Prefacio
Cuando una guerra amenazó al mundo, los entes del Caos, Orden, Bien y Mal, ordenaron la reformación de nuestro mundo, provocando que la humanidad tuviera que reconstruir sus civilizaciones.
Un niño muy soñador se convertiría en un valiente hombre que ayudó a la construcción nuevos imperios, además de imponentes ciudades. Su plan fue que estos se repartieran por cada uno de los poderes elementales que iban surgiendo, ya que la nueva forma de vivir requería de un balance.
Para aquellos que lograron usar su cuerpo como principal herramienta del control elemental, los reinos se volvieron su nuevo hogar; las metrópolis, para aquellos que controlaban la magia.
Y como era de esperarse, los conflictos no tardaron en tocar las puertas de cada rincón del mundo, provocando devastación, dolor, sufrimiento y muchas muertes. Las cuatro fuerzas dominantes volvieron a intervenir para salvar a un planeta que les era muy especial. Querían que la humanidad pudiera prosperar, o tal vez se guardaban un enorme secreto, por lo que La Tierra se volvió un lugar protegido.
Para evitar estos nuevos conflictos, nuestra casa se dividió en dos. Las ciudades, un grandioso reino, además de dos montes, se quedaron en una mitad.
El resto de lugares quedó en la otra cara de la moneda, con el fin de continuar con el equilibrio dado.
Esta historia inicia en un lugar que es dominado por las Bien y Mal, un lugar que ha sufrido bastante por las batallas entre estos dos bandos. En la última guerra, aunque los descendientes del ser conocido como el Señor del Bien resultaron victoriosos, su contraparte busca provocar el odio hacia las personas que nacieron con el don de controlar un elemento de la naturaleza.
Ciudad Capital, el centro de poder de este mundo, está preparando grandes cantidades de armamento para ir a una batalla que nadie pidió, y aquellos que son conocidos como usuarios elementales en sus calles, cada vez más deben de ser cuidadosos de usar sus habilidades, ya que se pena con la muerte.
¿Cómo es que hemos llegado a este punto?
Para empezar, culpan a aquellos que han protegido la ciudad de ser ellos los creadores de las devastaciones y daños sufridos por la guerra. La gente se olvida que estos pudieron ser peores si no se actuaba, ya que el Señor del Mal fue más implacable y destructivo de lo previsto antes de se vencido.
La gente ve como fenómenos sobrenaturales a las personas que tienen un poder que fue otorgado para volver a conectar al ser humano con todos los elementos que hay en nuestro planeta, así como el de protegerlo.
Las armas que algunas vez se le dieron, ahora son una maldición. Es como si la raza humana viviera en una gran mentira, pero, ¿cómo son las cosas del otro lado del mundo?
¿Estarán sufriendo de manera similar? ¿También se les condenará por lo que son? ¿Caos y Orden también estarán luchando en un ciclo sin fin?