En dirección del viento

Summary

El Monte Tonglu se ha abierto, He Xuan ha sido afectadoy Shi Qingxuan es victima de su confuso estado mental, sin embargo, una noche fue suficiente para revelar que sus destinos estan entrelazados de una forma que no imaginaron, espiando desde lejos, He Xuan no puede aceptar la mortalidad de Shi Qingxuan y buscará la forma de restaurar lo que él perdió. Ser una calamidad no es sinónimo de vivir sin arrepentimientos.

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La apertura del Monte Tonglu

Shi Qingxuan amaba las fiestas, fue así desde que era un simple mortal y luego, su actitud tampoco cambió cuando se volvió un miembro de la corte intermedia debido a que su hermano ascendió y lo llevó con él. El joven disfrutaba de ser amable, alegre, buen conversador y todo le sabía mejor si sucedía junto a un vaso de buen vino, no por nada su ascensión se dio con él bebiendo en la Terraza del vino en cascada.

Después de su ascenso, el joven Dios del viento fue fácilmente identificado por todos los Dioses como el hermano del tirano del agua, Shi Wu Du, pero cuando él y Ming Yi se conocieron, el chico de los ojos verdes sintió una inexplicable conexión con el recién nacido supremo que había secuestrado al Dios de la tierra inmediatamente después de su ascensión y recorría disfrazado los cielos, comportándose de manera diligente y educada mientras servía a sus propios intereses y a los de Hua Cheng filtrando la información de la corte celestial sin reparos. El supremo no tuvo más opción que seguir de cerca al famoso y amigable señor del viento, pensando todo el tiempo en que el rostro del joven Dios elemental se parecía mucho a ese último rostro que vio en su vida humana, aquel rostro del que juró vengarse y cuando notó que no estaba equivocado, decidió mantenerse cerca del joven debido a la relación que tenía con Shi Wu Du.

He Xuan no podía saber que estas imágenes vívidas eran un sueño, había pasado ya mucho tiempo desde la última vez que había dormido, era un supremo y… los muertos no duermen… la escena que se desarrollaba en su mente parecía muy real, otra vez estaban de fiesta en uno de los tantos bares favoritos de Shi Qingxuan en la capital real y él, Ming Yi, ya no tenía clara la cuenta de cuántas botellas de vino había pedido el señor de viento esta noche, generalmente cuidaba que el joven de los ojos verdes no se propasara con la bebida porque se volvía más caprichoso de lo de costumbre y si ya de por sí el joven Dios era sumamente molesto… si se desmayaba por el alcohol, era prácticamente la responsabilidad del “buen Dios de la tierra” vigilarlo hasta que recuperara la conciencia, aunque ese deseo no coincidiera en nada con la voluntad del supremo bajo esa piel robada.

No sabía explicar por qué el joven Shi Qingxuan confiaba tanto en él pero desde que se habían vuelto compañeros, el Señor del viento se sentía en plena confianza de ponerse borracho sabiendo que Ming Yi velaría por su integridad. Sin embargo, todo fue tan paulatino a través de las décadas que, cuando el supremo se dio cuenta, su relación había llegado a ese punto en que el Señor del viento era demasiado confianzudo con él, caprichoso, escandaloso y a veces hasta infantil, porque le gustaba acaparar toda su atención, todo el tiempo y… la reclamaba de formas contundentes y hasta rudas, usando ese maldito abanico para golpearlo las veces que fuera necesario, es cierto que ningún golpe era tan fuerte siquiera para dejar marca pero resultaba muy molesto tener que soportar esto como parte de su papel de Dios elemental… Estaba seguro de que si tan solo Shi Qingxuan supiera que estaba golpeando en la cabeza a un supremo con ese estúpido dispositivo espiritual se cagaría en los pantalones de miedo, pero no, él solo sabía que estaba golpeando a “Ming Yi”, su “mejor amigo” como él lo solía nombrar.

Otra cosa que siempre le molestaba a He Xuan, no solo por su triste historia, sino desde que era un simple mortal, era que las personas se aprovecharan de otras, es por eso que, aún sin notar que se encontraba en un sueño, seguía tratando de llevar la cuenta de las botellas que pedía Shi Qingxuan, porque sabía que muchos se aprovechaban de su bondad y de su distracción al beber, incluyendo a veces en la cuenta muchísimas más botellas de las que él había pedido, incluso cobraban cosas que él no había solicitado, aprovechándose siempre de la facilidad con la que el Señor del viento derrochaba dinero, todos buscaban la forma de aprovecharse de Shi Qingxuan, incluso en la corte celestial.

Y otro punto que hacía llevar la cuenta al supremo era porque, con el pasar de los años, había aprendido que después de cierta cantidad de alcohol, el Señor del viento era un mar de hormonas incontrolable que bien se transformaba en mujer o usaba su figura masculina tratando de buscar con quién compartir cama por una noche, gastando bastantes méritos u hojas de oro como fuera necesario para que su hermano, el Señor del agua, jamás se enterase de su “pasatiempo”.

Ming Yi no era de aquellos que se entrometiera en la vida de los demás y nunca emitió una opinión al respecto aunque Shi Qingxuan se la exigiera, y es que, después de tantos años de seguir de cerca al Dios de la Tierra, mirar su cuerpo varonil y su hermosa piel, el Señor del viento se fijó en él para compartir algo más que una amistad y buscaba indicios de que, si daba un paso hacia Ming Yi, no sería rechazado rotundamente…

Por otro lado, lo que incordiaba más a He Xuan del “pasatiempo” de Qingxuan, es que él solo, en contra de todo lo que creía de sí mismo, ya se había preguntado con ironía ¿Cuándo sería su turno de compartir lecho con el Dios? Inicialmente porque parecía que Qingxuan tomaba lo primero que pasara frente a él, hombre o mujer, mortal o Dios, y luego, le estaba picando un poco el orgullo por ser ignorado y al final… resultó, en una sorpresa, darse cuenta de que él también deseaba el esbelto y fuerte cuerpo que se escondía bajo las refinadas túnicas… cada vez era más difícil no mirar esa sonrisa tan frecuente como linda, la risa fresca del Dios del viento se le hacía imposible de ignorar y estaba ese algo que pocos conocían… la hermosa forma en que bailaba Shi Qingxuan era un embeleso instantáneo, aunque He Xuan era bueno en fingir que nada de eso le importaba. Solo después de un tiempo, He Xuan sospechó que tal vez Qingxuan sabía lo especial de su forma de bailar, porque solo la había usado frente a él estando solos como si se tratara de una artimaña secreta, como si bailar descalzo fuera algo casual, un capricho que debía permitírsele a un joven borracho y alegre… He Xuan no se permitía olvidar la noche en que ya no pudo ignorar las miradas que, después de varios años de “amistad”, empezaba a dirigirle el joven Dios con más frecuencia, miradas que se acompañaban de un gesto coqueto, de esos labios rosa pálido cuyas comisuras se correspondían con sus hermosas mejillas de cereza, enmarcadas por la mandíbula angulada y fina de porcelana.

Esa noche, cansado de bailar frente a Ming Yi, Qingxuan se sentó en su regazo, como quien juega una broma engorrosa a su mejor amigo, después de reírse a carcajadas quiso levantarse pero no pudo… Bajo la falsa piel del señor de la tierra, el supremo se estremeció con el peso de aquel cuerpo sobre él. Nunca, desde que se convirtió en calamidad, había sentido ese escalofrió delicioso que daba el calor y la cercanía de una piel deseada. Sin saberlo, Shi Qingxuan tocó las pocas fibras humanas que quedaban en el supremo en forma de recuerdos, después de todo, cuando era un mortal, tenido una prometida, una madre y una hermana, todas ellas eran cariñosas y amables con él, brindándole el amor y la compañía que necesitaba cuando su nombre era He Sheng.

Ese pequeño movimiento de oposición para que no dejara su regazo y a la vez de deseo de prolongar el contacto con otra piel mientras Ming Yi lo miraba a los ojos, despertó en Qingxuan una oleada de fervor carnal sobre su mejor amigo y bajo la piel del Dios de la Tierra, He Xuan se dejó seducir por los labios del Señor del viento sobre los suyos.

Desde entonces, cada vez era más fácil que el señor del viento lo usara para saciar sus pasiones hormonales cuando lo deseaba, Shi Qingxuan se ofrecía descaradamente como hombre o como mujer a su mejor amigo con el alcohol de por medio, aunque cada vez era necesaria menos cantidad de la bebida en su sangre para que su deseo por su mejor amigo despertara y He Xuan nunca lo reconocería pero cada vez era menos necesaria la insistencia de Qingxuan para que “Ming Yi” cediera a cumplirle ese capricho.

Esta noche, mientras He Xuan estaba tirado en el diván de su palacio de agua, sintió de pronto un dolor de cabeza que le perforó el cerebro, solo entonces se dio cuenta de que estaba soñando con los recuerdos de cuando él y Qingxuan solían… Otra punzada intensa le atravesó de una sien a la otra dejando un calor palpitante en su cerebro, por un momento sintió que se iba a desmayar, sintió deseos de desaparecer para ir a hibernar en su cámara, pero “algo” no estaba bien y ese “algo” clamaba por no ser ignorado… los chillidos de dolor de sus peces esqueleto llegaron a sus oídos, el dolor empezó a extenderse a través de su médula erizándole el cabello de la nuca y viajando a través de su espalda como mil agujas que desgarraban su piel en su avance a todo su cuerpo, pero no iba a dejarse vencer tan fácil y apostó todo a un solo esfuerzo.

- Soy un maldito supremo – dijo entre dientes.

Y se levantó para caminar a la cámara lateral donde había dejado a Shi Qingxuan después de haber matado a Shi Wu Du. No sabía bien cuantos días habían pasado mientras el durmió pero, antes de encerrarlo en la habitación, le había hecho tragar al Dios caído una de esas frutas mágicas que mantienen el estómago lleno, debería estar bien por al menos un mes y seguramente no había pasado tanto tiempo sin que el estúpido de Hua Cheng encontrara un motivo para llamarle.

Cuando abrió la puerta de la cámara vio el cuerpo de Qingxuan con las túnicas sucias abrazando sus propias rodillas sobre la cama, las marcas amoratadas de los grilletes aún eran visibles en sus muñecas. El joven de los ojos verdes se arrastró sobre el lecho hasta que su espalda chocó estúpidamente contra la cabecera.

¿A quién quería engañar? No tenía a dónde huir. He Xuan lo miró un momento y dijo:

- Lárgate.

Unos segundos después, de la mano de He Xuan, una matriz de acortamiento estaba dibujada en la puerta cerrada de la habitación.

Qingxuan se bajó de la cama, temeroso, tratando de pasar lo más lejos posible del supremo en su camino hacia la puerta y mientras lo hacía, el fantasma cayó de rodillas en el suelo víctima del dolor inexplicable, instintivamente se llevó las manos a la cabeza, crispando los pálidos dedos entre el cabello negro intenso, haciendo un intento fútil de tratar de detener el horrible dolor. Shi Qingxuan lo imitó pero cubriéndose los oídos porque los chillidos de los peces esqueleto atravesaban las paredes y eran tan agudos como insoportables.

- Dioses, ¿Qué carajos está pasando ahora? – los ojos de Qingxuan dejaron escapar lágrimas silenciosas, la presión de los últimos días lo había quebrado, recientemente enterado de su fraudulenta ascensión, habiendo sufrido la pérdida de sus poderes espirituales, visto la muerte de su hermano y siendo secuestrado por He Xuan en tan poco tiempo… todo le resultó en una terrible conmoción. Sin embargo, aún con su pánico encima extendió su mano cautelosamente hacia la puerta para salir de ahí.

Un grito furioso de He Xuan mientras volteaba la mesa de la habitación lo detuvo, luego el supremo se tiró en el suelo hecho un ovillo como si sufriera un dolor agonizante.

- Maestro He. ¿Qué pasa? – Qingxuan tuvo miedo siquiera de moverse, si lo que sea que estaba sucediendo podía poner de rodillas a un supremo, ¿Qué oportunidad tenía un simple mortal como él? Tal vez salir no era lo mejor.

Qingxuan se acercó un poco al supremo, casi podía tocar el borde de su oscura túnica. La calamidad parecía no reconocerlo porque lo miró con ojos vacíos por un momento como si no existiera y luego, de la misma forma en que se había ido, su mirada volvió y miró directo a los ojos verdes, produciendo un escalofrío en la espalda de Qingxuan porque está mirada no era del todo desconocida para él.

- Vete idiota.

- Ming-xion ¿Qué pasa? Dime, por favor.

- ¿Acaso no tienes miedo, estúpido? Mi nombre es He Xuan no te equivoques de nuevo o te... – la fascies de dolor de He Xuan era demasiado evidente, Qingxuan sujetó su hombro y aún por encima de las túnicas pudo sentir el calor ardiente de la piel del fantasma.

“Dioses, tiene fiebre… pero los supremos… es como si su cuerpo nuevamente estuviera vivo… como si la sangre fluyera a través de sus venas…”

Qingxuan no tuvo tiempo de alejarse, estaba acuclillado al lado del rey fantasma de las aguas negras cuando éste lo tomó por los bordes de la túnica poniéndolo de rodillas y lo miró fijo con los ojos inyectados de sangre.

El cuerpo de Qingxuan temblaba de terror, pero había de nuevo ese “algo” en la mirada de He Xuan que lo aliviaba un poco.

- Ayúdame, Qingxuan.

- ¿Qué? M… He Xuan, Dioses… dime que…

Las palabras fueron cortadas por los labios de He Xuan sobre los suyos, un beso tosco y forzado, aplastaba sus labios y sus narices de forma incómoda, Qingxuan luchó golpeando el pecho de He Xuan hasta que éste le permitió un respiro.

Shi Qingxuan cayó sobre su trasero al ser soltado tan de repente, se arrastró a gatas hasta la puerta con la idea de activar la matriz de acortamiento y salir a donde sea que llevara esa puerta pero cuando estuvo a punto de tocar el picaporte la voz suplicante de He Xuan llegó a sus oídos.

- Ayúdame, Xuan-xuan, por favor…

Ese tono de voz le causó una opresión en el pecho a Qingxuan, era la forma en que Ming Yi solía hablarle cuando tenían relaciones íntimas. Esas notas suplicantes en su voz, a la vez tan llenas de anhelo…

He Xuan se había abrazado a la cintura de Qingxuan que estaba sentado en el suelo tocando suavemente con la yema de sus dedos temblorosos el cabello del supremo.

El rey fantasma del agua apretó de nuevo los puños y los dientes en un rictus de dolor, Qingxuan se apresuró a tocar su frente y el calor era demasiado que tuvo que retirar la mano.

“Dioses ¿Que debo hacer?”

Pero la respuesta vino de inmediato con He Xuan besándolo de nuevo y jalándolo al suelo, mientras el supremo caía de espaldas, Qingxuan caía sobre él en un apretado abrazo.

Qingxuan sintió que el pecho le dolía de tanto poder espiritual, además de que este poder espiritual era anormalmente frío y ahora circulaba en su cuerpo, levantó su mano con la intención de golpear a He Xuan para detenerlo ya que las manos del supremo se habían colado descaradamente bajo sus ropas de la forma más inapropiada, pero al mirar que su propio cuerpo emitía poder espiritual ahora, Qingxuan se contuvo y cerró los ojos.

Las lágrimas no dejaban de caer de los ojos del mortal, mezcla de todas las sensaciones y sentimientos en su interior, el dolor y el frío penetrante que dejaba cada beso en su pecho, las manos ardorosas de He Xuan tocando sin permiso y sin pudor todo su cuerpo, la sensación bien conocida de ese toque, el mismo sabor de los labios que besaba cuando era el Dios del viento, los sucesos trágicos que había vivido recientemente se agolpaban en su cabeza recordando la vergüenza de haber ascendido de forma patética, la tristeza de la muerte de su hermano y la decepción de haber escuchado las palabras que confirmaban la verdadera tiranía del Dios del agua, Dioses, su propio hermano había intentado matarlo por considerarlo un inútil incapaz de vivir sin él a su lado. La inminente sensación de ser incapaz de controlar su entorno y la angustia de no entender lo que estaba sucediendo lo desbordaba en forma de lágrimas, suspirando en cada espacio que dejaban los labios de He Xuan para que él pudiera respirar.

He Xuan parecía ser víctima de un tormento aparte, parecía que el calor de su cuerpo era insoportable, a ratos fruncía el ceño y solo se relajaba besando y apretando las carnes de Qingxuan con lujuria, y sin embargo, Qingxuan sabía, lo sentía en su corazón, esto no era distinto a tener la compañía íntima de Ming Yi… un escalofrió recorrió el cuerpo del mortal cuando cayó en cuenta de que al que se había entregado tantas veces siendo un Dios, no era otro sino el supremo de las Aguas negras, ahora entendía porque el rostro de Ming Yi a veces le resultaba ligeramente distinto, era por eso que sin saber exactamente como, el cabello negro se desataba y caía suelto sobre su piel blanca y sudorosa cuando hacían el amor, había culpado al alcohol por la intensa palidez de Ming Yi después de terminar un encuentro romántico a su lado, pero ahora todo tenía explicación… Todas esas veces que habían fundido sus cuerpos, He Xuan no se controlaba del todo y se había dejado entrever ocasionalmente en la intimidad de la alcoba.

He Xuan se giró para quedar sobre Qingxuan bajándole los pantalones de un movimiento y abriendo sus piernas con fuerza al siguiente, provocando el llanto de la ex deidad.

- Mi señor He Xuan – gimió suplicante el ahora mortal.

Parecía que algunas de las palabras habían alcanzado al supremo porque su mirada se quedó fija en el humano semidesnudo bajo de él y luego se abrazó a su cintura con fuerza, casi con nostalgia y arrepentimiento.

Shi Qingxuan aprovechó para hablar en su oído:

- He…xiong, no hay motivos para hacerlo a la fuerza, lo he consentido, me he quedado… solo, por favor…

“Trátame con cuidado”

Los labios de Qingxuan tocaron suavemente los de He Xuan, relajó el cuerpo y la energía espiritual fluyó más delicadamente, en un ritmo que aún superaba la mortalidad de Qingxuan pero con un dolor que podía tolerar ahora gracias al poder espiritual que revestía su cuerpo.

El alivio del supremo fue inmediato, su toque fue igual de tosco pero más mesurado que antes, sin embargo el calor aún no había desaparecido y las manos de la calamidad frotaban ansiosas cada rincón de su conocido mortal provocándole llorar y gemir aunque su boca estuviera siendo callada por aquellos labios tan conocidos.

Fue difícil para Qingxuan pero, tenía que reconocer que, el supremo sabía lo que su cuerpo necesitaba y no dudaba en dárselo a pesar del sufrimiento intenso que estaba pasando.

Los hermosos recuerdos de las horas pasadas con Ming Yi y el sentimiento de culpa y deuda para con He Xuan dictaron las siguientes acciones de Qingxuan y poco a poco las lágrimas dejaron de fluir.

“Si así puedo saldar un poco mi deuda contigo, que así sea… aunque sea un intento patético, es lo único que puedo ofrecer ahora”

Las manos de Qingxuan se deslizaron suavemente bajo la túnica del supremo tocando la piel abrasadora y forzando a la tela a caer hasta la cintura del fantasma. Los ojos verdes se entreabrieron al dar un suspiro, la mirada de Aguas negras estaba vacía de nuevo. Qingxuan desvió la mirada sorprendido por lo que nunca había visto, de un color cenizo, las múltiples cicatrices resaltaban en la piel nívea del fantasma; tal vez fueron las heridas producidas por el Monte Tonglu, tal vez las cicatrices heredadas de su cuerpo mortal, Qingxuan trazó delicadamente cada una de ellas, apretando el rostro mientras soportaba el dolor de las marcas que le dejaba la boca del supremo en el cuerpo, nada distinto de lo que Ming Yi solía hacer con él mientras yacían juntos, el cuerpo del supremo parecía saber como moverse en automático sobre el cuerpo de Qingxuan, dando atención a su cuello, su pecho, sus pezones, besando sus manos y chupando sus dedos, era más fuerte que antes, o tal vez Qingxuan era más débil que antes, pero el deseo estaba… todo el anhelo y el placer que habían vivido injustamente, juntos en los cielos, mientras ambos ocupaban un lugar que no les correspondía, esos sentimientos y esas sensaciones seguían ahí.

Shi Qingxuan tomó el rostro del supremo para atraerlo y besarlo, mientras las lenguas de ambos se encontraban en una lucha acalorada, el joven mortal apretó el trasero de la calamidad con la pierna, esa era la señal que le otorgaba a Ming Yi el derecho de usar su cuerpo, lo hizo instintivamente y se asustó cuando el rey fantasma del agua se levantó sobre él, con una rodilla apoyada a cada lado de sus caderas. El cuerpo de Qingxuan empezó a temblar de nuevo y pronto las lágrimas acudieron a sus ojos, aunque ver la mirada perdida de He Xuan lo tranquilizó un poco, el supremo solo se había incorporado para quitarse la ropa para poder continuar con su labor.

Cuando el cuerpo semidesnudo de He Xuan cayó nuevamente sobre él, Qingxuan se tensó de nuevo, tardó un instante en retomar el hilo de la situación, se había puesto nervioso hacía un momento pero sentía que este pobre intento de ayudar era algo que le debía a He Xuan y que esta era una despedida que se debía a él mismo para dejar atrás el recuerdo de Ming Yi.

Las piernas de Qingxuan se apretaron a los costados de He Xuan cuando empezó a entrar en él, por un momento fue doloroso así que Qingxuan instintivamente realizó un movimiento inesperado y tomó más poder espiritual directo de los labios de He Xuan, el supremo volvió por un segundo cuando la unión de sus cuerpos se había completado.

- Qingxuan, el Monte Tonglu…

- ¿He…xiong?

- Llamaste por fin a la persona correcta.

Qingxuan lloró al entender porque la mirada de He Xuan, era justo como en esa mazmorra, el supremo lo miró y en un momento fugaz, parecía haber recordado algo. La mirada del supremo volvió a quedar vacía y las lágrimas de Qingxuan no pararon de caer mientras se abrazaba con fuerza al cuerpo que se deslizaba sobre y dentro de él.

Entendía y a la vez no lo hacía, el que estaba ahí era el asesino de su hermano, el que estaba ahí era su mejor amigo, era aquel al que había entregado su corazón y su cuerpo, ambos se habían mentido, Qingxuan sabía que nunca debió ser un Dios, que He Xuan nunca debió ser el Dios de la tierra y aún con todo eso, este abrazo se sentía reconfortante, esto aún se parecía a hacer el amor…

La cabeza de Qingxuan era un ovillo desmadejado de pensamientos y sentimientos, pero su cuerpo no paraba de responder a la estimulación que recibía, junto a las lágrimas que escapaban de sus ojos, los gemidos también escapaban de su boca.

- Aaaah mi señor…

Pero He Xuan no escuchaba, estaba bajo el influjo de la apertura del Monte Tonglu, su estado mental era turbio y no podía alejarse de lo que estaba haciendo, era como si su cuerpo no respondiera a su voluntad, lo sabía y se arrepentía de usar así a Qingxuan, cuando lo había resguardado en esta cámara para no herirlo más de lo que ya lo había hecho cuando perdió el control por las palabras de Shi Wu Du, de haber sabido que esto iba a suceder lo hubiera dejado ir de inmediato, pero él nunca había sido víctima de sus emociones así, no era como Hua Cheng que incineraba a sus enemigos o hacía llover su sangre en un segundo, sus estúpidos deseos de que Qingxuan lo escuchara después de lo sucedido lo habían llevado a actuar así y ahora no había vuelta atrás, era un fantasma y no podía escapar de la influencia del Monte Tonglu.

Durante toda la noche tomó el cuerpo del mortal para curar su anhelo febril, lo usó de todas las formas que ya lo había usado antes, Qingxuan nunca se opuso, menos aún cuando vio que con el pasar de las horas las oleadas de dolor iban desapareciendo del rostro del supremo.

La mañana los alcanzó en la cama desnudos, el supremo despertó primero, sentía una especie de aura dolorosa y pesada en la cabeza, no recordaba bien la noche anterior, solo pudo ver a su lado el cuerpo desnudo y magullado del antiguo Dios que dormía casi como desmayado.

El maldito Monte Tonglu se había abierto, eso no podían ser buenas noticias, quiso comunicarse con Hua Cheng pero era un asco tener que recitar su contraseña, así que gruñó bajo y decidió esperar a que el supremo rojo se comunicara con él. Tenía que encargarse de Qingxuan, esto ya era demasiado vergonzoso… que un supremo haya tenido que ser calmado con los cariños de un mortal y ahora… una pesada losa de arrepentimiento caía sobre él pecho de He Xuan.

Acarició muy apenas el largo cabello negro de Qingxuan.

Debí haberlo matado cuando tuve oportunidad y haberme dispersado al cumplir mi venganza… tuve que superar tantos encuentros injustos e indebidos siempre que... también pude haberme obligado a matarlo. No entiendo porque todas las intenciones asesinas y el resentimiento que acumulé en mi vida, desaparecieron con su súplica, con esa reverencia de sus ojos y con haberle arrancado la cabeza a esa deidad de mierda de Shi Wu Du”

He Xuan exhaló un suspiró, se pasó la mano por la cicatriz del pecho que le hormigueaba extrañamente y desnudo como estaba se tomó a la tarea de limpiar el cuerpo de Qingxuan comprobando que el mortal estaba desmayado, pues no despertó a pesar de todo.

Cuando lo hubo vestido con túnicas simples, lo tomó en sus brazos y abrió la puerta activando la matriz de acortamiento en ella, antes de cruzar, cambió su aspecto al de un aldeano cualquiera y dejó a Qingxuan en uno de los callejones de la capital real. Sabía que el ex Señor del viento conocía bien esta ciudad y estaría menos perdido en caso de que quisiera pedir ayuda o algo. En realidad el supremo no sabía porque hacía esto, no había una explicación lógica, solo…

Qingxuan abrió los ojos cuando escuchó la voz de He Xuan, no entendía nada de lo que estaba diciendo, simplemente no podía mantenerse despierto, sus ojos se cerraban como si tuvieran voluntad propia, estaba demasiado cansado.

He Xuan vió como el mortal se quedó dormido de nuevo y se dio media vuelta para irse, después de todo era un supremo nacido de la ira y el deseo de venganza, ahora que su venganza no iba a completarse, él nunca se dispersaría pero… era una calamidad que había logrado hacer trascender su deseo de luchar y de nunca echarse hacia atrás por nada, así que podía cambiar el motivo de su existencia si lo deseaba y justo ahora, mientras miraba hacia atrás antes de volver a su palacio de agua, lo estaba deseando.

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