Prólogo
Prólogo
Mi nombre es Bill Kaulitz. Tengo 20 años y en pocos meses cumpliré 21. En septiembre para ser más específico.
Vivo con mi novio, un sujeto de 29 años verdaderamente guapo, a quien conocí gracias al destino. Y hablo del destino porque mis papás murieron. Cuando ellos vivían y antes de que yo naciera, cuidaban a Tom y a Alex, ellos dos son hermanos; siempre los vieron como a sus padres y, estoy completamente seguro que mis papás los vieron a ellos como sus propios hijos. Y el día que dejaron este mundo, se encargaron de que en la vida, pagaran ese favor, dejándome a cargo del menor, Tom.
Tom es increíble, es todo lo que no puedo ser yo. Al menos no con tanta facilidad. Tom es muy responsable, maduro, centrado, organizado, en algunas cosas; engreído, sabiondo, y apasionado en muchos temas.
Es arquitecto, bueno, en su compañía crea algunos diseños, hay empresas que compran esos diseños y ahora, él es el jefe de su propio departamento en su compañía, y es que nos mudamos por tema de la universidad. Creo que su jefe debió abandonar la empresa en Magdeburgo, escuché a Tom que dijo algo sobre Andy, y que resulta ser sobrino de su jefe, pero no quiero decirme qué pasó. En fin, no es como que importe mucho la vida de Andy.
También está el tema del nuevo departamento en Munich. Ahora vivimos en un departamento más pequeño que donde llegué a vivir con Tom, aunque es suficiente espacio para ambos, es decir, no necesitamos más porque no es como que fuéramos a tener familia. Tal vez un perro. Me gustaría un perro. A Tom le gustan los perros.
Mi universidad queda a veinte minutos en auto, es genial. Estoy estudiando literatura, quiero poder editar libros en una editorial y vivir de leer libros, incluso he llegado a pensar que sería lindo escribir mi propia historia, pero quién la leería. Cuando se lo dije a Tom él me aseguró que él la leería, pero acababamos de hacer el amor, así que no cuenta mucho.
Por cuestiones técnicas estuvimos separados ciento cincuenta días, más unos meses en lo que yo cumplía 18. Así que ahora el tema de estar juntos es agobiante en algunas ocasiones, como que seguimos desquitando todo ese tiempo en el que podamos, y es que por su trabajo y mis tareas, a veces no podemos ni decirnos hola de forma decente, y cuando los dos nos hemos esforzado, y tener un tiempo a solas, en el que podamos aprovechar cada maldito segundo, vaya que vale la pena el espacio.
Para mi Tom significa mi vida entera, y agradezco que mis papás me hayan dejado con él, de lo contrario, no sé dónde estaría yo ahora. De hecho, hemos establecido que si en algún momento uno de los dos tiene que morir, ese tendría que ser yo, pues no sabría qué hacer sin él en mi vida, pero claro, él dice y asegura que se irá primero, pues es mayor que yo, y recuerda sus veintes como la mejor época de su vida, por lo que dice que está bien si deja este plano terrenal, y también afirma que no sabe qué hará sin mí allá arriba o abajo, sea como fuera su destino, por lo que me arrastrará con él a la tumba y, para ser honesto, no me desagrada la idea.