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Lo observé desde el otro lado del salón mientras el profesor explicaba una mierda que no entendía. Desde hace tiempo había sentido una atracción inexplicable hacia él, aun que negaba que me gustará y siempre me excusaba que solo tenía curiosidad sobre él.
Me gustaba y mucho.
Aun así, nunca me arme de valor para hablarle, más que eso, nunca tuve la oportunidad de hacerlo y eso me jodio todo, por que siempre que intentaba hablarle siempre, siempre, alguien interrumpía.
Aun que él no parecía notarme, siempre estaba concentrado en sus libros o estudiando, ajeno a los demás que lo rodeaban.
El timbre sonó, marcando el fin de la clase, vi una oportunidad para hablarle pero, Oh, joder, el momento exacto para que mis amigos empiecen a hablarme, no les preste atención y solo pude ver como él se marchaba, solte un suspiro. Muy bien, tal vez mañana.
Llegue a mi casa a la misma hora de siempre, salude a mi hermana menor, más que saludar la moleste un poco pero, eso no lo tiene que saber nadie, subí a mi habitación me lancé en mi cama para luego sacar mi teléfono y abrir su contacto, si, de alguna manera pude conseguirlo, es fue el segundo mejor día de mi vida, por que el primero es este —Claro, si me contesta—.
¿Comó sé lo mando?... "Hola, soy tu equipo en el trabajo de la escuela" muy directo. —pensé y suspire pesadamente para después dejar mi teléfono en uno de los muebles de mi habitación, lo mire por un largo rato sin decir o pensar nada, respire hondo— Muy bien, puedo hacerlo... —Me motive a mi mismo mientras tomaba mi teléfono de nuevo y lo desbloqueaba.
Pero no sabia que enviarle sin que pensara que soy raro.
Empecé a mover mis pulgares escribiendo algo simple, para no ser ni muy intenso, ni muy serio «hice lo contrario» finalmente, despues de bastantes borradores precione el botón 'enviar' y deje mi teléfono de lado esperando alguna notificación o algo así.
Hola
¿Eres Diego?
—
Lo sé, pregunte algo muy tonto, es más que obvio que es él, ya no importa, solo esperaré a que responda y ya está.
A mí sorpresa él contestó algo rápido, o al menos eso creí ya que escuché una notificación de mi teléfono, lo agarré rápidamente, pero.. Era una notificación del clima... «
Me lleva la que me debería estar comiendo
»
Espere y espere, hasta que se hizo de noche, me había dado por vencido de que el me contestara así que simplemente ya no le tomé tanta importancia. Lancé mi teléfono levemente hacia mi cama y cuando sonó un notificación me avente a la cama rápidamente.
Por fin, era un mensaje de él, definitivamente el mejor dia de mi vida. sin dudarlo abro la notificación.
Diego
—Hola, si(?
¿Quién eres?
Soy Thomas, un gusto. :)—
El chico con él que debes hacer
el proyecto de Química.—
—Ah, ese.
Sí, ¿Cuando quieres hacerlo?
«
Siempre, cuando quieras estoy disponible, solo dime hora y lugar y te llego, si es mañana mejor.
»
¿Puedes mañana después del Colegio?—
—Mmm, sí.
¿Dónde?
¿En tu casa es posible?—
No me respondía y estaba empezando a ponerme un poco nervioso de tal vez haber dicho algo malo. Hasta que recorde que él siempre hacé los trabajos solo, Joder, uno también quiere ayudar.
Ah y oye.
No quiero tener problemas contigo,
pero el trabajo lo hacemos los dos, no solo tu.—
-¿En tu casa es posible?-
—Si.
Genial ¿llevo algo?—
—Pues lo que sea necesario, apuntes y eso.
Un frustrado suspiro salio de mis labios, me preguntaba si de verdad estaba siendo algo molesto para él o tal vez él solo era demasiado cerrado y serio, ni siquiera se tomo la molestia de contestar mis anteriores mensajes.
De acuerdo, lo que tu digas, nos vemos
mañana, te esperare en la salida—
—Ok.
—¡¿Que quieres decir con "Ok."!? Soy amable contigo, estoy absteniéndome de ser demasiado intenso, te he tratado bien ¡Y ni siquiera un "nos vemos mañana"!—Exclame en voz alta y grité frustrado haciendo que mi madre golpeara la puerta de mi habitación para que me callara.
Muy bien, nada de tener "curiosidad" o que me llama la "atención", ese imbécil me gusta, me gusta mucho, lo admito. Y yo voy a gustarle.
—Bien, te voy a conquistar no importa que tan difícil sea, lo voy a lograr, mierda, sueno como esas novelas románticas que le gusta leer a mi hermana.—
Hundi mi cara en una almohada y grité nuevamente, de repente recordé que tengo hermana, ya no podia hablar con Dieguito pero podía molestar a mi hermana.
Salte de mi cama hasta su habitación y abri la puerta sin tocar, algo malo, lo se, pero me excuso con que ella hace lo mismo.
—Hola, estupida. —dije con una sonrisa ladina mientras me acercaba a ella, esta leyendo otro de sus libros, hize una mueca exagerada cuando vi en título «
Deseos ocultos
»— okei cada quien ve lo que quiere —dije cuando la voltee a ver y luego devolvi mi vista al libro.
—Que mierda quieres Thom —Me dijo con un tono audiblemente molesto en su voz, blanquee los ojos y le enseñe mi dedo medio.
—Quiero conquistar a alguien —digo mientras me siento en el borde de su cama, la mire y no lostraba interés alguno— es un chico —Solo esas palabras bastaron para que ella cerrará de inmediato su libro y me mirada emocionada.
No tardo nada en llenarme de preguntas la cuales no podia contestar algunas ya que ni siquiera la entendía por lo rápido que hablaba. Eran preguntas como "¿Quien es?" "¿Cuál es su nombre?" "¿Como es?" "¿Como lo conociste?" entre otras.
Solte una risa nasal ante su repentina emoción con tan solo mencionar la palabra «chico» ella se veia exageradamente emocionada.
Sus ojos brillaban notablemente, así que no pude negarme a responder sus preguntas.—Es un compañero de mi clase, casi no hablamos, es el típico chico callado e inteligente del salón, su nombre es Diego pero, mierda es tan lindo que- ¡ahg! —dijo mientras cubro mi cara fingiendo dramáticamente sufrir por la lindura del pelinegro llamado Diego.
—Waos.. ¿has hablado con él? —suelta y palidesco.
—¿Mandarle 9 mensajes cuenta? —Dije quitando mis manos de mi rostro, la expresión de mi hermana era una mueca de fastidio.
—Eres un idiota —Dijo antes de darme una patada tirándome de su cama— No vale la pena gastar mi tiempo con imbéciles como tú.—
La mire abriendo la boca y poniendo una mano en mi pecho indignado, iba a protestar pero no pude gracias a que ella me jalo como pudo sacándome de su habitación cerrando la puerta en mis narices.
—Perra. —musite para mi mismo y chasque la lengua yéndome molesto hacia mi habitación, cuando me di cuenta que tenía un mensaje no leído, era Diego, y como si de magia se tratara sonreí de par en par, sonriéndole como un tonto a la pantalla del teléfono con solo ver su nombre, abrí la notificación y mi sonrisa se ensancho ante sus mensajes.
—Hasta mañana
-mensaje eliminado-
—Adiós.
Hasta mañana dieguito—
—Diego.
Me corrigió respondiendo me bastante rápido lo cuan hizo emocionarme, di vueltas en mi cama emocionado y solte un chillido de fangirl.
Lo que tu digas, bonito—
—Muérete.
Su mensaje me sorprendió, no lo negare, pero no pude evitar reir a carcajadas, quien diría que alguien como él diría algo como eso.
No me rendí y volví a la habitación de mi hermana, abrí la puerta sin avisar nuevamente, cuando ella estaba apunto de hablar la interrumpí con un grito, ella me miro con desagrado.
—Soemi, por favor, ayúdame, te lo suplico, te compro los libros que quieras.
—Trato.
[...]
El día se me hacia largo pero de puta madre, era hoy el día que me vería con él en la salida, me permití emocionarme de más y mi sonrisa siempre estaba presente en mis labios, estaba desesperado por que terminará las clases.
Y es que, joder, ¿quien no quisiera salir con él?
El día de ayer casi no pude dormir por la emoción así que en este momento estoy muy cansado, mi mente no para de pensar en la pequeña conversación que tuvimos por mensaje, sonreia como tonto cada vez que lo recordaba, era tan poco disimulado que mis amigos lo notaron a kilómetros.
—¿Ahora como se llama la razón de tu sonrisa? —Pregunto Sandy casi bufando, blanqueo los ojos y suspiro— Es ese pelinegro ¿verdad?
—Sandy, déjalo que sea feliz, mira, aunque parece más tonto de lo que ya es, tu déjalo ser —Dijo Marco, no se si estaba defendiéndome o en mi contra, los mire cuando salí de mis pensamientos dirigi mi vista a cierto lado.
Suspire ilusionado, no se que pasaba por mi mente y tampoco sabía por qué él me gustaba, pero mierda, joder, la forma en que movia sus labios cuando hablaba, cada sutil movimiento y expresión me hacia sentir tan jodidamente atraido como si fuera un imán.
Lo mire unos segundos más antes de volver la mirada a mis amigos los cuales tenían una mueca exagerada.
—Por qué no simplemente le hablas y ya —Dijo sandy simplemente y frunci el ceño negando con la cabeza sutilmente.
—No puedo, me da vergüenza —Dije con una cara y tono serio lo cual mis amigos al parecer les pareció demasiado gracioso que empezaron a reírse a carcajadas sin parar, me enoje un poco y suspiré.
—Pierde cuidado, de todos modos hoy se juntan para el proyecto ¿no? Dile que si pueden ser amigos, digo, no es un mal comienzo si lo piensas —sugirió marco cuando dejó de reír, alzando los hombros restando algo de importancia.
—¿Crees que no lo pensé? Tampoco estoy tan Imbécil —Dije con un sutil tono sarcástico antes de tomar mis cosas cuando sonó la campana para salir de la escuela, me alegraba que fuera la última clase esa, ya quería verle y hablarle.
Al llegar a la salida me recargue en una de las paredes sacando mi teléfono para mandarle mensaje a cierto pelinegro lindo.
Te estoy esperando, dieguito—
—Diego.
Estoy en camino, espera más.
Solte una risa nasal y negue levemente con la cabeza, volví mi mirada a las personas que iban saliendo buscando con la mirada a Diego, me preguntaba su alguna vez me dejaría llamarlo dieguito y el me llamara Thom.
Me emocione con solo pensarlo haciendo perder la atención de buscarlo y perderme en mis pensamientos sonriendo cómo bobo, solte un suspiro hasta que alguien me saco de mis pensamientos.
— Hey, Thomas, despierta. — Dijo con su voz tranquila que era más que música para mis oídos, aun que era tan serio como sus mensajes me alegraba de hablar con él por fin.
Mi sonrisa se agrandó cuando lo vi, quería abrazarlo pero tal vez me pondría una denuncia por acoso.—Oh, si, hola dieguito, vamos. —Dije emocionado, mientras me deje de recargar en la pared.
—Es Diego, ugh. —Replicó haciendo que yo soltara una risa nasal, el se dio la vuelta y empezó a caminar así que simplemente lo seguir, caminando atrás de él.
—Si, si, Diego, bonito. — dije mientras suspiraba, era tan lindo y jodidamente atractivo de cerca, sentía que moriría por tenerlo tan cerca.
Me puse a su lado mientras tarareaba cualquier canción, lo miraba de reojo de vez en cuando, sonreia como tonto cada vez que lo hacía, pero también estaba viendo a los alrededores recordando el camino por sí acaso.
En eso, vi una pequeña silueta blanca parecida a la de un gato pequeño, detuve mi paso y sin pensarlo demasiado fui adonde estaba, lo cual en efecto era un pequeño gatito blanco durmiendo.
Se veia sucio y flaco, no parecía tener dueños ni a su madre, me sentí tan mal por que también parecía herido de una de sus patitas, no dude en quitarme el suéter haciendo una especie de camita para después ponerlo ahí.
Sin darme cuenta Diego estaba a mi lado el cual al parecer vio todo, sus mejillas presentaron un sutil sonrojo lo cual me hizo mirarlo de más mientras el miraba al gato en mis brazos, un pequeño destello de emoción se reflejaba en sus lindos ojos azules.
Al parecer le gustaban mucho los gatos, demasiado.
—Vamos a llevarlo a tu casa —Dije mientras no paraba de verlo, a lo cual el asintió casi de inmediato lo cual hizo sacarme una pequeña risa.
Se lo ofrecí para que lo cargará y el lo hizo sin dudarlo, me hizo sonreír aún más esta acción, sentía mi corazón latiendo a tope lo cual se me hizo sumamente raro, no había nada de sentimientos míos hacia el, si bien me gustaba pense que solo era atracción y nada más.
Deje de lado mis pensamientos y segui caminando a su lado retomando el camino, este vez no aparte me vista de él en ningún momento, un chico lindo con un gatito lindo... me iba a dar un ataque al corazón.
Cuando llegamos a sus casa y me invito a pasar me dedique a ver a todos lados sin disimulo, era una casa muy ordenada, literalmente creo que no había ni una pisca de polvo y me hizo creer que la única basura ahí era yo.
—Mis padres no están por si te preguntas, pero tengo un hermano así que si de repente entra un niño al cuarto sin aviso no te espantes. —Dijo mientras acariciaba suavemente al gato en sus brazos, sonrei ante tal ecena y ante sus palabras.
—No te preocupes demasiado, estoy acostumbrado, también tengo una hermana que hace exactamente lo mismo —yo también soy así— no importa —Dije mientras lo segui y el me guiaba a su habitación, cuando entramos mire a todos lados, era tan organizado, no era nada como lo desordenada que estaba la mía.
—Ven, vamos a empezar —Dijo mientras se sentaba en el piso frente una pequeña mesa que estaba en el medio de su habitación, se puso al gato en sus piernas, y sacó una de sus libretas.
—Okei —dije sin rechistar y me sente a un lado de el imitando sus acciones sacando una libreta y esas cosas.
[...]
Al cabo de una hora llevábamos un poco más de la mitad del proyecto, aun que se entregará en una semana ya le avanzamos demasiado, por momentos no podia evitar quedarme viéndolo, el como escribía y como sus labios se movían cuando hablaba conmigo.
De repente la puerta se abrió de golpe asustándome en el proceso, cuando voltee a ver vi a un niño al menos de la misma edad que mi hermana Soemi, solte el aire que sin saber estaba conteniendo, mire de reojo a Diego quien al igual que yo dirigió su atención a aquel niño que supuse que era su hermano.
—¡Die!- ¿Quién es este? — Pregunto deteniendo su grito cuando me vio, después miro a Diego y otra vez nuevamente a mi.
—Se llama Thomas. —Dijo Diego antes de volver a hacer lo que estaba haciendo del proyecto.
—Soy ese —Dije sonriéndole al niño que seguía parado en la puerta hasta que vi que se acerco repentinamente a mi.
—Hola, me llamo Ivan, soy el hermano de Diego
—Hola ivansito, ¿Cuantos años tienes?
—trece, estoy en segundo de secundaria así que no soy tan pequeño para que me digas ivansito.
—waos, pero si tienes la edad de mi hermana así que si eres ivansito para mí. —Dije riendo un poco y le enseñe mi lengua, nunca me gustaron los niños, aun que tampoco es que yo esté tan grande, apenas tengo 18 añitos.
—Ustedes dos, callense, Ivan vete, Thomas apúrate —Dijo Diego mientras nos veía y acariciaba el gato, preste toda mi atención hacia él y asentí de inmediato
—Lo que dieguito diga —dije para ponerme a hacer el proyecto nuevamente y obedientemente.
Ivan también se fue casi a regaña dientes, solte una risa nasal antes de mirar a Diego y al gato.
—¿Como le pondremos? —Le pregunte mientras sonreia refiriéndome al gato.
—¿"Pondremos"?
—Claro yo lo encontré, el que se lo encuentra se lo queda
—.... No quiero dárselo a un posible irresponsable.
—Oye, no sabes nada, pero, por eso dije que los dos lo cuidemos
—Bien.
—Ya se, pongamosle cristal.
—No quiero, mejor... Crish, suena mejor y menos común.
Sonrei de par en par y solte una risa nasal, asentí de acuerdo con él, realmente podría darle el gato solo para el, pero gracias Crish, podré verlo con la excusa de verte a ti mientras em te cuida bien, eso es una ganar ganar.
—Bien, será Crish entonces.
[...]
Era un viernes por la tarde y esta caminando al lado de Diego con dirección a su casa, estaba demasiado emocionado, era la segunda vez que iria a su casa, aun que le dije que queria ir a su casa con la excusa de que queria ver nuevamente a crish.
Lo miraba de reojo mientras caminaba, el de verdad parecía tan lindo, sus labios rosados me daban ganas de besarlos, de que solo fueran mios, sus labios junto a los mios.
Cuando llegamos a su casa salude a ivan sonriente dandole unas palmadas en la cabeza diciendole tambien que tenia que crecer tanto como yo.
Cuando entre a la habitación de Diego me sorprendió el sonido de la puerta cerrarse con seguro voltee a verlo y supongo que la sorpresa en mi rostro era evidente ya que el me dio una media sonrisa.
Se acerco mas a mi pasando sus manos lentamente por mis hombros para despues poner sus brazos alrededor de mi cuello, por otro lado yo no me aleje para nada, al contrario pase mis brazos al rededor de su cintura acercandolo mas a mi.
Acerque mi cara a la suya, su frente pegada a la mia, su respiración chocaba con mi piel, sus labios tan cerca de los mios, mire a sus labios tentativamente, estaban entre abiertos, sus labios rozaron los mios..
Hasta que de repente eschuche un ruido demasiado molesto, haciéndo que abriera los ojos de inmediato y me sentara en mi cama. — un sueño.. —dije con la respiración agitada y las mejillas sonrojadas.— Mierda.
[...]
Estaba recién llegando a mi salón, cual todos los que estaban presentes me miraron, la mayoría sorprendidos y no sabía por qué hasta que me acerque a mis amigos.
En ellos también podía ver el asombro, los tres me miraron extrañados.
—Que haces aquí. —Preguntó Nathaly rompiendo el silencio entre los cuatro.
Yo los miraba confundidos, no sabia ni de que estaban hablando o si estaban hablando conmigo siquiera.
Sandy al parecer noto eso y soltó un suspiro mientras negaba con la cabeza— Mira la hora, imbécil.
Cuando ella dijo eso casi de inmediato saque mi teléfono viendo la hora, eran las 7:06 de la mañana.
—Waos, pero si es bien temprano... —Dije para mi mismo dándome cuenta que ese sueño que tuve hoy con Diego, con solo recordarlo hizo que sintiera caliente las mejillas.
—Ahora este que le pasa. —Dijo Nathaly a lo cual Marco y Sandy alzaron los hombros restandole importancia al asunto.
—Seguro es por Diego. —Dijo Marco simplemente haciendo que le de un golpe en el hombro.
—Callate, imbécil. —Dije enojado con un leve sonrojo en las mejillas, el sueño no me dejaba en paz, me sente fastidiado en mi asiento y puse uno de mis codos contra mi escritorio recargando mi barbilla en la palma de mis manos.
Mire a Diego y cada acción sutil de él nuevamente como siempre lo hacía, aun que de alguna manera esta vez aparte mi mirada de él rápidamente cuando volví a acordarme de ese sueño.
Nadie puede culparme, el sueño era tan real y la forma en que me miraba y su toque y su sonrisa y su respiración y todo.
—La puta madre, me voy a matar, ojalá no haberme despertado. —Me queje conmigo mismo, para el colmo ahora había llegado más temprano de lo que siempre lo hacía.
Cruze mis brazos sobre mi escritorio y hundi mi cabeza en ellos hasta que sentí como mi teléfono vibró.
Lo saque otra vez encendiéndolo, era un mensaje, un mensaje más específicamente de Diego, mire hacia su dirección y el veía la pantalla del suyo antes de voltearme a ver y señalar con su dedo su celular, ese acto hizo que me riera sutilmente pero nuevamente me calle de inmediato recodando ese estúpido sueño.
Abrí su mensaje y sonrei como tonto a la pantalla, pero intente no sonreír, no demasiado.
—Oye, tenemos
que terminar el trabajo.
Pero si todavía falta una
semana para la entrega—
—Se entrega el lunes, hoy es jueves.
—¡QUE! —Exclame en voz alta llamando la atención de todos, mi sonrisa se borro cuando lei su último mensaje, mi cara padilesio y a la vez mis mejillas se volvieron rojas de la vergüenza por que todos en el aula me voltearon a ver. —Perdón. —Dije antes de volver mi atención a mi teléfono.
—Gran espectáculo.
De todas maneras no puedo ir a tu casa hoy—
—No importa, puedo ir a la tuya.
No, estoy ocupado hoy, perdoname la vida—
En realidad no tenia nada de nada que hacer pero, realmente no queria verme con él el día de hoy, no queria mi acercarme a él, soñé con el, era todo tan raro, nunca había tenido sueños de ese tipo desde que tenia catorce.
—Mierda, joder. —Susurre y lo mire antes de apartar mi teléfono y no responderle más.
[...]
Las horas pasaron pero yo las sentía como jodidas décadas, ni siquiera me atreví a mirarlo por ninguna circunstancia, me tuve que obligar a no hacerlo de otra manera seguiría recordando el sueño una y otra vez, y mierda, ese maldito sueño me calentaba como el infierno.
—ugh... —Me queje y golpee mi frente contra mi escritorio llamando la atención de mis amigos.
—Oye, ¿Que tienes? Note que no miras más a Diego cómo tonto —Dijo Marco.
—Uish, seguro ya se aburrió otra vez, ya sabes como es, déjalo. —Dijo sandy poniendo una mueca exagerada de fastidio poniendo los ojos en blanco.
—Sandy, oye, déjalo, que tu ni enamorarte puedas no me importa. —Le Replicó Nathaly a sandy mientras alzaba los hombros restando importancia.
Yo solo las mire junto a Marco mientras peleaban y yo suspiraba, deseaba tanto ver al lindote de Diego pero no podia por qué sino se me para por lo hermosote, bello, precioso que es y pues la verda ni quien quisiera eso a mitad de la escuela, yo no.
Más family frienly please, Thomas.
Solte otro suspiro, ya ni sabia cuantas veces suspire en el día, maldito sueño pero a la vez el mejor sueño, note que Marco me miraba y se río.
—De seguro te aburres de él en una semana, así siempre lo haces, no importa tomy—Dijo dándome una palmada en la espalda mientras sonreía.
—es que siento que él es lo mejor de mi fucking world, ya se que lo conoci hace como 2 meses y ni hablamos pero... déjame ser.
—imbécil.
—ush, eres mi hater o mi friend —Dije fastidiado, mi espaninglish y yo contra el mundo.
—Mira disimuladamente quien esta volteando para aquí.
—¿Quién? —Dije levante mi cabeza del escritorio y al primero que se me ocurrió ver fue a Diego el cual estaba viéndome de reojo, sonrei al ver que aparto la mirada pero mi sonrisa se borro cuando senti un golpe en la cabeza.
—Dije disimuladamente, ya si quieres ve con él y pregúntale por que te ve ¿no? —Dijo frunciendo el ceño extrañamente molesto.
—Déjame en paz por favor. —Dije mientras me sujetaba en la parte que él me pego, mire a Diego antes de volver mi mirada a Nathaly y Sandy quienes ahora hablaban como si fueran las mejores amigas.
—Bueno, ya va a acabar la clase así que ya me voy. —Dije aunque faltarán diez minutos tome mis cosas y sali del salón, no soportaría demasiado estar en el mismo aula con él, aun que no estuviéramos solos... aun que no estuviéramos cerca... no podia evitar sentir algo cuando recordaba ese jodido sueño.
Una notificación en mi teléfono me saco de mis pensamientos.
Diego.
Era una mensaje de Diego.
Del chico con él que menos pero más quería hablar.
—entonces nos vemos mañana.
Ni siquiera me pregunto nada más lo afirmó, que astuto dieguito, ush, él es la razón por la que estoy así, mierda, puta vida ya me voy a matar mejor.
No importa, no tenia que estar cerca de él, no hasta que olvidara ese sueño de mierda que solo hizo que no pudiera ver al amor de mi life.








