Regalos - Luckity - Boypussy oneshot

Summary

Quackity entra en celo en un centro comercial, que mal que estaba con su amigo Luzu comprándole regalos de cumpleaños. ¿Una sorpresa no le molestaría al mayor verdad?

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Único

Quackity Top! Luzu Bottom!

Boypussy


Quackity estaba enojado consigo mismo. No podía creer que tenía una jodida erección, disimulandola tapándola con las bolsas de las compras de Luzu.


Estaba en un jodido centro comercial. Sus feromonas salían con un olor fuerte. Las Omegas detrás de él lo miraban e intentaban acercarse pero veían rápidamente al Omega que lo acompañaba y se alejaban. Luzu estaba muy feliz. Cómo era su cumpleaños el menor le había dicho que le compraría todo lo que quisiera, ya teniendo sus brazos cargados de bolsas de tiendas, habiendo comprado ropa, libros y uno que otro peluche o maquillaje.


El mayor no le había prestado atención al olor, pensaba que era de cualquier Alfa del lugar. Eso hasta que caminaron por la parte de aquel lugar menos concurrido. Comenzó a sentir el olor de manera fuerte, sintiendose sofocado y caliente en su vientre. Miró al Alfa que tenía el ceño fruncido. -¿Q-quacks, pasa algo?-


Eso pareció haber sacado de sus pensamientos al mayor, que, miró al Omega por un segundo y comenzó a dar pasos hacia él. Acercándose al mayor, viendo como el contrario daba un paso atrás por cada paso que daba el menor. -Luzu.- murmuró. El menor se asustó, pudo ver el piercing en la lengua del menor, cosa que hizo que sintiera un revoltijo en el estómago.


No respondió. Pues temía que fuera lo que haría el más alto. -Tengo, un regalo más para darte, Luzu.- La voz ronca del mayor hizo querer tocar sus pechos y aplastar la punta. Luzu dió un paso hacía atrás una última vez para luego apartar la mirada. Detrás de él había un baño para discapacitados. Usarían ese, pues era más grande. El menor siguió la mirada del contrario, sonriendo un poco. Su mano se posó en la cadera, guiandolo a aquel lugar.


Luzu entró y dejó sus bolsas en el suelo, al igual que él alfa, rápidamente bajó sus pantalones pues el olor ahí se hacía más fuerte. El alfa no dijo nada y bajó su cierre, subiendo al Omega sobre el lavamanos lujoso dejando. Abrió las piernas, dejando ver lo mojado que estaba. Iba a comerse ese coño. Quackity tomo el elástico de la tanga que tenía puesta el mayor para luego soltarla, haciendo que un golpe cayera en la piel contraria, sacándole un jadeo a Luzu. Rompió la prenda, no le importaban los reclamos de Luzu para ese momento. Sacó su miembro gordo y lo metió de una embestida en el coño apretado. Obviamente el mayor le reclamó; Quackity solo gruñó. Abrió más las piernas del Omega y sacó su miembro lentamente y lo tomó, pasando la punta contra el clítoris hinchado del omega, empujándolo y apretándolo.


Un gemido alto salió de sus labios. No le importaba ser ruidoso, igualmente nadie los encontraría ahí. Duró así un rato viendo como el Omega se retorcía e intentaba cerrar sus piernas. El menor no se lo permitió. Minutos pasaron y, sin preparar al mayor Quackity empujó nuevamente su miembro lleno del lubricante del mayor. Aprovechó que el lavamanos era algo bajo, subiendo una de sus piernas en este para acomodarse bien y enterrar su miembro más profundo en el castaño quien se agarraba de los hombros ajenos y gemía. -Quacks.-


El azabache embestía duro la apretada vagina del contrario, dejando que el líquido preseminal se escurriera y manchara ambos cuerpos. Con una mano comenzó a estimular el clítoris, aplastandolo con su pulgar. La carita del Omega formó una mueca de placer. Haciendo que el alfa quisiera darle más de ese cariño al Omega, Quackity aumentó la velocidad. El sonido viscoso del lubricante y el poco semen que se escapaba del miembro de Quackity era lo único que se escuchaba en ese lugar, además de los jadeos y gemidos contrarios. -¡Alfa, ya!- pidió el mayor cerrando sus ojos con el ceño funcido, se sentía cerca y no quería que el mayor se corriera dentro. Lastimosamente el menor tenía otros planes.


Las caderas eran fuertemente agarradas por las manos que ya le habían dejado marcas. Quackity no se había detenido ni un poco haciendo que Luzu se mojara mucho más. Pudo sentir como su miembro era aprisionado por la estrechez ajena. Luzu había tenido un orgasmo. Jadeando sacó su miembro del interior y cambió al mayor de posición. Dejando el pecho recostado contra el lavamanos mientras que el menor tomaba sus muslos y abria las piernas del contrario. Metiendo su miembro nuevamente.


Luzu chilló del placer. Quackity gruñía mientras embestía duro y profundo su coño apretado. Sentía como la punta tocaba perfectamente aquel lugar que tanto le gustaba, moviendo levemente sus caderas cuando el menor tocaba ahí. -más, más alfa.- pidió el pobre Omega que estaba cayendo ante la tentación de las feromonas. Pudo sentir como el nudo de formaba en la base el miembro del menor, jadeando Luzu abrió un poco más sus piernas y chilló cuando entró.


El alfa aún embestía el apretado lugar y solo paró cuando sintió que comenzaba a correrse. Sus colmillos picaron, acercándose al cuello ajeno, aún así se resistió apretando su mandíbula y manteniendo al mayor contra el lavabo. Jadeó suavemente y sacó su miembro cuando el nudo se había desinflado. Su mirada se dirigió a la vagina contraria y gruñó al ver como su corrida bajaba por los muslos ajenos.


-Alfa ¿Porqué no..?- Quackity gruñó nuevamente al ver como del mayor salía un líquido rojo, obviamente sangre bajó su mirada a su miembro el cual también tenía unas manchitas rojas. -mierda Luzu. ¿Porqué no me dijiste?- se sintió mal como un alfa. No pudo controlarse y tomar unos malditos supresores. -Quackity.- murmuró el mayor interrumpiendo lo. -Mierda, Quacks, si no hubiera querido no te hubiera dejado hacer esto.


Y aquello era cierto. A pesar de ser Omega Luzu era fuerte y si tuviera miedo de él lo hubiera golpeado y huido. La preocupación desapareció un poco. Se acercó lo suficiente para raspar sus colmillos contra la nuca ajena, dónde debería estar la marca. El mayor jadeó. -Por favor sigue.- sintió y metió su miembro nuevamente, dando embestidas lentas y profundas, no queriendo dañar más al lindo Omega.  El castaño jadeó encantado, aquel toque le gustaba mucho; pero ahora su Omega se había dejado llevar por las feromonas ajenas, así que aquello no era necesario. -Solo.. hazlo como antes, déjate llevar por favor. Me gusta así.-


El menor asintió y tomó la cadera para apoyarse. Movió sus caderas en un movimiento más rápido haciendo que el Omega estuviera satisfecho. El alfa se estaba burlando mentalmente del contrario, el creía que al mayor no le gustaban aquellas cosas de ir rápido pero al parecer estaba equivocado. -Eres una perrita¿No Luzu?- El mayor gimió bajo el alfa y lo volteó a ver, sus ojitos ya llorosos y su frente sudada. Tomó su mentón con posesividad y se acercó lo suficiente para besarlo. Sus caderas se acercaron más al cuerpo contrario, embistiendo con más profundidad su útero. Luzu lloraba entre el beso, gimiendo húmedamente debido a la saliva en su boca. Se separó y la saliva salió de sus labios en un hilito. El mayor se agarró como pudo de la cerámica. Gimiendo alto por las embestidas en su lugarcito cálido.


-Vamos perra ¿Ya te vas a correr?- Luzu asintió varias veces sintiendose avergonzado. Vió como el mayor bajaba una de sus manos que tenía en su cadera a su humedad, Luzu intentó alejarse pero obviamente no podía. -¿Que pasa Lucito, acaso es mucho para tí? Vamos, sé que te va a gustar.- acercó sus labios a la nuca, mordisqueando el cuello. aquello excitó más a Luzu de sobremanera pensando en que el mayor lo iba a marcar. -¿Me dejarás tocarte, no?-


El mayor asintió varias veces ya apenado. Un golpe en su trasero llegó y el mayor chilló. -¡Alfa!-


-Mierda, sí. Llámame así.- otro golpe. -si te sigues comportando como una buena zorra vas a tener mi marca y cachorros.- quejidos salían de la boquita del mayor mientras dejaba que le aplastaran el clítoris. No aguantó mucho y el orgasmo llegó, Luzu chilló y lloró al correrse, empapando de sus líquidos la cadera ajena junto a la cerámica bajo él.


-Ow, ya se corrió la perrita. ¿Debería darte tu premio?- Luzu asintió varias veces. Él si quería su premio. -eres una jodida puta Luzu.- gruñó el menor, tomando sus caderas nuevamente para empezar a embestir contra él. El orgasmo del alfa estaba a punto de llegar y se sentía desesperado de marcar al Omega. -voy a llenarte de mis cachorros, tu vientre lleno de mí. ¿Quieres eso, verdad bebé?-  no le importó la respuesta ajena, solo se acercó lo suficiente y enterró sus colmillos en la piel ajena, dejando una hermosa marca. Quackity se corría con fuerza contra el útero ajeno y Luzu solo jadeaba bajito, le gustaba ser llenado por su alfa.


Lamió la marca dejando que sanara y dejara de sangrar. Besitos recayeron en ella, calmando más al Omega, el olor a excitación dispersando se para dejar el dulce olor a amor que sentían por cada uno. Cuando el nudo bajó Quackity sacó su miembro nuevamente viendo como el líquido se escurría de los muslitos ajenos. Tomó papel higiénico y limpió con cariño el trasero del Omega, aunque no quería ya que quería asegurar sus cachorros en el vientre ajeno, tuvo que hacerlo y sacar lo que quedaba. Finalmente limpios los dos. Quackity ayudó a su Omega a ponerse la ropa y esperó a que las feromonas de su celo se dispersaran para calmar al mayor y que pudieran ir a casa para seguir con las pocas horas que quedaban del celo del Alfa.


Dió otro besito sobre la marca cuando ya estaban en su auto, le había regalado otro peluche a Luzu a manera de disculpa por haberlo cogido en el baño, era un peluche de pato grande, uno de esos que eran casi del tamaño de una persona, sonrió al ver como Luzu se había quedado dormido abrazando al animal afelpado. Definitivamente lo amaba.