CAPÍTULO 1 - Death
Londres - United Kingdom
En una pequeña cafetería en Londres, una joven completamente cubierta observaba con expectación las noticias que transmitían.
"A una semana del inesperado deceso de la joven estrella del pop coreano Lalisa Manoban, quien apenas cumplía 26 años el pasado marzo, hoy tenemos que decirle adiós. Después del corte, regresamos con más detalles, quedese con nosotros y le contaremos desde sus inicios hasta su llegada a la cima de su carrera. Conoceremos un poco más de la vida de la gran Lalisa Manoban", anunció el presentador.
- Estupideces, ¿qué pueden saber ellos de mi vida?, por favor -murmuró la joven.
Mientras una castaña a lo lejos la observaba, se sentía irritada por la chica que estaba dentro del local sin consumir nada. Miraba la situación con fastidio, ya que habían pasado 10 minutos y aún parecía no tener intenciones de acercarse a pedir siquiera agua. Optó por acercarse y tomarle el pedido.
- Señorita, ¿va a pedir algo? -preguntó la joven castaña acercándose con un cuadernillo entre sus manos, mirándola expectante. -Ya lleva más de una hora y aún no ha hecho ningún pedido, y como puede ver, hay personas que sí quieren consumir.
- ¿Así trata usted a un cliente? -respondió con una risa seca.
- Cliente, pues que yo sepa, es aquel que consume, y por lo que tengo entendido, usted no ha consumido ni un chicle. - respondió con fastidió.
- Como sea, solo tráeme una taza de café negro. Ah, y también tráeme leche, pero que sea por separado, un mil hojas, alfajores y para calentar el ambiente quiero un vaso de vodka.
- Lo que usted diga, ¿algo más?
- Que cambie de rostro, pero como eso no es posible por el momento, solo traeme lo que pedí.
- Imbécil -susurró la castaña.
- ¿Disculpe?
- Que le traeré su pedido en un instante. - caminó pisando fuerte, claramente impaciente, y se podría decir que había tantas cosas dentro de la mente de aquella castaña que hacia que actuara de forma tan brusca y descortés con aquella mujer quien se veía totalmente desorientada y vestía como una pobre mendiga por el estilo que traía.
♧♧♧♧♧LISA'SPOV ♧♧♧♧♧
Me duele el trasero de estar sentada aquí tanto tiempo. Si se preguntan como termine aqui, o sea quiero decir cómo terminé fingiendo mi muerte. Resulta que estos últimos meses caí profundamente en mí misma,para ser mas claro, caí en una profunda depresión de la cual no podia liberarme, llegando al punto de sentir que no tenía salida. Necesitaba poner fin a esto, así que se me ocurrió esa gran y fantástica idea.
Al principio disfrutaba haciendo música, pero ahora lo único que quiero es tener un poco de espacio para mí. Olvidé cuándo fue la última vez que salí a un lugar sin estar rodeada de tanta gente tratando de tirarse encima mío.
Habían pasado ya casi 15 minutos, y miré mi reloj de muñeca. Tenía que regresar al hotel. - ¿A qué hora con el bendito café? -busqué a la irritante camarera que me estaba atendiendo y no la encontraba por ningún lado.
- ¿Acaso fue a Colombia a cosechar café? -dije claramente irritada. - mientras me colocaba la casaca dispuesta a marcharme.
- ¿Qué decía? -habló alguien detrás de mí.
- Que se estaba demorando demasiado, pero no se preocupe, ya me retiro, tengo cosas mas importantes cosas que hacer.
- ¿Qué? ¿Me hiciste hacer un pedido de 30 dolares para que te vayas sin pagar?
- ¿Acaso está sorda? Claramente eso estoy haciendo. -Tomé mi abrigo decidida a salir cuando sentí a alguien jalar mi bufanda, la cual tapaba mi rostro. Posteriormente, saltó encima de mí.
- Usted no se va ir sin pagar.
- ¿Qué haces? estas loca, Suelteme, o voy a llamar a la policía.
- No se va ir de aquí sin pagar.
- Dios, nunca me habían humillado tanto como ahora. - se me ocurrio algo, asi que dije de forma pacífica - Esta bien le dare lo que me pide, pero bajese primero.
Cuando la mujer se bajó de encima, miré por todos lados, pero ya no había nadie en la cafetería. Tal vez habían huido por el comportamiento de la mujer, y no los culpo. Aproveché el momento en que bajó la guardia y salí corriendo, sin mirar atrás y tratando de no escuchar sus gritos. Llegué a casi dos cuadras, miré hacia atrás y no vi a nadie. Pensé que estaba a salvo, o al menos eso creía.
De la nada senti a alguien jalar mi bufanda,y estaba mas que claro de quien se trataba.
- ¡Joder! ¡Suéltame, loca! ¿De dónde saliste?
- Nadie se burla de mí -ella trataba de quitarme la bufanda de la cara.
Tuve miedo de que me reconociera y corriera a contarle a los medios. Eso sería lo peor. Ahora caigo en cuenta de que podría ir a prisión por mentir.
- ¿Cuál es tu jodido problema? -le grité. -¡No te he hecho nada!
- Estabas yéndote, imbécil. Además yo soy la dueña de este lugar. Y de aquí no te vas sin pagar.
- Pero si ni siquiera lo consumí.
- Pero gasté producto para hacerlo, y eso es pérdida. Ahora págamelo.
- Lo haré si dejas de insultarme.
- Lo único que haré será dejarte un ojo morado.
- Ay, por favor, no me das miedo en lo absoluto. ¿Qué podría hacerme, un duende como...? -No puedo terminar la frase porque lo siguiente que percibo es un golpe en la mejilla. -Eres una salvaje. -Gruño al sentir ardor en mi rostro.
Volteo a ver a todos lados y la gente nos mira, tal vez piensen que es una pelea de enamoradas, pero no lo es. Tampoco la golpearé, así que solo trato de tranquilizarme.
- Ahora págame, si no quieres que te siga hasta donde sea tu nido de ratas.
- Agh, ¿qué hice para cruzarme con semejante loca? -suspiro. -Ya, toma tu maldito... -meto mi mano en el bolsillo trasero de mis jeans, no hay nada. Intento en el otro, tampoco hay nada. - Oh, no.
- ¿Oh, no? ¿No qué? -avanza un paso hacia mí. -Adivino, se te olvidó tu billetera.
- La tenía en mi bolsillo al llegar, lo juro. Me robaron el dinero.
- Me importa una mierda, vas a pagarme como sea. Dame tu documento de identificación.
- No puedo. Yo eh...
- Déjame ver, ¿te lo robaron también?
- No, solo que yo no puedo porque no tengo, lo renovaré.
- Si crees que voy a dejarte ir con una deuda de 30 dólares, estás muy equivocada.
- Estoy intentando pensar qué hacer, cállate.
- ¡Pues piensa rápido, que necesito cerrar ya mi negocio! Ah, cierto, antes de que te cobre también por aquellos que se fueron sin pagar por tu culpa.
- ¡Ya, coño! Eres peor que un emorroides, cada vez que hablas, solo quiero que vuelvas a callarte. -La veo acercarse demasiado, aunque sea enana, tiene una mirada que logra hacer que mis piernas tiemblen.
- ¡Escúchame bien, llevo una semana horrible, no tengo personal, no tengo dinero y estoy a punto de irme a la quiebra, así que no me puedo dar el lujo de regalar ni siquiera un caramelo! Así que si tú no me pagas, yo misma te haré pagar. - me toma nuevamente por la bufanda haciendo que mi rostro sea visible, lo hizo que me asustara pero ella no pareció importarle.
- Suéltame, me estás asustando.
Ella afloja la fuerza de agarre y haciendo que pueda respirar sin dificultad, joder. ¿quien en su sano juicio se podría enamorar de esa loca? No puedo negar que es hermosa, pero su actitud es lo mas se hace notar.
- Ya sé, tal vez esté en la cafetería, vamos y te pago, ¿ok? -le digo, buscando que no vuelva a gritar en plena vía pública. Camino rápidamente hacia el local, con ella detrás mío.
Al llegar busco donde estaba sentada, pero no hay rastro de mi billetera por ningún lado.
- ¡No lo encuentro, estoy diciendo la verdad!
- ¡Mentiras!
- ¡Loca!
- ¡Imbécil!
- ¡¿Sabes que puedo demandarte por agresión?!
- ¡No lo harías!
- Déjame ir, y no diré nada.
- No vas a salir de aquí sin darme lo que te pedí. -me empuja, pegando mi espalda a la madera.
- Ya sé, estás haciendo esto porque te gusto, lo sé, estoy guapa, pero dímelo bien, así no es la manera. -digo tratando de apaciguar la situación.
- Yo no estoy ligando contigo.
- ¡uff! Felizmente ya me estaba asustando- digo con franqueza.
- ¡Basta! -trato de retroceder, pero choco contra la mesa.
-Mierda. -mascullo.
Sin querer apreto el control, y subo el volumen del televisor haciendo que la castaña prestara atención a la pantalla.
"Y seguimos con la lamentable noticia del deceso inesperado de la joven estrella del k-pop Lalisa Manoban, que a sus cortos 26 años se fue dejando a una fanaticada llorando su partida. Aún no sabemos el paradero del cuerpo, lo único que tenemos es que un viaje en auto le costó la vida a una joven con tanto futuro". Luego de eso, aparecen fotos mías. La castaña se queda mirando la televisión y luego vuelve su mirada a mí, boquiabierta.
Mierda.
- Son 30 dólares, bien, no hay problema, te los pagaré. Solo que si quieres, puedes ir conmigo y, bueno, te los doy en el hotel en el que me estoy hospedando. O puedo venir más tarde y te los entrego. Es más, si quieres, te doy una propina bastante generosa por su maravillosa atención. -trato de desviar el tema de conversación.
- ¿Tú eres Lalisa Manoban?. - me lanzo la pregunta apuntándome con el dedo índice.
- Yo... emm, puedo explicarlo Gatita... -tomo su muñeca.
- Así que Lalisa Manoban. -repite. -Bien, como sea. Solo quiero, creo que a tus fans les alegrará mucho saber que estás viva. Uf, los de Corea supongo que estarán vueltos locos, pero qué bien que soy muy buena, yo los ayudaré. - toma su celular y se dispone a llamar al número que indica la televisión.
- ¡Espera!
De un movimiento brusco, doy vuelta los papeles colocándola a ella contra el armario, con mi mano apretando con fuerza sus labios. La otra en su muñeca, donde carga el teléfono. Ella forcejea, pero empleo toda la fuerza que me queda en inmovilizarla.
- Puedo explicar qué hago aquí, puedo arreglar esto. Solo necesito ocultarme, no me puedes entregar ahora -farfullo en voz baja-. Por favor, te prometo que voy a cumplir. - la chica me empuja hacia la mesa tras de mio, y me golpeo la espalda.
- Bien, entonces que me daría por mi silencio absoluto. - cruza los brazos de forma imponente.
- lo que tu quieras, gatita. - me levante como pude y acomodé mi ropa mientras tomaba una distancia prudente.
- Soy Jennie, no gatita.- dijo volviendo a guardar su celular. - así que llámame correctamente,¿ok?
- Lo que tu digas, jennie. - claramente se ve muy desconfiable,pero por el momento no tengo otra opción mas que aceptar.¡Joder! Era mi primera vez saliendo sola en mucho tiempo y tengo tanta mala suerte que me tengo que cruzar con una loca.
- Bien, ¿entonces? - dijo mientras formaba una sonrisa malévola en su rostro, lo cual hizo que mi piel se estremeciera. - hablemos de negocios, desolada estrella en apuros.
- No me digas así ¡Auch! El golpe que me diste contra la mesa me duele más. Creo que me fracturaste la espalda.
- Deja de hacer drama, fue un empujoncito.
- Me diste un golpe en la mejilla y ¿te parece poco? - Me siento y comienzo a quejarme. - Creo que voy a morir, por favor, ayúdame.
- Pero si ya lo estabas.¿verdad? - Dices riendo.
- ¿Eres una payasa o qué? ...Bueno, de todas formas, a veces me siento como si lo estuviera o como si fuera una marioneta.
- Ay, por dios, no me convences, Lalisa. Sabes que en el mundo hay cosas y situaciones más graves por las que preocuparse, ¿y piensas que tu "triste historia" me conmueve? Por dios, tú lo tienes todo. No sé por qué querrías fingir tu muerte.
- Pues, teniéndote cerca, creo que sí quiero estar muerta. No me sorprendería que no tengas novio; con esa actitud, dudo que alguien pueda soportarte.
- Por favor, no es como que tú te vieras muy atractiva que digamos. Mira cómo te vistes, pareces un pordiosero o un asesino serial.
- ¿Qué tiene? Es un buen disfraz. Nadie podría descubrir que soy yo. Ves, hasta en eso soy inteligente.
- "Inteligente", mi trasero.
- En serio, Jennie, me está doliendo terriblemente la espalda. Me golpeé fuerte contra la mesa. ¿Acaso planeabas matarme?
- ¿Por quién me tomas? Además, ¿qué sacaría de provecho al hacerlo?
- Pues... - Levanté mi camiseta. - Mi sexy cuerpo.
- Por dios, contigo no se puede dialogar.
- Era broma. De todas formas, mañana vendré y te pagaré en serio, lo juro. Y si no lo hago, puedes decirle al mundo que estoy viva. Es más, puedes tomarme una foto para que te asegures.
- Mmmm, no me convence.- ella me miró de pies a cabeza. - y si mejor me das ese anillo.
- Es mi anillo de la suerte, fue el primero de oro que me compré. Pero si eso te hace confiar, te lo daré. - Me lo quité y se lo di.
- Ahora sí, trato hecho. Mañana te espero. - dijo jennie con una sonrisa terrorífica.
- Espero poder levantarme mañana porque, con el golpe que me di, está complicado.
- Tengo tu anillo, así que no me preocupa.
- De todas formas vendré. Espera por mí. - Me levanté y caminé hacia la salida.
- Que le vaya bien, estrellita con síndrome de persecución.
Dijo nuevamente la insoportable chica, mientras me alejaba del lugar.
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Holis, mis estrellitas, les quiero dar las gracias por apoyar este libro.♠︎♥︎
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