El lado dulce de Dynamight

Summary

Katsuki Bakugou, alias Dynamight es un bastardo agrio e insensible, pero puede ser el más empalagoso del universo si así sus dos soles lo requieren. Portada cortesía de la Fabulosa Pizza_Tefi 🔺

Genre
Romance
Author
Kbesto
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
16+

Dynamight y Red Riot


Katsuki Bakugou alias Dynamight es un héroe bastante particular. Un atractivo alfa dominante; grande, alto, poderoso e imponente, de personalidad fuerte, tosca, arrogante y agresiva.


Muchos dirían que genera miedo, que sus peculiares gestos de ceño fruncido, mirada afilada, sonrisa torcida y palabras duras, insensibles, pero acertadas, están muy alejadas de lo que un héroe ideal debería proyectar. Si no fuera porque es una persona sumamente comprometida con su trabajo de bienestar a la sociedad, pasaría perfecto como un arrogante de malos modales. Un bastardo iluso que ha decidido convertirse en un héroe porque posee un quirk increíble y por las muchas posibilidades que su trabajo brinda.


Poco saben de cómo es el hombre en su intimidad, un alfa demasiado protector, cariñoso y complaciente con su familia, pero solo con ella, puesto que nadie más tiene el privilegio de ver su faceta más dulce.


Sus dos soles lo son todo para él y puede que sea un bastardo agrio y frío, pero cuando se trata de sus amores, puede ser el tipo más empalagoso del universo si ellos así lo requieren.


No es como que alguna vez se haya planteado ser un maldito blandengue y una ternura con patas como meta de vida, sino que cuando las cosas suceden y toman un curso tan natural, no se pueden simplemente frenar, sobre todo cuando nunca existió voluntad genuina en ello.


A lo largo de su adolescencia y juventud luchó con todas sus fuerzas para ignorar esas cursilerías del corazón. Sin embargo, y pese a lo anterior, en su etapa de adultez cayó como un jodido idiota en las enmarañadas redes del amor.


No fue nada difícil en realidad, puesto que el gestor y receptor de dicho amor siempre estuvo gravitando a su alrededor, y aunque en un principio trató de pelear contra aquello, cuando una tarde ordinaria de verano un maldito alfa de clase alta, que vestía un lujoso traje y desprendía un aura de confianza y galantería se presentó en la agencia, con un anillo en mano y una propuesta bastante inusual para con el símbolo de la Paz, fue que se resignó y al mismo tiempo se planteó una nueva meta de vida, una, en la que si él no tenía el honor de desposar a ese fabuloso Omega, ningún otro jodido alfa de mierda tendría la dicha de hacerlo.


Cuando su cortejo comenzó se descubrió incursionando en los complejos caminos de la sensibilidad, el romanticismo y el afecto físico, y cosas que antiguamente le parecerían pendejadas, porque jamás las exploró, se volvieron maravillosas de vivir con su persona especial.

Al poco tiempo y adorando todo aquello que vivía, se propuso una meta clara en su cabeza y como el maldito obstinado y cabeza dura que es, se las jugó el todo por el todo en conseguir sus sí con el nerd.


Primero a su petición de noviazgo, luego a la de matrimonio, y por último, la más reciente; convertirse en padres juntos.


Ambos siempre supieron que las cosas se tornarían difíciles en cuanto se decidieran a tener bebés. El hecho de ser dos héroes importantes y reconocidos, albergaba la posibilidad de que sus vastos enemigos quisieran tomar partido y venganza para con su preciado tesoro.


No obstante, sus pronunciados deseos de concebir un bebé producto de su inmenso amor, fueron una motivación más que suficiente para seguir adelante, y pobre de las almas ingenuas que pensaran en involucrarse con el cachorro del "wonder dúo", porque cualquier estúpido que llegara siquiera a pensarlo estaba frito por anticipado.


Hoy, a tres, casi cuatro años de esa decisión, Bakugou se encuentra ahí, en su oficina, con el papeleo hasta el tope, pero con su preciado bebé durmiendo aferrado a su cuello.


—Bro, necesito que revises estos papeles. —Pide enérgico Kirishima y entra a su oficina de sopetón.


—¡Cállate animal! —Katsuki susurra algo alterado de que el idiota pelos parados haya despertado a su bebé.


—Ups, lo siento, bro, no sabía que habías traído a Hikaru chan —susurra de vuelta el héroe.


La escena frente a los ojos de Kirishima es extraña y tierna. No está para nada acostumbrado a ver a su arisco y explosivo amigo comportarse de ese modo. Cómo sujeta con extrema delicadeza y devoción el pequeño cuerpo de su hijo, mientras verifica que en efecto, su efusivo ingreso al lugar no haya perturbado el tranquilo descanso del menor, quien se encuentra muy cómodo aferrado al cuello de su progenitor.


—Tch, deja la mierda ahí y lárgate de una vez, antes de que tu estúpida voz despierte a mi bebé. —Ordena en medio de susurros más bajos que los anteriores.


—Nooo, solo déjame verlo un poco más. —Pide berrinchudo Kirishima, juntando sus manos en una súplica.


Katsuki solo rueda los ojos.


—¿Por qué no le pides uno a la mapache para que puedas verlo por siempre? —Suelta burlón.

En realidad, sabe perfecto que Mina aún está reacia a asumir con el rol de madre.


—Eso, es un golpe bajo, viejo —Lloriquea, Eijiro. A él le encantan los niños, y aunque está feliz por sus amigos, no deja de anhelar un cachorro propio.


Pronto su amigo Denki también sería padre junto a Hitoshi.


Katsuki mueve la cabeza con fastidio y se concentra en revisar el extenso papeleo, que ahora, para su desgracia, ha aumentado de tamaño al sumar el pedido del idiota pelos parados.


—Huele muy bien, me encanta el olor a bebé, y es tan lindo, hermano, ¿cómo puede ser así? —pregunta bobo, Eijiro.


Los resoplidos del bebé y la forma en cómo arruga su naricita entre sueños, le parecen adorables.


Es increíble cómo su suave aroma a leche y miel vuelve el ambiente relajado. Kirishima se permite sonreír, la esencia del cachorro está mezclada a la perfección con las de sus amigos; cedro y jazmín.


Katsuki se quiere carcajear ante los alaridos de su idiota amigo, pero sabe que no podrá hacerlo de forma discreta, su naturaleza ruidosa se hace presente con rapidez cuando de burlas y risas se trata.


—Por supuesto que huele bien, y que es precioso. Yo lo hice, idiota, junto con mi Deku —Bakugou pronuncia bajito pero con una altanera sonrisa al hablar de su hermosa creación.


Eijiro se ríe por las palabras de su amigo.


—Si no fuera por las pocas pequitas y por su aura angelical, me atrevería a decir que el 80% de él, lo fabricaste tú —bromea.


Y bueno, no es como que Katsuki pueda refutar eso, su bebé es casi idéntico a él.


—Ma... —Se remueve el cachorro entre los brazos de su alfa, llamando entre sollozos a su mamá.


—No, bebé. Mamá está en el trabajo, ¿recuerdas? Está pateando el trasero de los malvados villanos. —Katsuki arrulla a su cachorro, y lo acerca más a su cuello para que pueda olfatear de la fuente sus feromonas relajantes.


—No deberías hablar así delante de él, Bakubro —lo reprende Eijiro, específicamente por la palabra "trasero".


—Agh, lo sé, maldición, a veces no lo puedo evitar —susurra con un gesto cabreado—, pero mientras Deku no se entere, está todo bien —termina. Su sonrisa finge inocencia.


Katsuki deja un beso suave en la cabecita de su hijo y palmea su espalda para brindarle confort.


Eijiro observa estupefacto todas las acciones de su amigo.


—Me siento muy afortunado, Bakubro, creo que jamás nadie podría verte así de manso y cariñosito.


El gruñido de Katsuki no se hace esperar ante las burlas de Eijiro, y éste al pensar en que el cachorro en brazos de su amigo se asustará, decide levantar sus manos en señal de paz.


Diferente a lo esperado, lo que recibe del pequeño Hikaru no es un llanto aterrado, sino más bien, una carcajada desmedida.


El niño está bastante acostumbrado a los gruñidos de su padre, reacciona divertido a los mismos, pues los relaciona con situaciones hilarantes, más que tensas y amenazantes.


—Tu hijo será un monstruo Bakubro, ¿cómo es que no se asusta con tus gruñidos? —pregunta asombrado. Hasta un Alfa adulto se orinaría en los pantalones con los gruñidos de Katsuki.


—Es mi bebé, sabe que no lo hago en serio. —Revela con cariño. Mira a su hijo y lo aferra más así, marcándolo con su olor.


Katsuki se caracteriza por ser un alfa territorial y receloso con su familia, se estresa de forma terrible si su aroma no se encuentra persistente en su hijo o esposo todo el tiempo.


—De todas maneras, ¿por qué lo trajiste hoy? ¿No había guardería? —pregunta Eijiro con interés.


Es extraño que la pareja de héroes traiga a su retoño a la agencia, son muy recelosos y precavidos cuando se trata de exponer a su pequeño sol.


—No, hoy sábado no hay guardería y este pequeño escurridizo se encuentra con mamitis y papitis últimamente, no quiso quedarse ni con la bruja ni con tía Inko —explica Bakugou con tono afectuoso. Se pone de pie lentamente desde su asiento con su cachorro en brazos, y se acomoda de mejor manera en el sofá que mantiene en la oficina.


—Ya veo, ninguno de los dos podía solo quedarse en casa, ¿verdad? Tú por el papeleo y Midobro por la reunión de logística, ¿no? —deduce Eijiro. Su mirada clavada en el primogénito de su mejor amigo.


—Bingo, idio... Eijiro —se corrige Katsuki. No quiere cagarla otra vez frente a su bebé—. ¿No dormirás más? —Concentra su atención en su cachorro y le pregunta en tono suave.


El pequeño de dos años niega con la cabeza, mientras refriega sus manitas en sus adormilados ojos verdes.

—¿Ma? —vuelve a preguntar. Esta vez un puchero arruga su adorable rostro.


—Ya te dije, mamá no está, amor. Está trabajando, pronto volverá —trata de explicar despacio y afectuoso.


Los sollozos de su pequeño estrujan el corazón de Bakugou. En el último tiempo, Hikaru ha estado muy apegado a él, qué decir de Izuku.


—Aww pequeño cachorrito ¿Extrañas a mamá? —Eijiro pregunta meloso en dirección al niño.


Hikaru destapa su rostro entristecido desde el cuello de su papá para prestarle atención a esa tierna voz que le parece tan familiar.


Claro que puede reconocer a su tío Eijiro, mismo que visita de manera constante a sus papás, pero el niño es tímido, por lo que solo le observa y aferra sus manitas con fuerza al traje de su alfa.


—No estés triste pequeño sol, mamá está en el trabajo, está siendo fabuloso y varonil como solo él sabe ser —dice con una amplia sonrisa que alegra la carita del niño.


Katsuki, enternecido, pero un poco celoso por la interacción de su amigo y su cachorro, no puede evitar soltar un comentario mal intencionado al respecto.


—No pongas esa cara menso, lo vas a asustar —suelta, agregando sus habituales malas palabras a la frase.


Eijiro bufa con diversión ante el comentario de su bro, sabe que no es de verdad. Luego, pasea su visión por toda la oficina. Recuerda muy bien las publicaciones de revistas de héroes que sus amigos mantienen allí, mismas en las que el Omega ha sido protagonista muchísimas veces.


Se levanta de donde está, y con cautela y osadía, se inmiscuye en los estantes de la oficina, encontrando con éxito lo que busca. Toma la revista de edición especial del nuevo símbolo de la Paz y la lleva consigo hasta acercarse de nuevo donde su bro y sobrino.


—Mira, bebé, ¿no es mamá muy fuerte y genial? —Kirishima le dice al pequeño infante. Su sonrisa es gigante y su tono es de afecto y admiración. Le muestra la portada de la revista a Hikaru, donde un Deku vestido en su traje de héroe, posa de manera seria y profesional.


El pequeño cachorro observa la revista con curiosidad y cuando logra reconocer la imagen impresa en ella, sus ojitos verdes y afilados brillan desbordantes de la emoción.


En ese trozo de papel, se encuentra su mamá, su persona favorita en el mundo junto a su papá.


—¡Maaaa! —balbucea el cachorro en un chillido bastante adorable, sonido que logra endulzar los oídos de ambos alfas.


Estira sus inquietas manitas para tomar la revista y Eijiro no duda ni un segundo en cederle el objeto a su “sobrino”. El pequeño rubio refriega con cariño sus cachetitos sonrosados sobre el papel, y hace ruiditos llenos de alegría al acariciar la imagen de su mamá.


Katsuki, mira con amor la escena de su pequeño sol emocionado con esa simple revista.


—Tu mamá se ve muy hermoso en esa foto, ¿no crees, mi amor? —pregunta a su retoño. Este lo mira atento y luego asiente enérgico con su cabecita. En realidad, Hikaru no entiende del todo bien lo que ha dicho su padre, pero reconoce las palabras mamá y hermoso en una misma oración.


—Así es Hikaru chan, tu mamá se ve muy bien ahí, aunque a decir verdad, siempre luce muy bien —agrega, Eijiro.


Hikaru sabe que Eijiro está hablando bien de su mamá, lo nota por el tono cariñoso de su voz y por como sonríe cálidamente cada que pronuncia las palabras.


—¿Maa? —pregunta el bebé a Eijiro, y estira la revista otra vez en dirección a él.


Eijiro no entiende muy bien lo que trata de hacer el cachorro, pero Katsuki sí, por lo que toma la revista entre sus manos y la pone a un lado.


—Mamá es nuestro, bebé y por nada del mundo se comparte, menos con el pelos parados, él ya tiene a su mapache —le explica Katsuki a su cachorro e inunda de besos sus rechonchas y rojizas mejillas.


El cachorro ríe encantado ante los mimos de su padre, e ignora por completo al otro alfa dentro de la oficina, quien está boquiabierto al observar la forma en cómo se adoran.


—Quita esa cara, retrasado. Cuando tengas uno propio, planeado y hecho con el amor de tu vida, lo entenderás —explica Katsuki—. Y aunque no lo planees, te aseguro que igual caerás azotado.


Eijiro Kirishima, alias Red Riot, sale de esa oficina con una grata sensación invadiendo su pecho.


Es increíble como el bruto e insensible de su mejor amigo, puede ser tan dulce y delicado con su pequeño hijo. Si eso es lo que provoca tener uno, no quiere ni imaginarse cómo será él cuando sea padre.


De todos modos, deberá esperar por eso, no tiene ninguna intención de presionar a Mina.


Lo que Eijiro no sabe, es que la Heroína le tiene preparada una sorpresa y que esta vez...


Viene por partida doble.