NUESTRO PEQUEÑO SECRETO

Summary

[Rayleigh x Lectora] Se dice que cuando el amor toca a tu puerta es por mera cortesía, ya que entrará en tu vida sea que estés dispuesto o no, a recibirle. ═══════════════════ 🔞Contenido adulto: se recomienda discreción. 🔞 ⚠️ ¡No saltarse la hoja de aclaraciones por favor! ⚠️ ➨ Los personajes usados en esta obra son propiedad de Eiichiro Oda. ➨ El crédito por las imágenes usadas le corresponde a sus respectivos creadores. ➨Trama 100% original. No copiar. No adaptar. No traducir sin mi consentimiento.

Status
Complete
Chapters
19
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Las despedidas nunca fueron su fuerte pero sabía que era menester salir de su isla en busca de una manera de ganarse la vida. Deseaba ayudar a su familia y asimismo proveer para la pequeña criatura de varios años de edad que dejaba bajo el cuidado de estos.

No le resultaba para nada grato el tener que abandonar su isla, pero esto era algo inevitable ya que debido al tributo celestial que se entregaba, la economía se hallaba por los suelos.

No quería pensarlo ya que se trataba de su gente, pero le asustaba el meditar que la hambruna muy pronto azotaría su tierra. De ser el caso, debía estar preparada para sacar a su familia del sitio antes de que fuese demasiado tarde.

Las maletas estaban listas y tenía el billete de ida en mano. Un último abrazo y palabras de «hasta pronto» fueron pronunciadas antes de que se hallara en el muelle en espera del barco turista que la llevaría a su destino.

Pocos días después, se encontraba parada junto a la barandilla del navío mirando hacia la lejanía. Pensaba en que lo primero que haría al llegar a la siguiente parada, sería buscar alguna posada económica y dedicarse a conseguir un empleo. Sabía que debía ahorrar, sin embargo existía un gasto del que no podía prescindir; tenía que comprar un den den mushi para comunicarse con su familia.

Mientras se encontraba sumida en su ensimismamiento muy a pesar de las decenas y decenas de personas que socializaban en la cubierta, ella sonrió preguntándose si le sería posible conocer a alguien especial.

Tal vez no era el mejor momento de su vida porque tenía prioridades, pero, venga, que habían pasado casi cuatro años ya desde la última ocasión en que fue besada.

Su única relación a largo plazo no fue buena, y desde el inicio fue consciente de que nunca lo sería, pero su necesidad de sentirse amada por esa persona la hizo soportar más de lo que debió y ahora, ese vacío en su pecho tan solo crecía y crecía con el paso del tiempo.

Negó con la cabeza en tanto sonreía débilmente mientras esa voz en su cabeza le recriminaba: «¿quién querría estar con una mujer que no tiene nada que ofrecer?»

Estiró la falda de su viejo y desgastado vestido azul celeste. Acomodó su sombrero de paja de color amarillo, y se sacudió ligeramente.

No logró deshacerse del sentimiento que la aquejaba aunque pronto encontró falsa resignación.

—¿Ya qué? —dijo para sí misma. Sus ojos oscuros estaban apagados y algo enrojecidos por el peso de la nostalgia y el anhelo—. Quizá mi destino sea estar sola.

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