O1
En una noche de otoño a las 1:30 de la mañana, un joven llamado Demian, recién se encontraba saliendo de su trabajo con una gran sonrisa en su rostro.
Resulta que ese día, tuvo la suerte de que le pagaron su esperado sueldo en varios de sus trabajos.
No podía dejar de imaginar la cantidad de alimentos y cosas que necesitaba para su hogar, que podría comprar ahora. Y lo más importante, ¡Los medicamentos de su madre!
Su madre estaba gravemente enferma desde hace algunos años y no presentaba ninguna mejoría.
Y claro que no. No tenían el dinero suficiente ni para comprar lo que comerían en una semana y compraría los costosos medicamentos.
Podría haberlos comprado hace mucho, pero lamentablemente, ocurre que no le dan el dinero que le corresponde en sus trabajos, y prefiere priorizar otras cosas, a comprar medicamentos que no puede pagar.
Todo eso, porque algunas personas se aprovechan cuando los menores de edad buscan desperados trabajo y creen que por eso no tienen el mismo derecho a recibir el dinero por el cual estan trabajando, haciendo la vista gorda a sus razones.
Llevándolos a que pagen menos del mínimo, no lo hagan a tiempo y para el colmo, te sobreexploten.
Pero Demian no podría estar más que acostumbrado a eso. Lleva trabajando exactamente desde hace cinco años.
Y todo debido a que cuando tenía once, su "padre" los abandono a su madre y a él. Pero prefería mil veces eso a seguir bajo el mismo techo de aquel hombre machista y abusador.
No lo extrañaba ni un poquito.
Lo único que podía recordar, era la horrible infancia que vivió por su culpa y la cantidad de recuerdos que lo torturan cada vez que mira su piel descubierta.
No pudo evitar mostrar la felicidad que sintió cuando lo vió salir por la puerta con sus cosas en mano, sin siquiera girarse a mirarlos o a despedirse.
Pero así como su felicidad llegó, se fue.
Desde ese mismo día, su madre fue en decadencia. Cuando hizo el intento de llevarla al hospital, entró en cuenta de que no tenía con que pagarlo. Acompañado de que estaba también la comida, el agua, la luz, ¡todo!
No fue ni la mitad de libre como pensaba que sería. Al contrario, solo se lleno de responsabilidades y preocupaciones que antes nunca habrían pasado por su pequeña cabecita.
Al verse abandonado por la persona que debía ocuparse de él, no le quedó de otra que hacerse cargo de todo.
En ese momento, cuando se dió cuenta de que los tiempos de quedarse hasta tarde jugando en la calle con sus amigos ya no volverían a pasar... Lloró y lloró.
Pero con eso no resolvería nada. Él era el hombre de la casa ahora.
Y empezó por lo más lógico que pasó por su cabeza, que fue buscar trabajo.
Pasó esos primeros días buscando algun lugar, pero no encontró nada. Claramente nadie querría contratar a un niño de once años.
Hasta que inesperadamente conoció a un hombre barbón que no le importó la edad del pequeño y le dió trabajo sin más.
Y ese, solo fue el comienzo de todo.
Se vió en la obligación de dejar la escuela y a sus amigos. El salario que ganaba era mucho menos del mínimo, y si quería que eso subiera siquiera un poco, tendría que trabajar horas extras. Cosa que hizo.
Estaba exhausto y deprimido, pero su madre era la prioridad ahora.
Después de eso, consiguió más y más trabajos. En algunos lo echaron, en otros renunció, y así seguidamente hasta el día de hoy.
Actualmente tiene cinco trabajos en total. Y estaba satisfecho con ello.
Excepto por su horario.
Tenía que salir de su casa a las 5:00 de la mañana. Y cuando terminaba su turno, se iba a trabajar a otro lugar. Y así sucesivamente hasta que eran las 1:30 de la mañana, cuándo por fin terminaba y se iba a casa.
Trabajaba los días siete días de la semana sin descanso. Dormía muy poco, por lo que cuando tenia algún momento de receso, lo utilizaba para ello.
Su vida ahora solo se trataba de trabajo.
⠀
[ ... ]
⠀
⠀
Demian continuó su camino, deseando llegar pronto a su casa.
Sus piernas lo estaban matando.
Hoy estuvo más en movimiento que otros días y ya no daba para más. Pero el dolor y el agotamiento se esfumaban al recordar que ya tenía su dinero.
No pudo evitar dar un pequeño saltito de felicidad en su lugar.
Intentó apresurar su paso para llegar aún más rápido a casa. Mientras tanto, pensaba en que comida deliciosa podría comprar para mañana. Hace mucho no comía algo rico.
Las únicas cosas que le alcanzaban para comprar eran la mayoría del tiempo las mismas, como: arroz, fideos y legumbres.
Y si tenía la suerte de que sobrara un poco de dinero, compraba algunas frutas y verduras, dependiendo de su precio. Y vaya que estaban caras últimamente...
Pero hoy pensaba hacer una excepción. Cuándo fuese a comprar los medicamentos de su madre, iría a comprar muchas cosas deliciosas para ella, y claro que solo un poquito para él.
Su madre debía cuidar muy bien su alimentación. Como decía ella: "Pancita llena, corazón contento".
Si ella comía bien, se mejoraría más rápido y estaría de ánimo otra vez. Eso le dijo el doctor la última vez que tuvieron una cita, pero tristemente no había podido cumplirlo al pie de la letra.
Demian estaba tan perdido en sus pensamientos, que cuando pasó por un callejón sin mucha luminosidad, no pudo darse cuenta de que un grupo de personas se le acercaban por detrás sigilosamente.
Cuando el grupo ya estuvo apunto de pisarle los talones, dos de ellos alzaron sus brazos sosteniendo unos palos y empezaron a golpearlo duramente.
Todo pasó tan rápido. Cuando recibió el primer golpe, por el dolor y la pérdida de equilibrio, se cayó. Y como pudo, intento cubrise su cabeza casi gritando del dolor.
Quería defenderse, pero no sabía cómo Estaba muy asustado...
Eran cuatro contra uno y ellos tenían la ventaja de tener armas. Agregándole que él era físicamente pequeño y muy delgado.
Sin saber que más hacer, se puso a gritar por ayuda y para que se detuvieran. Pero nadie apareció. Y con razón. Ya era demasiado tarde y resulta que no era una calle muy transitada.
Luego de unos largos minutos, por fin se detuvieron. Demian se veía casi irreconocible.
Le dejaron muchos cortes y hematomas por todas partes. Y aunque haya hecho el intento de cubrirse su cabeza y rostro lo más posible, no sirvió de mucho.
Se la habían dejado llena de moretones y con algunos rastros de sangre. Incluso apenas y podía abrir uno de sus ojos...
Entre la oscuridad, vió que uno de ellos se le acercó y sin ningún cuidado, le arrebató su mochila empezando a revisarla, intentando encontrar algo de valor.
Demian no pudo más qué empezar a sentirse ansioso cuando el otro encontró el dinero. Una parte de él tenía la esperanza de que no lo hiciera. Como si por arte de magia, desapareciera.
El pequeño grupo sonrió con satisfacción al ver el maso y entre risas abandonaron el lugar, dejándolo allí tirado sin mostrar ni una pizca de remordimiento por lo que habían hecho.
Que jodido está el mundo con gente así.
⠀
[ ... ]
Demian
⠀
⠀
- ¡ESPEREN! ¡Pueden seguir g-golpeándome, no me quejaré! Pero por favor... no se lleven mi dinero, se los ruego... - les supliqué arrastrandome.
- ¡HEY! ¡ESCUCHENME! ¡ESE ES MI DINERO! - grité desesperado intentando levantarme, pero solo vi como se volteron a verme con rostros de burla y siguieron su camino.
- ¡LADRONES! - grité por última vez. - ¿Qué se supone que haré ahora...? - sin poder contener la angustia, empecé a derramar lágrimas con impotencia.
Me duele por todos lados. Siento que en cualquier momento me voy a desmayar por el dolor. Y el hecho de que me hayan robado lo empeora todo.
¿Cuándo será el día en que todo me salga bien?
Me dejé caer en el piso sin poder aguantar más mi peso y me arrastré hasta apoyar mi espalda en la fría pared del callejón.
Ahí como pude, encogí mis piernas y las abracé, escondiendo mi rostro entre ellas. Al sentirme así un poco consolado, empecé a llorar fuertemente, y con mis uñas empecé a rasguñar mis brazos intentando aliviar esa sensación.
Era algo que no podía evitar. Lo hacía inconscientemente desde pequeño. Un mal hábito que dudo algún día se vaya por mucho daño que me haga.
⠀
⠀
[...]
⠀
Lewis
⠀
⠀
¡No podía creerlo!
Había ido de visita donde una amiga junto con mi hermano, y cuando nos estábamos despidiendo, el muy descarado salió corriendo de la casa llevándose MÍ auto.
¿¡Qué se supone que haré ahora!?
No puedo tomar un transporte público, porque mi billetera la dejé adentro.
¡Además de que son casi las dos de la mañana! ¡Aún menos encontraré algo!
Supongo que no me quedará de otra que esperar a que regresé, luego de revolcarse por ahí con alguna chica, claro.
Seguí caminando por las desoladas calles buscando algún lugar donde pudiera esperarlo.
No quiero molestar más a mi amiga. Ya le había quitado demasiado tiempo y su bebé tenía mucho sueño.
Pero en eso, pude sentir mi teléfono en el bolsillo. Agradecido pensando que él se lo habia llevado, lo saqué de inmediato para llamar a mi esposo.
Luego de haberle explicado brevemente que había pasado, seguí caminando al lugar donde acordamos vernos.
Pero en eso, me detengo al oír el desgarrador llanto de un niño. Me preocupé de inmediato y con la mirada empecé a buscar de donde provenía.
Hasta que pude enfocar mi mirada en el oscuro callejón al otro lado de la calle. Sin temor alguno, me acerqué hasta que pude visualizar un pequeño bulto en el suelo junto a la pared.
Me le acerqué sin hacer mucho ruido para no asustarlo. Y cuando estuve lo suficientemente cerca, le hablé con un tono de voz suave.
- Hey, pequeño... ¿Estás bien? - le pregunté tocando lentamente su hombro.
Vi cómo el niño levantó de golpe su cabeza, para mirarme con unos grandes ojos asustados llenos de lágrimas. Me quedé en silencio regalándole una sonrisa, esperando que contestara mi pregunta.
- S-si, señor... - murmuró con una voz infantil.
Atra vez de la oscuridad, pude ver que no era tan pequeño como yo creía. Lucía de unos trece años, máximo.
Pero al fijarme con más detalle de su apariencia, pude observar también cómo a su rostro lo cubrían varios moretones con algunos rastros de sangre.
Entonces, bajé mi vista mirando su aspecto, y mi preocupación no pudo más qué aumentar. ¿¡Qué le había ocurrido?!
Su ropa estaba llena de suciedad, además de estar muy desgastada y rota. Tambien pude ver que había sangre en algunas zonas acompañados de unos gigantescos hematomas.
- ¿Estás seguro? Yo no te veo muy bien, pequeño... ¿Por qué lloras? ¿Quién te hizo esas heridas? ¿Dónde están tus padres? ¿Ellos te hicieron esto? - sin poder evitarlo, pregunta tras pregunta salieron de mi boca mostrando mi preocupación.
No sé que haría un niño a tales horas de la noche así de golpeado y llorando de esa manera. Obviamente algo sucede aquí.
Me quedé mirándolo impaciente esperando que contestara mis preguntas. Pero solo vi como cambió completamente su expresión asustada a una molesta.
- Que le importa. - soltó groseramente.
Abrí mis ojos con sorpresa. No esperaba que me hablara así. Atiné a lanzarle una mirada desaprobatoria y antes de poder hablar, escucho una tercera voz.
⠀
⠀
[ ...]
⠀
Hannibal
⠀
⠀
Estaba doblando en una esquina a punto de llegar a la ubicación que acordé con mi esposo.
Por este sector no había mucha luz. Incluso algunos faroles estaban apagados, por lo que al llegar ahí, se me dificultó un poco encontrarlo.
Hasta que pude visualizarlo en la entrada de un callejón bastante oscuro. Estacioné el auto para bajarme y llamarlo, anunciandole mi llegada.
Cuando se volteó a verme, pude ver apenas que no estaba solo. Me preocupé pensando que podría haberle pasado algo, asi que me acerqué rápidamente.
- ¿Qué está pasando aquí? - le pregunté, mirando al extraño en el suelo, que se encontraba abrazando sus piernas.
Pero toda esa preocupación pasó a segundo plano, cuando veo mejor que su acompañante era tan solo un niño, que además se encontraba llorando.
- Lo que pasa cielo, es que me acerqué a este pequeño preguntándole que había ocurrido para que luciera así, pero me respondió muy groseramente cuando solo estaba preocupado por él. - me explicó mi esposo, viendo de reojo como el niño lo miraba incrédulo.
- ¡Yo no soy ningún pequeño! ¡Tengo 16 años! - mi esposo y yo nos sorprendimos al oír su edad. No lo aparentaba para nada.
- ¡Y estoy bien! ¡No les importa lo que me haya pasado! ¡Además de que no les debo ninguna explicación a ustedes! - gritó. - No necesito de su ayuda... - susurró molesto lo último, y empezó a levantarse con dificultad para caminar en dirección contraria a la nuestra.
- Alto ahí, jovencito. - dije molesto por su actitud grosera. Caminé en su dirección y agarré suave, pero firme su brazo evitando que siguiera caminando.
- Primero, no tienes porqué gritar, podemos oírte perfectamente. Y segundo, sabemos bien que no nos debes ninguna explicación, pero tampoco tienes porqué responder de esa manera. - le dije seriamente, viendo como se encogía en su lugar. -
- Mi esposo solo estaba preocupado por ti. - suavice mi tono. - ¿Y cómo no? Solo mírate, estas todo golpeado. ¿Seguro no quieres nuestra ayuda? En este momento podemos llevarte enseguida a un buen hospital. Son heridas muy feas las que tienes ahí. - intenté de que entrara en razón y parece que funcionó, ya que quedó pensativo.
- No nos debes nada, cariño. Si es eso lo que te preocupa. - dijo de inmediato mi esposo al ver que no decía nada.
- Y-yo... No lo sé. Creo que mejor no... ¡Y-ya debería irme! Mi madre debe estar esperándome, pero gracias. - nos dijo tímidamente con las mejillas sonrojadas.
- ¡Espera! Encerio estamos preocupados por ti, cariño. - lo detuvo mi esposo. - No nos gusta la idea de dejarte solo, y menos en ese estado cuando podemos hacer algo para ayudarte. - le dijo Lewis un poco desesperado.
- Pero yo n... -
Intentó seguir negándose, pero no lo dejamos continuar.
- De verdad que no nos deberás nada. Tampoco queremos secuestrarte ni nada de eso, asi que no te preocupes y dejanos ayudarte. - le dije decidido a llevarlo con nosotros. - Vamos. Háblale a tú madre, ella entenderá.
Mi esposo y yo apoyamos nuestras manos en su espalda, y suavemente lo dirigimos a nuestro auto. Gracias a la luz de este, pude observar con más detalle al niño que nos acompañaba.
Tenía una apariencia bastante infantil, por eso la anterior sorpresa. Su cabello era muy desordenado y largo, de un color castaño claro. También, tenía unos grandes ojos color verde, y alrededor de ellas, unas largas pestañas mojadas por el llanto anterior. Era bastante bajo para su edad, al igual que demasiado delgado.
Todo en él era muy preocupante.
Abrí la puerta de atrás del auto, lo agarré por debajo de las axílas y lo senté. Luego, empecé a abrocharle el cinturón, viendo como se sonrojaba.
- Puedo abrocharme el cinturón yo solito... - soltó despacito.
- Lo sabemos pequeño, pero queríamos hacerlo por ti. Además estás muy herido y no queremos que sientas más dolor de lo que ya debes sentir. - le contestó mi esposo.
Luego de la pequeña charla, encendí el auto y nos pusimos en marcha a uno de los mejores hospitales de la ciudad.
En esta trabajaba uno de nuestros amigos más cercanos. Creemos que él es el correcto para atender al chico que llevábamos en la parte de atrás.
A pesar de como se comportó antes, era muy tierno. Tal vez, él es a quien estuvimos esperando todo este tiempo.
Sé que mi esposo se siente igual, solo por su forma de comportarse con él. Años atrás, cuando pasábamos por orfanatos en busca de un niño al cual adoptar, nunca se comportó así de cariñoso ni preocupado con ninguno de ellos.
Espero que la idea de tener un pequeño bebé no haya abandonado su mente después de tanto tiempo de búsqueda sin exitos.⠀
⠀
⠀⠀
⠀⠀
⠀
⠀
⠀⠀
⠀
⠀⠀
⠀
⠀⠀
⠀
⠀
⠀
hola otra veeez ♡
muchas gracias por apoyar mi historia desde esta plataforma ! ૮₍ ˃̵͈᷄ . ˂̵͈᷅ ₎ა
lamento tanto la tardanza y no haberles estado comentando mucho ):
pero por fin pude subirlo !!!
quiero informarles q igualmente me tardaré en ir subiendo los caps, pq apesar d tdo, tendré q casi escribirlos tdos desde cero, asiq espero me tengan paciencia ૮ ◞ ﻌ ◟ ა
gracias por leer. ♡