1 .-Ésos ojos verdes.
Corría por mí vida,mientras mí cabello se empeñaba en estorbar.
Mi corazón estaba por estallar entre el miedo y la adrenalina.
-¡Qué estúpida! - me dije a mí misma.
No quería mirar atrás, éso me aterraría.
No debí ayudarle.
Ahora ése monstruo me buscaba por venganza.Todo había sido mi culpa.
Pensé en detenerme y encarar al monstruo,pero todavía estaba débil.
Era una inútil, fuera de forma en todo sentido.
Mi Nonna siempre me regañó por eso,decía qué era buena,pero qué insistía en olvidar mí herencia, cómo mí madre.
Tropecé y al estar en un callejón choqué contra una pared.
- Serás un buen aperitivo - murmuró detrás de mí el monstruo.
Ignoraba qué era, sólo sabía qué odiaba la luz.
Y yo era una idiota fuera de práctica, definitivamente una presa fácil.
Me jaló el cabello,haciendo que mis ojos se empañaran con lágrimas al arrancarme un mechón.
Me aguanté un grito.
Extendí la mano y una esfera se formó en el aire,segundos después se elevó.
El monstruo chilló cuando la esfera estalló encima de mí cabeza.
Caí de rodillas ignorando el golpe junto con el dolor.
Con los ojos empañados lo ví a lo lejos.
Con una espada clavó al monstruo en la pared y luego de sacar un frasquito y murmurar unas palabras el monstruo comenzó a desintegrarse.
- No era un monstruo... - dijo el chico de ojos verdes - bueno,lo era ahora.
Le miré sorprendida.
Aún estaba asustada.
- Alguien corrompió a ese espectro - agrego mientras se acercaba a mí.
Trate de levantarme,pero mis rodillas ardían y mis brazos no respondían.
- Te recompensare por ayudarme - dijo el chico mientras me tomaba de las axilas.
¿Es qué no podía ser caballeroso?
Me levantó y al notar que mis piernas no me sostenían ( porque de inmediato me abracé a su cuello oliendo a madera) me cargó.
Lo sentí temblar cuando yo respiré en su oreja.
- Tengo qué llevarte a casa - murmuró con incomodidad.
- No deberías...
- Sé dónde vives - afirmó mientras sonreía.
No sabía nada de él.
¿Qué demonios le diría a mí Nonna?
Me sorprendió la rapidez con la que me llevó a casa, éste se detuvo en la entrada de mí casa.
Tocó la puerta y mí abuela me miró asustada.
- Llegué tarde y fue lastimada por mi culpa - dijo el chico.
El muy descarado pasó cómo sí nada y mí abuela cerró la puerta detrás de él.
- Lyra... Te ves terrible - dijo mi abuela.
Había sido un pésimo día para usar falda.
-¿Eres su novio?- preguntó mí abuela.
El chico de ojos verdes sonrió.
- Le debo la vida, ella me salvó ayer.
- Soy Marisa Marconi - dijo mí abuela - y ella es mí nieta.
- Lauri Lintu - dijo apretandome más contra su pecho y extendiendo la mano.
- Eres uno de ellos...
- Soy un aprendiz - explicó el chico - mí instructor...
Fué interrumpido por el ruido de la puerta.
Eso había sido muy rápido.
Mi abuela abrió y un hombre rubio que parecía ser el padre del chico (también de ojos verdes) saludó a mí abuela.
- Señora Marconi,un placer verla de nuevo - dijo haciendo una reverencia.
El chico y yo nos sorprendimos por aquella familiaridad.
- Maldición,debiste ir a protegerla - el hombre miró feo al joven.
- La dejaré en su habitación - dijo el chico.
Escuché al hombre disculparse con mí abuela.
- No te preocupes,ella no se molestará - comentó el chico mientras me cargaba.
-¿Conoces a mí familia?
- No. Mí tío ha tenido algunos negocios con tu abuela.
- Mí abuela tiene una tienda de antigüedades - dije extrañada.
- Eres una chica especial, ahora debo atenderte.
Me dejó en mí cama y de una mochila qué no recordaba qué traía en la espalda sacó un botiquín.
Comenzó a curar las heridas en mis rodillas y no pude evitar quejarme.
- Lo siento, debí quedarme a tu lado - dijo tratando de distraerme - fue mí culpa.
- Quería venganza,dijo qué yo era una amenaza.
- Ése ser podía ver el hilo del destino - dijo Lauri - no sé porqué serías una amenaza, a menos qué sea porque eres especial.
- Te salvé la vida... ¿Que habría hecho contigo?
- Quería algo en particular... Algo qué sería imposible de darle en presencia de una chica como tú.
-¿Yo? - dije desconcertada - Soy floja... No me gusta maquillarme...
Soy alguien común y corriente.
O al menos éso creía.
- Es por éso - admitió sin querer - Para mí es suficiente qué seas tú.
- Sigo sin entender.
-¿De verdad quieres saberlo? - me preguntó sonriendo.
- Sí,quiero entender porqué quería asesinarme.
Se acercó a mí tanto qué su aroma era embriagante.
Tragué saliva, estaba muy nerviosa conforme más se acercaba.
- Hueles delicioso para mí - susurro sin dejar de ver mis labios.
- Y tú hueles muy bien. No entiendo el punto.
- Estoy en una etapa en la qué despierta mí yo interior - dijo acercándose más - y eres como el chocolate.
-¿Qué?
Mi corazón se aceleró.
- Quiero comerte - me confesó.
- ¿De qué hablas? ... Tengo 17.
Negó con la cabeza.
Se lanzó hacia mí y me besó.
Era mí primer beso,uno muy apasionado.
Entendí su punto con el chocolate.
Sus labios eran deliciosos, quería probar más.
Le respondí con mucha pasión mientras saboreaba sus labios.
Se separó de mí.
Noté que estaba encima de mí y qué sus manos habían subido mí falda de manera escandalosa.
- No tengo control - admitió - no es correcto.
Le miré suplicante.
- Para mí eres como las fresas - murmuré.
- Lo siento,debo irme - dijo mientras se arreglaba la ropa.
- Dame algo de ti - le pedí.
- Nos volveremos a ver.
- Dame tu mano - le ordene.
-¿Vas a hacerme algo?
- Olvidemos ésto - le pedí - cuando llegue el momento yo misma te arrancaré la ropa .
- Éso es muy explícito - dijo algo incómodo.
Respiraba con dificultad por culpa de sus besos.
Ése chico me enloqueció con tan poco y su cuerpo tan cerca.
- Hagamos un juramento - le dije - ambos olvidaremos ésto a partir de mañana .
- Pero... No te volveré a ver.
- Lo haremos. Y cuándo tú sepas qué quieres de mí recordarás éstos momentos.
- Sí olvidaremos ésto quiero ser tuyo.
- No. Éso es arriesgado. ¿Que pasará si tengo un hijo tuyo?
- Tiene sentido. Me olvidarás, me odiarias por dejarte... Estarías sola con un bebé.
- Yo también me muero de ganas por entregarte mí virginidad - dije sin verlo.
- Es mí culpa, eres mí pareja, hueles delicioso porqué mí condición lo aumenta.
- También eres especial.
- Mi padre era un vampiro.
- Yo soy una hechicera - dije mientras miraba mis manos.
- Ambos olvidaremos la conversación ¿Verdad?
- Sí. Cuando llegue el momento ambos la recordaremos.
- Tengo algo que podría darte - sonrió.
Lo ví morderse el labio y me besó.
Probé el sabor de su sangre.
- Así podré ayudarte si estás en peligro, aún cuándo no te recuerde.
- Tú me das algo... Debo darte algo a cambio.
Le entregué un broche de mí cabello ( un juego de dos con forma de mariposa) y sonreí.
- Llévalo siempre contigo,aún oculto creará un escudo para tí en caso de emergencia.
- Ah... Éste... Yo hice una conexión con lo que sientes - dijo Lauri - por el momento sentiré tu miedo.
- Éso es invadir mí privacidad - me burlé.
- Al sentir lo que tú puedo localizarte. Pero...
-¿Qué es ése pero?
- Sí llegas a sentir algo más por mí,esa conexión se hará más fuerte - explicó - Tan fuerte puede llegar a ser qué tú podrías saber lo qué siento.
- Mmm no me quejo. Podría ser de utilidad.
- O un dolor de cabeza.
Toqué mis rodillas, lo qué me puso fue de gran ayuda.
Me senté en la cama.Él se acercó a mí.
- Tengo que irme. Estamos de vigilancia.
-¿Quieres ser mi esposo en un futuro no muy lejano ?- pregunté tomando su mano.
- Lo pensaré.
Hice el juramento.
Ambos olvidaremos lo qué sucedió entre nosotros.
Al menos hasta qué estemos listos.
Me sentía muy bien.
Me levanté y lo lleve a la puerta.
- Sí deseas ser parte del equipo - me dijo el tío de Lauri - podemos darte un lugar.
- Ella decidirá en su momento - dijo mí abuela.
- Sí. Quiero ver a Lauri de nuevo.
-¿Es posible a caso qué ustedes...? - dijo el hombre.
- Sabe qué me pertenece, pero es muy pronto para casarnos - dije mientras miraba a mí abuela.
- Será un problema si él no puede controlarse - dijo el tío.
- Mañana olvidará qué nos conocimos- dije a los tres - los dos lo olvidaremos.
Una vez qué ellos se fueron me quedé a solas con mí abuela.