El inicio de una historia
En una ciudad moderna donde la gente se levanta para empezar un nuevo día, inicia esta historia.
Gerardo, un joven que se dedica a trabajar duro en un taller de procesado de carne, con sólo 19 años tuvo que mantenerse solo, ya que sus hermanos se encontraban en otros países explorando nuevos horizontes.
Damián, su hermano mayor, trabajaba en la empresa Engine Robotics, desarrollando androides de alto funcionamiento. Siempre fue el cabecilla de la empresa y su jefe; su mejor amigo, tenía pensado reducir los costos de los androides y así ahorrar mucho más dinero de lo debido.
Ese día, Damián, al ver el calendario cayó en cuenta de que el cumpleaños de su hermano Gerardo estaba cerca, también pensó que siempre se encontraba solo. Pasar un cumpleaños en soledad no suena muy divertido.
Él tuvo una idea: solicitó a su jefe (es decir, su amigo) tomar un androide de los ya listos para entrega comercial y así poder dar un regalo a su hermano en su día especial.
Por supuesto, él no tuvo problema en darle uno para regalar aGerardo, pero primero debía terminar su turno y bajar a la bodega
para tomar uno de su preferencia. Una vez finlizada su labor, se dirigió al lugar, donde escogió a la androide más hermosa, misma que acabaría siendo el regalo ideal para su hermano.
Tomó a la androide dentro de la gran caja y la llevó a casa para enviarla por correo al día siguiente, y al llegar a casa, Damián saluda a su amada esposa e hijos, quienes preguntan sobre el androide que lleva en su auto; él responde que es, en realidad, un regalo para su hermano de Illinois.
Su esposa sabía a quién se refería. Ella sabía que era alguien sin nadie a su lado y que necesitaba algo de compañía.
Después de la cena, Damián y su esposa fueron a dormir; sin embargo, Damián no pudo dejar de pensar en su hermano.
De pequeños, cuando solían jugar a ser piratas y prometían que derrotarían monstruos marinos y vivirían aventuras juntos, aquello le generó tristeza y una gran angustia.
Mientras Gerardo escuchaba la alarma de las 06:00 A.M, sabía que Era hora de levantarse e ir al trabajo. Con mucha fuerza de voluntad, preparó una taza de café y marchó a trabajar. Mientras salía de casa, olía el exquisito aroma del pan caliente de la panadería cercana. Se adentraba en su nariz y le tentaba a saborear uno de ellos, pero se negó a sí mismo y continuó su recorrido.
Al llegar, su amigo Jacob le esperaba para dar inicio a su jornada laboral.
Gerardo saludó y ambos preguntaron acerca de sus fines de semana. Él, como siempre, respondió que nada interesante ocurrió durante esos días y que sólo pasó sus días viendo la televisión,mientras que Jacob comentó haber visitado a su tío, el cual padecía de cáncer al pulmón y le quedaba poco tiempo en vida. Jacob prefería aprovechar el tiempo junto a su tío.
Al oír aquello, Gerardo se notó algo angustiado, mientras Jacobpreguntaba qué estaba mal, él le respondió con un simple "Nada",excusándose del asunto diciendo que debían comenzar a trabajar.
Ya en la fábrica, varios empleados trajeron una nueva máquina paratriturar carne, era de alto funcionamiento; se encendía presionandoel botón verde que se encontraba a un costado.
A ellos no les sorprendió la nueva máquina; sólo procesaba en cantidades industriales para las carnicerías locales.
Mientras laburaban, Jacob notó que Gerardo trabajaba más de lo normaldurante ese día. Él pensó en preguntar al respecto, pero finalmente decidió no hacer preguntas al respecto para no irrumpir en sus labores.
El día fue complicado para ambos ya que el proceso de empaquetado fue arduo, pero les resultó fácil ya que la máquina de procesado trabajaba de manera inimaginable. Después del empaquetado, Jacob y Gerardo se alistaron para regresar a casa, se Despidieron y, en medio del camino, Gerardo sólo pensaba en elcaso del tío de Jacob; cuántas personas morían de cáncer y en cómo se sentiría tal agonía.
Cansado y hambriento, Gerardo se dispuso a comprar pan y café, pero al llegar a casa, notó que una gran caja blanca se encontraba frente a su puerta.
Confundido, fue y preguntó a sus vecinos sobre La caja, y al no obtener respuesta, pensó que tal vez se trataba del regalo de algún buen samaritano. Con algo de esfuerzo, ingresó la gran caja a su hogar, y una vez dentro, cortó el envoltorio de plástico con sus tijeras y lo abrió.
No tuvo palabras para describir lo que vio: era una linda androide de cabello negro y corto, piel clara y ojos preciosos, cuyas extremidades marcaban las articulaciones. Aún sorprendido, sacó a la androide de la caja, sentándola sobre la mesa para poder examinarla y ver su funcionamientoMientras observaba, notó algo detrás de su oreja, parecía un botón cuando puso sus dedos sobre él.
Al presionarlo, la androide se puso de pie, dándole un susto a Gerardo, quien cayó al suelo, mientras la androide se mantuvo de pie en su lugar. Al levantarse del suelo, se paró frente a la androide y la observó un momento. Se alejó cuando hizo un gesto de saludo, presentándose como "B611A": una especie de asistente personal, la cual le ayudaría en lo que necesitase.
Gerardo restó importancia al asunto y se dirigió a la cocina para preparar un café y sentarse en el sofá. Mientras realizaba aquello, la androide lo siguió hacia todas partes. Gerardo preguntó:
"¿Quién eres y qué quieres?
La androide le contó sobre sus funciones, y que también seencontraba programada para aprender cosas nuevas sobre los humanos y su vida cotidiana.
Gerardo no esperaba tal respuesta, por lo que, aún confuso, apagó La televisión y prosiguió a decirle que necesitaba un nombre con elcual identificarla. Gerardo pensó durante breves segundos antes detomar el código de serie, asignándole así el que sería su nombre: Bella.
La androide quedó fascinada con su nuevo nombre, y Gerardo se dispuso a enseñarle, a modo de prueba, cosas que todo humano debía saber; el valor de la vida. Para empezar, Gerardo le contó sobre el mundo, la importancia de la vida, el cuidado que debía tener, y que una vez aprendiese a valorarla podría tener muchas oportunidades y recuerdos maravillosos. Para demostrarle el cómo hacerlo encendió la TV e invitó a Bella a sentarse a su lado,buscando una película cuya base fuese el valor de la vida, de uno mismo y de sus seres queridos.
Con el paso de los minutos, Bella notó que Gerardo comenzaba a dormirse a su lado, por lo que decidió despertarlo para que fuese a su cama y pudiese dormir.
Gerardo despertó cansado y Bella informó que había estado durmiéndose en el sofá, recordándole la importancia de dormir en una cama. Gerardo obedeció a Bella, pero antes decidió enseñarle su propia habitación; era la que reservaba para sus invitados, pero a partir de ahora, Bella podía reclamarla como suya.
Al enseñarle la habitación, Bella quedó fascinada. Sería su propio espacio, algo suyo. Agradecida, Bella abrazó al joven y destapó las cobijas de la cama, recostándose sobre el colchón.
Al verla, Gerardo sólo sonrió y se retiró del lugar; a la mañana siguiente acuduría a un doctor para hacerse un chequeo para asegurarse de no haber contraído algún virus en la carnicería.
Al despertar, Gerardo informó a la empresa que no se presentaría al trabajo durante un lapso de tiempo debido a problemas de salud.
Tras finalizar la llamada, tomó sus cosas y se dirigió al hospital en silencio.
En el autobús se sintió decaído, muy cansado durante el viaje, por lo que al llegar, se dirigió inmediatamente con la recepcionista; ella dijo que buscase un asiento y esperase a su llamado.
Él esperó pacientemente hasta que finalmente escuchó su nombre, era el doctor dando aviso a su chequeo. Gerardo le explicó sobre sus malestares, el doctor dijo que no podía saber con exactitud qué era lo que ocurría con él, pero que los síntomas le resultaban familiares.
En ese mismo instante, procedió a enviar a Gerardo a una resonancia, diciendo que le haría saber sobre los resultados una vez finalizara el procedimiento.
Mientras tanto, Bella se encontraba ordenando en casa para que Gerardo no tuviese que molestarse en hacerlo. Mientras barría, chocó contra un estante, dejando caer un libro, mismo que no dudó en leer.
Al abrirlo, notó que se trataba de un álbum de fotos, y que el niño que se encontraba en ellas parecía vivir momentos importantes durante su infancia. Bella quedó encantada con las fotos, admirándolas por un momento hasta que la puerta fue tocada por alguien.
Al abrirla, Gerardo se adentró a su hogar, saludando a Bella. Ella procedió a enseñarle el álbum de fotos que había encontrado, preguntando quién era el niño que se encontraba en ellas, a lo cual Gerardo respondió diciendo que se trataba de él.
Al oír aquello, Bella se sintió algo confundida, por lo que Gerardo ofreció contarle sobre su infancia, pidiéndole que se sentase en el sofá.
Él comenzó a enseñarle algunas de las fotos en las cuales se encontraba con sus padres, amigos, compañeros de escuela y durante sus graduaciones. Bella estaría sorprendida si supiese que con esfuerzo había logrado cosas que ni siquiera él mismo había pensado en el ámbito académico.
Gerardo le explicó a Bella lo que se sentía tener amigos y cómo es la
vida en la escuela, momentos memorables y anéctodas algo graciosas. Bella preguntó cómo eran las graduaciones y Gerardo le explicó que se trataba de eventos donde los estudiantes son reconocidos por sus logros y por el término de su enseñanza.
Bella dijo que le habría gustado poder estar en su graduación y poder felicitarlo por sus propios logros y el ser una persona exitosa.
Gerardo se sorprendió un poco por su respuesta, diciendo que apartir de ese día, ella aprendería cosas que todo humano sabía, advirtiéndole que tendría que reconocerlas por más duro que fuese. Le enseñaría sobre los sentimientos con la finalidad de volver a Bella una humana de manera psicológica para que no fuese como los demás androides, para que fuese única en su clase.
Dos Meses Después....
A medida que aprendió algunas cosas, Bella comenzó a comportarse cada vez más como una humana, ella lucía elegante y sutil, mientras Gerardo parecía preocupado por sus exámenes médicos.
De pronto su teléfono comenzó a sonar sin parar; era una llamada del hospital, informando que sus resultados se encontraban listos y debía ir por ellos. Sin prisa, Gerardo tomó sus cosas y se despidió de Bella. Ella decidió preparar la cena para su regreso.
Algunas horas después, Bella comenzó a preocuparse. Pensó ir a buscarlo, pero el sonido de la puerta la detuvo; debía ser él. Gerardo lucía dolido y angustiado, por lo que, preocupada, Bella
dijo: "¿Qué ocurre?"
Gerardo sólo la abrazó, diciendo que comenzarían a pasar más tiempo juntos.
Ya en la mañana, Gerardo enseñó a Bella sobre literatura, se encargó de mostrarle la serie de novelas de Shakespeare. Dudosa, Bella accedió a leer y tras varias páginas se encontró fascinada con Romeo y Julieta. Tras pasar algunas horas, Gerardo llamó a Bella,
para decir que alguien estaba mudándose a la casa de en frente, ambos se miraron con curiosidad por saber quién era la nueva persona en el vecindario.
Bella dio la idea de presentarse para sociabilizar, aunque él no se sentía cómodo con la idea, pero moría de curiosidad, por lo que se dispuso a ir.
Al salir, notó que el camión de mudanzas sacaba cosas valiosas, se preguntó de quién serían esas cosas cuando de pronto escuchó una voz femenina detrás suyo.
Cuando volteó a ver, vio que se trataba de una mujer de alrededor de 45 años de aspecto adinerado, la cual le miró con desagrado, diciendo que las cosas eran suyas.
Gerardo se diculpó con ella y le dio la bienvenida al vecindario, a lo cual le respondió que no esperase nada de ella debido a que tuvo que abandonar su lujosa casa para mudarse a ese barrio de pobres
para ahorrar algo de dinero.
Un poco disgustado, Gerardo lo tomó con calma y le invitó un café mentras los de la mudanza descargaban sus cosas, ella aceptó y avisó a los hombres que se iría un momento. Mientras caminaban, la mujer le preguntó con quién vivía; él no dio demasiada
información, diciendo que sólo era alguien muy especial. Al llegar a la puerta, Gerardo tomó sus llaves e ingresaron a la casa, ofreciéndole inmediatamente una taza de café a la mujer.
Ella aceptó, sentándose. En ese instante Gerardo pregunta por su nombre, a lo que ella responde que su nombre es Lizbeth Stephanie; a Gerardo le sonó familiar, pero decidió ignorar sus sospechas y sirvió el café.
Al sentarse decidió preguntar más sobre ella, quien respondió que en el pasado creció en una numerosa familia con tres hermanos y dos hermanas y sus padres (que eran eco fundadores de una empresa petrolera), sin embargo, se habían distanciado y ella se quedó con sus padres para cuidar de ellos, pero enfermaron y al sus hermanos no hacerse cargo, recibió toda la herencia.
Gerardo se sintió conmovido con la historia y le dijo a la mujer que le presentaría a Bella. La mujer se preguntaba quién era ella cuando Bella apareció junto a Gerardo, y cuando Lizbeth la vio quedó sin palabras: era una hermosa androide, y además tenía consciencia propia.
El resto de la tarde, Lizbeth se la pasó haciendo preguntas a Bella, quien respondía sin problema y con mucha elegancia, sin saber que Lizbeth desarrollaba un comportamiento extrañamente interesado y algo tétrico mientras realizaba sus preguntas.
Gerardo notó aquello, decidiendo preguntar a la mujer si gustaba otra taza de café, pero ella lo tomó mal, levantándose y retirándose del lugar.
Tanto Bella como Gerardo se encontraban confundidos, sin embargo; decidieron dejarlo pasar y continuar con su día riéndose de lo ocurrido, sin saber que Lizbeth escuchaba detrás de la puerta con ojos furiosos y un deseo insostenible de estar junto a Bella.
A la mañana siguiente, Gerardo se levantó para ir trabajar y despertó a Bella para desyunar. Mientras Gerardo se preparaba comenzó a recordar el extraño comportamiento de Lizbeth la tarde anterior, generándole inseguridad, pero decidió olvidarlo y seguir con su día.
Al sentarse, Gerardo comenzó a comer rápidamente para no llegar tarde al trabajo, mientras Bella decía que comiese más despacio para evitar hacerse daño. Después de comer, Gerardose levantó, diciéndole a Bella que no le abriese la puerta a nadie y que regresaría a las 18:00 PM, ya que el comportamiento de Lizbeth le inquietaba.
Bella no puso objeciones y siguió las órdenes de Gerardo, diciéndole que no se preocupase y que tuviese un buen día en el trabajo. Cuando estuvo sola, Bella se dirigió al sofá frente a la televisión, encontrando una película sobre Zombies: The rival.
Mientras veía el filme notó que el protagonista se defendía con mucha valentía, decidiendo imitarlo para divertirse.
Se dirigió hacia la cocina y tomó un colador como casco y un taladro roto que Gerardo guardaba debajo en la despensa, comenzando a fingir que peleaba con zombies. Fue algo cómico hasta que Bella dio un brinco del susto al oír que alguien llamaba a la puerta, al abrirla notó que se trataba de Lizbeth, quien contenía la risa al ver lo que había estado haciendo.
Por primera vez Bella sintió vergüenza y le preguntó a Lizbeth qué necesitaba, a lo que ella respondió:
"¿No quieres ir de compras?"
Bella negó, alegando que no podía salir de casa, pero Lizbeth dijo que había hablado con Gerardo y había obtenido su aprobación para salir juntas. Bella creyó que ellos realmente habían hablado, accediendo a salir con ella sin saber sobre el atroz plan que Lizbeth maquinaba.
En el trabajo, Gerardo trabajaba junto a Jacob triturando carne en la nueva máquina. Jacob preguntó si en verdad tenía una nueva vecina, Gerardo confirma su pregunta, pero comenta que tiene una actitud bastante espeluznante, también mucho dinero. Jacob pidió una descripción para hacerse una idea sobre de quién podría tratarse.
Gerardo dio la descripción de Lizbeth, a lo cual Jacob se sorprende, ya que la había visto antes cuando solía trabajar instalando ventanas. Había admirado su gran casa y todas las cosas lujosas que tenía, pero le parecía raro que hubiese decidido mudarse a ese vecindario. Curioso, Jacob le preguntó cómo se presentó, Gerardo contestó y Jacob se sorprendió, pues era una versión distinta a la que ella le había contado.
En el centro comercial...
Lizbeth y Bella paseaban por diferentes tiendas de ropa. Ella consultaba a Bella por su opinión respecto a las prendas que veían, a lo que Bella solía responder con un simple "Son lindas", cuando Lizbeth preguntó qué le parecía Gerardo. Bella respondió que él solía ser dulce, pero que algunas veces parecía ocultarle algo.
Lizbeth le dijo que algunos humanos desconfiaban en secreto de sus androides y que tal vez, él desconfiaba de ella. Bella se le quedó viendo angustiada, con el pensamiento de que Gerardo no confiaba en ella, por lo que Lizbeth dijo que confiaba en ella, y que para confirmarlo la llevaría a comprar ropa.
En la tarde, Gerardo y Jacob salieron del trabajo, confusos por la diferencia de historias de Lizbeth, a lo cual, para despejar dudas, Jacob decide investigarla para asegurarse de que no hubiese algún crimen detrás suyo, a lo cual Gerardo le pide hacerlo con cuidado para que no hubiesen malentendidos. Tras dar por finalizada su conversación, ambos se dirigen a sus casas, teniendo más dudas respecto a la mujer, apresurándose a tomar el autobús y así llegar lo más rápido posible.
Gerardo llamó a la puerta varias veces, y al notar que nadie respondía, continuó tocando sin parar hasta rendirse, acabando por ingresar por la ventana. Notó que Bella no estaba en casa, comenzando a preocuparse, temiendo que Lizbeth la hubiese robado cuando la puerta comenzó a sonar. Al abrir la puerta encontró a Bella, quien cargaba varias bolsas en sus manos.
Impactado, le preguntó en dónde había estado durante todo ese tiempo, a lo que Bella responde que fue de compras con Lizbeth, pues él la había autorizado a llevársela.
Él abrió los ojos en grande, pero no mencionó nada al respecto, diciéndole a Bella que no volviese a acercarse a ella ya que tenía sus sospechas y temía por su seguridad.
Más tarde...
Cuando pidió una explicación, Bella respondió que Lizbeth le había comprado mucha ropa para poder variar un poco con la que ya tenía, por lo que, molesto, Gerardo dijo que no volviese a ver a Lizbeth, pues salir en base a una mentira sería el colmo de sus preocupaciones. Tras decir aquello, ambos iniciaron una discusión en la cual Bella, en un descuido, dijo sin tacto alguno:
"¿Cómo puede ser posible que pueda hacer mil cosas que me aspiren a ser alguien en la vida, pero no pueda tener una amiga?"
Tras darse cuenta de lo que había dicho, Bella pidió perdón, pero él no dijo nada, retirándose molesto a su habitación.
Mientras, Jacob investigaba sobre Lizbeth ya que le resultaba extraño el hecho de que no tuviese su lujosa casa (a menos que tuviese una razón diferente).
En casa de Gerardo...
Bella veía la TV, pero se sentía ciertamente culpable por lo que había dicho a Gerardo, preguntándose a sí misma de dónde habría salido tal comportamiento, pensando en que tal vez lo había aprendido de la misma Lizbeth. Gerardo salió de su habitación y se sentó junto a Bella sin decir nada, así, ambos se mantuvieron en silencio durante el resto de la noche.
A la mañana siguiente, Gerardo despertó en el sofá junto a Bella. Cuidadosamente se levantó y se preparó para ir a trabajar, mientras caminaba hacia la puerta sintió cómo todo daba vueltas, cayendo al suelo mientras sujetaba el sillón. Bella despertó y corrió a ayudarlo, él murmuró "No puedo caminar".
Con esfuerzo, Bella sentó a Gerardo en el sofá, diciéndole que debía ir al hospital, a lo que él responde pidiéndo su teléfono para llamar a Jacob, lamentablemente, tan sólo logró marcar el número antes de desmayarse una vez más.
Bella comenzó a entrar en pánico, sacudiendo a Gerardo para despertarlo, pero al ver que no despertaba, trató de tomarlo entre sus brazos hacia la puerta, al borde de las lágrimas. Al salir, Bella encontró a Jacob, ayudándole a subir a Gerardo en el auto, arrancándolo de inmediato.
Durante el trayecto, Jacob pregunta si ella es su androide, a lo que Bella asiente. Al llegar al hospital, atendieron inmediatamente a Gerardo en la sala de urgencias, lamentabemente Bella no pudo ingresar con él.
Bella se sentó en uno de los asientos que se encontraban en el pasillo, culpándose por la situación de Gerardo. Poco tiempo después, Jacob apareció a su lado para decirle que Gerardo se encuentra estable, que sólo debe esperar a que la llamen para poder ingresar a verlo, pero que se encuentra fuera de peligro. Ella sólo asintió con la cabeza.
En ese momento, Bella ve a un doctor acercarse a ella y se levanta de golpe para preguntar cómo se encuentra Gerardo, pero al caminar por el pasillo, Bella encuentra el pabellón infantil, donde la curiosidad le hizo entrar. Ella encontró un escenario deprimente.
Muchos niños y niñas postrados en camas, conectados a respiradores artificiales luchando contra accidentes y enfermedades. Pocos niños notaron la presencia de Bella, pero no podían decir nada porque las palabras apenas salían de sus débiles bocas y sólo podían mirar. Bella observó conmocionada por tal vista, y al voltear, se encontró con el doctor que atendió a Gerardo, y este al notar que Bella estaba viendo a los niños, dice:
"¿Sabes, androide? A mí también me deprime ver a estos niños sufriendo, pero a tu dueño no le pasará lo mismo"
Bella preguntó al doctor si Gerardo se encontraba bien y que si podía ir a verlo, a lo que el doctor respondió que se encontraba estable, y que por lo tanto no habría problema.
En ese momento, Bella salió del pabellón infantil para ver a Gerardo, preocupada por su estado. Al llegar, Gerardo estaba recostado en la camilla. Bella se acercó temerosa, y al verla, Gerardo se acomoda para poder verla mejor cuando ella comenzó a pedir disculpas. Él acarició su cabeza, diciendo que no fue su culpa y pidiéndole que vaya a casa a descansar, que él volvería pronto.
Bella no quería irse, pero Gerardo le dijo que no se preocupase, que él estaría bien para mañana y podría caminar, por lo que ella finalmente accede a su petición y vuelve a casa algo preocupada, pero sabe que Jacob volverá por él.
Mientras caminaba hacia la salida, veía personas con distintas lesiones y enfermedades ingresando a urgencias, preguntándose qué habrían hecho mal para acabar así, para sufrir de esa manera.
Al salir del hospital, con la luz del sol subiendo la temperatura de aquella tarde, Bella notó un auto rojo de lujo en la entrada del hospital. Era Lizbeth, que estaba esperándola. Al verla corrió a abrazarla, dándole sus falsas condolencias. Bella decide explicarle que Gerardo se encuentra un poco mal y que necesita volver a casa para llevarle algunas cosas de vuelta al hospital.
Lizbeth no tuvo problema alguno en llevar a Bella a su hogar, se encontraban en el mismo vecindario y se ofreció a llevarla de camino. Sin pensarlo, Bella chilló de emoción. Al subir al auto, Lizbeth presionó fondo para salir hacia la carretera. Durante el trayecto, Lizbeth comenzó a desviarse del camino, ocasionando que Bella comenzara a preocuparse.
Tras varias millas, Lizbeth se estaciona y dice:
"Bella, voy a decirte algo: todo este tiempo estuve espiándote desde lejos. ¿Sabes por qué? Porque nunca tuve intenciones de ser tu amiga. Te veo como una mina de oro. Una muy valiosa..."
En ese momento Bella comprendió lo que ella quiso decir y trató de escapar, pero Lizbeth fue más rápida y sacó un bastón eléctrico, desactivándola temporalmente.
Mientras tanto, Jacob decide continuar con su investigación, y como prometió, fue a los barrios altos para averiguar un poco más sobre Lizbeth. Durante el recorrido, Jacob recibe una llamada de Gerardo:
"¿Jacob? ¿Dónde estás? Necesito que vayas a casa y veas si Bella está ahí, ¿puedes hacerlo?"
Jacob dice que no tiene problema con ello, iría a asegurarse de que Bella esté a salvo, pero primero debía continuar su investigación. Necesitaba saber si aquella mujer ocultaba algo.
Tras varios minutos, Jacob llega a los barrios altos, en donde busca inmediatamente la antigua casa de Lizbeth en busca de más pistas, ya que el misterio que rodeaba a la mujer era grande. Luego de recorrer algunas cuadras, finalmente logró dar con la antigua casa, en donde se estacionó y bajó del auto para poder investigar.
Cuando Jacob toca el timbre, este es atendido por una voz femenina, quien era la nueva propietaria. Jacob pregunta si puede responder algunas de sus preguntas, a lo que la mujer muy amablemente accedió, invitándolo a entrar. Jacob ingresó y pidió permiso para tomar asiento en el sofá, sentándose frente a la mujer mientras observa la lujosa casa. En ese momento, la mujer pregunta qué necesita saber y Jacob le informa sobre Lizbeth.
Él explicó sobre sus sospechas hacia ella y preguntó a la mujer si supo algo antes de comprar la casa, Jacob le pidió amablemente que le cuente lo que sabe.
Ella dice:
"Cuando compre la casa, el señor de bienes raíces me contó en una ocasión que la casa pertenecía a la familia Lucknick, una familia de seis integrantes. La hija menor tenía un comportamiento algo extraño, solía ser la consentida de sus padres, pero al crecer sus padres fallecieron de un ataque cardíaco, dejando una gran fortuna. Luego de leer el testamento, la hija menor se quedó con una pequeña parte del dinero, pero dos semanas después, los tres hermanos restantes aparecieron muertos en la misma casa debido a una fuga de gas o algo así. Desde aquel hecho, la hija menor desapareció sin dejar rastro, se dice que ella tuvo algo que ver"
Tras oír la historia, Jacob pidió a la mujer una prueba de lo acontecido. Ella te entregó un periódico que relataba los hechos, Jacob supo que la hija menor se llamaba Lizbeth Stephanie, y tras el descubrimiento desató muchas teorías, pero ni corto ni perezoso se levantó del sofá, agradeciéndole a la mujer para luego retirarse a casa de Gerardo.
En su auto, aceleró para llegar lo más rápido posible e interrogar a Lizbeth por los hechos relatados en el periódico y así entregarla a la policía.
Cuando llegó a casa de Gerardo, notó que la puerta se encontraba cerrada, por lo que decidió entrar por la ventana. Al estar dentro, vio que la casa estaba vacía y sin ningún rastro de Bella.
Jacob buscó a Bella por toda la casa, pero no habían señales de ella.
Tomó su celular y llamó a Gerardo para informarle, mirando con precaución la casa de Lizbeth a través de la ventana.
En el hospital, Gerardo se encontraba en revisión antes de poder irse a casa, pero los exámenes debían esperar, por lo que tuvo que pasar la noche allí. Algunos segundos después su teléfono comenzóa vibrar, al revisarlo, vio que era Jacob. Al contestar, Jacob le comentó muy apresurado toda la verdad sobre Lizbeth y quién era realmente.
Al oír aquello quedó completamente atónito, sin poder creer lo que Jacob decía, y al preguntar por Bella, Jacob le informó que no sabía dónde estaba, que no se encontraba en casa, por lo que Gerardo se preocupó, llamando a la policía cuando recibió una llamada anónima.
Dudando en contestar, deslizó su dedo sobre el botón, y al decir las primer palabras, una voz femenina se adelantó: era Lizbeth.
"Hola Gerardo, como estás en el hospital decidí llamar para negociar sobre algo que te pertenece... ¿Te importa? Si te interesa, estaré esperando dentro del lugar en donde trabajas, tú entiendes."
Inmediatamente supo que se trataba sobre Bella, por lo que, apresurado se levantó de la camilla, a duras penas dispuesto a salvar a su androide, pero ni podía salir del hospital, por lo que tomó la decisión de huir del recinto atando las sábanas para crear una soga y atarla a la cama, arrojándola por la ventana de la habitación del hospital.
Listo para bajar, Gerardo pisó con cuidado el borde de la ventana a duras penas ya que la debilidad se propagaba por todo su cuerpo, sin embargo, con algo de esfuerzo logró bajar, desplomándose en el suelo al llegar abajo, pero sin detenerlo en su misión.
Tras recomponerse un poco llamó a Jacob para que le ayudase, pero no recibió respuesta, por lo que caminó sin ser detectado hasta salir del hospital.
Cuando logró salir, caminó a toda prisa hasta una parada vial, y en unos minutos hizo parar un taxi, al cual le pidió llevar a la central de procesado de carne que se encontraba cerca del centro.
El conductor dudó sobre su petición, pero al ver su preocupación terminó aceptando. Gerardo subió debilitado al auto, pidiéndole al conductor que acelerase, este le preguntó el motivo de su apuro, a lo que él respondió que debía detener a alguien antes de que fuese demasiado tarde.
El conductor, sorprendido por la respuesta le preguntaba Gerardo si era detective o algo así, y este de forma sarcástica le responde que sí lo fuese llevaría un arma.
Los minutos pasaban y Gerardo no podía dejar de pensar en Bella y en lo que Lizbeth estuviese planeando hacer con ella.
Finalmente, tras cuarenta minutos de viaje el conductor lo dejó cerca de su parada, por lo que Gerardo se bajó cuidadosamente mientras agradecía su ayuda al conductor.
Él se fue sin decir nada, y Gerardo, afirmándose en un poste de luz, logró llegar a la empresa, donde buscó la manera de entrar, encontrando la salida de emergencia del lugar.
Gerardo se adentró en la fábrica con las piernas temblando, observando detenidamente el suelo ya que la oscuridad nublaba su vista, escuchando su nombre desde las escaleras metalicas.
Cuidadosamente se acercó a ver lo que estaba ocurriendo mientras se sostenía de los tomadores.
Mientras caminaba, notó la caja de energía que encendería la luz, cuando cerró la caja vio una nota que decía "Está arriba".
Gerardo se apresuró en llegar, pisando poco a poco cada uno de los escalones. Cuando llegó al último escalón, pisó una trampa que lo dejaría malherido, llegando a la conclusión de que Lizbeth definitivamente estaba mal de la cabeza. Con las pocas fuerzas que le quedaban logró safarse de la trampa, tomando un tubo de hierro que tenía a un lado para ir y encarar a Lizbeth por todo lo que había hecho y finalmente entregarla a las autoridades.
Ya a pocos pasos logró pasar por la puerta de procesado, donde se encontraba Lizbeth al final del piso de rejillas con Bella recostaba en el borde de lo alto de la máquina de procesado de carne que había instalado la fábrica.
Gerardo pidió a Lizbeth que se detuviera, que era algo absurdo, pero Lizbeth dijo:
"No entenderías esto, ¿pero sabes por qué escogí este lugar? Porque cuando te envíe al otro mundo tu cuerpo será carne molida, y porque este lugar es de mi propiedad, ¿acaso no lo sabías?"
Gerardo quedó atónito ya que él no sabía sobre el propietario original, a lo que él dice:"¿Tu propiedad?".
Y asi Lizbeth le responde:
"Por supuesto. Este lugar perteneció a mi difunto padre, todo esto me pertenecía, mis hermanos intentaron arrebatármelo pero mi inteligencia fue más rápida que ellos, así que los eliminé porque ellos querían apropiarse de algo que era mío por herencia, y ya que todas esas terapias para ayudarme a mejorar no sirvieron de nada,no espero nada de ti, ni siquiera un ataque, pero antes preguntémosle a tu linda Bella qué opina sobre ti."
En ese instante, con el mismo bastón eléctrico, Lizbeth reactivó a Bella, quien despertó muy desorientada, mientras Lizbeth le dice:
"Buenos días, mi dormilona mina de oro... Te estarás preguntando por qué tu dueño tiene una pierna herida y yo estoy aquí cuidándote, a eso viene la pregunta que voy a hacerte: ¿a quién prefieres? ¿A tu patético dueño, que es un asocial reprimido, o a mí, que podría hacerte famosa y ganar millones de dólares sin tener que trabajar... pero la decisión es tuya, Bella. ¿A quién prefieres?
¿A él... o a mí?"
Bella no sabía qué decir ni qué pensar, sólo veía a Gerardo, quien se encontraba debilitado, viéndola con esos ojos que sólo le decían una cosa: "No digas que sí, Bella", pero la tensión aumentó, ya que Lizbeth estaba arrodillada esperando una respuesta. Sin mucho apuro, Bella dijo: "A ti"
Lizbeth la abrazó mientras Gerardo sólo veía la escena completamente derrotado, pero en ese momento, Bella dijo:
"Sí, a ti, porque ni en mis más profundos archivos te aceptaría como mi dueña"
Bella dio una patada en la cara a Lizbeth, librándose con fuerza de la cinta que la amarraba. En eso, Lizbeth trató de detenerla, pero Gerardo le lanzó el tubo de metal, el cual la dejó aturdida para así correr a los brazos de Bella y ayudarle a sostenerse.
Mientras Bella le ayudaba, Lizbeth no pensaba quedarse de brazos cruzados ya que sacó de la bodega una vieja escopeta que dejaría a su vista por si las cosas se complicaban, disparando al techo, asustando a Bella y Gerardo.
Cuando ambos miraron hacia atrás, vieron que Lizbeth les apuntaba mientras gritaba a Gerardo:
"¡Si das un paso más te volaré la parte superior del cráneo!, ¡¿oíste?!".
En ese momento, con las pocas fuerzas que le quedaban a Gerardo, se puso delante de Bella diciéndole a Lizbeth:
"Adelante, dispárame. Dispárame, ya que tu avaricia sólo te hace ver como una cobarde. Adelante, ¡dispara!".
Bella no entendía por qué estaba sacrificándose por ella, pero tenía miedo de que Gerardo muriera, suplicándole que lo no hiciera, pero él se mantenía firme y dispuesto a dar su vida por Bella.
A Lizbeth le pareció curioso tal comportamiento, pero no le interesó en lo absoluto ya que Gerardo estaba interponiéndose en su camino, y en eso se dispuso a dispararle a Gerardo mientras decía que fue un asco tenerlo de vecino y que el dinero es todo para ella.
Cuando jaló el gatillo, la compuerta de la escopeta explotó, produciéndoles grandes lesiones en sus dos ojos, quedando ciega.
Cuando eso pasó, el cañón de la escopeta salió volando, cayendo al costado de la trituradora de carne y presionando el botón de encendido.
Lizbeth comenzó a gritar de dolor mientras Bella y Gerardo escapaban, pero Lizbeth comenzó a perseguirlos utilizando sus oídos para saber en dónde se encontraban, tomándose de la baranda mientras ellos subían por las escaleras metalicas y Lizbeth los perseguía, llegando al camino de metal en donde tiraban la carne a la trituradora desde lo alto.
Cuando Bella y Gerardo vieron que al final no había nada, trataron de buscar una solución pero ya era demasiado tarde; Lizbeth los había acorralado. Con los ojos ensangrentados, se abalanzó contra Gerardo, empezando a forcejear, y debido a su debilidad, Gerardo comenzaba a perder, pero logró darle un cabezazo, safándose de ella.
Lizbeth se encontraba aturdida, haciéndola tropezar y caer al borde del barandal de metal, sujetándose de un tubo mientras la trituradora estaba en marcha debajo suyo.
Al ver lo que estaba ocurriendo, Gerardo trató de socorrer a Lizbeth pero el tubo que la sostenía poco a poco comenzó a soltarse. Cuando llegó, el tubo se soltó, ocasionando que Lizbeth cayera a la trituradora y provocando una muerte horrible para alguien que domaba la avaricia.
Tras ver el horrible final, Gerardo quedó con la mano extendida al borde del barandal.
Bella se acercó y lo ayudó a levantarse, abrazándolo.
Gerardo empezo a llorrar mientras bella pedía perdón mutuamente por lo ocurrido, consolándose el uno al otro.
En eso, Jacob llega junto a ellos y ayuda a Bella a llevar a Gerardo devuelta al hospital, oyendo las patrullas policiales mientras Bella preguntaba si él había llamado, a lo que él responde que sí, y estos entran allanando la puerta principal.
Cuando salen, los carros de los policías rodeaban el perímetro, pero a Bella sólo le importaba una cosa: Gerardo.
En eso Gerardo es atendido por los paramédicos, subiéndolo a la ambulancia mientras Bella sube sin soltar su mano en ningún momento.
Le pregunta a Jacob si él iría con ellos, pero Jacob dice que se quedaría a detallar los hechos a los policías y que él en verdad necesitaba su ayuda, no como androide, sino como su familia.
Bella entendió y se despidió mientras los paramédicos cerraban las puertas de la ambulancia, partiendo al hospital para auxiliar a Gerardo.
A la mañana siguiente, Bella se encontraba descansando con la cabeza apoyada al borde de la camilla de Gerardo.
Al levantar la vista, vio a Gerardo despierto, esperándola con los ojos llorosos. Cuando lo vio lo abrazó mientras decía su nombre bastante emocionada de ver a su dueño despierto, en ese momento Gerardo Le dice a Bella que tiene que decirle algo, ella dice que está escuchando. Gerardo le confiesa que no tiene mucho tiempo de vida y que tiene una enfermedad que poco a poco va despegándolo de la vida que lleva. Bella no entendió del todo lo que él decía, así que Gerardo se tomó un mechón de su pelo y le dio un tirón, viendo cómo este salía sin mucho esfuerzo.
Bella entendió todo, estaba claro, así que sólo dijo:"Entiendo"Ella tomó su mano, prometiéndole que no se iría de su lado hasta su último día de vida.
Y así fue, pasaron las horas, los días, las semanas, los meses y llegó el momento en que Gerardo no podía moverse de lo débil que estaba, pero Bella nunca lo dejó solo, ni siquiera en sus radioterapias.
Ella siempre estuvo para Gerardo, pero la enfermedad lo superó desafortunadamente, y Bella se quedó sentada a un lado de la vacía cama donde alguna vez estuvo Gerardo, acariciando las cobijas con delicadeza.
Jacob no dejó que Bella se quedase sin nadie como Gerardo y la sacó del cuarto, cerrando la puerta lentamente mientras lloraba en silencio.
Pero no todo es tristeza, ya que pocos meses después, Bella fue llevada a vivir con Claudio: el sobrino de Gerardo que era la viva imagen de su tío, en un pueblo pequeño. Bella comenzó a trabajar como enfermera en el hospital donde estuvo Gerardo, dándole alegría y esperanza a los niños del pabellón infantil, siempre dándoles una sonrisa y haciéndolos reír para que siguieran adelante con sus tratamientos.
Pero cada día libre, ella y Claudio visitaban el cementerio donde reposaba Gerardo, donde Bella se arrodillaba frente a su lápida y le cantaba su canción favorita, "Bella ciao", mientras miraba con amor esa rosa blanca, donde por primera vez soltó una lágrima azul que Tiñó la rosa de un color azul hermoso, poniéndola en la tumba del que alguna vez fue su dueño más querido.
Sabemos que llorar es un sentimiento y que eso haría una chica de verdad, pues Bella lo representa en el sentido de que la vida humana, que el verdadero sentido es que uno debe aprovechar de amar a quienes quiere, pues no sabes si volverás a verlos el día de mañana, y si se van, no se van del todo, porque esas memorias están en cada corazón, y eso Bella lo sabe muy bien ya que vive recordando a quien alguna vez amó y cuidó.