Capítulo 1: Orquídea Roja
Manhattan, New York 14/06/1993.
21:30 pm
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–¿Qué tenemos aquí?
Comentó el agente Ryan aún viendo el cadáver estando tendido en la oficina.
– Su nombre es Henry Miller, edad cuarenta y tres y abogado fiscal su causa de muerte es por envenenamiento.– explicó el agente Justin–. Para se claros, tetrodotoxina.
–¿Tetrodotoxina? –preguntó, incapaz de ocultar su sorpresa–. ¿Cómo lo sabes?
–Matt lo dijo.– Respondió Justin–. incluso llegó a la deducción de como fue envenenado por... Ya sabes quién, pero aún así esperaré a que el forense me diga y si es así bueno...
En el momento en que Justin iba explicar fue interrumpido por Ryan.
–¿Matt está aquí? ¿En dónde está?
–En la habitación de la víctima.
–Por que no me sorprende, bueno sigue tomando fotografías de la escena del crimen.
Ryan abandona la oficina cruzando el pasillo y doblando a la izquierda topandosé a Matt husmeando en el ropero.
–Oh! Hola agente Ryan, bonita noche ¿No lo cree? –dirige su mirada al agente Ryan con una sonrisa.– según el horóscopo de la radio los acuario tendrán una bella noche de gozo.
– ¿Cómo?
–Bueno la radio de la seis mencionó que...
–No, eso no y lo sabes. –Comentó algo serio con los brazos cruzados.– ¿Tetrodo toxina? ¿Cómo llegaste a esa conclusión antes que el forense lo diga o vea el cadáver?
– A si eso.–Despues de husmear en el ropero la atención de Matt se dirigió abajo de la cama.
–Matt!
–Ya te oí no te enojes.– Dirigió ahora sí su mirada hacia Ryan.– Ella me lo dijo.
–¿Ella? ¿Te refieres a ella?
–Si. Bueno, mas bien me lo escribio.– Se paro de su lugar caminando hacia Ryan.– minutos antes de que reportaran el cuerpo recibí una nota que solo decía “pez globo” el cual como sabemos el pez globo tiene de veneno.... –Hizo un pequeño movimiento con su mano izquierda esperando la respuesta.–
–Tetrodotoxina.
–Exacto, ya después de ver el cadáver deducí que el veneno que “Aranea” usó hacia ese pobre hombre era tetrodotoxina, veneno potente si se usa en ese fin, debió de morir horrible. añadió.–
–¿Aranea? ¿Desde cuándo ella tienen ESE apodo? –Comentó Ryan con algo de confusión y seriedad.– Matt no sabemos bien si sea realmente la “Viuda Negra” que buscas pero siento que es una imitadora.
–No es una imitadora.
–¿Cómo lo sabes?
–Bueno, al ver el cadáver me percate que tenía un diminuto pétalo de orquídea.
–¿Solo eso? ¿Una orquídea?
–No cualquier orquídea, si no una roja, lo cual si no me equivoco y lo dudo, debe de haber un ramo o una flor de esa orquídea con una pista.
–¿Si te estás escuchando? Solo ver un pétalo de orquídea en el cadáver ya estás deduciendo que el asesino de uno de los abogados de fiscal conocidos de New York es tu famosa “Viuda Negra”, perdón “Aranea”.– agregó.– la cual te dejo una pista la cual vas a seguir sin primero cuestionar, hasta suena ridículo, hasta para tí Matt.
–Si, exactamente lo que acabas de decir que es lo mismo que dije pero con tus palabras y con un tono alterado y algo...– se quedó un rato en silencio, como buscando las palabras correctas.– Enojado.
– Cuatro años. A pasado cuatro años desde que desapareció ¿Te das cuenta como suena esto no? Y la última víctima que casi, casi la descubre murió desmembrada cerca de nuestras oficinas.
–Eso dices.– Añadió con calma.– Si me lo permites, tengo que seguir buscando las orquídeas.
Matt siguió husmeando debajo de la cama tratando de hallar las orquídeas mientras que el agente Ryan decide retirarse y bajar al primer piso en la sala para seguir buscando pistas.
–¿Y bien?– Comentó la agente Medina.
–¿De que?
–¿Si es la Viuda negra de Queens quien hizo esto o es una imitadora como comentó usted agente Ryan?
–¿Escuchaste la conversación?
La agente Medina quedó en silencio por unos segundos con las mejillas algo rojas por la pena.
–Perdón, escuché que usted y Matt discutían y quería saber si Matt estaba... digo, estaban bien los dos.
–¿Matt y tu son amigos?
El agente Ryan miro con curiosidad esperando una respuesta por parte de la agente Medina y a su vez buscaba en los cajones de los muebles. La agente Medina se quedó en silencio desviando la mirada nerviosa buscando en el sofá.
–¿Por qué la pregunta?
–Por curiosidad, a parte es el único el cual te diriges por su nombre y eso que a pasado 7 semanas de que ingresaste al equipo.
–Yo...
Al momento en que la agente Medina iba a decir algo, se escucha pasos por parte de las escaleras lo cual ambos voltearon a ver quien es, era Matt.
Hola Rosi. –Dirijo su mirada hacia la agente Medina.–
–Hola.
–¿Y bien?.– Pregunto el agente Ryan.
–Nada.– Respondió Matt.– pensé que dejaría las orquídeas en la habitación pero no, iré al jardín trasero oí que hay una pequeña capilla así que iré a investigar.
–Yo te acompaño.– dijo de manera inmediata la agente Medina de inmediato.– Claro ¿Si quieres?
–Gracias pero prefiero ir solo Rosi, aparte no quiero interrumpir.
–Si… comprendo. – con una mirada de desilusión.
–Bueno, nos vemos.
En el momento en que Matt sale de la sala no pierde tiempo y va al jardín trasero topandosé con la pequeña capilla. Ya estando dentro de esta observa una estatua blanca de la Virgen María con los brazos extendidos con flores a su alrededor.
–Bien, vemos que hay aquí.– Se dice así mismo buscando las orquídeas.
Mira con atención a su alrededor notando la cantidad de flores que había que en su mayoría eran rosas blancas, saca un cigarro y empieza a fumar. Su mirada se dirige de nuevo en la estatua notando que en la mano de esta hay un labial de tono rojo borgoña, al acercarse pudo ver el ramo de orquídeas detrás de la estatua.
Matt formó una sonrisa al tomar el ramo examinando en busca de una nota o una pista hasta ver una pequeña nota. Antes de leerla una luz de una linterna alumbra su cara cegandoló por un momento.
–Agh!– Se quejo poniendo sus manos en los ojos que sin querer tiro el ramo y su cigarro y sacando su arma.
–Perdón no quería apuntar a la....– dijo apartando la linterna.
–¿Rosario?–Interrumpiendolá.– creo, no, estoy seguro de que dije que no era necesario que alguien me acompañará a la capilla.
La voz de Matt se notaba algo molesto, guardo su arma y se agachó recogiendo el ramo de orquídeas y después saca un nuevo cigarro y lo enciende.
–Perdón, no quería molestarte.
–Esta bien, también me disculpo por mi actuar.– saca el cigarro de su boca dejando salir el humo.– dejame adivinar, el agente Ryan pidió que me vigilaras para que no escabullirme si encuentro algo ¿No?
–Se puede decir que si.
–Ya veo, me sorprende ya que fue el primero en decir que es una imitadora.
–Si escuché eso y no deberías fumar aquí.– Le quitó el cigarro.– Es un lugar sagrado.
Matt miro a la agente Medina sorprendido levantando la ceja derecha.– Si, tal vez pero no.– recupera su cigarro poniéndolo en su boca.– Rosi, querida te sere honesto. Esto de la religión y ver a quien adorar y darle ¿no se? Sentido a tu vida no tiene sentido, no para mí.
–¿Lo dices seguramente por tu antigua profesión?
–Si y no.– Saca su cigarro está vez soplando el humo a dirección a la agente Medina.–
–Oye!– Reclamo quitando el humo de su cara.
–Simplemente no me gusta el fanatismo y la “fe ciega” bueno ten.– Le entrega el ramo.– llévalo a evidencia o lo que sea que hagan ustedes.
En el momento en que le da el ramo a la agente Medina sale de la capilla aún conservando en secreto la nota que estaba en el ramo y la empieza a leer.
“En cada una de mis redes hay una pasión que esta envuelta en una flor y cada flor es un dolor que se vuelve obsesión.
Con amor tu Aranea ♡”
Al terminar de leer tira su cigarro concreto y lo pisa mientras guarda la nota en su chaleco.– Que empecé el juego entonces.
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En un parte de Manhattan.
–¿Dejaste la nota donde te indique?
–Si, si lo hice.– Comentó.– Tal como lo pediste mi dama ¿Lo hice bien?
Aquel hombre de estatura media, se acerca a la mujer que estaba sentada y se arrodilló descansando su cabeza en sus rodillas aferrado a ellas.
El se sentía como Hefesto, solo que su Afrodita no lo dejara por nadie, ni por el Ares que es parte de la famosa OBSI. Esa Afrodita que una vez lo salvó de las calles crueles, aquella mujer bella que le juro lealtad, ella era su musa, ella era ley, ella era SU Afrodita. Después de todo era verdad… ¿No es así?
–Frank.
–¿Si, mi Afrodita?
–¿Cuánto me amas?
–Mi amor por ti sobrepasa toda ley de los continentes, por ti soy capaz de matar y ensuciar mis manos para que las tuyas sigan suaves como esas orquídeas rojas.
–Eso fue hermoso.
Aquella mujer se paró de su asiento y sirvió dos copas de cristal fino vino sabor cereza dándole la espalda a Frank que aún estaba en el piso viéndola. Ella ya sabe que él la mira, como el mira como ese vestido rojo resalta su piel tez morena clara y figura, ella tenía una filosofía “Si Dios te bendigo con un cuerpo y rostro más bello debes hacerlo notar y demostrar que eres mas digna que la misma diosa de la amor y belleza”.
Después de servir el vino le entrega uno a Frank y se vuelve a sentar con las piernas cruzadas.
–Salud querido.– Alzó su copa.
Frank se levanta aún sosteniendo la copa le dió y la mira por unos segundos y alza su copa.– Salud mi Afrodita.
Frank bebe hasta la última gota, deleitando el sabor exquisito, todo era perfecto hasta que…
–¿Frank? ¿Cariño?~
La mirada de Frank era casi borrosa, sentía como sus músculos sufrían una gran parálisis al igual que la insensibilidad de sus nervios, el aire se le va poco a poco callendo de rodillas aferrado a sostener la mirada. El lo sabe pero aún así se niega de los hechos, todo paso frente a sus ojos.
¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué hice mal? ¿La hice sentir algo negativo? ¿Mis acciones la hizo dudar de mi?
Cada pregunta que se hacía su ojos sacaba pequeñas lágrimas.
–Es la misma mirada que Henry me hizo, tu lo sabes, estabas hay cuando eso sucedió.– termino de beber su copa contemplando lo que pasa.– Sabes, eres encantador de una manera un tanto penosa Franklin, cuando te ví en ese callejón todo mugroso, desalineado y con un olor a alcohol, sabía que eras el indicado, mi propio heraldo.
La mujer se paró como si nada dirigiéndose a una sábana revelando un gran tablero de corcho donde había imágenes y notas en hilos rojos del agente.
–Pero...– vuelve a mirar hacia Frank.– apesar de ser un antiguo farmacéutico fuiste útil, más para conseguir la tetrodotoxina ¿Tan desesperado estabas por mi amor que este te termino matando?~.– Le dijo con cierto tono de burla.– ¿Encerio creíste que te amaria? Así como eres, todo empalagoso, cursi insufrible que vive en una fantasía? Lo siento pero mi corazón late por alguien mejor que tú.~
En el momento que lo dice, pone su dedo índice en su nariz empujandolo con poca fuerza haciéndolo caer de espalda, incapaz de hablar. Viendo el techo derrotado con el aire que se va agotando, sus ojos la mira por última vez, ver esa sonrisa siniestra se pone a recordar los momentos que pasaron, está vez notando ciertos rasgos de control en donde ella no era tan frágil, los comentarios pasivo agresivos, todo aquello que él negó ver con tal de seguir siendo “amado” y “util” para ella, ella era su todo, ella era su AFRODITA.
Después de que pasaron los efectos de la tetrodotoxina vuelve a dirigirse al tablero de corcho contemplado las fotos de un antes y después de Matthew Layton. En la de antes portaba una bata médica y la de ahora usando un traje, aquella mujer contemplaba las fotos ya que al fin a cabo el era aquella araña que debería comer. Uso un labial tono borgoña dibujando un corazón a ambas fotos.
–Hay Dr. Layton~ ¿No sabe cuánta falta me hacias. ¿Sabés? Me e percatado que usted estaba aburrido con crimenes simples a si que decidí animarte como te gusta.
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•OBSI/OSIB (Oғɪᴄɪɴᴀs ᴅᴇʟ Bᴜʀᴏ́ ᴅᴇ Sᴇɢᴜʀɪᴅᴀᴅ ᴇ Iɴᴠᴇsᴛɪɢᴀᴄɪᴏ́ɴ/ Oғғɪᴄᴇ ᴏғ ᴛʜᴇ Sᴇᴄᴜʀɪᴛʏ ᴀɴᴅ Iɴᴠᴇsᴛɪɢᴀᴛɪᴏɴ Bᴜʀᴇᴀᴜ). Hᴀsᴛᴀ ᴅᴏɴᴅᴇ ʏᴏ sᴇ́, ɴᴏ ᴇxɪsᴛᴇ ᴜɴᴀ ᴀɢᴇɴᴄɪᴀ ᴄᴏɴ ᴇsᴇ ɴᴏᴍʙʀᴇ. ┐(´ー`)┌