gusta.
Katsuki colocó sus manos en el pecho de su amante para mover sus caderas de manera más frenética, llenándolos a ambos de placer.
Shigaraki salió de su asombro al notar como esos ojos jade lo observaban con una sonrisa que no lograba descifrar si era de burla o malicia, para luego besar y morder el cuello del cenizo que volvió a gemir con fuerza sin dejar de verlo.
Katsuki al darse cuenta de que el pecoso ya no lo veía a él, gruñó molesto. Al voltear el rostro, solo pudo ver al peli plata parado en el umbral de la puerta.
—Shi... — el rostro del cenizo palideció al verlo, intento alejarse del pecoso, pero este al sentir como el cenizo se alejaba lo tomo de la cintura dándole una fuerte estocada que lo dejo temblando como gelatina.
Tomura estaba caliente, nunca ni en sus más locas fantasías creyó que vería algo así. Siempre vio a Izuku como el perfecto pasivo que estaba dispuesto a recibirlo, pero ahora, ahora solo veía cómo se follaba a su novio, haciéndolo gritar de placer.
Sin poder aguantar más, se quitó su chaqueta tirándolo hacia otro lado, se acercó por detrás del cenizo besando su cuello sin dejar de ver los ojos del peliverde.
Con su mano derecha tomó el pene de Katsuki para bombearlo y con su otra mano, metió un dedo en la entrada del cenizo donde, aún yacía el pene del pecoso, podía sentir lo húmedo y caliente que estaba por dentro.
—No... Ah — se quejó el cenizo removiéndose, pero Izuku lo sujetó con mayor fuerza de su cintura, sabiendo lo que Tomura quería hacer.
Metió otro dedo en su ya apretada entrada, besaba el cuello de Bakugou estimulándolo para que se soltara más.
—No ah no lo... No lo hagas. — intentaba hablar el cenizo, pero su boca fue callada por los labios del pecoso, el cual veía los ojos del peli plata como si lo alentara a seguir con su trabajo.
Saco sus dedos para desabrochar su pantalón, lo bombeó un poco para lubricarlo con su pre semen, estaba duro como nunca antes lo había estado.
Izuku inclinó un poco al cenizo hacia él, dándole una mejor vista a Tomura el cual alineó su pene contra la entrada del cenizo, entrando lentamente.
Le gustaba el sexo duro, pero tampoco quería desgarrar al cenizo y que esto acabará rápido.
—No ah se va romper, Tomu... Tomura. —las quejas y reclamos del cenizo murieron en la boca de Izuku el cual lo besaba con pasión ante la atenta mirada de mayor.
—Mierda — se quejó el peli plata al sentir lo apretado que estaba Katsuki y como no si ahora tenía dos penes dentro de él.
Izuku fue el primero en moverse al ya no soportarlo más, para luego Shigaraki moverse, Katsuki se sentía en un estímulo interminable, cuando el pene de Izuku salía, el de shigaraki entraba llegando hasta su próstata haciéndolo gritar y lo mismo era con Izuku, sentía que se desmayaría con ambos dentro de él.
Tomura jalo al pecoso de su cabello para acercarlo a su boca y besarlo, por fin probando esos labios que tanto había deseado. El pecoso aceptó el beso, chupando y jugando con la lengua del otro hasta perder el aliento.
Estaba muy cerca, al igual que el cenizo, el cual los apretaba a los dos, no dejando que se movieran como quisieran.
—Izu ah... Tomo... Ya no... Ya no. — Katsuki ya no pudo decir nada más al llegar al orgasmo manchando el vientre del pecoso, su cuerpo había perdido toda fuerza, pero aun así ninguno de los otros dos se detuvo en follarlo.
Sus penes entraron unas cuantas veces más, para luego derramar todo su semen dentro de la maltratada entrada de un casi inconsciente Bakugo.
Tomura fue el primero en salir del cenizo, su mirada bajo viendo como su semen y el del pecoso salía de esa rosada entrada.
—No creo que Katsuki aguante una ronda más contra los dos — dijo el peliverde al notar aún la ardiente mirada del peli plata— Estuvimos cogiendo toda la tarde que tú no estuviste con él.
—Así que te cogías a mí novio. — en su voz no había rastro de enojo o molestia lo cual alegraba un poco al pecoso.
—Que puedo decir, Katsuki es algo lindo cuando se lo propone.
—Eso mismo puedo decir de ti.
—Soy lindo, sí, pero no por eso significa que deje que cualquiera me folle.
—¿Qué tal si me dejas a mí hacerlo?
—No creo que a Katsuki le guste eso.
Shigaraki arqueo una de sus cejas, viéndolo sin poder creer lo que le decía. —¿Qué significa eso?
—Verás, el trato con Katsuki era que si el dejaba que yo lo follara, yo nunca te dejaría a ti follarme. —dijo acariciando la mejilla del cenizo, el cual estaba con los ojos cerrados y recostado en su pecho, para luego besar sus labios.
—Al único que veo ganar aquí es a ti. Quiero decir te estas follando a mi novio del cual al parecer tienes sentimientos por él.
—Bueno la propuesta no fue tan difícil de aceptar y una vez que lo aprobé ya no pude parar, que te puedo decir, él tiene carisma y un gran culto ja ja ja. — apretó una de las nalgas del cenizo el cual se quejo entre su sueño.
El peli plata sonrió jalando al cenizo hacía sus brazos viendo como el rostro sonriente del pecoso desaparecía. —Entonces ¿La manera de llegar a ti será por medio de Katsuki?
—Exactamente, Katsuki está interesado en ti, pero tú estás detrás de mí...
—Y tú estás detrás de Katsuki. — concluyo con la oración del pecoso.
—Exacto, así que lo mejor es que nos quedemos juntos los tres, es un trato de ganar y ganar. Si aceptas y convences a Katsuki te dejaré follarme.
—Tenemos un trato. —dijo con una sonrisa, cerrando el acuerdo con un beso y devolviéndole a Katsuki a sus brazos.