🌹🍃My amado esposo🍃🌹

Summary

Jungkook, un brillante doctor, ha pasado los últimos ocho meses intentando volver con su esposo, Kim Taehyung, quien lo dejó sin darle oportunidad de explicar lo que realmente sucedió tras encontrarlo en una escena sacada de contexto. Con los papeles del divorcio en la mano, Jungkook está decidido a contar su versión antes de firmar. Pero el destino tiene otros planes: cuando finalmente se reencuentran, es en el lugar menos esperado y en el momento más crítico. ¿Que les deparar el futuro...? Capítulo único. Mención del Namjin, yoonmin Pareja principal Taekook...

Status
Complete
Chapters
1
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5.0 1 review
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18+

O1

🍃🌹🍃


Jeon Jungkook había llevado una vida maravillosa. Su suerte había sido encontrar al doncel perfecto y que este correspondiera a sus sentimientos. Después de graduarse con un doctorado en medicina especializado en ginecología y medicina general, por que si Jungkook ama los niños, tiempo después decidió declararle su amor a su mejor amigo, Taehyung, quien felizmente compartía los mismos sentimientos.

Un año después, Jeon tomó una decisión aún más trascendental: pedirle matrimonio a Tae. La respuesta fue inmediata y afirmativa. Se casaron unos meses después y vivieron juntos durante cuatro años, cada día solidificando más su amor.

Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar. Un día, él azabache llegó a casa oliendo a perfume de mujer. El ánimo de castaño cayó al instante, pero decidió no darle mucha importancia, pensando que podría haber sido un saludo afectuoso de alguna colega o incluso de señoras mayores. Sin embargo, con el pasar de las semanas, Jungkook comenzó a tener turnos de noche en emergencias, algo normal en su trabajo.

Taehyung lo comprendía, pero no podía ignorar el hecho de que el mayor seguía llegando con el mismo olor a perfume. Era un aroma que no pertenecía a su hogar ni a sus interacciones cotidianas. El malestar en el castaño crecía silenciosamente, como una sombra que se instalaba en su corazón, sembrando dudas y miedos que no se atrevía a confrontar abiertamente.




🍃🌹🍃


Era domingo y los Jeon siempre pasaban el día en familia con sus amigos cercanos, cocinando cosas deliciosas y compartiendo momentos especiales. Sin embargo, este domingo fue diferente. Jungkook había llegado con su secretaria, Irene, lo cual confundió a su esposo.


"Amor", dijo Jungkook , saludando a su esposo con un tierno beso en los labios, el cual Tae recibió con agrado. No importaba quién estuviera alrededor, el mayor  siempre besaba a su esposo como si tuvieran años sin verse, y al castaño le encantaba esa muestra de cariño.


"No sabía que tendríamos invitados", comentó Tae, mirando con curiosidad a la chica pelinegra que estaba junto a ellos.

"Ah, sí... ella es Irene, mi asistente y mano derecha en el hospital", presentó Jeon. La chica se adelantó unos pasos y los saludó.


"Un gusto, señor Jeon", dijo Irene, con una sonrisa profesional.

"Igualmente, Irene", respondió Tae, aunque al oler el perfume de la chica, una leve mueca de desagrado cruzó su rostro, que rápidamente disimuló. "Puedes pasar, siéntete como en tu casa", añadió, mientras Jungkook sonreía y se colocaba detrás de su esposo, abrazándolo y besándolo en la sien.

"¿Ves? Es un amor", dijo Kook, alabando a su esposo mientras miraba a Irene.


"Sí, en verdad lo es", dijo ella, con una sonrisa que escondía algo que Tae no podía descifrar.

"Kook...", llamó Tae. "Podemos hablar a solas, Jin trajo lo que le pediste", añadió.


"Bien, yo iré con los demás ", se despidió Irene, dejando a ambos a solas.

El castaño se dio la vuelta, cruzando sus brazos sobre el pecho. "¿Qué te he dicho de invitar personas sin avisarme?", preguntó con tono serio.

"Lo siento, bebé. Te iba a avisar, pero mi celular murió y no lo pude cargar", dijo Jeon, señalando su teléfono apagado. "Además, la pobre se mudó aquí hace un mes y no tiene familia con quien compartir, por eso la invité. Perdón si te molesta, no lo volveré a hacer."

Tae suspiró, rendido. "No me molesta, Kook, pero para la próxima avísame o habla conmigo sobre el asunto primero", dijo, y Jungkook se acercó para darle un beso.

"Qué haré contigo, eres muy amable", dijo Tae, mirando a su esposo, quien le sonrió.

"Amarme, amarme y..." hizo una pausa como si pensara "..amarme X1000 ", respondió kook en tono meloso.

"Ya lo hago, tonto", replicó Tae, y ambos se unieron en un beso. "Ahora vete a dar un baño, que los chicos esperan", dijo, y se separaron: Tae hacia la cocina y Jeon hacia la recámara.

Ese día concluyó bien, todo parecía normal. Irene continuó asistiendo a algunas reuniones dominicales, aunque no a todos les cayó bien. Jimin, por ejemplo, siempre decía que había algo en la amabilidad y lindura de Irene que no lo convencía.


Tae, en cambio, trató de no darle importancia.



🍃🌹🍃


Dos meses después, Tae comenzó a recibir mensajes extraños, los cuales decidió ignorar.

El último lo desubicó completamente.

Tae se encontraba en su oficina, rodeado por el lujo y la elegancia de la empresa de modas que dirigía, una herencia de sus padres. Sin embargo, ese ambiente de tranquilidad y éxito se rompió con una notificación en su celular que le heló la sangre.


Era una imagen de su esposo y su secretaria entrando ambos en su propia casa, pero Jeon la llevaba agarrada de la cintura y ambos iban muy juntos.


<🏞️(foto) abierta

Para que veas que tu esposo no es solo tuyo, ahora mismo está en tu propia casa con su amante...>


El corazón de Tae latía con fuerza. No podía creer lo que estaba leyendo; confiaba en su esposo más que en cualquier otra persona.


Otro mensaje apareció:


<¿Por qué no lo llamas...?>


Con manos temblorosas, el castaño marcó el número de Jeon. La primera llamada no fue contestada. En la segunda, el teléfono sonó apagado. Entonces, otro mensaje apareció en su chat:


<Exacto, no te contestará>

<Si en verdad quieres enterarte de todo, sal de tu oficina y enfréntalo. Ambos la están pasando muy bien.>


La desesperación se apoderó de Tae. Sin pensarlo dos veces, salió apresuradamente de su oficina, descendió por el ascensor y tomó su auto. Condujo a toda velocidad, desafiando los límites, mientras su mente repetía una y otra vez que todo debía ser una mentira, que su esposo lo amaba.


Al llegar a casa, el auto de su esposo estaba allí. Tae sintió que su corazón se aceleraba aún más. Caminó hacia la puerta y la abrió lentamente. Su mirada recorrió la estancia, notando las pertenencias de Jungkook , pero también el bolso de Irene, su secretaria, y el inconfundible aroma de su perfume flotando en el aire.


Un ruido proveniente del piso de arriba llamó su atención. Su respiración se aceleró mientras subía las escaleras con cautela. Al llegar a su habitación, vio los zapatos baratos de Irene en el suelo y el abrigo de su esposo en sima de la cama la cual estaba intacta.


Con el corazón en la garganta, Tae miró hacia el baño. Allí estaba Irene, con la blusa desabrochada y el cabello desarreglado. Jeon estaba a su lado, sosteniéndole la cabeza. La escena era insoportable.


Tae retrocedió un paso, su mundo se desmoronaba. Irene lo miró de reojo y se levantó. Beso a su jefe tomándolo desapercibido


Tae sollozó, el sonido desgarrador hizo que él azabache se diera la vuelta. Al verlo, Tae no pudo contener más su dolor y corrió escaleras abajo, las lágrimas nublando su visión.


No podía creer lo que había presenciado. El amor de su vida, su esposo, lo había traicionado de la peor manera posible.


Jungkook corrió tras él.


El menor se subio en el auto con el corazón palpitando frenéticamente. Las lágrimas caían por sus mejillas, empañando su visión. Se había encerrado en el coche, poniendo seguro en todas las puertas mientras sus manos temblaban al intentar encender el motor. La sensación de traición le ahogaba, y el dolor era tan intenso que le resultaba difícil respirar.


Jungkook se acercó al auto, su rostro enrojecido por la angustia. Golpeó suavemente las ventanas con los nudillos, su voz llena de desesperación.


"¡Amor, espera!" gritó, su voz quebrada por la emoción. "No es lo que crees, Tae, por favor, escúchame."


Desde dentro del auto, Tae solo podía llorar. Se aferró al volante, intentando calmar su respiración entrecortada. Negó con la cabeza, incapaz de mirar a su esposo.


"¡Hey, bebé, ábreme!" rogó Jeon, su tono desesperado. "Déjame explicarte, por favor. Cariño, amor, abre la puerta. No es lo que crees."


El mayor se inclinó, sus ojos llenos de lágrimas mientras trataba de mirar a su esposo. Su voz temblaba, tratando de calmar a Tae en su creciente estado de pánico.


"Bebé, respira, respira, amor," suplicó Jeon, casi llorando. "Abre la puerta, déjame ayudarte. Mírame, Tae, por favor. Respira lento, solo respira lento."


Tae, con la mente nublada por el dolor, comenzó a respirar más despacio, siguiendo las instrucciones de Jeon a pesar de la tormenta emocional en su interior. Sus lágrimas se mezclaban con el sudor frío que le cubría la frente.


"Así... mírame, amor, mírame," dijo Jeon con esperanza, su voz rota por la desesperación. Cada palabra era un intento por mantener el control mientras se enfrentaba al dolor de ver a su pequeño tan angustiado.


A través del cristal empañado, Tae vio a Jungkook en un estado de desesperación total. Sus ojos estaban rojos y suplicantes. A pesar de sus esfuerzos por calmarse, el dolor seguía siendo abrumador.


De repente, Tae volvió su mirada hacia la entrada de la casa. Allí estaba Irene, con el labial corrido y la camisa desordenada. Sus brazos estaban cruzados y una sonrisa burlesca adornaba su rostro. La imagen de Irene, tan despreciativa y desaliñada, provocó una oleada de enojo en el castaño.


La furia y la frustración se mezclaron en su mente. Encendió el auto con un rugido de motor, la rabia palpable en cada movimiento. Jungkook se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y su desesperación aumentó.


"No hagas esto, bebé, por favor," dijo él azabache , corriendo a lo largo del auto mientras el castaño comenzaba a avanzar. "¡Hablemos, por favor!"


Tae miró a Jungkook con rencor antes de girar el volante y acelerar. Su mirada fija en Irene, quien aún sonreía con sorna, hizo que la rabia de Tae se intensificara.


"¡No puedo creerlo!" gritó Tae, su voz temblando de ira y dolor mientras el auto se alejaba. "¡No quiero seguir aquí!"


Jeon intentó seguir a Tae, pero el auto se fue a gran velocidad. Su corazón se rompió al ver cómo Tae se alejaba, mientras él se desplomaba al suelo, agotado y desesperado. Irene observaba con una sonrisa de satisfacción, sin mostrar el menor arrepentimiento.


El azabache volvió corriendo a su casa, la adrenalina aún bombeando en su sistema. Su mente estaba nublada por el caos y la culpa mientras buscaba frenéticamente sus llaves y su celular. El sudor le corría por la frente y sus manos temblaban al revolver cajones y tirar objetos por la desesperación.


Irene ahora arreglada, lo miraba con una mezcla de desdén y desprecio. Su actitud despectiva se notaba en cada gesto.


"¡Diablos, ¿dónde están?!", murmuró Jeon, su voz cargada de frustración mientras sacudía un cajón lleno de papeles.


Irene se encogió de hombros, su sonrisa burlesca sin ceder. "Cariño, ¿para qué ruegas por él? Si él te hubiese amado, no se habría ido, ¿no crees?" Su tono era cruel, el gozo en su voz evidente.


Jeon se detuvo por un momento, la realidad de la situación golpeándolo como una ola fría. Durante un instante, se había olvidado de la causante de todo esto.


Con la voz cortante y una furia contenida, se volvió hacia Irene. "Te doy dos segundos para que recojas todas tus cosas y te largues de mi casa. Y ni siquiera te presentes en el trabajo; estás despedida y cancelaré tu propuesta para quedarte permanentemente en el hospital."


Irene abrió la boca para protestar, pero Jeon la interrumpió con un grito que resonó en la habitación. "¡Que te largues, te digo!"


Irene, con la cara pálida de sorpresa y desdén, rápidamente comenzó a recoger sus pertenencias. Con movimientos rápidos y torpes, salió de la casa, dejando a Jungkook solo con sus pensamientos abrumadores.


subió las escaleras con paso pesado, su corazón latiendo desbocado. Entró a la habitación y luego al baño, buscando desesperadamente sus cosas. Encontró su celular, que sospechaba que Irene había apagado, y lo encendió con manos temblorosas.


Al revisar el teléfono, vio varias llamadas perdidas de su esposo . Cada notificación parecía un recordatorio cruel de su fracaso. El corazón de Jeon se hundió con cada llamada perdida, y la ansiedad lo invadió.


Llamó a Tae una y otra vez, pero solo obtenía la respuesta de correo de voz. La angustia crecía con cada intento fallido. Fue a buscar a cada uno de sus amigos, a sus suegros, a su hermano y cuñadas, pero nadie sabía dónde estaba su esposo . La ausencia de Tae se sentía como una ausencia de aire, y la culpa lo consumía.


Tae había desaparecido. La realidad del vacío dejado por su esposo y Su casa, ahora silenciosa y desolada, parecía un reflejo de su estado interior, lleno de desesperanza y arrepentimiento


Dos meses después...


Jeon había tomado una licencia de dos meses para buscar a Tae por todas partes. La esperanza y la desesperación se entrelazaban en su corazón mientras recorría cada rincón, por tierra y mar, sin encontrar ninguna pista sobre su paradero. Había visitado hospitales, se había dirigido a cada rincón conocido, y había contactado a todos los amigos y familiares de Tae, pero todo había sido en vano.


En esos dos meses, Jeon no recibió ni una llamada, ni un mensaje, absolutamente nada de su esposo. Cada día, su corazón se sentía como si se estuviera desintegrando lentamente, la ausencia de su pequeño era un dolor constante y desgarrador.


Las noches se convirtieron en un tormento interminable, despertándose en medio de la noche, esperando una llamada, un mensaje, algo que le indicara que estaba bien, que estaba dispuesto a escuchar su explicación. Pero el silencio persistente solo acentuaba su culpa.


El amor de su vida, el hombre con el que había soñado un futuro, se había desvanecido en un malentendido. Jeon se sentía como un naufrago en un mar de tristeza, cada pensamiento de Tae era una punzada en su pecho, recordándole la magnitud de su error. El dolor de perder a Tae, de no haber tenido la oportunidad de enmendar las cosas, lo consumía lentamente.


Cada día sin noticias, sin el consuelo de escuchar su voz, era un recordatorio de que ser bueno de mas con alguien lo había llevado a sus separación, se encontraba atrapado en sus pensamientos , deseando poder volver atrás y corregir sus errores, pero sabiendo que el tiempo perdido era irreparable.


Tres meses después...


Jeon había regresado al hospital, volviendo a sus rutinas con una intensidad casi frenética. Tomaba turnos extras y se mantenía ocupado con la esperanza de ahogar el dolor que sentía en su pecho. La ausencia de su esposo y su repentina desaparición seguían siendo una herida abierta, pero al observar a su hermano Jimin, quien parecía llevar su vida con más calma, se preguntaba si Jimin tenía alguna información sobre el paradero de Tae.


Al llegar a casa, vio un carro estacionado frente a su puerta. Una chispa de esperanza encendió en su corazón mientras se acercaba. Del vehículo salió un hombre que ya conocía: el abogado de la familia Kim, y el abogado personal de Tae para los contratos en su empresa.


"Señor Jeon", saludó el abogado con un tono formal.


"Abogado Choi", respondió con una mezcla de sorpresa y curiosidad. "¿Qué hace por estos lados?", preguntó, su voz cargada de incertidumbre.


"He venido a entregarle este sobre de parte del señor Kim", dijo el abogado, extendiendo un sobre manila. La mención del apellido Kim, un apellido que Tae ya no usaba desde que sé casaron , hizo que él azabache frunciera el ceño.


"Bien...", dijo, tomando el sobre con una mano que temblaba ligeramente. "¿De qué se trata?"


"Es mejor que usted mismo lo averigüe", respondió el abogado con una frialdad profesional. "Ya me tengo que ir." Se dio la vuelta, pero Jeon lo detuvo.


"¿Sabes algo de él...? ¿Está bien?", preguntó, su voz temblando con la desesperación de la incertidumbre.


"Como viejo amigo, puedo decirle que está bien, en lo que cabe," dijo el abogado, con un tono que intentaba ser consolador. Él contrario asintió, y vio al abogado alejarse con una sensación de inquietud.


Jeon entró en su casa con el corazón acelerado. Se dejó caer en el sofá, exhausto después de haber pasado tres noches consecutivas en el hospital. Colocó el sobre manila sobre la mesa y se levantó para buscar un trago. Su cuerpo y mente necesitaban una pausa, aunque fuese momentánea.


Se sirvió una copa, la bebida quemando su garganta mientras trataba de adormecer el dolor. Llenó el vaso nuevamente y se sentó con la copa en la mano. La botella temblaba ligeramente en su mano, reflejo de su estado interior.


Finalmente, tomó el sobre y lo abrió con dedos nerviosos. Al sacar los documentos, la visión de los papeles de divorcio hizo que su corazón se hundiera con una punzada de dolor agudo.


El dolor era tan intenso que casi no podía respirar. Tae le estaba pidiendo el divorcio, y la realidad de su decisión lo golpeó con la fuerza de un tren. Las lágrimas comenzaron a caer sin control, y Jeon lloró como nunca antes, abrumado por la culpa y el arrepentimiento. Se culpaba a sí mismo por haber contratado a Irene y haberla ayudado aquel día.. y por cada error que había llevado a esta desgarradora conclusión.


Con el corazón roto, Jeon tomó su celular y llamó a su hermano Jimin, buscando consuelo y respuestas en un momento de desesperación.


**Llamada:**


Con las lágrimas corriendo por sus mejillas, con la voz quebrada, dijo:


"Dile que ni ahora ni nunca le daré el divorcio y que no pienso firmar." Su voz estaba cargada de desesperación y frustración.


Al otro lado de la línea, **Jimin**, el hermano menor de Jungkook , escuchó el tono angustiado y preguntó con preocupación:


"¿De qué hablas, de qué divorcio hablas, Kook?" El tono de sorpresa se desvaneció lentamente al reconocer el sollozo en la voz de su hermano mayor. "No me digas que..."


"Tae solicitó el trámite de divorcio..." dijo, destrozado. "Jimin, por favor, habla con él. Sé que has estado en contacto con él estos meses. Dile que lo amo, que nunca he pensado en engañarlo. Todo lo que vio ese día fue un malentendido. Por favor, dile que nunca eh pensado en  traicionarlo."


La tristeza en la voz de Jimin era palpable.


"Hyung... Dale tiempo. Tae está en una situación aún peor que la tuya. Él te ama, pero según me contó, lo que pasó con esa chica y contigo lo hizo sospechar mucho. Él piensa que jugaste con él..."


"No es así," interrumpió Jeon, su voz llena de dolor. "No sé qué le dijeron o qué hizo ella para que Tae desconfíe de mí, pero yo nunca intenté ni pensé en traicionarlo. Lo amo profundamente, Jimin. No sé cómo demostrarle que todo fue un error."


La conversación continuó, con Jimin tratando de consolar a su hermano y ofrecer algún tipo de esperanza, mientras él azabache se aferraba a la posibilidad de reconciliación. Sin embargo, el peso de la tristeza y la desesperación lo llevó a buscar alivio en el alcohol. Bebió con una intensidad que lo llevó a la embriaguez, sumido en un estado de confusión y dolor.


Los días pasaron, y Jeon se mantuvo firme en su decisión de no firmar los papeles de divorcio. Habían pasado tres meses desde que recibió los documentos, y a pesar de todo, nunca los firmó. La esperanza de recuperar a su esposo lo mantenían atado a la esperanza, aunque la realidad seguía siendo un golpe constante.


**Ocho meses sin el amor de su vida**


**Dos semanas después...**


Era el turno libre de Jeon. En la sala de urgencias, el ambiente estaba inusualmente tranquilo; la fría temporada de diciembre había reducido la cantidad de pacientes. Era el cumpleaños de Tae, y Jeon se encontraba sumido en una profunda tristeza, lamentando no poder celebrarlo con él o siquiera felicitarlo. La distancia entre ellos parecía insuperable.


Justo cuando Jeon estaba a punto de buscar una forma de enviarle un mensaje de cumpleaños a través de Jimin, su celular vibró con una notificación.


**Mensaje:**


<Doctor Jeon, se solicita su presencia en urgencias. Llegó un doncel con trabajos de parto y algunos golpes; al parecer tuvo un accidente mientras iba al hospital, ah solicitado su presencia.>


<<Está bien, iré enseguida. Preparen todo.>>


Jeon respondió rápidamente, su corazón acelerado. Salió de su casa y condujo con la mayor rapidez que pudo, llegando al hospital en menos de cuatro minutos. Al llegar, fue directamente a su oficina para recoger su bata y sus pertenencias médicas.


"Informe", dijo con voz firme a la enfermera que lo acompañaba.


"Es un joven doncel de 25 años. Iba en su coche y comenzó a tener contracciones cuando otro vehículo lo chocó por detrás. Afortunadamente, no sufrió heridas en el abdomen, solo un golpe en la cabeza, el cual ya suturamos", explicó la enfermera.


"Nombre y cuánto tiempo de gestación tiene. También su historia médica. Y lo más importante, ¿está consciente?", preguntó con una urgencia creciente.


"Llegó desmayado, pero ya está consciente. Está a punto de cumplir 9 meses en dos días. El bebé está en posición de salida y las contracciones aumentaron hace 10 minutos. Está en la habitación 305... su nombre es... Kim Taehyung...", dijo la enfermera, deteniéndose al notar la reacción de Jeon.


"¿Kim Taehyung?", repitió con seriedad y sorpresa.


"Sí, es el hijo menor de la familia Kim", agregó la enfermera, con un tono que mostraba cierto desdén.


Jungkook , sin poder ocultar su creciente desesperación e ilusión, preguntó rápidamente: "¿Cuál es la habitación?"


"305, señor", respondió la enfermera, desconcertada por su actitud.


corrió hacia la habitación, su mente abrumada por una mezcla de esperanza y ansiedad. Miró a través de la ventanilla de la puerta y vio a Tae: su rostro estaba sudado, enrojecido y angustiado, con una venda en la cabeza. Estaba en pleno trabajo de parto, y su presencia allí era un shock absoluto para Jeon.


Entró rápidamente en la habitación. Cuando sus miradas se encontraron, Jungkook sintió una ola de emociones intensas, entre asustado y nervioso, murmuró su nombre.


"Tae...", susurró, su voz temblando con emoción.


"Kook...", respondió el castaño con el mismo tono de voz quebrado.


La gloria de escuchar a su esposo pronunciar su nombre se desmoronó cuando kook escuchó el grito de dolor de Tae. Se dio cuenta de inmediato de la gravedad de la situación: su esposo estaba en pleno trabajo de parto.


"Tranquilo, inhala por la nariz y exhala por la boca", le aconsejó con una calma que apenas ocultaba su angustia al verlo sufrir.


El menor asintió, con lágrimas en los ojos mientras seguía las instrucciones. La enfermera entró y comenzó a preparar los suministros necesarios.

"Te haré unas preguntas breves y luego te llevaremos a cirugía", dijo la enfermera. "¿Crees que puedas contestar?"


Con dificultad, Tae asintió.


"¿Cuántas semanas tienes?", preguntó la enfermera.

"39 semanas. En dos días cumpliría las 40", respondió Tae, su voz entrecortada por el dolor.

El doctor jeon y tomó nota en la hoja, mientras su corazón se rompía al verlo en tan mal estado.

"¿Has tenido algún problema durante el embarazo?", continuó la enfermera.

"Ninguno", contestó, antes de una nueva contracción.

Jungkook se acercó a él, tomando su mano con suavidad y acariciándole la cabeza. "Estarás bien...", dijo con una sonrisa sincera, aunque su corazón estaba destrozado por la angustia.

El tiempo parecía dilatarse mientras trataba de encontrar consuelo en el hecho de que estaba allí para Tae. Finalmente, después de unos minutos interminables, Tae fue ingresado a cirugía.

En La sala de cirugías luminosa y esterilizada. Los sonidos de los monitores cardíacos y el personal médico trabajando llenan el ambiente. Tae está acostado en la camilla, listo para dar a luz, y Jeon, vestido con ropa de quirófano, está a su lado, sosteniendo su mano.

"Sentirás una molestia por la inyección de la anestesia. Solo te dormirás hasta que dure la cirugía, no sentirás ningún dolor en el proceso",explico Jeon,

El anestesiólogo colocó la inyección en la espalda baja de Tae.

Jeon agarró su mano para que no estuviera tan nervioso. Comenzaron a organizar todo.

Tae estaba muy nervioso por su bebé y por la reacción de Jungkook , y este lo notó.

"Tranquilo, estarás pronto con... con tu bebé", dijo Jeon con una leve sonrisa.

Tae, con el rostro tenso pero lleno de esperanza, lo mira . Sus ojos se encuentran, y hay una emoción palpable en el aire.

"Es una niña..." dice con voz suave y una sonrisa leve


Tae lleva la mano de Jeon hacia su vientre abultado. Jungkook , sintiendo la conexión y la vida que crece dentro de ella, se queda callado, admirando el momento. Sabía por que tae lo decía, sonríe, sus ojos llenos de lágrimas de felicidad. Su sueño de ser padre se está haciendo realidad en este momento tan crucial.

Tae Con nostalgia y miedo dice:


"Por favor, trae a salvo a nuestra hija al mundo..."

El mayor asiente, sintiendo la profunda responsabilidad y el amor por la vida que está por nacer.

Ahora recordaba que antes de que Tae se fuera, estaba teniendo mareos y leves náuseas matutinas, pero Jungkook no le había prestado mucha atención. Al final, era su princesa que ya estaba creciendo en su vientre.


con determinación y amor, se prepara para asistir en el parto. Sus ojos reflejan una mezcla de alegría inmensa y una preocupación por asegurar que todo salga bien.

"Lo haré, pequeño . Nuestra hija vendrá al mundo a salvo." Dice con voz firme pero emotiva " Es una promesa" afirma dándole un beso en la frente.

Tae, confiando en su esposo, cierra los ojos mientras el equipo médico se prepara. Jeon, aún sosteniendo su mano, toma una respiración profunda, listo para cumplir con su deber tanto como médico como padre.


Decir que estaba feliz era poco, estaba más que nada emocionado y lleno de nostalgia. Pero después de que su hija naciera y Tae estuviera fuera de peligro, hablaría las cosas con él. Jeon sabía una cosa: esta vez no lo dejaría ir por nada en el mundo, ni a él ni a su pequeña.


El procedimiento es largo y lleno de tensión. Jeon trabaja con concentración y cuidado, manteniendo la calma pero con el corazón lleno de emoción.


Finalmente, los llantos de un recién nacido llenan la sala. Jungkook , con manos temblorosas, levanta a su bebé y sus lágrimas amenazan con salir. Sabe que su sueño se ha hecho realidad.


"Es nuestra hija..." dice con voz emocionada y quebrada aun que tae no lo pueda escuchar.


Jeon entrega a la bebé a la enfermera, quien la limpia y la envuelve cuidadosamente en una manta. Jeon se toma un momento para mirar a su hija, lleno de amor y asombro.

Tae, está dormido por la anestesia. Jeon procede a coserlo con la misma delicadeza y amor que ha demostrado durante todo el procedimiento. Su rostro muestra tanto concentración como alivio.


Una vez terminado, el mayor  deja escapar un suspiro de alivio y mira a Tae, agradecido de que todo haya salido bien.


Él azabache compaña a Tae a una habitación VIP, donde la colocan para que descanse cómodamente. La habitación es tranquila y acogedora, un lugar perfecto para su recuperación.


se sienta junto a la cama de Tae, observándola mientras duerme. Su rostro muestra una mezcla de agotamiento y profunda satisfacción. Se permite un momento para procesar todo lo que ha sucedido.


"Lo logramos, Tae. Nuestra hija está aquí, y tú estás a salvo." Dice en un susurro para el mismo.


Jeon toma la mano de Tae, aún dormido, y se permite unas lágrimas de alivio y alegría. La enfermera le entrega a la bebé, quien ahora está limpia y envuelta en una manta cálida.


"Aquí está la princesa..." mencionó con una sonrisa.


sostiene a su hija en brazos, sus lágrimas finalmente corren libremente mientras observa el rostro de su hija.


"Bienvenida al mundo, pequeña. Prometo cuidarte siempre." Dijo con voz suave y llena de amor


La enfermera sonrió y salió.


mira a su hija, notando que es idéntica a él. Los pequeños ojitos de la bebé se abren y ella bosteza.


"Hola, princesa... Soy tu papá."  Dice Susurrando.


Sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas de felicidad y tristeza al mismo tiempo. Su corazón se llena de amor por su hija, pero también de tristeza por haberse perdido los últimos nueve meses de su crecimiento y desarrollo.


(Jeon: pensando) Nueve meses lejos del amor de mi vida, sin saber que llevaba a nuestra pequeña en su vientre...


acaricia suavemente la mejilla de su hija, su expresión llena de determinación y amor.


"Te prometo... les prometo no volverlos a dejar ir." Dice con voz firme pero emotiva


se limpia las lágrimas, sintiendo un alivio y una nueva esperanza para el futuro.


Un pequeño quejido rompe el momento de reflexión de Jungkook . Mira hacia el castaño , quien se está removiendo en la cama, comenzando a despertar.


"Tranquilo, no hagas mucho esfuerzo." Dice con tono dulce


Tae se estremece ligeramente al escuchar la voz de Jungkook y abre los ojos lentamente.


"Kook, ¿dónde está mi pequeña?" Dice con voz débil.


Con una sonrisa amorosa, se acerca más a la cama de Tae, sosteniendo a su hija.


"Aquí está, está esperando a que su papi despierte."


Tae observó aquella imagen.


El mayor coloca cuidadosamente a la bebé en los brazos de su esposo, asegurándose de que estén cómodos.


"Feliz cumpleaños, Tae." Dice con lágrimas en los ojos.


Tae recibe a su hija con una sonrisa, sus ojos se llenan de amor mientras mira a la bebé, quien es idéntica a Jungkook .


"Gracias, Kook" dice con emoción


Tae da un beso en la frente de su hija, murmurando:


"Mi amor... Por fin estás conmigo." Una lágrima cae por la mejilla de este mientras sonríe a su bebé.  "Eres el mejor regalo de cumpleaños."


El mayor, al ver la emoción de esposo , se acerca y limpia sus lágrimas con ternura.


"Tiene mucha hambre y es muy tranquila." Dice con voz suave.


Tae asiente, aún sosteniendo a la bebé, y comenta:


" Lo es, en eso se parece a ti." Dice con una sonrisa admirando a su princesa. Tae no mira a Jungkook , pero continúa hablando mientras acaricia a su hija  "Me enteré de que estaba creciendo dentro de mí cuando tenía tres meses."


Jeon, con una expresión de preocupación, le pregunta


" ¿Por qué no me contaste sobre el embarazo?"


Tae se detiene, mirando a su esposo con una mezcla de tristeza y enojo


"Te iba a contar cuando me enteré, pero me encontré con tu secretaria un día después de mi chequeo en el hospital. Ella me dijo que yo no te importaba en lo absoluto. Me dijo que lo de ustedes llevaba mucho tiempo, y muchas cosas más que no quiero volver a recordar."


Jeon escucha en silencio, con una expresión de arrepentimiento y dolor al oír la historia. Se acerca más a Tae y le pide con voz suave


"Tae... mírame. Por favor... mírame."


Tae, con una expresión conflictuada, finalmente levanta la vista y mira a Jeon. Hay una mezcla de emociones en sus ojos


tristeza, alivio, y una pizca de esperanza.


El ambiente en la habitación del hospital es sereno pero cargado de emociones. La luz tenue de la lámpara junto a la cuna proyecta una suave luz dorada sobre Ambos, quienes están sentados en una pequeña zona de la habitación. Tae sostiene a su hija en brazos mientras Jeon se acerca lentamente hacia él.


El mayor lleva su mano hacia a la mejilla del castaño , limpiando con ternura la lágrima que ha caído. Su mirada está llena de desesperación y sinceridad.


"Tú eres y serás el amor de mi vida, y nunca te he sido infiel. Te juré en el altar amarte para siempre y protegerte, y eso siempre haré. Sé que desconfías de mí, pero en verdad nunca pasó nada entre ella y yo. Además, ese mismo día la despedí y hasta ahora no la he vuelto a ver. Nada de lo que te dijo era cierto, amor."


Las palabras de Jungkook están llenas de una tristeza profunda, y sus ojos están cristalizados, reflejando la lucha interna y el deseo de ser comprendido. Tae, con su mirada también empañada por lágrimas, escucha en silencio. La emoción en su rostro muestra una mezcla de dolor y vulnerabilidad.


>> "Aquel día fue la única vez que ella intentó algo así, y cuando la quité bruscamente, solo te vi a ti correr. No pensé en nada más que en alcanzarte y explicarte que las cosas no eran así... en verdad no entiendo su actitud, o por qué se comportó así."


Tae asiente lentamente, aún sosteniendo a su bebé con una mano y secándose una lágrima con la otra. La angustia en su expresión revela el peso de la traición que sintió.


"Yo, antes de lo sucedido, había olfateado su perfume en tu ropa y lo dejé pasar, pero cada vez que tenías turnos de noche venías con ese olor."


"Sobre eso, al revisar las cámaras de seguridad de mi oficina, vi que ella entraba y rociaba el perfume cuando yo tomaba pequeñas siestas para descansar."


Tae se queda pensativo por un momento, evaluando la nueva información que su esposo le ofrece. Su rostro muestra un rastro de duda pero también de comprensión emergente.


"El mismo día en que... ya sabes... me llegaron mensajes y fotos de ustedes entrando a la casa, y tú la agarrabas por la cintura. Los mensajes decían que ella era tu amante, y también que si te llamaba no me ibas a contestar porque estabas con ella."


Jeon frunce el ceño, la frustración y el dolor en sus ojos evidencian su lucha interna para comunicarse y ser comprendido.


"Amor, ese día la ayudé porque ella fue a la casa a llevarme unos papeles. Al cruzar la calle, un auto casi la atropella y ella cayó en la acera y se lastimó el tobillo; su cabeza estaba sangrando un poco. La ayudé a entrar a la casa para curarla, la dejé en la sala y mi celular estaba allí. Yo estaba en nuestro baño buscando las cosas necesarias para curarla. Ella llegó a la habitación diciendo que me estaban llamando, pero el celular se apagó de repente. Le dije que no volviera a entrar a nuestra habitación porque eso es privado. Cuando ella iba saliendo, tropezó y supuestamente se lastimó más el pie. En vez de cargarla y ponerla en la cama, la llevé al baño y ella se sentó encima del inodoro. Curé su frente y le puse una venda en su pie. Le dije que se fuera al hospital mejor, y ella asintió. Cuando se levantó, me agarró de repente y me besó, y ya el resto lo sabes."


A medida que el mayor  relata su versión, Tae comienza a procesar la historia, su expresión cambia de enojo a una mezcla de alivio y confusión. La complejidad de sus sentimientos se refleja en su rostro, que aún muestra signos de dolor pero también un destello de esperanza.


La tensión en la habitación empieza a disiparse


El castaño ira al mayor  con una intensidad que revela la lucha interna que está atravesando. El silencio entre ellos es pesado, lleno de emociones no dichas.


"Quiero creer en ti, kook. Quiero confiar en ti más que nada. Pero todo esto... ha sido muy difícil."


Jeon aprieta suavemente la mano de Tae, tratando de transmitirle su amor y arrepentimiento a través del contacto.


"Lo sé, amor. Y lamento profundamente todo el dolor que esto te ha causado. Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para recuperar tu confianza."


Tae asiente lentamente, sus ojos llenos de lágrimas. Mira a su hija, que duerme pacíficamente en sus brazos, y luego vuelve su mirada a su esposo


"Por nuestra hija, y por nosotros... tenemos que intentarlo. Te daré la oportunidad para que me demuestres que puedo confiar en ti de nuevo."


Jeon asiente, su rostro reflejando una mezcla de alivio y determinación.


"Aprovecharé esta oportunidad. Y te demostraré cada día que puedes confiar en mí."


Ambos se miran en silencio, Saben que el camino no será fácil, pero están dispuestos a enfrentarlo juntos por el amor que comparten y por su hija. La luz dorada de la lámpara sigue envolviéndolos, ofreciendo un suave recordatorio de la esperanza que aún tienen por delante.


El ambiente en la habitación se vuelve más cálido y lleno de esperanza mientras Jeon y Tae se acercan emocionalmente, compartiendo un momento de amor y reconciliación.


"Explícame sobre el accidente", dice con preocupación en su voz.


"Es algo que hasta a mí me tiene confundido. Casi estaba por dar a luz. Mi cita era en dos días y sabía de antemano que no podría hacerlo sin ti a mi lado, a pesar de todo. Iba para tu casa y al parar en un semáforo, alguien me chocó por detrás. Mi frente chocó con el volante y perdí el conocimiento. Después desperté aquí, justo donde trabajas, y les dije que te llamaran. Ya sabes el resto", dice Tae, mirando cómo su pequeña se mueve.


"Es nuestra casa, aún lo sigue siendo", aclara con firmeza. "Investigaré sobre el accidente, no te preocupes. Es mejor que le des de comer o comenzará a llorar", dice con una sonrisa.


Tae toma un biberón con fórmula que habían traído y se lo da a la bebé. Ella lo toma todo con avidez.


El mayor se levanta para llamar a una enfermera y pedir algo de comer para Tae, luego vuelve a sentarse al lado de él.


"¿No le pondrás un nombre?", dice con nervios. "No le he puesto uno. Pensé que..." Se calla al instante en que Jungkook se acerca y lo besa, un beso lleno de ilusión, emoción y alegría.

Al separarse, Jeon mira a su pequeña princesa y le da un beso en una de sus manitas.


"Jeon Haneul", dice con una sonrisa, acariciando a su pequeña.


"Nuestro cielo celestial", dice, admirando la belleza de su hija.


"Te amo, precioso, nunca lo olvides," dice mirándolo a los ojos. "Perdóname por hacerte pensar cosas que no son. Prometo cuidar de ambos con mi vida." afirma


El menor sonríe levemente, mira a su pequeña Haneul y después sube una de sus manos, retirando las lágrimas de su esposo.


"A veces la vida nos trata de la peor manera, arrebatándonos las cosas, pero después nos las regresa de la manera más maravillosa posible..." dice y se acerca dándole un beso a su bebita. "Haneul y yo te queremos en nuestras vidas y no nos imaginamos una vida sin ti otra vez. Fue muy doloroso tenerte lejos pero a la vez tan cerca. Te amo mucho, Kookie," dice Tae con lágrimas, y Jeon lo mira atento de igual manera.


"También Te amo, los amo a los dos. Son mi todo y no los volveré a perder."


Ambos se funden en un hermoso abrazo, rodeados por la suave luz dorada que parece sellar su amor renovado y su compromiso mutuo. La pequeña Haneul duerme plácidamente, ajena al emotivo reencuentro de sus padres, mientras el futuro de la familia se perfila lleno de esperanza y unión.





🍃🌹🍃


Una semana después


Tae ya estaba instalado de nuevo en su hogar, uno nuevo y más grande. Jeon había decorado la habitación de Haneul con colores suaves: rosa, flores moradas y hojas verdes. Todo estaba hermoso. Compró todo lo que necesitaba para ella el mismo día en que nació, aunque Tae ya tenía esas cosas y más. Mandaron a buscar las pertenencias de Tae al departamento y las llevaron a la nueva casa en la que iban a vivir.


Estaban con sus familiares reunidos, conociendo a la nueva integrante de la familia Jeon Kim.


"Es preciosa, Tae," dice Jimin cargándola.


"Gracias," responde Tae.


"Es la gemela perdida de Jungkook," menciona  yoongi con una sonrisa.


"Sí, es la versión femenina de Jungkook," dice  jin riendo.


"Pero sus ojitos son del color de los de Tae y tiene la misma sonrisa," dice Nam , cargando a su pequeño hijo en brazos. Él y Jin tenían un niño de 2 años llamado Kim Soo-Yun, sobrino de Tae.


"Haneul es la princesa hermosa de papá," dice  Jungkook con orgullo. "Y es cierto, aunque tiene mi cara, su hermosura y dulzura la heredó de su papy Tae," confirma, abrazando a su esposo.


"Concuerdo," dice tae con una sonrisa.


Todos pasaron una tarde maravillosa y se quedaron a cenar. La casa estaba llena de risas, conversaciones animadas y el sonido de pequeños pies corriendo por el salón. La familia se sentía más unida que nunca, celebrando no solo la llegada de Haneul, sino también la restauración del amor y la confianza entre Jungkook y Tae.


Después de la cena, mientras los demás charlaban entre ellos ,ambos estaban en un lado de la sala, observando a Haneul dormir plácidamente en su cuna. Tae se acurrucó junto a Jeon, apoyando la cabeza en su hombro.


"No puedo creer lo rápido que ha cambiado todo. Hace unas semanas estaba lleno de dudas y ahora siento que estamos más fuertes que nunca."


"Lo estamos, amor. Hemos pasado por mucho, pero eso solo nos ha hecho más fuertes. Y ahora tenemos a nuestra pequeña Haneul, que es el símbolo de nuestro amor."


Tae sonríe y besa a Jeon en la mejilla.


Se quedaron así, abrazados, disfrutando del momento y  las charlas.


"Estaba muy buena la cena, Tae," dice Jin.


"Eres un goloso, te comiste dos platos," dice Jimin.


"Y tú apenas tocas el tuyo. ¿Sucede algo? ¿Estás enfermo?" pregunta Tae, preocupado.


"No, solo he tenido algunas náuseas, nada del otro mundo," dice Jimin con desdén, moviendo su cuchara en el plato.


Jin y Tae se miran rápidamente.


"La verdad es que hace días está así. Le dije que vayamos al médico y dice que se le pasará," dice Yoongi, y Jimin le clava la mirada.


"No me mires así," dice yoongi con un tono defensivo.


"Te dije que no es nada del otro mundo," dice Jimin, molesto.


"Ven.. siempre se enoja por nada y tiene ganas de matarme," dice Yoon con una sonrisa nerviosa.


"A ver, a ver, cambios de humor, náuseas... ¿por si acaso has tenido mareos?" pregunta Tae.


"A veces, más en las mañanas..." dice Jimin, un poco confundido.


"¿Qué sucede?" pregunta Jeon al ver a su esposo y a Jin con una sonrisa.


"No es nada, vengan vamos arriba," dice Tae a los dls donceles y Toma a la bebé para entregarla a su esposo y suben los tres dejando a sus esposos abajo.


Tae entra al baño y saca una prueba y se la entrega a Jimin.


"Esperen... no pensarán que estoy..." dice Jimin dudoso.


"Vamos, salte de dudas," dice Jin, y Jimin, temeroso, entra al baño.


Después de unos minutos, sale en shock.


"¿Qué salió?" pregunta Jin.


Tae toma la prueba y lanza un grito.


*"¡Salió positivo!" dice, dando saltitos. Jin grita de igual forma.


"¡Seremos tíos!" Los tres se abrazan.


"Tendré un bebé . ¡Dios, seré papá!" dice Jimin con lágrimas.


Los tres se abrazan emocionados, compartiendo la alegría del inesperado pero bienvenido anuncio. Bajan las escaleras rápidamente, todavía riendo y hablando emocionados.


"¿Qué pasa? ¿Por qué tanta emoción?" pregunta Jungkook , con Haneul en brazos y una sonrisa curiosa en su rostro.


"¿Qué sucede, amor? ¿Por qué lloras? ¿Estás bien?" pregunta Min, preocupado.


El rubio lo abraza y lo besa, y le entrega la prueba.


"Seremos papás," dice Jimin sonriendo.


"Se-seremos padres," dice Min, sin poder creerlo.


Abrazó a Jimin y lo llenó de besos, dándole vueltas.


"Te amo, mi amor. Me has hecho por tercera vez el hombre más feliz de la vida," dice con lágrimas.


Las otras veces fueron cuando Min se le declaró y Jimin aceptó, y la segunda cuando le propuso matrimonio y se casaron.


Namjoon mira y sonríe.


"Felicidades, chicos," dice Namjoon, abrazando a sus amigos, ya que Jin había cargado al niño.


"Felicidades, hermano," dice kook, feliz de igual manera por que va hacer tío.


Aquella noche fue la más feliz para aquellos amigos y familiares. La casa se llenó de risas, abrazos y celebraciones. Hicieron un brindis improvisado, disfrutando del momento y la maravillosa noticia que había traído aún más alegría a sus vidas.


Más tarde, cuando todos se acomodaron en el salón, Jungkook y tae se sentaron juntos en el sofá, con Haneul dormida en el regazo del último . Los futuros padres se sentaron cerca, aún radiantes de felicidad.


"Hoy ha sido un día increíble. No puedo esperar a ver a nuestros hijos crecer juntos."dice tae


"Sí, será maravilloso. Y siempre estaremos aquí para ellos, juntos," dice él azabache , besando suavemente a su esposo.


Namjoon y Jin, con su pequeño dormido, se unieron a la conversación, compartiendo historias y sueños para el futuro. La noche estaba llena de promesas de amor y un futuro brillante para cada uno de ellos.


Cuando finalmente se despidieron y la casa se quedó en silencio, Jeon y Tae se quedaron un momento más, disfrutando de la paz y la felicidad que llenaba su hogar.


"Nunca imaginé que podríamos ser tan felices. Gracias por darme otra oportunidad, Tae." Dice jeon


"Gracias a ti por no rendirte. Somos una familia, y siempre lucharemos por nuestro amor."


Ambos se acurrucan, con Haneul entre ellos, disfrutando de la tranquilidad de la noche y el amor que los rodea, sabiendo que el futuro de su familia está lleno de esperanza y felicidad.


Un nuevo comienzo que la vida les había dado. La luz de la luna entraba por la ventana, bañándolos en un resplandor suave y plateado, mientras la paz y el amor llenaban cada rincón de su hogar.





Fin..