Entre dos mentes rotas solo una vivirá

All Rights Reserved ©

Summary

"Entre dos mentes rotas solo una vivirá" explora la intensa y perturbadora relación entre Laura, una millonaria blanca con una obsesión controladora, y Zara, una modelo negra que se convierte en el objeto de su deseo. Desde un primer encuentro electrizante en una pasarela, Laura utiliza su influencia para manipular y someter a Zara, llevándola a una serie de pruebas físicas y emocionales. A medida que la relación se vuelve cada vez más violenta y controladora, Zara lucha por mantener su identidad y resistencia. En un clímax trágico, la conexión entre ambas mujeres culmina en un acto de pasión y desesperación, dejando a Zara con una mezcla agridulce de triunfo y dolor. Esta es una historia de amor oscuro y obsesión, que explora los límites de la conexión humana y el costo emocional del poder.

Status
Complete
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

Cuando te observe por primera vez

La primera vez que te observé con detalle fue en esa pasarela, bajo la luz intensa de los focos que revelaban cada pliegue de tu piel. No podía negar lo hermosa que te veías desfilando esas prendas que te quedaban tan bien, como si hubieran sido diseñadas solo para ti. Los colores, los cortes, la textura... todo en ti era perfecto, inmaculado. Mientras avanzabas, con la espalda erguida y el rostro altivo, no pude apartar la vista.

Recuerdo que estaba sentada en la primera fila, rodeada de gente importante, de rostros conocidos, pero todos ellos se desvanecieron cuando tú apareciste. Tus ojos, fijos al frente, parecían no ver a nadie en particular, y, sin embargo, sentí que de alguna manera me mirabas a mí. Quizás era una ilusión, un truco de mi mente, pero en ese instante me convencí de que había algo especial en ti, algo que no podía dejar escapar.

Mi vida había sido una sucesión de éxitos y privilegios, pero también de aburrimiento y monotonía. Los mismos eventos, las mismas personas, las mismas conversaciones vacías. Pero tú, tú eras diferente. No solo por tu belleza, sino por la forma en que te movías, por la manera en que todo en ti parecía al mismo tiempo fuera de lugar y perfectamente adecuado. Había un misterio en tu andar, una mezcla de fuerza y vulnerabilidad que no podía entender, pero que me atraía irremediablemente.

Después del desfile, me encontré buscándote entre la multitud, ignorando a todos los demás. ¿Cómo podría dejar pasar la oportunidad de hablar contigo, de saber más sobre la mujer que había capturado mi atención de una manera tan inexplicable? Cuando por fin te encontré, en un rincón del backstage, rodeada de estilistas y asistentes, sentí una oleada de emoción que hacía mucho no experimentaba. Mi corazón, siempre tan controlado, latía con una fuerza que casi dolía.

Te acercaste a mí con una sonrisa profesional, esa que supongo habías practicado tantas veces para enfrentar a la gente rica y poderosa como yo. No sabías quién era yo, no realmente. Para ti, yo era solo otra mujer blanca con un apellido importante, una más de las muchas que habías conocido. Pero para mí, tú no eras solo una modelo. Eras una obra de arte, algo que debía poseer, controlar, comprender.

Cuando te tendí la mano, no sé si sentiste la tensión en mi piel, el leve temblor en mis dedos. Quizás lo percibiste, pero si lo hiciste, no lo mostraste. Nos presentamos con la misma cortesía vacía que ambos sabíamos era solo una formalidad. Pero incluso entonces, mientras intercambiábamos palabras intrascendentes, algo en mi interior comenzó a germinar, una semilla oscura que ni siquiera yo sabía que estaba plantando.

Aquella noche, cuando te fuiste, tu imagen permaneció conmigo. Tu rostro, tu figura, tu voz... todo estaba grabado en mi mente como un eco que se repetía una y otra vez. Me di cuenta de que no podía olvidarte, y, peor aún, no quería hacerlo. Te convertiste en una obsesión, en un enigma que necesitaba resolver, aunque en el fondo, una parte de mí sabía que este camino solo conduciría a la destrucción.

Porque en mi mundo, las cosas hermosas no se conservan. Se dominan. Se rompen. Y en ese primer encuentro, aunque ni tú ni yo lo supiéramos aún, nuestras mentes ya estaban unidas por un lazo invisible, uno que pronto se tensaría hasta el punto de no poder romperse.



Next Chapter