Customize readability
Aa

Idealmente quizás

All Rights Reserved ©

Summary

¿Qué pasa cuando no te quieres ir, pero temes quedarte? ¿Cuándo la oportunidad por la que tanto esperabas llega pero arrasa con todo a su paso? Hasta él se quedó ahí, sepultado entre mi mar de dudas. ¿Por qué debo insistir? Yo sé que sin ella caeré en la tristeza, pero... No debería estar aquí, no puedo dejarla ir.

Status
Complete
Chapters
63
Rating
4.5 2 reviews
Age Rating
18+

CAOS

Camino entre la gente, me abro paso hasta la barra. Un vacío dentro de mi se expande, lo siente en mi pecho, me consume, me desgarra. Pido un trago. El dolor persiste, no logro distraerme y mucho menos puedo disimularlo. El alcohol arde en mi estómago como la primera vez que lo probé. Qué sensación tan desesperante. Monic llega primero: siempre tan resaltante, deja miradas deseosas tras sus pasos. A chicas como ella solo les interesa inflar su orgullo con atención. Se ven a sí mismas como un trofeo que lucir. Es repulsivo, y tardé en darme cuenta. Es fácil caer embelesado, pues su apariencia es todo lo que tienen para dar. No puedo decir que Monic es igual, tiene más, sabe jugar. Pero ellas saben cómo arruinar la experiencia con su actitud arrogante y controladora. Las mujeres relajadas y con humor han sido mi mejor encuentro. Y Karen es una extraña mezcla: puede ser juguetona, reír y disfrutar conmigo, y otras veces puede volverse seductora y retadora.

Pido otro trago. La sensación de vacío vuelve al pensar en ella. El miedo a perderla lucha contra mi razón. Me nacen dudas que podrían ser la medida perfecta y necesaria para aceptar esta pérdida. Pero la necesidad me arranca de mí mismo y me llena de desesperación. ¿De verdad puedo dejar pasar toda esta semana de aislamiento y rechazo, por un mensaje cursi? ¿Para qué? Si luego resulta que pensabas irte. ¿Por qué debo insistir? Yo sé que sin ella caeré en la tristeza, pero... ¿con ella no pasará algo similar? Gruño indeciso. La rabia se hace presente de nuevo. Es mi límite. Pasar y seguir con este teatro solo me va a quebrantar mucho más. Pago mi cuenta, no debería seguir tomando por el día de hoy. Me levanto del asiento y me vuelvo a sentar cuando la veo entrar. A pasos rápidos, intenta aparentar normalidad, va en dirección al baño. ¿Qué hace? ¿Por qué luce tan devastada? Pido otro trago.

Se une a sus amigas como si nada, sonriente y alegre. Yo debería irme, mas no logro mover ni un músculo, ni siquiera puedo dirigir la mirada para otro lado que no sea hacia ella. Estoy tocando el fondo. Mi cabeza enciende miles de alertas, y no puedo reaccionar a ninguna.

Al fin su mirada se cruza con la mía. Se sorprende al verme; sonrío por su reacción. Queda congelada, como si tuviera miedo de mí. Sus amigas la sacan del trance. Y vuelve a mirarme, esta vez luce nerviosa. Procede a caminar despacio en mi dirección. Hay tanto temor en sus pasos. Indecisa, se detiene a mitad de camino: es obvio, no quieres acercarte. Mira hacia atrás y luego regresa su mirada melancólica. Estaba seguro de que podía confiar en ella, olvidé por completo esa tonta teoría de “no ser real”. Solo nos observamos mutuamente por un par de segundos. Esboza una mueca, levanta una de sus comisuras como despedida. Algo se rompe, y lo siento, en este momento no podría volver a decir que te amo.

No esperaba encontrarlo acá. Necesito escucharte. ¿Acaso puedo seguir siendo egoísta y acercarme? Camino nerviosa hacia él. Su cara cambia de expresión. Pasó de tener un gesto amable a una seriedad abrumadora. Logro sentir su odio. No puedo seguir. Me da miedo el daño que causé. Lo siento, ya no hay nada que arreglar entre nosotros, porque lo destruí.

Regreso junto a mis amigas. Encuentro su espalda entre la gente. Es doloroso que se vaya. Ninguna de estas chicas se ha dado cuenta de lo sucedido, es como vivir en un mundo aparte.

Intento no pensar, debo disfrutar de mi despedida. Bromeamos, brindamos, y me encuentro a mí misma mirando la salida, borrando cualquier sonrisa. Nadie sabe de nosotros dos.

De pronto me arrepiento. Me despido y apresuro el paso a la salida. Tengo la esperanza de verlo allí: esperándome. Salgo y no hay nadie, la calle está sola. Con tristeza, trato de organizar mis pensamientos, mis manos tiemblan, hacen difícil recuperar la calma. Hasta que un ruido familiar llama mi atención, escuchar ese coche negro girar la avenida genera un susto y una sensación desesperante.

—Todavía estabas aquí —susurro y aprieto mi puño contra mi pecho.


Aprovecho el insomnio para limpiar y organizar. Reviso maleta por maleta, dejo en orden el anexo, debo entregarlo en buen estado. En realidad, organizo de nuevo para distraer mi mente. Suspiro al ver mi teléfono, no puedo evitar el impulso de revisar nuestra conversación, quiero escribir, pero no es correcto. Reviso el teléfono de nuevo, me muero de ganas por saber de él.

Quisiera drenar lo que siento en el acelerador. Manejo sin rumbo en carreteras que tienden a estar abandonadas. Es absurdo preguntar el porqué, aunque lo busque, no tengo respuestas. Estoy exhausto, me convencí que esta vez sería diferente, y como estúpido vuelvo a confiar. No entiendo, no comprendo su mirada, sus expresiones no encajan con sus palabras, ¿cómo puedes afirmar estar segura, teniendo lágrimas en tu rostro? Ya no puedo distinguir mi alrededor; cierro mis ojos en un intento de callar mis pensamientos: dudas, recuerdos. Necesito recuperar el control. Giro el volante y piso fuerte el freno. El costado de mi puerta impacta contra un muro escondido entre la maleza… tenía que evadir esa curva. Cierro los ojos de nuevo, esta vez presiono mis dedos contra mi frente buscando esparcir el dolor. Proceso el remolino en mi cabeza como la peor tormenta que acecha a los desesperados. Hago mi mejor esfuerzo en decidir que cosa necesita de mi atención inmediata: el dolor agudo en el cuello o las náuseas que genera el cansancio. Solo puedo concluir que mi cuerpo entero pide a gritos un descanso. Suspiro, dejándome caer sobre el asiento, para quedarme dormido lentamente, mientras observo las estrellas por el retrovisor.


Ya casi amanece y faltan pocas horas para mi vuelo. Dormir a esta hora es inútil. Preparé un último desayuno en este lugar, me pregunto si Daniel querrá venir, es una buena excusa para llamarlo. Respiro profundo para recuperar el valor: invitarlo a comer, suena a una agradable despedida, tal vez para no dejar esto tan roto.

Un ruido me hace despertar. Veo que está por amanecer... El teléfono, busco debajo del asiento. Me duele la cabeza por el golpe o por la resaca, cualquiera de las dos son esperadas. Karen llama una y otra vez, su nombre me genera otra punzada en la cabeza. Busco salir del coche por el lado del copiloto, mi puerta no abrirá debido a la pared. Contemplo el sol salir. Antes de la curva hay una bonita escena del amanecer: un risco con vista al mar. Mis pensamientos en contra son muchos, pero mi lado débil necesita oírla.

—Hola... al fin contestas... —suena nerviosa—. Sabes, falta poco para mi vuelo... preparé un desayuno pensando en ti, creí que podrías pasar y despedirnos... —Espera por mi respuesta, y suspira al saber que no la tendrá—. No era mi intención viajar —susurra—. Al principio sí, porque no sabía si podría dejar pasar esta oportunidad… Pero, ya no lo iba a hacer, yo pensaba quedarme. Y… me arrepiento de mis palabras, perdóname. Yo quisiera quedarme…

No puedo seguir.

—... Será mejor que te vayas, no creo que pueda perdonarte —cuelgo.

Aprieto el teléfono con rabia y lo aparto de mi rostro. Siento la brisa alborotar mi cabello. Lanzo al aire el teléfono como si fuera una piedra y lo observo caer al mar. Un alivio recorre mi cuerpo, un sentimiento de paz que me ayuda a retomar mi cabeza. Miro mi coche con desprecio, otra molestia más; soy un desastre en este momento.

Quedo estupefacta. Es diferente saberlo a escucharlo con sus palabras. Caigo sentada en el sofá, las lágrimas no se hacen esperar. No sé qué pensar... ya no hay vuelta atrás. Lloro. Mi alma está rota, perdida. Le fallé a la única persona que estuvo siempre ahí para mí.

Estaciono el coche algo apartado de la entrada al aeropuerto. No entiendo por qué estoy aquí. Apago el motor dispuesto a esperar. Contemplo la gente que entra y sale del lugar. Debería estar en casa, quizás descansar un poco… esta ansiedad no va conmigo. Cuento los minutos pasar. Respiro lento, mientras me ahogo en las ganas por verla. Entonces es cuando sucede, veo a Karen llegar. Quedo paralizado. Pensé que correría a buscarla, y río de manera amarga al dejar fluir un extraño enojo. No puedo ir tras ella, ni siquiera debería estar aquí. Sujeto el volante con fuerza y cierro los ojos.

—¿Por qué? —susurro—. No entiendo el porque te necesito tanto.

Abro la puerta de golpe. Me detengo en seco cuando escucho el vidrio romperse. He roto las luces traseras de otro coche que justo se detuvo a mi lado. Me maldigo, dejándome saber lo idiota que puedo ser. Se baja un señor mayor a reclamarme, arma una escena despreciable; observo de reojo la entrada del aeropuerto, quiero evadir la discusión que tengo enfrente. Llegan las amigas de Karen, enseguida entran a despedirla. Intento hablar calmado para evitar un mayor escándalo, pero este señor aprovecha descargar todo el odio que tiene. Aquí es cuando no importa que tan político o educado seas, de igual manera te insultarán; y mi paciencia se agota. Alterno la mirada entre la entrada y la persona que no deja de gritarme. Intento pagar por el daño pero se rehúsa.

En el aeropuerto rectifico mi vuelo y me siento en la sala de espera viendo la entrada. Estoy ansiosa. Tengo una pequeña esperanza de que Daniel llegue por esa puerta suplicándome, lo deseo con todo mi ser. Pero a quién pretendo engañar, él no vendrá y lo sé, mas mi corazón no deja de acelerarse por cada minuto y cada segundo que pasa. El tiempo se acaba. La única sorpresa que recibo es ver a mis amigas entrar por la puerta que tanto vigilo. Llegan minutos antes de partir, suelto un par de lágrimas de despedida, que nacen por la tristeza que me desgarra. Luego de unas breves palabras de ánimo atiendo la llamada para abordar el avión. Al menos ellas vinieron, a pesar de la resaca que cargan, pero en nada encuentro consuelo. Me siento devastada por su ausencia, es mi culpa, fui una tonta al pensar demasiado. Mi trabajo era simple, yo solo tenía que amar, y lo arruiné, fui egoísta. «Vamos Karen, tampoco es el fin del mundo» dice mi voz interna. Despedirme de mis amigas fue conmovedor, recordar su cariño y palabras suben un poco mi ánimo. Es una nueva vida, una gran oportunidad, tengo que levantar el rostro y estar a la altura de los nuevos desafíos.

Sus amigas no tardan en salir. Sonrío como señal de aceptar la derrota. Ya es tarde. Concentro mi ira en una sola mirada amenazante, la cual basta para hacer callar al viejo. Abro mi cartera, saco todo el efectivo que encuentro y lo pongo en las manos del anciano. Sin volver a cruzar palabras subo de regreso a mi coche. Acelero con prisa y me marcho, haciendo rugir el motor de mi coche. Eso me gustaba, ahora me desagrada... no me reconozco.

Let Virginia Luna know what you thought about this chapter!
Love this

3

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

3

Suspenseful

Emotional

1

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

2

Shocking

Good Writing

3

Good Writing

Compelling Plot

1

Compelling Plot

Great Character

1

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Fiona Walker: A wonderfully romantic, well written werewolf short story. Dramatic at times but overall sweet and lovely, a powerful female lead without being at all annoying lol

Read Now
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

Nicole Schär: Eine tolle Geschichte, bin schon gespannt wie sie ausgeht.

Read Now
Luna de Verano - Die Gefährtin des Alphas (Band 1)

wolfgang.grotenklas: Super Geschrieben super Geschichte! Wann geht es weiter?

Read Now
Welded Shut

Piyu: Loved the story.Sweet and Spicy.Good work Author.

Read Now
Stripped Shadows

bm: Sehr gutes Schreiben. War total in der Geschichte und habe mitgefiebert, wie es weiter geht. Konnte das Buch kaum zur Seite legen Sehr spannend geschrieben. Freue mich auf Band 2 Hätte gern das Ruby mit Beiden lebt.Und es fehlen noch sehr viel Antworten

Read Now
Bloodlines

Sandy: This is a fast paced story that draws in and won't let you go. I loved it and I'm looking forward to seeing other works from this author.

Read Now
Luna auf der Flucht

N.: Ich mag die Idee der Geschichte und die Charaktere sind sympathisch und die Handlungen nachvollziehbar. Ich würde das Buch uneingeschränkt jedem empfehlen, der dieses Genre mag

Read Now
His Unexpected Luna

lillipad0234: Really enjoyed this story! The plot was good and chapters didn't drag it out. Characters had depth and I enjoyed each character. Great to see a strong female lead and male lead following but not making him weak. Overall great story 👏

Read Now