1. El chico de visión
Corría detrás de él. Todas las noches era lo mismo.
Soñaba que perseguía a un chico desde que tenía seis años.
Ese chico me llamaba todos los días.
Despertaba justo cuando me veían sus ojos verdes. Pero ésta noche fue diferente. Corrí tras él y terminé entrando en un antro, pero no cualquiera,uno qué era destinado para alimentar a los vampiros y divertir a los licántropos.
Él me miró,con esos ojos verdes algo extrañado. Era como si yo fuera la rara mientras los vampiros asesinaban gente y los licántropos se transformaban como algo común.
Y desperté. Eran las cuatro de la tarde.
- Jem... - dijo mi padre entrando.
No sé cómo pero él sabía qué despertaría. Siempre fue así.
Miré a mi padre. Kyle Higgs, no sabía qué edad tenía,pero aparentaba unos cuarenta. Yo había heredado sus ojos color naranja,algo extraño para los humanos. Su cabello era color paja, mientras que el mío era castaño.
- De nuevo tuve el sueño.
- Lo sé,me lo dijo. Dice que pronto debes encontrarlo.
-¿Cómo es qué puedes hablar con el abuelo y yo no?
- No te preocupes,a su debido momento él te hablará.
-¿Es qué no soy lo suficientemente buena?
- Te hace falta un empujón. Pero está bien, a tu edad yo era más indefenso.
- Debiste tener a tus padres.
- No es qué pudiera presumir... Pero sí, estaban conmigo.
- Estoy cansada de buscarlo todas las noches. ¿Puedes decirme qué no es indispensable?
- Lo es. Es tu apoyo,ambos deben parar a quiénes desean abrir el Inframundo.
- Siempre tratan de abrirlo...
- Ésta vez es diferente. Quieren atrapar a todos los cazadores.
- Bueno... No creo qué me dejé.
- Se que estás cansada de tener ésa visión.
- Cada año cambia... Sin embargo hoy fue más explícita.
- Haz tu ronda en los lugares qué se parezcan.
- No son muchos.
- Apresúrate y baja a comer.
Me quedé pensando en el chico. Al fin pude ver su rostro.
Yo era extraña, mi madre murió cuando nací. Así qué sólo estábamos mi padre y yo en ésa inmensa casa. Una casa especial.
Por fuera parecía una casa de unas ocho habitaciones,por dentro era un lugar misterioso y enorme. Aquella casa la construyó mi abuelo,el padre de mi padre.
No sabía mucho sobre mí abuelo, excepto qué su nombre era Samael.
Yo fuí a la escuela un tiempo,pero evité a las personas. Siempre fuí rara y mucho más diferente qué de costumbre.
Para empezar podía cambiar mi apariencia desde los cinco años,era un poco más fuerte qué una mujer promedio.
Además mi padre siempre me entrenó para saber usar armas desde pequeña.
¿Qué porqué?
Porque los monstruos existen.
Y nuestra familia es la encargada de cazar a los que asesinan humanos e infringen las reglas.
En pocas palabras ellos deben permanecer en las sombras y nosotros nos encargamos de éso.
Suspiré al verme al espejo. Mi cabello castaño estaba desordenado, lo peiné y recogí con flojera. Mis ojos color naranja me devolvieron a la realidad. Yo no era alguien común, lo sabía,lo sentía,y me parecía qué yo estaba fuera de lugar.
Me vestí con una playera gastada y unos jeans.
Mi padre me esperaba con una sopa caliente.
-¿Cómo supiste qué mamá era la indicada?- pregunté con curiosidad.
- Lo sentí. Ella también era cazadora y nos enamoramos.
-¿Cómo murió?
- Protegiéndote. Te amaba y sabía tu futuro.
-¿Crees que algún día dejaré de tener ésas visiones?
- Tendrías que averiguarlo cuándo lo conozcas.
-¡Ha de ser un tipo aburrido! - dije con cansancio.
-¿Cómo lo sabes? - me preguntó mi padre mientras me observaba.
- En mi última visión me ve sorprendido.
- Olvida éso, come,quiero qué vayamos a un lugar.
Suspiré mientras terminaba de comer.