Prólogo
La noche está muy oscura debido a que el cielo está encapotado por la nieve que cae imperiosamente en aquella zona.La carretera está cubierta por un manto blanco frío y haciéndola carretera lisa e implacable.
—¡Maldición! — gimió el hombre cuando las llantas de su vehículo patinaron haciendo que él pierda el control y lo obliga a salir de la vía y termina su alocada carrera cerca de un matorral— ¡Eso estuvo muy cerca!
Sus manos están aferradas al volante y trata de tranquilizar su corazón y respiración. El auto por poco cae al abismo y de no haber sido por el arbusto que detuvo su carrera, de lo contrario todo se habría terminado.
Durante un buen rato trato de retomar el control y ya más calmado salió de aquel envare y condujo hasta llegar a un motel que encontró en el camino.
Salió del auto con paso lento y cansino y solicitó una habitación al recepcionista que atendía en el lugar.
—Buenas noches— dijo con su voz ronca y calmada— por favor una habitación.
En la zona de recepción se encontraba una mujer que discutía con otra. Esta llevaba la cabeza cubierta con una pañoleta de seda. La voz de la chica sonaba cansada y aburrida.
—Si te quieres ir, hazlo— dijo la suave voz de la mujer — yo no voy a perder mi vida por llegar a tiempo.Si tanto les interesa que me esperen.
—Samantha, no seas engreída — reprendió la morena de ojos negros— tú sabes que ese es tu lugar.
La hermosa trigueña de ojos café solo torció la boca. Su mano derecha acariciaba el anillo que le recordaba su terrible situación.
—Nora, el camino está lleno de hielo— porfío de nuevo — no es justo que nos accidentemos solo por…
—No me importa— interrumpió la castaña— haz lo que mejor te parezca.
Samantha observó a la mujer marcharse y dejarla solo en aquel lugar desconocido y para completar sin auto.
—¡Lárgate! – masculló la joven— al fin y al cabo, solo eres una rata que se arrastra por obtener su atención. Furiosa se dirigió a la recepción donde se encontraba el hombre que la observa con mucho interés.
—Una habitación— le dijo al recepcionista en un tono de voz cansado — por favor.
Eliseo observó a la chica y le gustó lo que sus ojos apreciaron.
—Al parecer nos tocó una pésima noche— dijo él para hacer un poco de conversación – el frio es terrible, sin mencionar las carreteras.
Ella lo miró a los ojos y fue como sin un rayo la partiera a la mitad. Sus ojos cafés observaron al hombre alto de ojos y cabellos negros.
—Si muy mala, me pelee con mi mejor amiga y para colmo me dejó sin auto— sonrió sin apartar los ojos del hombre que también la devoraba.
—No hay problema— él se acercó y muy suave le dijo— yo seré de ayuda, si así tu lo deseas.
Horas más tardes la pareja de desconocidos se encontraba desnuda se entregaban a la pasión.
—Eres muy apasionada— gimió el hombre mientras balancea las caderas con fuerza para alargar el orgasmo de la mujer.
—Y tú eres un amante que me despierta la lujuria— dijo ella recibiendo con placer cada estocada.
Cada movimiento era realizado con tal entrega que ninguno daba interés en pesar por el presente o el futo. Ellos solo querían llenar sus sueños y la soledad que ambos los llenaba.
A la mañana siguiente ella se marchó en un taxi mirando hacia atrás el maravilloso polvo de ocasión.
—Lástima que no lo volveré a ver— dijo melancólica— ¡Es un hombre maravilloso! ¡No le pregunté el nombre!
Y él desde la distancia vio como el auto se perdía en la carretera.
—Es un manjar que se puede hacer adictivo— dijo dejando escapar el aire de sus pulmones. En ese mismo momento sono su teléfono y al ver quien llamaba solo torció el gesto con disgusto.
—¿Qué quieres? — dijo al responder.
—¡Soy tu esposa, no me hables así! — dijo la arrogante voz por el teléfono— ya estoy en a la casa de mi hermano y tu aun no has llegado.
—Ya voy en camino— dijo y subió al auto— anoche casi me accidento así que pasé la noche en un motel
—Está bien, mi amor— dijo la voz con dulzura — acá te espero.
Los ojos de Eliseo brillaron de manera maliciosa, misteriosa. Esta mirada estaba cargada de un deseo profundo de venganza y al llegar comenzaría con lo que llevaba en mente durante años. Destruir a Marck Liddell.