La ciudad de las máscaras
En un desierto lejos de cualquier civilización se encontraba un hombre cuyo semblante era malo, pues no había bebido, ni comido nada, todo parecía perdido, pero como puede ser esto posible, ¿Quién era este hombre? Y ¿Cómo es que llegó a un desierto? Bueno retrocedamos un poco en el tiempo, él se llama Andrés, es un piloto cuyos hobbies son cocinar pastelitos y de vez en cuando viajar en una avioneta que le había regalado su padre tenía cientos o miles de horas ya en vuelo, no era ningún novato se podía decir que era todo un experto en la materia, casi siempre que tenía tiempo cocinaba unos pastelillos o le gustaba volar en su avioneta. Para Andrés esta era la mejor forma de pasar el rato.
Cierto día cuando estaba despertando vio las primeras luces del sol, pensó para sus adentros << ¡WOW! Qué bello amanecer parece que va hacer un gran día y agradable. >> De alguna manera mientras desayunaba se quedó viendo la televisión, el tiempo iba a ser agradable, Andrés era una persona que vivía en completa soledad, pero que de alguna manera iba a ver a sus amigos, con quien le gustaba pasar el rato, bebían, comían y reían, pero eso no le quitaba el hecho de que estaba solo, de alguna manera esos pensamientos eran más comunes de lo que creía. Ya casi era mediodía cuando su teléfono sonó.
-Si hola – Decía Andrés.
-Hola Andrés, soy yo Erick- Contestaba la persona al otro lado del teléfono- Verás hace un lindo día por lo que vine a ver la avioneta, bueno tu avioneta, como sea el asunto es que pensé que podías hacer una vuelta, recientemente vi que le fallaba algo y creo que ya debería estar arreglado, por lo que te pido que des una vuelta, ¿Te parece bien? –
Erick era un buen amigo de Andrés quien lo conoció cuando este empezó a trabajar, él era el mecánico de cabecera de Andrés, por lo que después de unos años de conocerse forjaron una sólida amistad, Erick tenía una complexión robusta, el cabello rizado y castaño, un bigote que le cubría parte de la cara, una nariz abultada y ya avanzado en edad, pero siempre con su overol y zapatos de gran anchura, un poco contrario a Andrés.
-Mmmm pudiera ser, pero no lo sé, la verdad es que esperaba mantenerse en la casa, tengo que hacer unos viajes la próxima semana y quisiera descansar lo máximo posible – contestaba Andrés
-Vamos hombre solo quiero que des un par de vueltas, solo serán un par de horas, después te puedes ir a tu casa a descansar, ¿Sí? – decía en tono suave Erick.
Andrés suspiro para después responder – Bueno, pero solo serán un par de horas, después me voy a casa, además tengo una cita con una persona en la tarde no puedo faltar –
-Ooohh una chica, bueno si es así espero que no demores mucho, pero quien te viera vas a tener una cita con una chica – decía Erick en tono burlesco.
-No exactamente- contestaba Andrés- la conocía por una página de citas y la verdad es que no se cómo es que me valla, por lo que pude ver en su perfil le gusta viajar y los pastelillos igual que a mí, por lo que sería una buena idea por lo menos ser su amigo, como sea no quiero hablar más de esto así que por favor espérame en el aeropuerto llegó en una media hora –
Andrés se vistió lo mejor que pudo con un pantalón de mezclilla una camisa de botones de color azul, agarro las llaves de su coche y se marchó al aeropuerto, en donde lo esperaba Erick, de alguna forma sentía el viento cálido y agradable, lo que afirmaba que el día era ideal para que volara, además de que tenía una sensación de que sería un vuelo espectacular, al llegar al aeropuerto ser dirigió al hangar donde estaba su avioneta y donde debería de estar Erick, al entrar se encuentra a Erick viendo la avioneta, quien la revisa de arriba hacia abajo, sin notar la presencia de Andrés.
-Hola Erick- decía Andrés- ya estoy aquí-
-Oh vaya que susto- decía Erick mientras se llevaba la mano derecha al pecho- me has dado un susto, estaba poniendo atención a la avioneta, sabes es raro… me habías comentado de que estaba mal que no funcionaba bien, pero la revise y según veo casi no tenía nada de gran magnitud, me podrías decir de nuevo que era lo que decías que tenía –
-Si claro, bueno básicamente, no podía salir mucho de la zona del aeropuerto, de alguna las turbulencias eran demasiadas y la avioneta se descontrolaba, era como si no pudiera salir más de 300 metros a la redonda- decía Andrés mientras tocaba la avioneta- sabes mi padre antes de fallecer me dijo que me daba la avioneta, es lo único que tengo de él… sabías que mi madre es la que me enseñó a pilotar, ella fue la primera mujer piloto del lugar, ahora está de vacaciones en algún lugar del caribe, le guardo un tremendo cariño a la avioneta-
Entiendo – contestaba Erick- Espera tu padre no era piloto, entonces ¿Por qué tenía una avioneta? –
-Si mi papá no era piloto, pero mi mamá si que lo era, por lo que le pidió a papá que le comprara una avioneta para practicar, pues en ese entonces le decían a mi mamá que no podía por ser mujer, mi papá le compró la avioneta y en ella mi mamá, práctico hasta el cansancio… como sea la avioneta se la quedó mi papá y después él me la regaló – le decía Andrés.
-Entiendo, bueno por el momento puedo decir que la avioneta puede ser surcada en el cielo sin ningún problema, lo que haremos es sencillo, como yo no noto algo extraño, qué tal si vuelas un rato en círculos, por lo que se el aeropuerto puede ser una mala decisión, por lo que volaras un rato al lado este del aeropuerto, por esta hora casi no hay vuelos, vuela al este llega al límite que según tú no puede pasar y regresa, para checar como es que está la avioneta… ¿Te parece bien? – preguntaba Erick.
-Mmmm bueno supongo que puede funcionar, pero en cuanto empiece con la falla vuelvo, en cuanto a comunicarnos ¿Cómo lo haremos? ¿Estarás en la torre de control? – contestaba titubeando Andrés.
-Si justo voy a eso, tú prepárate para volar en lo que pido el permiso, después en cuanto lo obtenga vengo y te digo que me dieron la autorización, así que prepárate para volar – decía mientras se iba Erick.
Erick desapareció en la puerta del hangar, mientras que Andrés se prepara para pilotear la avioneta la veía una y otra vez sin perderse detalle, era una avioneta bella, tenía unas hélices en la nariz brillantes como la plata unas alas que se conectaban entre sí por la parte de arriba de la avioneta, unos estabilizadores, en la parte trasera y una cola que les seguía que estaba en forma vertical en la misma cola de la avioneta, la misma estaba pintada de blanco con un par de franjas en color rosa con azul, tenía un fuselaje con dos puertas una en la parte izquierda y otro en la parte derecha un parabrisas enfrente del fuselajey solo dos asientos dentro del mismo, por lo que no era una avioneta muy buena o bonita, pero para Andrés conservaba recuerdos muy bellos dentro de la misma. Andrés se preparó con un par de gafas para el sol, unos guantes, una chamarra de cuero y se trepó a la avioneta la encendió y se puso el intercomunicador que estaba sujeta a una radio la cual llamaba directamente a la torre de control.
-Hola torre de control aquí Andrés pido autorización para despegar y de paso para saber si está el mecánico Erick – decía Andrés como cosa casi rutinaria.
-Aquí torre de control déjame verificar el estado del tráfico aéreo y de la pista nos comunicamos en cuanto podamos, además si ya llego Erick con nosotros- decía Hugo que era el encargado de la torre de control- Además Andrés no me habías dicho que la avioneta fallaba no creo que sea buena idea de que despegues con una avioneta tan falla –
-Si bueno Hugo ya sabes- respondía Andrés- me dijo Erick que no le encontró nada y que lo mejor era hacer volar la avioneta no muy lejos y a partir de ahí determinar qué es lo que le pasa, por otra parte, creo que no volaré muy alto y me dirijo al este, donde no hay casi nada de gente –
Suspiro profundamente Hugo- Bien concuerda con lo que me dijo Erick, bien en cuanto tenga certeza de que despegas sin tráfico te aviso – decía Hugo mientras colgaba la llamada con Andrés.
Después de un rato de espera Andrés tuvo una respuesta positiva y le dieron la autorización para salir, por lo cual se dispuso a irse, primero saliendo del hangar hasta la pista principal y después empezó a recorrer la pista hasta que pudo salir volando no pasó mucho tiempo para que de repente la avioneta se empezará a tambalear y empezara a no responder a los controles, por lo cual Andrés se comunicó con la torre de control, pero era inútil pues se escuchaba entrecortado solo podía oír su nombre y si es que su estado era favorable, después de un rato en la incertidumbre y con el medio que le provocó Andrés vio que se dirigía hacia una luz blanca y resplandeciente, pero fue ese el momento justo en el que la radio volvió a funcionar y entre los gritos de Andrés solo se alcanzó a escuchar.
-Una luz, una luz… - y se dejó de escuchar la radio de Andrés, además de desaparecer de los sistemas de la torre de control.
- Andrés, Andrés… Contesta oye- decía Hugo alterado y eufórico, decide quitarse los auriculares y empieza a gritar- Oigan rápido llamen a las autoridades y díganle que desaparece una avioneta y emitan una alerta, el desaparecido es Andrés, el piloto Andrés… Rápido muévanse-
Mientras que Andrés al momento de cruzar la luz que le apareció de la nada, solo pudo cerrar sus ojos, la avioneta temblaba, Andrés tenía pánico y temor y un grito es lo único que pudo hacer además de empezar a sollozar, después de un rato, la avioneta dejo de menearse de un lado al otro y parecía en paz, de algún modo y convalentía Andrés abrió los ojos para encontrarse con un desierto casi infinito, solo había arena por todas partes, uno que otro animal, como salamandras, serpientes y unos cactus que decoraban el lugar, pero había un problema mayo, la nave empezaba a quedarse sin combustible, Andrés pensó que estaba teniendo mala suerte además de empezar a recordar si es que esto fue así cuando salió del aeropuerto, entonces empezó a fallar el motor pues este empezaba a necesitar de la gasolina para poder funcionar, de un momento a otro Andrés hizo hasta lo imposible para que la avioneta no cayera y no se dañara ni las alas, hélices o el fuselaje, incluso la cola, hizo maniobras de emergencia y empezó a bajar lentamente la avioneta, poco a poco la avioneta empezó a descender, hasta que en una superficie un poco plana se empezaba a detener, hasta que se detuvo definitivamente, Andrés empezó a tentarse la cara, el cuerpos y las manos, pensando que lo que le pasaba era un sueño, empezó a llamar por la radio.
-Torre de control me escuchan, soy Andrés, me escuchan torre de control, respondan… torre de control aquí Andrés no sé dónde estoy, necesito alguna ayuda… - pero nadie respondía, y solo se oía la estática de la estación.
Después de un rato de que Andrés intentó comunicarse con la torre de control vio que en realidad nadie le respondería y sus esperanzas se desvanecen, de un modo u otro tenía que salir de ese lugar, hablando consigo mismo empezó a interrogarse cosas como ¿Qué era extraña luz? ¿Dónde es que estoy? Y ¿Por qué es que estoy en un desierto? Salió de la avioneta en búsqueda de algún lugar, claro no se alejó mucho de donde aparco, pero solo veía uno que otro animal, del desierto, y alguno que otro cactus, de lo demás eran pequeñas montañas de arena que cubría la perspectiva y un sol incandescente, junto con un cielo despejado, sin una nube cercana, solo el desierto mismo, al pasar el tiempo, que parecía que llevaba horas, pensó que nadie sabría dónde estaba, no tenía ni comida ni alimentos, pero lo más extraño es que a pesar, de lo que él consideraba tiempo, no parecía que el sol se moviera del mismo lugar, como si siempre estuviera despejado, con el mismo sol en la misma posición, poco a poco la incertidumbre y obvio el calor mismo empezaron a hacer estragos en la mente de Andrés, quien ahora solo tenía los lentes de sol, una camisa de tirantes blanca y delgada y se había cortado los pantalones de mezclilla hasta las rodillas, todo esto debido a un cuchillo que siempre lleva en la avioneta, para cualquier ocasión.
-Que hambre- refunfuñaba Andrés- Que sed… no hay nada, ¿Que no anochece? …- preguntaba recostado a un lado de la avioneta, pues dentro de la misma hacía demasiado calor- ¿Vendría alguien por mí? –
Andrés estaba deshidratado en exceso y solo contaba con una botella medio vacía, un par de galletas, ya echadas a perder, de hace un año, de ahí en parte no tenía nada, se preocupaba de que nadie fuera en su rescate y de que su fin sea por la sed o el hambre, pero sabía que lo mejor era no separarse de la avioneta por si es que había un rescate, ¿Adonde? No se sabía ¿Lo iban a encontrar en buen estado? Tampoco se sabía, lo único cierto es de que estaba perdido, a lo lejos vio una águila que surcaba el amplio cielo, pero no sabía si seguirla o no, por lo que en ese momento decidió no hacer, pasó el tiempo y parecía que habían pasado ya varios días por lo menos unos cinco, su estómago rugía sus labios estaban secos y partidos, cada gota que tomaba de su botella era sagrado, poco a poco las fuerzas le fueron mermando y el sueño no podía conciliar, pues siempre parecía ser de día y que jamás anochecía, el tiempo pasaba, pero no todo estaba perdido, la misma u otra águila apareció de nuevo surcando los aires, esta vez Andrés se armó de valor, por lo cual con su camisa que tenia se la puso en la cabeza, se llevó el cuchillo, la botella y las galletas, que a pesar que eran desagradables casi no había nada para comer cerca y él no era muy bueno para cazar, pues había intentado cazar una iguana, la cual se le escapó cuando ya la tenía entre las manos. No llevo mucho más y simplemente con unas rocas que encontró en el suelo puso en las alas un mensaje que decía “S.O.S Andrés” Después de esto se ató bien los zapatos y siguió al águila, el caminaba y caminaba sin parar, había veces que se caía, pero se repone de inmediato, pues no quería perder de vista a el águila, su cansancio era evidente, pero tenía que ser fuerte, no tenía que dejarse vencer por el desierto, en el camino en lo que perseguía a la águila se le acabó el agua y las galletas, parecía que había seguido a ala águila por días, cuando estuvo a punto de rendirse, vio que la águila descendía, no sabía a dónde, pues había una colina de arena que le tapaba la visión, por la cual la escalo, o intentaba escalarla, pero se caía, por lo que decidió gatear en la arena para escalar la colina y ahí en lo lejos se sorprendería al ver algo que jamás pensó ver.
Era una ciudadela, una ciudadela que por la perspectiva se veía grande, se froto los ojos más de una vez, miro con detenimiento, su cabeza no podía procesarlo, poco a poco pensó que se estaba volviendo loco, después de un rato decidido ver de mejor manera acercándose a esa ciudadela, pero como es que era esa ciudadela, bueno un pequeño relato de la misma, tenía una fuente en medio, la ciudad se dividía en dos la parte de arriba, la cual se encontraba al norte de donde estaba la fuente y la parte de abajo que se encontraba al sur de la misma fuente, las casas de gran altura como de tres plantas, eran de lo que parecía ser cemento, mientras que lo que tenía arriba era como paja con madera la cual estaba en una especie de esfera, algo raro la verdad, las casas estaban pintadas de blanco, con algunos toques en horizontal de amarillo y azul, para ser más exactos como zigzagueantes, las puertas eran de madera con una manija de hierro, mientras que las ventanas eran oblicuan con solo una sola ventana que abría hacia adelante, la ciudadela se dividía en por lo menos cuatro caminos principales, los cuales estaban hechos de lodo y de piedras de diferentes colores, los caminos principales eran los que atravesaban desde el sur hasta el norte, y desde el este hasta el oeste, todos coincidiendo en el centro en la fuente, las casas casi que estaban pegadas las unas de las otras, además que parecían comunas más que nada, se dividan cada cuatro casas en horizontal y se partía para un pequeño camino que también era de lodo y de piedras coloridas, pero arriba al norte de la fuente y por donde terminaba el camino se encontraba un castillo, que en su mayoría estaba recubierto de lo que parecía ser piedra pegado con cemento mientras que en la parte de arriba tenía lo que parecía ser vidrio, pero no vidrio cualquiera si no del vidrio que refleja la luz, la verdad que Andrés al principio pensaba que era alguna especie de joya o algún artilugio valioso, era un castillo como los que se cuenta en los cuentos de hada, pero que en la entrada estaba cerrado por un portón solitario. La ciudadela y hasta el castillo estaba rodeado por una especie de fuerte, la cual era de piedra y de un material parecido a la arena, este cubría hasta la mitad del tercer piso de las mismas casas, estaban lisas y solo parecía que servían para que no entrara nadie, mientras que, en la entrada misma, en la parte del sur de la fuente, podíamos ver un portón, cuya imagen parecía de una de barrotes desgastados y algo viejo además que algunos barrotes que hasta oxidados estaban.
Andrés estaba cerca de la puerta parecía que nadie habitaba, pero sin duda lo que veía era real y lo pudo confirmar, junto con algo más, pues lo que parecía una ciudadela larga e imponente, solo se trataba de una ciudad que de altura no pasaba los dos metros, mientras que en si la misma ciudadela no era más grande que poner cuatro aeropuertos juntos con todo y pista incluida,desde lejos se veía imponente, pero de cerca era una total decepción, por lo que Andrés pensó que alguien lo había hecho simplemente para entretenerse, pero en eso sale alguien del portón, era como dos niños pequeños que tenían capucha que le tapaba la cabeza, estas eran de color rojo y azul, los cuales por alguna razón tenían unas máscaras, de color blanco, una de ellas parecía que estaba feliz mientras que la otra parecía triste, también parecían niños con algún problema de obesidad pues se le notaba una abultada panza, pero tal vez eso no eran niños, ni mucho menos niños obesos, ¿Qué eran? Se preguntó Andrés mientras que se frotaba los ojos ante tal imagen, mientras que esas criaturitas parecían charlar, en algún idioma que no se podía distinguir, Andrés se preguntó ¿Qué idioma hablarán? Mientras que los veía charlar, al parecer no se había acercado lo suficiente como para que lo vieran y parece ser que tenían dificultades para ver, pues de cierta forma el de la masca feliz se tropezó con una bisnaga en el camino, y de repente como por magia su mascar cambio de emoción, ahora parecía que lloraba, pero esta vez también cambio la máscara de color, era de color verde. ¿Qué es esto? Se cuestionaba Andrés mientras que la máscara del que estaba triste y tenía la capucha roja cambio su máscara de emociones a una que sonríe y esta vez era de color azul. La sorpresa fue mucha en Andrés mientras que se preguntaba qué era lo que pasaba y porqué eran tan pequeños, pues a penas y medían un metro de altura, sin duda pequeños, y más en si es que Andrés mide cerca de 1.75 metros.
La persona o ente que se había caído y que llevaba la capucha roja, se levantó para de inmediato cambiar la máscara a una verde, la cual reflejaba enojo, mientras que el que se reía y llevaba la capucha azul cambio la máscara nuevamente a la blanca con la expresión de tristeza que tenía en un principio, al cabo de un rato Andrés vio cómo es que el de la capucha roja se levantaba y regresaba a la ciudadela, con el de la capucha azul, esta vez los dos con la expresión de al inicio y con la máscara blanca, eso fue raro, pero más que eso no sabía que pensar Andrés, pensaba que era un sueño, hasta una pesadilla, pero por más que se pellizcaba o se frotaba los ojos no podía creerlo, pensó que podía ir directamente al portón y ver si es que esas cosas los recibía, pero empezó a dudar, él no sabía nada acerca de ellos, eso sin saber qué es exactamente lo que son las máscaras y sobre todo ¿El por qué cambian de color y expresión? La duda era grande, pero el hecho de quedarse para siempre en una especie de desierto que nunca anochece sería peor, eso sin contar de que no sabe bien en donde es que esta, por si fuera poco, tampoco sabe cómo es que llego a ese lugar. Entonces pensó en trepar las paredes, pues estas en si no eran muy altas y si bien parecen lisas puede que en algún punto pueda apoyarse en algo para que pueda escalar sin mayor dificultad, por lo que se fue al lado izquierdo de la ciudadela y de donde estaba el portón, miro hacia el fondo con la esperanza de encontrar algo que lo ayude a escalar, pero era en vano, solo podía ver uno que otro cactus, biznaga y en general arena, por lo que ahora le tocaba al lado derecho, miro con pocas esperanzas, pero cuál sería su sorpresa, cuando a unos metros al fondo encontró lo que parecía ser una caja de hierro oxidada, ¿Pero que era exactamente? Además ¿Para qué lo ocupaban? Pues no le veía mucho uso, otra de las cosas era ¿Pesaba? Pues se veía bastante pesado, fue lentamente y mirando a todos lados esperando que una de esas cosas no lo viera, para que no altera a los demás de la ciudadela, paso a paso llego al cubo, este no era muy grande, pero le llegaba unos centímetros más arriba de la rodilla a Andrés, por lo que le serviría de gran manera, trato de levantarlo, pero como pensaba que era pesado se preparó y con todas sus fuerzas lo levantó, y con un fuerte pujido la alzó, pero se dio cuenta de que era bastante liviano.
Liviano, se quedó perplejo Andrés cuando vio con la facilidad con la que alzaba el cubo, pensó que era un material extraño, pues no se veía como un material realmente pesado, pero también se preguntó ¿Aguantara mi peso? Pues si era liviano de alzar eso significaba que no era muy resistente, pero tenía que hacerlo, o bueno por lo menos intentarlo, por lo que estando un poco antes de la mitad, empezó a ponerlo cerca de la cerca, con ella puesta en el suelo cerca de la misma cerca, puso primero el pie derecho, pensando en si lo resistirá puso un poco más de peso, para su sorpresa la caja aguanto el peso, por lo que de inmediato puso el pie izquierdo, poniendo esta vez todo el peso posible, aunque eso si con los ojos cerrados, esto debido a que le daba miedo de que no soportara el peso el cubo y se fuera de espaldas a la arena, pero por sorpresa no fue así, por lo que de una vez se irguió en el cubo y pudo ver de mejor manera la ciudad, asomo un poco la cabeza para poder verla, era una ciudad muy ajetreada, además de que todos tenían mascara, unos de color blanco, otros de color azul, unos pocos de color verde y uno que otro que se escondía de color rojo, y lo que parecía ser otro ser que tenía la máscara negra. Andrés se quedó impresionado por lo que vio por lo que se agacho un rato para pellizcarse las mejillas y de nuevo ver, que lo que estaba viendo era “real”, que de cierta forma no estaba en una pesadilla, por lo que decidió saltar la barda, por fortuna en donde salto no había casi nadie, solo una ventana ovalada como las demás, esta estaba abierta, miro alrededor de la casa, la cual estaba oscura, pero no presencio a nadie, por lo que entro, fue a revisar que es lo que había y si algo de ese cuarto le servía, al poco de inspeccionar, se percató de que solo había una cama con un taburete a lado, mientras que en el mismo cuarto estaba la cocina, la cual solo era algo parecido a una estufa pequeña, una mesa alado de la misma, y al frente de la estufa estaba una mesa redonda, no para más de una de esas cosas que estaban afuera, además de tener un sofá, el cual no era muy largo, pero se veía acogedor, este era de color gris, mientras que al lado del sofá estaba un armario, en el cual solo había capuchas, están era de color azul, mientras que alado estaba otra cosa que parecía un armario, pero cuando lo abrió Andrés se impactó con lo que encontró en ese lugar.
Eran máscaras, cinco de cada color, cinco blancas, cinco verdes, cinco azules, cinco rojas y cinco negras, todas apiladas de arriba hacia abajo y en el orden que dije hace rato, todas parecían con una emoción diferente, la blanca estaba triste, pero la verde preocupada, mientras que la azul estaba enojada, la roja avergonzada y la negra feliz, ¿Pero ¿qué es esto? Se preguntó Andrés mientras veía las máscaras, mientras veía cómo es que en realidad estas tenían una cosa detrás, verán las máscaras, si bien es cierto tenían una emoción puesta en las mismas, no parecía que dentro de los huecos en donde se suponía que debían de ir la boca o los ojos de las cosas que están afuera están, parecía que se les olvido eso, además que no parecía que hubiera indicios de unos huecos de ventilación, pero era raro, pues al parecer detrás de la máscaras si había algo, eran como unos tubos que se conectaban a algo, estos estaban en donde debería de ir la boca y ojos de esas cosas, pero solo había una especie de cilindro que no parecía muy largo ni mucho menos grueso. Andrés se quedó viendo la máscara un rato pensando cosas como ¿Cómo para qué se quiere estas máscaras? ¿Para qué serán? Eso sin contar el hecho de la misma pregunta que se hacía ¿Qué son esas cosas de afuera? No parecía humanos, tampoco sabía la verdadera razón del uso de la capucha o del uso de las mismas máscaras, era un enigma, todo parecía un misterio del cual no tenía una respuesta, justo cuando estaba viendo oye unos pasos a lo lejos, pues hay que decir una cosa, parecía que cuando pisaban parecía un sonido de campana envolvía en el ambiente como diciendo que estas cosas vienen, por lo que rápidamente agarro una masca blanca, agarro una capucha del armario y salió por la ventana, para que no lo descubrieran decidió quedarse agachado como sentado debajo de la ventana, cuando la puerta se escuchó que se abría decidió ver un poco por la misma ventana, por lo que temeroso salto la cabeza un poco y vio cómo es que una de esas cosas se acercaba donde guardaba la máscaras, con incredulidad Andrés observaba al ser, mientras que él se acercaba a ese lugar, para posteriormente poner la máscara blanca en su lugar y las demás mascaras que tenía dentro de su misma capucha, Andrés incrédulo siguió observando lo que pasaba, la cabo de un rato el ser cerro el lugar en donde guardo la mascar, se veía un poco triste, pero lo que se le notaba era cansado, por lo que suspiro, de alguna suspiro y decidió ir a la cama, por temor de que Andrés fuera visto se agacho de nuevo, para que al cabo de un rato viera al ser acostado en lo que parecía dormido, por curiosidad se metió un poco en lo que parecía ser la casa del ser, tenía miedo de que ese ser despertara, además de que los dedos de sus pies le jugaran una mala jugada y lo hicieran caer despertando al ser, por lo que lento y con calma fue a ver al ser, este estaba boca arriba, con la capucha puesta era claro de que algo ocultaba, por lo que decidió ir a ver que era ese ser, poco a poco se acercó a la cama y a unos centímetros de la cama se detuvo, parecía que el silencio invadía el cuarto, Andrés quería gritar de horror, pues al acercarse al ser solo pudo ver como dos huecos en la parte superior del cráneo redondo del ser mientras que un último hueco en la parte inferior del mismo ser, estos hueco eran hondos además de que parecía ser su boca y ojos, el ser estaba casi pelón, y su piel era gris, no parecía tener ni nariz, ni orejas, ni si quiera algún tipo de vello facial, eso sin contar de que parecía que solo tenía unas manos que tenían tres dedos largos, y los pies solo eran parecidos a las patas de los elefantes, eran planos y redondos, todo el cuerpo parecía que era del mismo color de piel, gris.
Andrés quería gritar de miedo, no comprendía lo que estaba pasando, todo lo que le había pasado le parecía una pesadilla y ahora estos seres, era como una película de terror, poco a poco dio el paso hacia atrás mientras se preocupaba de que el ser no se despertara, ahora que sabía que había debajo de la capucha se preguntaba una cosa más, ¿Estos seres serán malvados? Tenían un aspecto tétrico, mientras que parecía no dominar un lenguaje común, o por lo menos humano, por lo que se preguntaba que, si podía hablar con ellos, mientras salía de la ventana del ser se preguntaba más cosas como el hecho de ¿Cómo es que llego ahí? Todo era confuso, pues de un momento a otro estaba en ese mundo, además parecía que él mismo era grande, ¿Habrá más ciudades iguales o similares a estas? Se decía mientras se ponía la capucha y ponía de alguna manera la mascar, también se preguntaba el idioma en el que hablaban, eso sin contar que los pocos textos que había parecían ante los ojos de Andrés unos garabatos, pero que era claro de que los demás que eran de la ciudad podía leer perfectamente, por lo que decidió integrarse como uno más de ellos, de pronto a lo lejos se escucha una trompeta, ¿Una trompeta? Se preguntaba Andrés mientras iba a lo que parecía ser el centro de la ciudad, por lo que llegó a unos metros del centro de la misma, la cual era la fuente, en ella había otras personas, que tenían una capucha blanca y en medio de la capucha como en lo que parecía ser el pecho, tenían un símbolo, era una garza morada, a punto de elevar el vuelo, con cuatro alas y dos cabezas, parecía ser la insignia de este reinó, o tal vez ciudad, no lo sabía muy bien, ellos estaban haciendo un cerco, para que pasara algo por en medio y rodeará la fuente, todos tenían máscara blanca, pero todos ellos usaban una máscara seria, no parecía que hubiera otras entre ellos, por lo que de inmediato las demás personas empezaron a amontonarse, para llegar de algarabía las calles, por lo que Andrés se quedó apartado de las mismas, claro se quedó en un punto en donde casi nadie lo viera y él pudiera alzarse a ver quién era el que pasaba.
Así fue como pudo ver cómo es que pasaban un sequito de esas cosas con capucha blanca y mascara igual blanca, pero como se dijo anteriormente serias, detrás de ellos parecía como es que venía una especie de carroza, pero no era empujada por ningún animal, ni si quiera por alguno de esas cosas, eso sin contar de que la carroza parecía pesada, pues se veía hecha de plata y oro, por lo que a Andrés le intereso, pero de repente le llego un olor singular a Andrés, este olor sin duda se le hacía familiar, como si lo hubiera reconocido se dijo a sí mismo “Claro es el olor del combustible”, así parecía, de hecho parecía que lo que hacía moverse a la carroza era combustible, por lo cual tenía que seguir a la carroza y averiguar en donde es que tienen el combustible para que le pueda echar a su avioneta e intentar regresar a casa, pero en eso se percata de una cosa ¿Cómo le hará para regresar? Pues él no tenía la menor idea de cómo es que llego a ese mundo tan particular, por lo que de momento se enfocó en lo que realmente necesitaba, y eso era el encontrara el combustible, por lo que decidió ir detrás de la carroza, claro a una distancia prudente, principalmente como para que no pueda ser visto, pensó que iría al castillo que estaba al fondo de la ciudad, por lo que empezó a ir a esa dirección, unos metros antes de que la carroza vio un portón diferente a la de la puerta de la ciudad misma, esta era de oro, mientras que la carroza se adentraba al castillo con todo y el sequito que lo acompañaba, se fijó de mejor manera en la misma carroza, pensando que podría ver a la cosa que estaba dentro de la misma, pero cuál sería su sorpresa cuando se dio cuenta de que en realidad perecía polarizado la ventana que tenía a un lado la carroza, por un lado parecía que era una ciudad de la edad media, pero por otro lado parecía que tenían cosas que parecían modernas, pues si se veía de una perspectiva diferente, la carroza casi que era un carro como en el mundo humano.
En cuanto para enterar al castillo no era tan difícil, solo había unas rejas, si bien de oro, estas no eran tan altas y estaban tan separadas las unas de las otras que podía caber cualquier persona sin dificultad, por lo que entró en un hueco en donde dentro había un arbusto, esto para que no fuera descubierto, mientras no perdía de vista a la carroza, la cual estaba avanzando a la puerta del castillo por medio de un camino de lo que parecía adoquín, con pasto y flores hermosas alrededor, eso sí casi que todas camelias blancas, rosas azules y crisantemos morados, cada uno esparcidos alrededor del castillo, además de que había arbustos en los cuales Andrés se podía esconder, eso sí era raro que todos los arbustos tuvieran forma cubica o rectangular, como una especie de obsesión a esas formas en especial, además de árboles de copa alta, las misma frondosas y altas y de un verdor espectacular que casi te hacía olvidar que estabas en un desierto. Pero si estamos en un desierto ¿Con qué agua se riega todo este campo tan colorido? Totalmente diferente al resto de la ciudad, por lo que después de un rato de maravillarse de ese hecho y cuestionarse de dónde es que se consigue el agua, Andrés vio cómo es que se paraba la carroza a los pies de unas escaleras que conducían a la puerta principal del castillo, la puerta era grande y parecía que estaba hecha de vidrio de colores, eso sin contar que era doble y que en medio de las misma estaba de nuevo el logo de la ciudad.
De la carroza bajo una de esas cosas, pero esta vez era diferente, esta vez todo parecía totalmente diferente, pues la capucha del ser no era ni azul, ni roja, ni blanca, era morada, eso sin contar el hecho de que su mascara no tenía una expresión como tal, era solo dos círculos, profundos, que parecían fungir como su boca y ojos, además de que la misma mascar era dorada, parecía que brillaba con el solo, parecía que deslumbraba a pesar del mismo sol, era sin duda radiante, el ser se bajó de la carroza, y de inmediato empezó a ir por las escaleras para dirigirse a la puerta y de esta manera poder entrar, por lo que Andrés se quedó quieto viendo hacia donde se podía mover la carroza, por lo que se quedó mirando dentro de unos arbustos, vigilando de que nadie notara su presencia, pues de cierta forma parecía que el sequito de guardias seguían estando atento a lo que pasar dentro del castillo, una vez el ser que tenía la capucha morada entro al castillo, mucho de los guardias empezaron a mostrar otra mascara, unos eran verdes, tenían una expresión temerosa, mientras que otros eran azules que tenían una expresión amigable, y unos cuantos escondidos tenían una máscara roja, algunos de ellos tenían la expresión de tristeza, pero cada uno de ellos cambio de mascara, eso sin contar de que algunos seguían con la habitual mascara blanca, en eso que hay un bullicio y que parecía que el sequito hablaba los unos a los otros en un lenguaje desconocido para Andrés, se empieza a mover la carroza, esta se va a la parte trasera del castillo, Andrés se empieza a escabullir detrás de la carroza, mientras se esconde en los arbustos, vigilando que nadie se acerque o lo vea, en eso se percata de que la carroza se dirigí hacia lo que parece ser un establo, uno hecho de madera y de una altura grande como de cinco metros de alto por lo menos casi veinte metros de ancho, por lo que era un gran establo comparado con lo que eran las casas de afuera, pero se quedaba pequeño con el castillo, no era una comparación justa, pero sin duda solo podía hacer esa comparación en ese momento. Andrés se escabullo dentro del estaba, pasaba de un arbusto al otro hasta llegar lo más cerca del establo, mirando a ambos lados, cuando solo le faltaba cruzar un pequeño corredor de pasto, en donde al frente estaba el establo, miro a ambos lados, giro la vista tanto a la izquierda como a la derecha, también empezó a mirar cómo es que iba a cruzar, pues cerca del establo no había ni un arbusto, pero en ese momento por alguna razón dejaron de pasar esas cosas, parecía que la suerte le sonreía, por lo que rápidamente y de manera sigilosa empezó a moverse dentro del establo, vio cómo es que la puerta estaba entre cerrada, por lo que se escabullo dentro de ella, para cuando estaba adentro del establo, se dio cuenta de que parecía más que nada a un taller mecánico, pues había unas tres carrozas más como la que se topó en la ciudad, el piso parecía que era de cemento, mientras que se veía como unas manchas de lo que parecía ser gasolina en el piso, un par de carrozas estaban puestas sobre elevadores, lo cual dejaba ver a las carrozas por la parte de abajo, otra estaba metida en lo que parecía ser un cuadrado, claro no estaba cerrado, pero parecía como el lugar en el que se encierra a los caballos en el mundo de donde venia Andrés. Este mismo se quedó impresionado, pues parecía que estaba en su mundo, pero de cierta forma se quedó pensando un rato de que en realidad no era así, poco a poco se acercaba a cada uno de las carrozas, por la curiosidad que él sentía fue viendo las carrozas con asombro, mientras se dirigía a las que estaban sobre los elevadores, veía como el piso estaba manchado de gasolina, algunos trapos también con manchas de gasolina y un olor constante del mismo en el ambiente, poco a poco Andrés se acercaba a una de las carrozas que estaban elevadas, una vez cerca miró a ambos lados y se agacho a observar lo que había debajo de la carroza, parecía que era como el sistema de un carro normal, tenía motor y las llantas parecían que contaban con suspensión, raro que se encontrara con estas cosas Andrés en la carroza, pero ¿Por qué habría tal cosa en este mundo? No se entendía nada, en eso detrás de la espalda de Andrés alguien se acercaba de poco a poco, mientras que este miraba confundido y con inquietud la carroza, en eso una voz tenue, pero clara y alta le empieza a hablar.
-Disculpa- decía la voz- ¿Tú no eres de este mundo? ¿Verdad? – preguntaba mientras que Andrés con la capucha baja y sin poner la máscara, se volteaba a mirar al ser que le hablaba, este tuvo un gran impacto pues trato desesperadamente ponerse la máscara, la cual obviamente no se la pudo poner, pero él ser con voz comprensible dijo- No te preocupes, sé que no eres uno de los nuestros, es más, sé que no eres de este mundo, dime ¿De dónde vienes? ¿Si es que puedo preguntar? –
-Si… si- decía alterado Andrés mientras veía como el ser tenía en la mano una máscara dorada y en la mano derecha algo parecido a una capucha morada- soy de un planeta llamado tierra, soy… es tonto, pero soy un humano, perdón que me altere tanto, la verdad es que no sabía que opinar cuando alguien de este mundo me entiende y habla mí misma lengua- decía Andrés mientras miraba de arriba para abajo al ser, este era de piel naranja, el cabello no era mucho pero le servía para tapar hasta lo que parecía ser la frente y sus alrededores, hasta la nuca, tenía nariz, también contaba con orejas como las nuestras, una boca con poco labio, y unos ojos que eran negros con una pupila amarilla, sin duda era diferente, ya que esta persona si podía expresar expresiones, no como los que estaban afuera- ¿Mundo? ¿De qué me hablas? – preguntaba temeroso Andrés.
-Jajajaja ya veo, no sabes nada, bueno no te culpo, la verdad es que nadie sabe nada de otros mundos hasta que salen de su propio mundo, o bueno algo así, verás déjame presentarme y de paso te digo donde estamos… bueno, mi nombre es Gjibert Maesk , soy el rey de Maesgjound, soy el decimocuarto rey de este reino si se puede decir de esa forma y bueno este es el planeta Patred, es de una dimensión alterna a la tuya, por lo que si piensas que puedes pedir ayuda… bueno descarta esa opción…- me decía Gjibert con tono condescendiente.
- ¿Mundo? ¿Dimensión? ¿De qué me estás hablando? – le preguntaba más alterado que antes- No perdón… eh su majestad, la verdad es que no se ni como es que llegué a este lugar, solo una luz de repente me envolvió y cuando de nuevo abrí los ojos estaba en este lugar, o bueno cerca de este lugar… No sé dónde estoy, es un hecho, pero jamás imaginé que fuera otra dimensión, pensé que eso era ciencia ficción, pero veo que no es así… -
-Jajajaja No, no lo es, bueno por lo menos para mí no es así, déjame decirte una cosa, es una suerte de lo que podríamos llamar evento paralelo, se dice del tema, o bueno para nosotros, es cuando una entidad, persona u objeto se adentra a una dimensión y a un mundo diferente, según tu raza, dice que los agujeros negros podrían ser como un medio más rápido para llegar a otras partes del espacio, pero también hay eventos en los cuales las dimensiones chocan, eso crea lo que nosotros llamamos evento paralelo, bueno en pocas palabras es cuando ambas dimensiones “chocan”, por unos segundo ambos están a la par y comparte muchas cosas, se puede decir que en ese momento es más probable que sucedan cosas… cosas, ¿Cómo le dicen cuando los fantasmas se “aparecen” en sus casas?... – decía Gjibert en un tono pensativo.
-Poltergeist, también se les conoce como encuentros con el más allá- respondía Andrés de manera todavía alterada – Se supone ¿Que en ese momento es cuando las dimensiones y mundos chocan puede que suceda lo que me sucedía a mí? No entiendo muy bien cómo es que funciona, pero sígueme contando un poco del mundo, pero lo más importante ¿Quiero saber si hay combustible para mi avioneta? –
-Mmmm es posible que haya combustible, y yo con gusto te la daré, pero no puedo decirte muy bien cómo es que funciona este mundo, ya que para mí esto es normal, seguro que si fuera yo a tu mundo tampoco sabría y habrá cosas que me parezca un despropósito, por lo que te pido que me digas ¿Qu es lo que me quieres preguntar? – preguntaba Gjibert.
-Cierto, perdón por esa pregunta, dime ¿Qué se supone que son ustedes? –
-Somos maeskanos, somos la única raza con lo que se puede decir “inteligencia”, que habitamos estas tierras, casi que solo nos acompaña una que otra fauna y algunos insectos y roedores, casi no hay depredadores o animales grandes, por lo que no tenemos muchas cosas, por otra parte, seguro que te preguntaras ¿Qué lengua utilizan? Bueno es maeskaenese, es un lenguaje propio, además de que la escritura es la misma, este es un reino ya bastante antiguo, pero que sin duda es bueno, en cuanto a que si somos más, me temo que no, estamos casi que solos en este gran mundo, también te preguntaras, de mí y el resto, bueno la verdad es que antes todos eran iguales que yo, pero durante la época del primer rey llego una viajera igual que tú, ella decía ser una bruja, no sabíamos que significaba, pero sin duda era tétrica, eso sin contar con el hecho de que, según lo que relata los cuantos y platicas de aquellas épocas era fea, muy fea, tanto que las personas se alejaban de ella, claro esa bruja quería salir del mundo y la dimensión, pero jamás pudo hacerlo, el punto es que en ese entonces, las vanidades de la sociedad y las burlas hicieron enojar a la bruja, se dice que ella pensaba que nosotros o bueno nuestros antepasados no aceptábamos el interior y nos guiábamos por el exterior, que nadie era verdadero, por lo que lanzo un hechizo en el cual no quito la cualidad de expresarnos, nos quitó nuestros ojos, cabello, oídos, y demás cosas, incluso apago nuestra piel, mientras que la bruja se iba de la ciudad, según la leyenda se dice que merodea una vez cada cierto tiempo la ciudad… aterrador, pero cierto, eso sin contar de que desde entonces nadie que no se exprese o quiera ser autentico, o lo que es lo mismo se acepte puede ser rey… se dice que a lo mejor esta maldición se quita se empieza a aceptar al rey, pero no creo que sea esa la respuesta- decía Gjibert en un tono deprimido.
-Es decir ¿Que tú no eres el hijo del anterior rey? - preguntaba Andrés.
-No mi padre y madre nacieron como los demás maeskeanos, tenía que utilizar una máscara para expresarse, sin duda era cruel lo que le hicieron a la bruja, pero ella... pero eso no le daba el derecho de hacernos esto, la verdad es que es muy cruel no saber qué expresión hacen o cómo es que se siente, pareciera que todo lo que se vive es artificial, que todos ocultan cosas, eso me deprime, pero lo que más me pone triste es el hecho de que mucha de la sociedad lo ha aceptado, me parece que deberíamos aceptarnos todos y regresaremos tal y como éramos, pero muchos se sienten más cómodosponiéndose una máscara que no refleja lo que en verdad sienten o piensan, ocultando las emociones que, de cierta forma se reprimen-
-Es una lástima, pero ahora dime ¿Cómo es que me entiendes? Y si la bruja no pudo escapar de esta dimensión y de este mundo ¿Yo tampoco lo haré? -preguntaba nervioso.
-La verdad es que antes teníamos un lenguaje como el de ustedes, creo que lo llaman español, el punto es que en realidad nosotros desarrollamos este lenguaje porque no podemos emitir muchos sonidos, como lo hacíamos anteriormente, en cuanto a lo de la bruja, la verdad es que ella se quedó más de un año en este mundo y dimensión, por lo que eso pudo hacer que no encontrara de nuevo su mundo de procedencia, si eso debes de pasar antes de quedarte para siempre en casi cualquier lugar, si todavía no ha pasado ni un año entonces puedes regresar, ¿Cuánto tiempo has estado en este lugar? – preguntaba el rey.
-No lo sé, la verdad es que perdí la cuenta de los días que llevaba en este sitio- decía Andrés preocupado.
-Bueno ven, pon la mano sobre un cristal que tengo en la capucha, este cristal me permite saber muchas cosas entre ellas cuánto tiempo has estado en este mundo- me decía mientras me acercaba una bola de cristal y yo ponía mi mano sobre ella temeroso- Bueno, bueno parece que no es tarde, llevas apenas tres meses en este lugar-
- ¡TRES MESES! – gritaba Andrés asombrado- no puede ser tanto tiempo, seguro que no alcanzare a mi cita-
-Descuida, esos tres meses solo son los que has pasado en este mundo, en tú mundo apenas han pasado unos minutos desde tu desaparición, como unos tres minutos, lo mismo me pasaría si es que yo me fuera a tu mundo, pero creo que no es tarde para que regreses de nuevo de donde has venido, por lo que dime ¿Qué necesitas para regresar? Aparte del combustible- me decía Gjibert.
-La verdad es que no sabría qué otra cosa podría necesitar, por lo que me dices es probable que pueda obtener de nuevo ese “choque”, con mi dimensión, aquí el problema sería ¿Saber cuándo choque con mi dimensión? – decía Andrés en tono pensativo mientras se llevaba las manos a la mandíbula.
-Ya veo, la verdad es que hay algo que decimos por estas tierras, si algo funcionó una vez, es probable que funcione otra vez, por lo que es seguro que, si haces lo que hiciste para venir a este mundo, es muy probable que regreses al tuyo, por lo que déjame ayudarte a encontrar el combustible y luego te ayudare a salir de aquí y a encontrar artefacto, o lo que sea que te trajo-
-Te lo agradezco, pero dime una cosa ¿Habrá lo que busco en esté lugar? – preguntaba Andrés.
-No lo sé, pero tal vez si buscamos juntos podemos averiguar si lo que buscas está en este lugar, dime algo ¿Qué clase de combustible es? o por lo menos ¿De qué color es? – preguntaba intrigado Gjibert.
-Se puede decir que es un combustible especial para mi vehículo, se llama gasolina de aviación, es un tipo de gasolina la cual le sirve a mi avioneta, una avioneta es una cosa que surca los cielos, es como tu carroza… o bueno lo que tienes parado aquí- decía Andrés mientras señalaba la carroza- es algo similar, pero esta cosa que me trajo vuela, en lo cielos, es difícil de explicar, pero bueno el punto es que en cuanto al color… se puede decir que es dorada, como tú máscara – decía Andrés señalando la máscara del rey.
-Ya veo, pero que interesante, no me había puesto a imagina a un animal andante volador, así es como le decimos a estas cosas, la verdad es que no sabemos qué cosas son, cuando llego la primera hora de nuestra raza, ya estaban estas cosas, pero lo más raro es que muchas cosas ya estaban construidas, y como si fuera una especie de amnesia generalizada, nadie supo quién nos enseñó a controlar estas cosas, por otra parte le decimos así, debido a que se parecen a un animal que tiene una joroba en la espalda, por lo que le decimos de esa manera, y bueno en cuanto a ver si podemos encontrar lo que buscas, podríamos buscar en este lugar- decía mientras señalaba una puerta que parecía ser la caja fuerte de un banco, tenía toda la pinta en cómo se veía en las películas, era como si estuviera adelantada a este tiempo- es lo que llamamos bóveda, es un compartimiento viejo y que tiene muchos años, de aquí sacamos esta cosa que tú llamas “carroza”, no parece tan grande pero cuando uno se mete, es como si estuviera el mundo entero en él, pocos pueden acceder a esta bóveda, por lo que déjame encontrara aquí, tú busca por el lugar, de mientras conversamos un poco más, no te preocupes tanto tú como yo podremos oírnos con normalidad – decía Gjibert mientras se metía a la bóveda, la cual estaba casi de su tamaño aunque era un poco más grande de anchura la misma bóveda.
En ese momento Andrés se quedó buscando mientras el rey le contestaba unas preguntas, al mismo tiempo el mismo rey tenía dudas acerca del mundo de Andrés, quien complacido le conto todo lo que podía, haciendo que en más de una ocasión el mismo rey estallar en su propio asombro, también se podía decir, que el mismo Andrés hacia lo mismo con lo que le contaba el rey, un poco más tranquilo Andrés que al principio, fue conversando junto con el rey de diferentes temas, claro no se percataron del tiempo, no es como que se sepa si es de noche o día, pero la noción del tiempo se perdió y cuando el rey regreso de la bóveda, vio cómo es que transportaba lo que parecían bidones, pero trasparentes, raro, para Andrés, pero no para Gjibert, los bidones parecían de cristal, Gjibert lo llevo lo más cerca posible de Andrés mientras resoplaba, había tres bidones, que estaban frente a Andrés, uno a uno los fue viendo parecían un poco empolvados, pero su etiqueta estaba completamente empolvada, por lo que le quito el polvo al primero, este no decía nada, o bueno no parecía que lo conociera Andrés solo tenía las siglas “T.E.A.R”, la segunda, solo se trataba de oro líquido, pues decía textualmente eso, por lo que la tercera y ya con poca esperanzas la empezó a desempolvar, para ver que esta tenía las siglas “AVGAS”, por lo que Andrés con una sonrisa y con un grito celebro que si encontró combustible para su avioneta, para poder regresar al mundo a donde pertenece, el rey alegre, le dijo que se lo llevara, pero que tuviera cuidado, ya que el material con el que está hecho el bidón era frágil. Por lo que Andrés agradeció con muchos apretadas de manos al rey, quien le dijo que sin duda le ha ayudado demasiado y que no tenía ni la menor idea de cómo devolverle todo lo que ha hecho por él. Gjibert solo sonrió y dijo que lo mejor era que regresara a su mundo antes de que se haga tarde.
- ¿Y usted su majestad? ¿No prefiere venir a un mundo en donde las personas si se aceptan? Puede que lo que haya dicho le pique la curiosidad y quiera venir a mi mundo, por lo que sí quiere venir puede hacerlo… - decía Andrés teniéndole la mano.
-Jajajaja agradezco la oferta… Me encantaría poder ver tu mundo, es más entretenido que el mío, pero lo mejor es que me quede, no puedo dejar a mi pueblo así, hay muchas falsedades aun con una cara de por medio, por lo que inclusive si llego a tú mundo solo me desilusionaría, lo mejor es que te vuelvas rápido antes de que se te haga tarde… pero si por alguna razón caigo en tú mudo por unos de los tantos choques, te pediré que me ayudes a mí, por lo que considéralo un tal vez no veamos en algún momento… por ahora ten- decía Gjibert, quien le daba a Andrés algo, al principio no sabía que era, pero parecía estar hecho de hule, conforme el rey lo expandía, ya que estaba guardado en un bolso de su capucha, se percató de que era un globo gigante, en donde podía caber sin dificultad, ya que todo su cuerpo cabía dentó del globo, es más hasta estirando piernas y brazos apenas y podía abarcar el globo, también tenía tres extremidades que le colgaban en la parte de abajo, o bueno lo que parecía ser la parte de abajo- esto te ayudara a salir, es lo que llamamos, esfera ligera, esta te ayuda a elevarte por lo cielos, claro no a gran altura, pero lo suficiente como para poder salir del muro de la ciudad, te servirá, yo me iré a entretener a los guardias, para empezar se supone que no debo de estar aquí, si no en el palacio, pero me encanta mi animal móvil, por lo que vine a verlo… bueno antes de irme te diré como es que funciona, hay tres extremidades, una a la derecha otra a la izquierda, estas con una tapa, y una en medio, la de en medio sirve para que te sostenga, la de la derecha sirve para jalar el aire y la de la izquierda para que sueltes el mismo, ya que con estas dos cosas puedes agarrar más o menos elevación, bueno yo me voy a distraer a los guardias, solo tienes que dejar que la esfera haga todo el trabajo, no vemos… o igual no jajajaja-
Decía Gjibert mientras salía del establo, mientras yo de alguna manera destapaba el lado derecho para que se llenara de aire, poco a poco el globo se iba inflando, por lo que empezó Andrés a irse del establo, cuando echo un vistazo a los lados del establo salió y dejo que el globo siguiera tomando aire, no tardo mucho antes de que el globo se empezara a llenar y se viera una esfera gigante cerca del establo, por lo que los guardias empezaban a venir, pero Andrés inquieto en saber si eso lo elevaría solo podía creer en las palabras del rey, antes de que un guardia pudiera llegar hasta donde estaba él, el globo despego, y Andrés lo empezó a controlar, se fue despejando del suelo y se dirigió al portón en donde estaba la salida de la ciudad, ahí los guardias no dieron un paso más y Andrés se fue volando de ese lugar en busca de su avioneta, por lo que rápidamente la encontró pues había dejado unos objetos brillosos en el camino, para ser exactos había roto un espejo y había colocado la parte reflejante mirando hacia el solo, por lo que se dirigió hasta su avioneta.
Cuando al fin la encontró Andrés empezó a descender del globo, poco a poco iba aterrizando en la arena caliente, cuando sus pies tocaron el suelo, empezó a ir a su avioneta, la cual relleno del combustible, mientras lo hacía se empezó a cuestionar varias dudas, entre ellas y las cuales no sabía del todo bien, era ¿Qué de momento se le había escapado el hambre y sed que le embargaba en un principio? Otra de las cosas que le inquieto era lo de las dimensiones, eso sin contar del hecho de que parece que hay cosa que él mismo desconoce del todo, también no le quedo tan claro cuál era el significado de las máscaras, pero no es como si quisiera saber ¿El por qué cambia de color, tenía prisa, quería regresar a su “dimensión” lo más pronto posible, por lo que de inmediato cargo la avioneta, por suerte había aterrizado en un lugar bastante plano, por lo que se encaminó de vuelta para poder salir volando, se abrocho el cinturón, empezó a encender el motor y empezó a salir despegando del lugar, dio unas cuantas vueltas alrededor donde estaba y empezó a hacer vueltas cada vez más grandes, sabía que la gasolina no era mucha por lo que de cierta forma no podía hacer muchos intento, por lo que con miedo empezó al dar las vueltas y con las pocas esperanzas que tenía empezó a vibrar de nuevo la avioneta como cuando llego a la dimensión y al mundo de donde pretende salir ahora, después de turbulencias empezó a ver una luz cuando daba una vuelta, la vio del lado opuesto de donde el surcaba los cielos, por lo que de inmediato fua tras la luz, quedándole casi medio tanque y con una fe cada vez mayor, empezó a ir hacia la luz y cuando ya estaba cerca empezó a cerrar los ojos y con las esperanzas recobradas fue director hacia la luz, pero cuando ya estaba cerca se detuvo un poco, ya que temía que regresar a su mundo estrellándose, por lo que freno un poco, y cuando atravesó la luz, y volvió a abrir los ojos, vio a lo lejos el atardecer, ese que no veía en mucho tiempo, empezó a sonar su radio, por lo cual se puso los cascos y empezó a hablar y escuchar todo.
-Hola torre de control aquí Andrés respondan… cambio – decía Andrés viendo y esperando una respuesta- ¿Hola me escuchan? –
-Te escuchamos fuerte y claro Andrés, no puede ser que buena fortuna, de inmediato regresa a la terminal, es una orden… Rápidamente llamen a las autoridades, digan que ya apareció Andrés… - decía del otro lado la torre de control.
-Si ya estoy de vuelta… - decía Andrés mientras sonreía y se iba directo a la pista de aterrizajes- estoy de vuelta en casa. –
FIN cuento hecho por Grafau Angdid