Único 1/1
— Woonie, ¿estás bien?— preguntó el pequeño omega de tigre, mientras veía cómo su amigo seguía cubriéndose la boca debido a las náuseas que casi siempre se hacían presentes.
— Estoy bien, Hongjoong hyung. No te preocupes. — contestó el pelinaranja con una sonrisa algo fingida para luego darle un sorbo a su té de frutos rojos. Las náuseas ya habían parado por suerte.
Esa mañana de otoño, Wooyoung había aprovechado para salir a desayunar con uno de sus mejores amigos, Hongjoong, y es que tenía algo importante que contarle. El menor confiaba demasiado en el tigre; llevaban siendo amigos desde que eran unos pequeños niños y desde entonces su amistad siguió creciendo.
— Woo, te conozco al punto de saber cuando algo te está pasando. — insistió el mayor mirándolo con preocupación. — ¿Qué está pasando?
Wooyoung suspiro, sabía que no podía ocultarle cosas a Hongjoong, y sinceramente, ya se sentía listo para compartir la noticia con él. Dejó la taza de té sobre la mesa y tomó aire profundamente, tratando de calmar su nerviosismo y emoción.
— ¡Estoy embarazado! Estoy esperando un bebé de San. — soltó por fin el omega con una felicidad enorme, sin importarle lo ruidoso que podría estar siendo. Se encontraba sumamente alegre.
La cara del omega mayor parecía un poema; pasó de estar sumamente preocupado a estar contento en tan solo segundos. Hasta que finalmente dejó ir una risa cargada de dicha y una gran sonrisa se pintó en su rostro.
— ¡Woonie, eso es asombroso! ¡Felicidades! — exclamó con entusiasmo al mismo tiempo que agarraba las manos de Wooyoung. — ¿Ya se lo dijiste a alguien más? No, mejor dicho, ¡¿Ya le contaste a San?!
Ante la pregunta, Wooyoung negó con la cabeza. Hongjoong era la primera persona a la que le había dado la noticia.
— No, mi alfa, aún no lo sabe. —respondió haciendo un pequeño puchero. Su ánimo había bajado.— Apenas ha tenido tiempo de llamarme desde que salió para esta última misión. No quiero distraerlo, pero tampoco quiero ocultárselo. Es por eso que te conté, necesito tu consejo.
Hongjoong apretó las manos del zorro en un intento de mostrarle su apoyo, ofreciendo algo de consuelo. La verdad es que el tigre entendía como se estaba sintiendo el otro, él también estaba casado con un marino y hace algunos años se convirtió en papi de gemelos. Sabía todo lo que conllevaba estar casado con un alfa que tenía que viajar cada cierto tiempo y el miedo que le daba pensar que pasaría si no regresaba porque nunca se puede confiar en el mar.
— Te entiendo perfectamente, Woonie, pero ocultarlo tampoco es buena idea. Un embarazo es una noticia muy bella. —dijo el tigre transmitiendo tranquilidad. — Cuando yo esperaba a Minjae y a Junmin; lo primero que hice fue escribirle una carta a Mingi contando todo, supuse que sería más romántico. Tal vez puedas hacer lo mismo.
— ¡Es una buena idea, hyung! Ayer fui a mi cita con mi ginecólogo, y ya tengo la primera ecografía, puedo poner una copia en la carta. — dijo el pelinaranja recuperando su ánimo inicial brindándole una sonrisa a su amigo. Una carta sería algo bonito de hacer. — Gracias por escucharme.
— Para eso estamos los amigos. — respondió el mayor devolviéndole la sonrisa y finalmente, soltando sus manos. — Más bien, ¡¿Cuántos meses tienes?!
— ¡Qué tonto soy! Olvide mencionarlo, mi girasol tiene dos meses. —contestó Wooyoung mientras tocaba su pequeña pancita.
La conversación continuó en un tono más ligero, hablando sobre temas sin importancia y de algunos chismes, hasta que se hizo la hora de almuerzo y ambos omegas tuvieron que regresar cada uno a su casa. A pesar de ser fin de semana, tenían mucho trabajo que hacer, ser profesor de inicial no era algo sencillo.
Esa misma noche, cuando Wooyoung ya se encontraba más desocupado, decidió empezar a escribir una carta para su amado, esperando que sus palabras pudieran transmitir todo lo que sentía, incluido sus miedos y alegrías. Amaba tanto a San que formar una familia con él siempre había estado en su plan.
— Mi lindo girasol, estoy seguro de que papá estará muy feliz por tu llegada. —dijo el omega tocando su pequeña pancita con mucho cariño y delicadez, como si de una flor se tratase. — Mañana iremos a visitar a tus abuelos, ¡Te van a amar muchísimo!
El alfa pelinegro se encontraba en la cubierta del barco, observando el inmenso océano que lo rodeaba. El constante sonido de las gaviotas, el aire salado y el vaivén del mar eran un recordatorio diario de que hace semanas no veía a su omega. Para Choi San, el mar lo era todo; la vida de marino era lo que más anhelada desde que tenía uso de razón. No obstante, ser el capitán implicaba un sinfín de responsabilidades y sacrificios significativos; aún recuerda que al día siguiente de casarse no pudo disfrutar su luna de miel porque tenía que embarcarse en una nueva travesía.
Definitivamente, había momentos en donde añoraba su hogar más que nada en este mundo y la presencia de su lindo e inteligente omega, Choi Wooyoung, ¡Amaba lo precioso que sonaba su apellido con el nombre de su esposo! Era realmente perfecto.
— ¡San! Por fin te encuentro. —dijo Mingi un tanto cansado, en la mañana habían parado en un puerto para poder abastecerse y recoger la correspondencia que le habían hecho llegar desde la base. — Tu amado esposo, te mando una carta, ¡Qué tierno! El mío también hizo lo mismo.
El pelinegro recibió la carta que le entregó el castaño agradeciéndole con una sonrisa gigantesca. No había podido comunicarse con su Woonie desde hace semanas; así que, recibir noticias sobre él lo ponía de buen humor.
— Te lo agradezco, teniente Mingi.
— Somos amigos desde la Escuela Naval, ¡No es necesario las formalidades! —reclamó el más alto.
— Y yo te dije que intentaría no serlo fuera del trabajo, pero dentro seguiremos las formalidades.
El otro alfa solo sacudió la cabeza ya rendido, lo menos que quería era continuar discutiendo con algo tan absurdo. Esa noche, luego de una larga jornada, ya en su camarote San decidió tomar un momento antes de dormir para leer la carta de su corazoncito. No sabía el motivo, pero de repente se sintió muy ansioso. Al abrirla vio la bonita caligrafía del profesor.
“Querido, Sannie:
¿Cómo te encuentras? Yo he estado bien, extrañándote demasiado, en especial en las noches, ya está haciendo mucho frío, ¡Abrígate, amor! El otoño empieza a irse, no quiero que te enfermes; sino, no podrás ayudarme y dentro de siete meses necesitaré de tu ayuda al máximo.
Bueno, me estoy yendo por las ramas, perdón. Sé que has estado ocupado y que a veces no tenemos mucho tiempo para poder hablar; así que, decidí escribir esto porque ya no puedo ocultarlo más.
¿Recuerdas la última noche que pasamos juntos por mi celo? Pues... al parecer una semillita se plantó en mi pancita. Sí, mi amor, ¡SEREMOS PADRES! No sabes lo emocionado y aterrado que me siento. Aún recuerdo la primera vez que hablamos sobre el tema, lo lejano que sentía y mira, nuestro “girasol” ha llegado.
Puede que la noticia te sorprenda, abrume o asuste; sin embargo, yo sé que juntos podemos sacar a adelante nuestra pequeña familia. Nuestro bebé vino para traernos más alegría y amor a nuestras vidas. Quería decírtelo por este medio para que estés al tanto, nuestros padres ya lo saben y están muy emocionados.
Amor, espero que estés igual de contento que yo, te extraño demasiado. Ya quiero verte, estoy contando los días para tu regreso y que podamos celebrar juntos. Estos tres meses sin ti han sido una tortura.
Con mucho amor;
Woonie, bebé y Byeol.
P.d. Tengo dos meses, aquí te mando una copia de la ecografía.
P.d. 2. Nuestra bella Byeol está algo celosa, pero lo entenderá. Es una buena gatita