<<BUENAS NOTICIAS>>
En un palacio hecho de ladrillo, madera y cemento se encontraba una pareja mirando al cielo, pero por enzima de ellos había un problema mas importante, un hombre, el recién nombrado emperador, por la orden de Fix, pero ese titulo pronto seria cambiado por algo mas común.
La tribu se encontraba poniendo orden a los detalles alrededor junto a sus nuevos habitantes y clasificados como un pueblo extenso.
Las nuevas casas se empezaban a habitar y la nueva muralla también era puesta en orden con las bóvedas y la guardia recorriendo los muros, mientras los agricultores veía los cultivos florecer en un ambiente cálido de la primavera en los invernaderos, pero a la ves sentía el entorno oscuro.
Las letras narraron el pináculo de su carrera y su actual estado en asenso, pero a su ves la decisión perdida de sus pensamientos, pero la mirada fruncida a la pareja un piso por debajo de el, fue única razón de su disgusto y el desquite de su mente.
Nacemos en un orden de pensamientos malignos, mientras las constantes de un ser humano sigue cambiando, solo para poder darnos una idea de que es lo que debemos considerar en la vida.
Pero que hay de la locura, se considera un modo de vida o siquiera se considera un estado razonable, que pasa con los llamados locos en el futuro y en el presente.
Esta es mi historia, espero sea de tu gusto Sofia.
“¿Quizá debería empezar de otra manera?”
Borradas las palabras el espacio comenzó a estar en blanco de nuevo, pero esta ves era diferente, el brillo de la tabla de datos mostrado no era tan traslucido por la oscuridad imperante en esa habitación.
Encontró el momento de la noche como algo natural por el previo atardecer, y aun así se quedo en la ventana viendo a la pareja que se había retirado, ignorante de cuando o que lo causo, aunque no mostrando mas interés que ese.
Desde que tengo conciencia lo se todo, o mejor dicho, se muy poco, conocía tantos detalles de la gente a mi alrededor que nadie mas podía, que simplemente no creí poder entender a que se referían con intentar parecer normal.
El punto mas importante para mi quizá fue el día que nos conocimos, pero antes quisiera que sepas un poco mas de mi
Nací aquí en el <<Valle de los Cerezos>>, como lo bautizo el emperador Fix, pero antes tenia otro nombre, uno no muy agradable, pero igual de acogedor. (Ríos de sol), recuerdo que al atardecer este rio se tornaba en un rojo fuego, todos decían que Alba había bendecido a nuestra tribu con semejante regalo, que ingenuo era en esos días.
Los pensamientos que tenia cuando venia a verlos eran complicados, cuando entraba presumía que podía bañarme en fuego a todos y ni siquiera considere bien si era verdad, pero a pesar de su color seguía siendo frio a pesar de nunca quise admitirlo.
Recuerdo a mis padres, mas tiempo del necesario, gracias a que cazábamos para obtener carne y madre se dedicaba a la creación de ropa con las pieles, y yo era el que mas disfrutaba de esos días, los pensamientos se paseaban por mi mente aburrida y me distraía con cualquier insecto que encontraba.
Esos tiempos fueron maravillosos, hasta que llego la plaga, ni siquiera recuerdo como es que empezó, solo recuerdo que veía a la gente con esas incrustaciones de metal, pero con cada paso que daba el miedo comenzó a apoderarse de mi.
Al ver como la gente comenzaba a cerrar sus cazas con madera, sinceramente me sigue pareciendo extraño, mi pueblo nunca había hecho algo malo de lo que yo juzgo hubiera requerido un castigo, y sin embargo, a pesar de todas las oraciones nunca residimos una respuesta.
Acumulamos lo suficiente y llamamos a un sacerdote, lo único que hizo fue escupir aire y nada mas, solo por eso se llevo nuestros ahorros, sigo pensando que fue un error y mi forma de pensar nunca cambiara.
El tiempo no lo arreglo en lo mas mínimo, por el contrario, con la llegada de las plantas las cosas solo empeoraron, aun tengo la marca en mi brazo, las raíces que intentaron brotar de mi, tenia miedo, era tan ingenuo.
Tuve suerte, eso lo se muy bien, el emperador llego, en ese tiempo era una viajero según el, pero todos sabemos que esa es su tapadera mas común al momento de anexar nuevos territorios.
Su llegada nos trajo fortuna y sustento que nunca consideramos, mis padres no tuvieron la fortuna de ver este futuro, pero ahora que lo pienso, quizá fue lo mejor, los días de la guerra fueron perturbadores.
La llegada del emperador sin duda fue una bendición y vino a nosotros con algo mas que promesas, lo recuerdo bien el dijo y estoy citando la placa conmemorativa.
«Los dioses no están aquí, nos dejaron este paraíso, solo para poder protegernos, sus auténticos seguidores están en una lucha encarnizada por desterrar el caos y monstruos que ni siquiera querríamos imaginar»
La primera ves que oí sus palabras me maraville, los dioses si existen, no es que no quisieran responderme, es que simplemente no podían, así como yo no puedo responder a las preguntas del emperador sin que este a una distancia razonable, por las vibraciones generadas por el sonido.
El primer momento que nos dejo en claro porque nunca íbamos a recibir ayuda, decidimos seguirlo, no éramos muchos, incluso me atrevía a decir que apenas si éramos un puñado de personas miopes, seguir a un total extraño sin ninguna certeza o garantía de que podríamos volver o de siquiera tendríamos una vida para poder disfrutarla.
No se si es lo que el emperador llama (La suerte del tonto) o fue un plan de él, pero me quiero inclinar a que fue justamente lo ultimo, no éramos el primer clan que se unía a s...
Lasa palabras se detuvieron en el mismo momento que llego a esa parte de sus memorias, se sentía extraño, porque su forma de pensar era tan clara cuando se trataba de su existir y mas importante, porque era el único que recordaba detalles tan importantes.
Había ancianos de su tribu que ni siquiera recordaban tales cosas y sin embargo reconocía que los tiempos habían cambiado, ase tanto, el escribir un libro le parecía algo absurdo incluso leer le causaba mas flojera aun.
Resumió tantas cosas importantes en apenas algunos párrafos, simplemente sentía que era extraño, pero a la ves no quería borrarlo, sentía que era esfuerzo echado a perder.
Las campanas resonaron en la distancia, aun era de noche asique dio por terminado su tiempo de intimidad y se apresuro a ponerse las vestimentas antes de empezar su camino hacia la entrada del palacio.
Lo primero que le vino a la mente fue claramente un embajador nuevo que venia a saludar, pero en su lugar noto como llegaba la guardia oscura, y encabezándolos Fix.
"Por fin es el día", una sonrisa se esbozo en su rostro mientras veía como se acercaban y las sirvientas de su palacio ponían todo en orden.
Llegado a la ruta principal todos estaban parados en ovaciones y gritos de alabanza, mientras las tropas que volvían con Fix se encontraban con sus familias y poco después de que por fin llego al frente del palacio compartieron saludos, antes de tratarse como los buenos amigos que siempre fueron.
La forma en que parecía y actuaba como joven lo seguía confundiendo, mientras las tropas de negro eran unidas en oscuridad y desapareciendo de la vista, mientras mas y mas gente se acercaba al palacio, aunque no con la oportunidad de poder hablar ya que las puertas se cerraron.
"¿Qué tal te fue amigo?, ¿Lo pasas bien en tu palacio?", las palabras seguían cargadas de alegría.
"Este lugar sigue siendo muy grande para mi gusto", le respondió muy alegre.
Ya calmados las sirvientas se ocuparon de poner la mesa, mientras los residentes iban a sus respectivos espacios a descansar o celebrar, mientras las sirvientas se unían a la comida con los dos autores del imperio en el cual descansaban.
"Has mejorado 二百二十七", las palabras seguían cargadas de la misma alegría de siempre, mientras mas tiempo pasaba.
Una leve risa de las chicas alrededor era seguido del nerviosismo de la sirvienta que se sonrojo, solo fue un rato de una charla sin sentido, para que después procedieran a traer el postre, había una calidez familiar mientras mas y mas las risas se mesclaban con los brindis y la eventual ausencia de la comida y tragos en ese orden respectivamente.
Muchos ya cansados fueron a su habitaciones, las sirvientas se ayudaban entre si a llegar, mientras que los dos jóvenes se retiraban al techo para hablar un poco.
"¿Entonces ya esta hecho?", la pregunta fue lo primero que salió de su boca.
"Si, oficialmente toda esta región esta bajo mi mando"
Le entrego los papeles de orden para retirar el titulo de imperio a uno de feudo, las consecuencias de un cambio tan extremo se sentirían en algunos días y la gente quizá estaría mas que alegre de saberlo, había tantas cosas que querían y ahora se podrían manejar como eran debidas.
"Todo en orden y el sello, se ha recibido el anuncio", después de poner el cello trajo un poco del te preparado en la vasija.
"¿Quieres un poco?", el ofrecimiento tenia la alegría natural.
"Claro", extendió la copa mientras le serbia el té.
"¿Qué cuentas de estas tierras?. ¿Hubo problemas con el viñero?", señalo con el baso a la dirección de dicho establecimiento.
"No, de hecho esta bien cuidado, los invernaderos fueron puestos con todo el cuidado que se pudo tener y siguiendo tus instrucciones", tomo un poco del té antes de continuar. "Pensar que es invierno y ni la nieve evita que podamos seguir plantando", miro los tejados repletos de nieve.
"Las maravillas de la ciencia", la sonrisa se perdió por un instante. "Estamos tan retrasados, estamos a la espera de días ajetreados", la alegría volvió casi al final a la voz.
"Eso me suena a manada, tu apenas si haces algo, yo me ocupo de todo por aquí", el té tubo el efecto esperado calmando su ebriedad, pero no evito que soltara sus pensamientos en el momento.
"Imagínate en la capital, sigo sin entender como ese mocoso me supera usando métodos que estoy aprendiendo de primera mano", la mirada se perdía en el liquido del baso que reflejaba las estrellas.
"Como siempre dices, genética, los suertudos nacen con esos privilegios", sito sus palabras bastante bien.
La risa se contagio con gran facilidad mientras miraban la nieve caer de los techos, mientras mas y mas pasaban a enojarse por el te enfriado.
"Oye, ¿Alguna ves intentaste escribir algo?", miro el baso vacío siendo rellenado de nieve por Fix.
"Sigo en el proceso de hacerlo, la historia no se registra sola", el talismán aparecido en su mano emitió una leve luz roja que pronto calentó la taza de metal, para luego ver como la nieve se convertía en agua.
Un instante después le paso el talismán, mientras continuaba degustando del liquido compuesto en su mayoría por nieve a medio derretir.
"Cierto, la historia del emperador, si lo se", miro la nieve pasar a ser un liquido humeante y le devolvió el talismán. "Alguna sugerencia de que escribir aparte de eso"
"Imagínalo, leyes, pensamientos, arquitectura, es una historia, no tiene que ser coherente", le dijo sin muchas mas importancia.
"¿En verdad es tan fácil?", pregunto algo anonadado por la simpleza de la respuesta.
"Se dice fácil, de allí a que lo sea es otra historia", el trago de la nieve termino cayendo en la cara dejando ver como el rostro era cubierto por la nieve a medio derretir.
"Ja, ja, ja", la risa no se hizo esperar, mientras Fix se contagiaba.