Deseo

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Senku vuelve a ver a Gen después de un tiempo y su cuerpo reacciona diferente. Dr. Stone one-shot | SenGen +18

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5.0 1 review
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18+

Deseo

Después de que Tsukasa fuera congelado y los planes de viajar a Sudamérica iniciaran, lo que llevó a la construcción de un barco y a la despetrificación de Ryusui, Gen comenzó a pasar menos tiempo al lado de Senku. Al tener cada uno sus propios trabajos a realizar, los momentos sin verse se convirtieron en días.


Senku se encontraba en la aldea Ishigami buscando petróleo, mientras que Gen estaba encargado de ayudar con la plantación de trigo y de supervisar la construcción del barco. No fue hasta que François fue despetrificado que Gen pudo volver a ver al joven científico.


—¿Estás bien? —preguntó Senku, disimulando su preocupación de ver a Gen tan agotado y tirado en el suelo luego de la gran caminata que le había tocado vivir.

—Sí, solo necesito descansar un rato, Senku-chan —respondió, con una leve sonrisa. El nombrado ofreció su mano para ayudarlo a ponerse de pie.


En el momento que Gen tomó la mano de Senku, los dos sintieron un escalofrío invadir sus cuerpos, el cual aceleró sus corazones. No dijeron nada ni fueron capaces de mirarse a la cara; no entendían a qué se había debido esa reacción, aunque lo sospechaban un poco, después de todo, habían pasado muchos días sin verse. Tras tranquilizarse, comieron del pan preparado por François.


El siguiente invento científico fue crear cámaras fotográficas y Senku volvió a perderse en el laboratorio. Gen se dedicó a ayudar en la aldea Ishigami, volviendo definitiva su estancia.


Gen sabía muy bien de qué tipo de hombre se había enamorado, aceptaba a Senku tal y como era, por eso el no pasar tiempo con él no era algo que lo agobiara. Que Senku fuera su novio y pudiera besarlo ya era suficiente para Gen, su deseo sexual era controlable, por lo que todo estaba bien.


Senku jamás había pensando en el amor, menos en el sexo, hasta que conoció a Gen. Le gustaba la relación que tenían, podía seguir dedicándose a la ciencia como siempre y sus sentimientos por su novio no cambiaban, pero había algo que le estaba molestando. Desde la primera vez que había tenido sexo con Gen, sus emociones y pensamientos comenzaron a volverse incontrolables. La distancia y abstinencia que habían tenido por un tiempo determinado solo había servido para confirmarle que algo estaba cambiando en él, por primera vez se sentía sofocado por necesidades tan básicas como las ganas de aparearse.


Dio una pausa a su trabajo y salió a tomar aire, lo que vio no le ayudó a calmarse para nada. Gen se encontraba hablando y jugando con los niños de la aldea, su sonrisa y mirada al notar la presencia de Senku solo provocó que el cuerpo del científico diera un sobresalto y el calor cubriera su rostro.


—¡Senku, ven a jugar! —llamó uno de los niños.

—¡Si, ven, Senku! —apoyaron los demás niños.

—Senku-chan está ocupado —aclaró Gen, con un tono de voz amable que solo removió más el corazón del nombrado.


Todo lo que viniera de Gen excitaba a Senku y ya no sabía cómo detenerlo. Jamás se imaginó sintiéndose así por alguien, pero definitivamente Gen lo había hechizado el día que le entregó su cuerpo por primera vez.


Senku volvió al laboratorio pero no pudo concentrarse, su mente solo divagó en recuerdos de las veces que Gen solía besarlo con pasión; poco a poco sus recuerdos fueron más allá, Gen ya no usaba ropa, su boca ya no estaba en sus labios, sino que había ido más abajo, los sonidos se volvieron obscenos y los ojos del mentalista cristalizados.


Senku pegó un respingo y se levantó de golpe, su pene se estaba despertando solo con recordar sus encuentros sexuales con Gen. Se dio cuenta de que ya había pasado un buen rato y volvió a salir del laboratorio, los niños ya no se encontraban jugando con el mentalista. Al notar la ausencia de su novio, pudo hacerse una idea de dónde podría estar y se adentró en el bosque.


No tardó en encontrarlo, cerca del río y alejado de las demás personas, Gen se encontraba preparando materiales para sus trucos de magia. 


—Gen… —llamó, con un tono de voz cansado.

—¿Qué sucede, Senku-chan? —preguntó con voz amable—. ¿Necesitas que te ayude con algo? —La pregunta no había sido con doble intención, de verdad se había referido a los inventos científicos de su novio, pero en cuanto lo vio acercarse entendió qué sucedía—. Ya veo, Senku-chan. —Una sonrisa se formó en su rostro.


El rostro del científico se puso muy rojo en el momento que Gen subió la ropa de Senku e hizo que la afirmara, dejando a la vista el miembro que se encontraba despertando; Gen se sentó de rodillas y levantó sus manos para comenzar a masturbarlo.


—¿Me extrañaste, Senku-chan?

—Cállate, mentalista.

—Bueno… —Acto seguido llevó el pene de Senku a su boca.


El cuerpo de Senku se estremeció, Gen sacó el pene de su boca para soltar una pequeña risita y después dio inicio a la felación. Con la punta de su lengua dio lamidas circulares en el glande, provocando que Senku soltara suspiros; su lengua recorrió todo el miembro, para después volver al glande y succionarlo; sentir que el pene de su novio crecía comenzó a excitarlo también, sin previo aviso llevó todo el miembro a su boca para chuparlo, haciendo gemir a Senku.


—Gen…


El nombrado siguió chupando, aumentando la velocidad; controlando su respiración, podía hacer que el pene llegara muy profundo en su boca. Senku llevó sus manos al cabello de Gen para tirarlo con suavidad, provocándole que su cuerpo se estremeciera y excitara más. Gen dejó de chupar y volvió a lamer los alrededores del miembro, hasta llegar a la punta.


—Gen, quiero metértelo.


El pene de Senku estaba completamente erecto, Gen solo pudo relamerse los labios y pararse frente a él.


—¿Aquí mismo, Senku-chan?


El mencionado solo atrapó a Gen entre sus brazos y comenzó a besarlo en la boca con pasión, arrastrándolo hasta a un árbol.


—Ya no aguanto, Gen. —Su voz sonó agitada y su mirada revelaba la gran excitación que estaba sintiendo—. Quiero hacerlo, te deseo.


Gen sonrió con picardía y se dio la vuelta, bajó sus pantalones y se apoyó en el árbol para alzar su trasero frente a Senku.


—Está bien, Senku-chan, soy todo tuyo.


Senku sonrió excitado, sacó de las bolsas que llevaba en su vestuario un frasco pequeño que tenía lubricante previamente preparado por él mismo para usar con su novio. Echó un poco en su dedo índice y lo metió dentro del ano de Gen para comenzar a prepararlo. El mentalista soltó un suspiro, en cuanto Senku aumentó la dilatación, su boca empezó a soltar gemidos y sus uñas fueron enterradas en el tronco del árbol.


Cuando Senku sacó sus dedos, Gen supo de inmediato lo que venía; cerró los ojos y tomó aire, preparándose para sentir el pene de Senku entrando dentro de él.


—Senku-chan…

—¿Te duele?

—No, continúa.


Senku comenzó a moverse y soltar suspiros, al fin podía tener nuevamente sexo con su novio y se sentía muy bien. Gen luchó por no gemir, pero mientras más rápidas se volvían las estocadas, menos podía controlar su voz y sus emociones. Senku lo tenía afirmado de la cintura, a la vez que lo embestía contra el árbol.


—Qué bien se siente, Senku-chan…


Gen descansó su frente en sus manos apoyadas, dejándose llevar por el placer y respirando acelerado. Senku era libre de hacer lo que quisiera con él y eso solo lo excitaba más.


—Te amo, Gen.


No era la primera vez que se lo decía, pero el corazón de Gen latía con locura siempre que recibía esas palabras, como si nunca antes las hubiera escuchado.


—También te amo, Senku-chan —respondió, con un tono de voz cansado y lascivo que hizo al nombrado estremecer.

—Gen… —Senku eyaculó dentro de su novio, era la primera vez que acababa dentro de él y no pudo evitar asustarse.

—¿Te corriste dentro? —Gen miró hacia atrás, con un poco de sorpresa pero sin molestia.

—Lo siento, te limpiaré. —La voz de Senku sonaba cansada, era entendible después de lo que habían hecho.

—Puedes descansar primero, no hay prisa.


Senku sonrió y llevó sus manos al trasero de Gen para moverlo y abrirlo, viendo su propio semen caer de a poco.


—Vaya… —La imagen obscena provocó que su miembro volviera a levantarse.

—¿Qué pasó, Senku-chan? —La voz de Gen sonó seductora—. ¿Quieres hacerlo otra vez?

—Me quedaré sin energía, pero valdrá la pena.


Gen solo soltó una risita y sintió su ano ser de nuevo penetrado, reemplazando su risa por un suspiro. Continuaron con un segundo round que concluyó con los dos amantes llegando al clímax.


Luego de que Senku limpiara a Gen, se besaron y vistieron, borrando todo rastro de lo que habían hecho. Satisfechos y sonrientes regresaron a la aldea, dispuestos a seguir trabajando, hasta que el deseo volviera a invadirlos nuevamente.