Secuelas del Desastre

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Summary

A un grupo de amigos se les ocurre una idea para divertirse luego de haberse reencontrado todos juntos. La idea y el plan que tuvieron en mente los llevó a diferentes sucesos que fueron devastadores para cada uno de ellos.

Status
Complete
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
16+

Introducción

¿Cómo podría describir este aburrimiento?, tal vez como una forma de entender que no todo lo que odias te hace daño, ni todo lo que amas te beneficia. Es la ironía de desear la libertad de las aulas, solo para encontrarse encerrado en la monotonía de su ausencia.

Si me lo hubieran dicho hace un año, no lo habría creído, echo de menos la escuela. Y no precisamente por los libros de texto o las clases interminables que, según mi madre, están destinadas a forjar un futuro brillante para un adolescente de dieciséis años como yo. No, lo que realmente extraño son las locuras diarias que solíamos vivir entre esas cuatro paredes.

Recuerdo vívidamente el día en que casi provoco un incendio en el aula mientras celebrábamos el cumpleaños de una compañera. Sin pensarlo dos veces, arrojé un fósforo encendido sobre un motón de papeles de exámenes, convencido de que se apagaría al caer. Para sorpresa de todos, especialmente la mía, el fuego no se apagó. Justo al lado de esos papeles estaban unas cortinas, y puedes imaginar fácilmente lo que sucedió a continuación. Aunque, por suerte, las consecuencias fueron mínimas y solo recibí una advertencia después del incidente.

Las rarezas eran moneda corriente para nosotros, aunque la mayoría de las veces eran premeditadas. Pero ¿sabes qué? Eso era precisamente lo que daba sabor a nuestros días. Claro está, sin llegar al extremo de poner en peligro la vida de alguien.

Mi grupo y yo éramos especialistas en desafiar las reglas, en emprender retos que rozaban lo insensato. Pero ahora, con la crisis económica que atraviesa el país en el que vivo, todos los colegios han quebrado y la ciudad parece haber perdido su alma, Ya no hay estudiantes llenando los pasillos, ni bullicio en las aulas. Es irónico pensar que, tras tanto tiempo deseando un descanso de la escuela, ahora la ausencia de actividades se ha vuelto monótona y aburrida.

No es que no intentemos mantenernos ocupados con nuestro grupo de amigos, pero la realidad de vivir en un lugar donde la electricidad y el internet son un lujo escaso debido a la crisis nacional complica hasta el más simple de los planes. Comunicarnos para organizar una salida divertida se ha vuelto una tarea titánica cuando la luz y la conexión se van sin previo aviso, sumiendo nuestras esperanzas en la oscuridad.

Pero no todo es negativo. Al menos ya no tengo que soportar a esos profesores amargados que parecían odiar su propia existencia y pasaban el día entero renegando por cualquier cosa mínima.

Eso, al menos, es un pequeño consuelo en medio de esta situación desoladora.