Acto 1. Escena 1.
Mirar por la ventana y no pensar nada, siempre era igual, mirar por la ventana y dejar que el vacío lo cubriera todo, no tenía nada mas que hacer y su mente... su mente era un desastre, lucidez, niebla, lucidez, niebla... los barrotes se desconchaban, así como los recuerdos, no quedaba realmente nada de si en su cuerpo, nada que le permitiera moverse realmente... Estaba y no estaba, y cuando estaba deseaba realmente no estar.
Una serie de pasos por el pasillo contiguo le hizo parpadear y quitarla vista del único árbol que había en aquella pequeña plaza central.
-Buenos días ¿como amaneces?- la misma voz femenina mecánica haciendo la misma pregunta del día anterior, del anterior a es y de los otros 1095 días; los ojos de los supuestos participantes de la conversación se estudian mutuamente y una voz ronca le responde casi tan mecánicamente como la anterior
-Bien... como siempre- se siguen mirando fijamente, la chica que esta parada le contempla con ojos duros, esos ojos a los que no se les puede mentir
-Pues al parecer nada en ti cambia mucho, o por lo menos lo único que cambió fue el estado con el que llegaste
-Pues agradezcamos entonces que eso cambió- el cinismo se sentía tanto como el cansancio en aquella voz, la chica endureció aun más su mirada
-Por lo menos hoy estamos un poco mas cínicos que de costumbre, eso ya es un avance- se escucho un respingo a forma de respuesta- ¿por qué es que te cuesta tanto hablar?
-Porque no tengo nada que decir y aún así, henos aquí, desperdiciando tiempo útil en una conversación en la que sabemos bien no llegaremos a nada, porque yo estoy demasiado demente y tu ya no sabes como llevar mi caso...- la chica se quedó en silencio analizando aquello que había oído, cierto deje de sorpresa recorrió su cara, pero no duró mucho tiempo, primera vez en 3 años en el hospital psiquiátrico, que sentía que el hecho de que un paciente le respondiera con cinismo era un avance maravilloso.
-Si, henos aquí perdiendo el tiempo, y por lo que veo es algo que estas disfrutando, hacerme perder el tiempo- este tipo de conversación era de todo menos ética, pero ya ella se había quedado sin alternativas y estaba implementando lo que le quedaba para hacer hablar a esta misteriosa persona. “-Tienes que estar cuidado, en este caso estas lidiando con una estructura perversa, trazas psicopáticas... un intento de homicidio, adicciones, delirium tremen, esto simplemente es un desastre que nadie quiere”, su supervisor le había advertido muy bien a lo que se enfrentaba y ella, Nathalie Dawns, o Nat como le decían de cariño, estaba muy reticente a que alguien mas tratara este caso, lo quería para sí, y ahí estaba, tres años después, lidiando con algo que acababa todos los días un poco mas con su paciencia, miró la carpeta que tenía el expediente y suspiró
-No es algo que disfruto, simplemente te sigo la corriente para hacerte feliz... para que sientas que realmente estas haciendo algo productivo con mi caso, un avance; es tan simple: esto no se trata de mi, de mis adicciones, de mis traumas, esto se trata de ti y de tu pequeña e insignificante vida...¿ o no Dra. Dawns?- Nat abrió demasiado los ojos, finalmente se estaba mostrando como realmente era y no podía sino sentir un escalofrío de emoción en el cuerpo, le miró sin responder y una sonrisa se dibujó en su rostro
-Buen intento, pero necesitarás mas que palabras rebuscadas y aún mas resolución para que realmente me hagas daño, si es que eso es lo que pretendes con tu actitud - le vio apretar la mandíbula y tensar las manos, le miró tratar de acercarse infructuosamente gracias a las cadenas que salían del piso y mantenían sus muñecas juntas y atadas. Instintivamente Nat dio un paso para atrás y eso le basto a su paciente para sonreír con sorna
-No necesito hacerte daño, con que me temas, por simple instinto me basta- sin pensar demasiado Nat se le acercó hasta que ya no había casi nada que la separara de su paciente
-No te tengo miedo... ni a ti ni a lo que quieras pretender ser o demostrarme... necesitaras mucho mas que el ruido de tus cadenas para asustarme...- dicho eso, le dio la espalda y salio de la habitación; segundos después los guardias soltaron sus muñecas y cerraron con seguro la puerta, dejándole de nuevo como al principio, en silencio, viendo por una ventana con barrotes en un hospital psiquiátrico... sintiéndose 80 veces peor que antes de la visita de la Dra.
-¿Por que no me dejan en paz?
“Porque eso seria demasiado fácil”- dio un respingo al escuchar esa voz, pero esta vez no se giro.
-Hoy no tengo tiempo para ti... ni para tus recuerdos.