No Confíes En La Luz by Ana Cecilia at Inkitt
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No confíes en la luz

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Summary

Damaris no recuerda nada, excepto su nombre. Él despertó confundido en medio de un mundo destrozado y sin vida, como si fuera el fin de los tiempos, excepto que él era la única criatura viva o eso pensaba. Además, solo tenía su ropa puesta y una mochila, dentro de ella había un sobre dorado con una carta. "Aquellos que parecen ángeles no son más que la perdición del mundo"

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

‧͙⁺˚*・༓☾ 𝐶𝑎𝑝𝑖𝑡𝑢𝑙𝑜 1☽༓・*˚⁺‧͙

La sensación de frío que sentía a mi alrededor comenzó a calar en mis huesos. Me sentía estar encerrado dentro de mis sueños y mi cuerpo envuelto en sábanas blandas y sedosas, como un capullo.


Hasta que la oscuridad que me atrapaba se fue aclarando y la cosa invisible que sostenía mi cuerpo me soltó.


Abrí los ojos de manera repentina, mis manos fueron hacia mi garganta y la sostuvieron por reflejo. Abrí la boca y traté de inhalar todo el aire que pudiera.


Me sentía asfixiado, como si mis pulmones aprendieran a como respirar al salir al mundo exterior por primera vez. Las lágrimas brotaron de mis ojos quemándome las córneas, sacudí la cabeza irritado y mi cuerpo se retorcía como un pez moribundo fuera del agua.


No sé cuanto tiempo pasó, no tenía ningún sentido de este y mi cerebro solo se concentraba en poder respirar correctamente para poder sobrevivir.


Me quedé tendido en el piso, mirando el cielo azul despejado y al sol encima mio. Inhalaba y exhalaba coordinadamente, acostumbrándome a respirar. Mis ojos se posaron en el sol radiante, algo me decía que no debía mantener mi mirada fija en él, pero su brillo me hipnotizaba. Segundos depués, como consecuencia de eso, mi vista comenzó a arder, la aparté a un lado y parpadeé incómodo varias veces, solo para terminar viendo manchas a mi alrededor.


Me levanté alarmado y froté mis ojos bajo los párpados.


Al ya no ver aquellas manchas de luz, me concentré en mirar todo lo que me rodeaba.


Mis pupilas se estrecharon.


–Dios...– no pude evitar murmurar. Sentí un regusto algo amargo en la boca, pero no le presté atención.


Me encontraba rodeado de casas y edificios en ruinas, todo estaba completamente destruido, sin nada intacto. La arena gris los cubría, como una antigüedad. Todo estaba en completo silencio y la brisa del viento bailaba con el polvo y movía algunos cables rotos que colgaban de algunas antenas y techos.


En ese momento sentí a mi corazón latir rápido, como si estuviera en una carrera y apunto de atravesar mi caja torácica. Me llevé la mano al pecho y no pude evitar jadear y soltar un gruñido, me dolía horrores.


Traté de calmarme cerrando los ojos y tomando respiraciones profundas. Luego, los volví a abrir y traté de lavantarme estando algo agitado y ansioso. Lleno de miedo a lo desconocido.


¿Dónde se supone me encontraba?


Al principio mis piernas no tenían fuerzas y terminaba cayendo de nalgas al suelo. Esto ocurrió varias veces hasta que por fin mi cuerpo logró estabilizarse y que mi estado de ánimo se calmara un poco.


Di unos pocos pasos hacia adelante sin fijarme por donde iba, mis ojos solo enfocados en ver esta escena que parecía más bien sacada de una película apocalíptica. Al final, terminé tropezando con algo y volví a caer al suelo, esta vez de cara.


Mis lágrimas no pudieron evitar derramarse de mis ojos al estrellar mi nariz contra el duro asfalto. No pude evitarlo y lloré y sollozé como un mocoso en el suelo. Me sentía lleno de miedo y horror, sin saber que sería de mí en el futuro encontrándome en este lugar desolado.


Había usado mis brazos como amartiguador y no sufrí ninguna herida relevante, salvo el dolor por el golpe en mi nariz.


Me froté los ojos llenos de lágrimas y sorbí los mocos que salían de mi nariz roja.


Me giré de lado en el suelo, queriendo ver la cosa que me había hecho tropezar y, para mi muda sorpresa, encontré entre mis pies enredados una mochila negra.


Me senté confundido y lleno de dudas. Ahí caí en la cuenta de que no recordaba nada, ni siquiera como había terminado en este lugar.


Era como una pesadilla.


Me miré las manos y el cuerpo, escrutando cada centímetro de mí, al igual como lo hice con mis alrededores.


Damaris, recordé después de retorcer mi cerebro por un largo tiempo. Ese era mi nombre.


La ropa que llevaba era simple. Un polo blanco manga larga con cuello y encima de eso una chompa gris. Mis pantalones eran negros y algo sueltos, con muchos bolsillos y mis pies tenían puestos zapatillas de deporte negras. Mis manos eran pequeñas, pálidas y delicadas, y mi cuerpo era delgado sin casi nada de músculo. No tenía ni idea de cuanto medía o de siquiera como era mi cara.


Al terminar de examinarme a mi mismo, me acerqué a la mochila con curiosidad y a la vez algo indeciso. La sujeté con las manos algo sudadas y temblorosas, y abrí uno de los cierres que la mantenía cerrada.


Al asomar mi cabeza, encontré varios paquetes de dulces y caramelos.


Fruncí el ceño, confundido.


Estiré mi mano y saqué uno de los paquetitos de colores. Al leer la envoltura, me di cuenta que se trataba de una galleta con relleno de fresa. La abrí y sin pensarlo me la metí a la boca, saboreándola. Mis ojos brillaron y mis papilas gustativas hicieron que soltara un gemido de placer al probar algo tan delicioso.


El hambre que no había sentido hasta ese momento me atacó. Mi estómago rugía y gorgoteaba en protesta, por encontrarse vacía.


No me importó comerme el resto de las galletas, puesto que era preferible morir envenenado estando lleno que morir de hambre. Y en este lugar olvidado por dios, ¿donde podría encontrar siquiera algo de comida?


Al acabar el paquete de galletas, doblé la envoltura y la volví a meter en la mochila, sintiéndome reacio a tirarla al suelo.


Luego suspiré satisfecho.


Volví mi atención a la mochila nuevamente. Al estudiarla, descubrí más cosas.


Esta contaba solo con tres bolsillos, y dos en los laterales donde se ponían las botellas de agua. El más grande de todos era el que acababa de abrir y contenía muchos paquetes de comida chatarra. El segundo era mediano, que al abrirlo solo encontré un sobre dorado que brillaba de forma extraña y el tercero era pequeño, básicamente no cabía casi nada allí, pero logré encontrar una cajita sin logo con globos dentro y un termómetro de mercurio.


En los dos laterales, solo uno estaba lleno y había un toma-todo con diseño de pollitos. Dentro de él había agua pura a temperatura ambiente.


Saqué el toma-todo y vacié su contenido en mi estómago. Así mi sed se fue calmando poco a poco.


Por la posición del sol era muy probable que fuese medio día.


Al principio no tenía intención de moverme de aquí, pero al analizarlo mejor y, viendo que las probabilidades de que alguien me encuentre antes de que se acabe la comida y el agua fueran mínimas, tomé la desición de salir a explorar.


Me limpié las labios mojados con la manga de la chompa y me levanté del piso cementado. Lo único intacto a mi alrededor era el lugar donde me encontraba. Lo que agregó mas misterio e incertidumbre a como había terminado a parar aquí y como fue que perdí la memoria.


–Haaa– solté un largo suspiro. Después de saciar mi hambre parecía que logré, de alguna manera, estabilizar mis emociones y comenzé a pensar más racionalmente.


Al levantar la mochila, aquel sobre extraño cayó al suelo. La cogí en el aire por reflejo con una mano y miré la mochila nuevamente, escrutándola. En ese instante me percaté de que el bolsillo mediano se encontraba abierto.


Levanté las cejas.


Recordaba perfectamente haberlo cerrado.


Me sintí un poco inquieto en mi corazón, pero lo suprimí.


Cerré el bolsillo devuelta y colgué la mochila sobre mis hombros. Miré el sobre en mi mano algo pensativo y luego de algunas luchas mentales, la abrí.


En ella se encontraba un papel blanco con diseños elegantes en dorado y plata. Las palabras escritas dentro de ella estaban impresos a máquina, en tinta negra y decían:


───✱*.。:。✱*.:。✧*.。✰*.:。✧*.。:。*.。✱ ───


Bienvenido devuelta a la Tierra. Por favor, cumpla con las misiones asignadas para su supervivencia.


Jugador: 097888842.


Nombre en clave: Cábala.


Primera misión: Ve a Trinidad Central y reúnete con los supervivientes.


Recordatorio de Misión: Evita la luz.


Recompensa: Repelente para insectos (1 solo uso).


Castigo por fallo de misión: —


Buena suerte, Damaris :)


───✱*.。:。✱*.:。✧*.。✰*.:。✧*.。:。*.。✱ ───


Mi corazón volvió a doler contra mi pecho al tener las emociones alteradas después de leer la carta y los pelos de punta.


¿Qué?


¿Qué significaba todo esto?

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