Prólogo.
Camine hacia mi ático frío y polvoroso, recogí las pocas cajas que quedaban para llevarlas al camión de mudanza.
Tarareando una suave canción me encontré con aquella caja. Sí, esa que evite por años y ni siquiera sabía por qué la seguía guardando. La abrí para saber su contenido y veo que todo está igual que antes. Todo.
Vi un libro negro, descuidado y lleno de polvo con hojas algo amarillentas. Dejé que se abriera en una página al azar, observé con cuidado la página en descubierto y comencé a leer.
3 de Diciembre.
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