Sombras Ardientes: El Secreto Entre Alas y Fuego

Summary

Una historia de redención, secretos y deseos incontrolables. Después de la batalla final, Hawks lo ha perdido todo y a mantenido un secreto que guardado en el corazón. Pero un desastre que los unirá de nuevo... Enji y Hawks se verán cara a cara, atrapados entre el pasado y un deseo que nunca murió. ¿Podrán dejar de lado sus miedos e inseguridades, o el fuego entre ellos los consumirá por completo? Una historia de pasión, secretos y redención que no podrás dejar de leer. ¡Descubre el lado más vulnerable de dos héroes que siempre creíste conocer!

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Complete
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3
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n/a
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18+

Sueños Borrosos, Deseos nítidos


El calor era abrumador, un fuego intenso, pero ya conocido a lo largo de los años lo consumía. Las llamas de su quirk se elevaban y quemaban como siempre que esta temporada llegaba, envolvían su cuerpo ardiente y sudoroso, el calor se colaba a su entrepierna y parecía desaparecer por momentos, en medio del infierno de llamas naranjas, amarillas y rojas, sin poder evitarlo oyó el revoloteo de un par plumas chocando unas con otras.

El aroma a cítricos y a frescura llenaba el aire, trayendo a su mente la presencia innegable de Hawks. Los besos se sentían ardientes y desesperados, sus labios deslizándose por la piel de Endeavor con una urgencia que reflejaba la intensidad del momento. Cada beso se sentía como una mezcla de dulzura y deseo, y la sensación de sus cuerpos moviéndose juntos era una sinfonía de placer, lenguas entrelazadas y su cuerpo hundiéndose en la suave carne caliente.

En un momento de éxtasis, Endeavor sintió la sensación de liberación que acompaña al clímax y la forma en como su nudo crecía dentro del omega sobre él. Un torrente de emociones y sensaciones, donde la pasión y la necesidad se encontraron en un punto culminante. El orgasmo de Hawks era un espectáculo de sensaciones visuales y físicas, con sus alas extendidas y su cuerpo vibrando con placer con los grandes dedos de Enji hundiéndose en sus caderas.

Las plumas parecían bailar en la luz, esparciéndose como brasas en el viento. El Omega frente a él gemía suavemente con dulzura, los dedos tensos contra su piel de su antebrazo, y el aire se llenaba de una energía que lo envolvía completamente. Entonces, en el clímax de la sensación, las alas rojas se desplegaron con un estallido, como si respondieran al placer que ambos compartían.

A medida que el sueño se desvanecía, Endeavor sintió la suavidad de las sábanas a su espalda y la respiración cálida de Hawks contra su piel, un suave beso en sus pectorales y un suave y débil “te amo, alfa”. Luego todo desapareció en un mar de rojo y fuego.

Enji Todoroki despertó envuelto en sabanas de seda, cubierto de sudor y totalmente duro.

El fuego aún lo consumía cuando abrió los ojos. Sus músculos estaban tensos, y su respiración era pesada.

Endeavor se levantó bruscamente de la cama, intentando sacudirse el sueño de la cabeza. La imagen de esas alas rojas permanecía, pero la descartó como otro efecto de la fiebre del celo.

Solo era un sueño, se repitió, buscando controlarse.

Duro y excitado al soñar con nada más y nada menos que Hawks, el niño héroe número dos, se dirigió gruñendo y maldiciendo al baño. Una ducha fría definitivamente bajaría el calor de su miembro totalmente activo en la mañana, y no solo en aquella mañana.

Cuando tomo su miembro entre sus manos y los acaricio lentamente, recordó que no era la primera vez que tenía ese tipo de sueños que incluyen al pequeño y bromista omega alado.

El simple hecho de verlo hacía que el cuerpo de Endeavor se encendiera y su estúpido miembro de Alfa reaccionará en su traje incómodamente ajustado. Aquello se había convertido en un problema para el trabajo, sobre todo con la situación que se avecinaba.

La fricción se apresuró y la excitación corrió por sus venas, cerro los ojos para recordar los ojos dorados, soñadores y bonitos del omega que aparecieron en su mente, sus labios rosas y carnosos le sonrieron coquetos. Enji quería correrse en ellos, besarlo y morderlo.

Con ese simple pensamiento, su vientre se contrajo y se descargó en sus manos, suspirando al haber caído nuevamente en la tentación del pequeño omega.

Intento reprenderse a sí mismo, pero que más podía decirse que no lo había hecho ya. Resignado como ta toalla y procedió a vestirse para enfrentar un día más de aquel caótico mundo en el que vivían.

El mes pasado había sido un borrón dentro del celo, como muy pocas veces sucedía desde que había comenzado con los inhibidores alfa.

Endeavor recordaba claramente haber trabajado con Hawks y con BestJeanist en varias misiones el mes que había pasado, el joven héroe, con su usual sonrisa relajada y sus bromas, trataba de aligerar el tenso ambiente que rodeaba a todos. Enji incluso lo apreciaba en ocasiones, ya que aquello que se acercaba podría ser la última vez que estuvieran luchando juntos. Todo era muy impredecible, el futuro mismo era imposible de ver.

Pero luego, con el anuncio de la llegada de su celo, él se retiró a su mansión para aislarse, cuando el calor lo había consumido había un vacío en sus recuerdos.

Días en los que apenas recordaba lo que había pasado. El celo, pensó, apretando los dientes.

Sabía que durante esos períodos, su mente a veces se nublaba, debido a que llevaba años anulando sus celos con inhibidores muy fuertes y poco recomendados para Alfas. Pero esto… esto había sido algo que nunca había sucedido, perder por completo el sentido del tiempo y de sí mismo.

Cuando volvió en sí, solo podía pensar en no haber hecho algo que volviera aún más rota, la quebradiza relación que tenía con sus hijos y su exesposa Rei.

Cerro el paso del agua y salió a regañadientes de la ducha, el tiempo apremiaba y ellos tenían tareas que cumplir, seco su cuerpo y se vistió, elevando sus llamas para poder trasladarse hasta la Academia, donde esperaban los demás héroes para empezar la vigía del día como era ya una costumbre.

Buscaban el escondite del All for One, tratando de ganar tiempo para que los chicos pudieran prepararse lo mejor posible, reparando sus trajes y equipamientos, ordenando sus ideas.

Cuando bajo a la terraza del icónico edificio, no pudo evitar fijar su vista en Hawks, que estaba apoyado despreocupadamente contra una barandilla, sus alas descansando detrás de él como una capa carmesí.

—Endeavor—, dijo con una sonrisa ladeada e inocente. —¿Dormiste bien?

Había algo en la manera en que Hawks lo miraba, una chispa en sus ojos dorados que hizo que el Alfa se tensara, y no solo él, sino cierta parte de su cuerpo que quería responder a la sonrisa despreocupada del chico.

—Bien—, respondió, más cortante de lo que pretendía.

Las suaves feromonas del omega que se habían desplegado ligeramente cuando llegó fueron desvaneciéndose con el viento que soplaba en la altura. Las alas de Hawks se desplegaron un poco, un movimiento casi imperceptible, pero para Endeavor fue como un recordatorio vívido del sueño que lo había atormentado esa mañana.

¿Por qué no puedo sacarlo de mi cabeza? Pensó con frustración y apretando las manos.

Aquello lo había perseguido por días, la fantasía de tener al omega bajo su cuerpo gimiendo y moviéndose contra su miembro lo superaba en momentos. Era como si su alfa interno quisiera desvestir al chico en cualquier lugar y comérselo entero, morder su nuca y retenerlo para siempre junto a él.

Suspiró con frustración y se dirigió a las oficinas del director, donde el resto del grupo ya se encontraba reunido y trazando los siguientes movimientos qué harían.

Aquello era bueno para evadir cualquier pensamiento poco razonable que tuviera. La situación actual era mala, para los héroes y para los ciudadanos. Todo aquello podía empujar ligeramente aquella sensación de quemazón qué picaba en su cuerpo cada vez que Keigo estaba cerca.

El aroma de las feromonas de los demás alfas, betas y omegas de la sala lo hizo arrugar el ceño.

Ante la situación actual era normal que uno que otro se encontrará con dificultad para controlar sus estados de ánimo, sobre todo los héroes más jóvenes de la sala.

Centró su atención en los planes que estaban trazando, así pasó horas con los detectives, All might y el director.

Inhalo profundo cuando decidieron usar al alumno infiltrado para atraer a All for One y sus partidarios, aquello era el trazado para el plan final.

La batalla decisiva estaba sobre la mesa y las cartas que tenían también.

—Una vez que los separemos puedo hacer el primer ataque, no fallaré— Endeavor volvió a inhalar cuando Hawks se acercó a él, asegurando el movimiento, Enji hubiera preferido que Hawks esté con los ciudadanos ayudando en su movilización.

Cada vez que se acercaba a Hawks, su cuerpo parecía reaccionar. Un calor familiar le recorría la piel, y el aire parecía cargarse de algo que lo ponía en alerta, perspicaz y muy excitado.

En un momento, mientras revisaban los mapas y las ubicaciones donde enviaron a cada grupo, el leve aroma del Omega llegó hasta él, una mezcla dulce y suave, pero al mismo tiempo energizante y libre.

Como una dulce limonada, o el viento que pega en el cuerpo caliente de Endeavor un día soleado.

Fue un segundo de desconcentración, pero suficiente para que Endeavor tensara los músculos con sus instintos Alfa despertando.

—¿Todo bien?— preguntó Hawks, sus alas moviéndose suavemente a su alrededor, colocando la mano de manera suave en el antebrazo de Número 1.

Fue solo un contacto momentáneo pera su mente lo llevo a las manos de Hawks aferrándose a sus antebrazos en el momento en que el Omega se corría sin reparo sobre él.

Endeavor respiró hondo, forzando su mente a alejarse de la sensación que lo envolvía, tratando de controlar las feromonas alfas que se despedían de su cuerpo. Aquel aroma a madera quemada y cuero hacía que los demás estuvieran en alerta constante.

—Perfectamente—, gruñó. Pero el suave batir de las ahora pequeñas alas de Hawks y el recuerdo de su despliegue en su sueño lo perseguían con una intensidad inesperada— te quedarás conmigo, cerca de mí y harás lo que diga.

El rostro de Hawks se coloreó, sus alas, moviéndose inquietas, reaccionando un poco a las feromonas del alfa y a la orden que Enji trataba de imponer en él.

—Recuerda que no soy un niño Endeavor, puedo manejarlo por mi cuenta.

—Eres un niño, Hawks.

Las feromonas omega tomaron un aroma un poco más amargo, pero Enji no aflojo, quería que el chico estuviera a salvo, no en el campo de batalla, pero sabía que no podría evitarlo, Hawks era alguien demasiado experimentado para mantenerlo encerrado. Él era un héroe, uno fuerte y poderoso.

Aquello, a pesar de enorgullecerlo, hizo que un vacío en su estómago se formará, no había forma de evitar que Keigo estuviera en batalla, se dijo a sí mismo y su alfa se removió tratando de llevarle la contraria.

—Yo decidiré que es mejor para mí mismo. — Suspiro el chico con terquedad—Tú sabes de lo que soy capaz y que ya no soy un niño. Acéptame, sabes que quieres hacerlo.

Si Enji no tuviera el autocontrol en el que había trabajado por años, tomaría al omega, lo tiraría a la mesa, rompería sus ropas y se lo cogería sobre la mesa, frente a todos, aceptando todo lo que su cuerpo pedía del omega.

Pero Enji solo se levantó y se alejó, necesitaba poner distancia entre ellos, entre aquel sentimiento y necesidad que se construía cada vez que veía al omega cerca. Enji utilizaba la situación caótica en la que se encontraba para poner su mente en orden. Para distraerse de aquellos sentimientos que no podía controlar.

Aquello era algo con lo que sí estaba familiarizado, resolver caos y tener problemas. Prefería aquello antes que lidiar con el hecho de que el héroe número dos podía atraerlo como un posible compañero de cama o como una pareja.

“Pareja” su alfa gruño satisfecho en su interior y aquello lo espanto.

Él no era material para ser pareja de nadie, no con aquel historial que el mundo entero conocía. Él solo le daría problemas y dolores al chico.

Hawks era un chico omega con un gran futuro por delante, era risueño y bromista, un joven en la flor de la edad, era atractivo y sensual.

El omega que cualquier alfa desearía, incluyéndose a sí mismo.

Pero no podía.

Hawks tenía la edad de Touya. La edad de su propio hijo. Era una locura, era totalmente inapropiado.

Se lo decía desde que ese sueño abrumador había aparecido, pero no podía evitar, como su cuerpo reaccionaba ante él, los sentimientos de protección que suscitaban cuando lo veía, aquella idea de que le perteneciera, todo de él.

Tampoco podía evitar querer matar a cualquier otro alfa que se acercara al omega. Su humor se volvía intolerable cuando Jeanist o el alfa ninja Shinja Kamihara se acercaban a Hawks.

Pero si debía ser sensato, él con sus 46 años distaba mucho de los 23 años del omega. Alfas como Jeanist o Endgeshot serían más apropiados. Solo debía obligar a su Alfa a entenderlo. No tenía otra salida, no podía tocar a un chico tan risueño y vivaz.

Endeavor sentía una punzada inesperada cuando sus ojos se posaban en Hawks, quien podría estar hablando con cualquier otro alfa. Aunque la situación pareciera completamente profesional y tranquila desde afuera, algo dentro de Enji se retorcía con una mezcla de incomodidad y frustración que apenas podía entender. Ver a Hawks, un omega tan libre y despreocupado, compartir una conversación casual con otro alfa hacía que sus pensamientos se volvieran oscuros y confusos. Por fuera, mantenía su expresión dura e impenetrable, pero por dentro, el fuego de los celos lo consumía.

Era innegable, incluso para él mismo: Enji Todoroki sentía una atracción inevitable hacia Hawks. Por más que intentara ignorarlo, la verdad era evidente cada vez que lo veía reír o mover sus alas con elegancia. Este hecho, el no poder alejar sus propios deseos, lo ponía en un mal humor constante. ¿Por qué debía importarle tanto lo que hiciera o con quién hablara Hawks? Sin embargo, los celos lo devoraban. Ver al omega compartir momentos con otro alfa le provocaba un enojo sordo, una irritación que lo acompañaba durante el resto del día. El orgullo lo obligaba a mantener su distancia, pero el malestar permanecía, recordándole una y otra vez lo que no podía tener, lo que no sabía si podía admitir del todo.

Se dirigió a la oficina, tenía que informar a sus colaboradores de lo que se había planeado, de cómo se dividirían para la batalla final, debía informarles y pedirles que cuidaran de Shoto. Él estaría en el escuadrón donde Burnin, kido y Oima, estarían, así que de él dependía el enfrentamiento contra Dabi.

Enji no podría soportar perder a otro hijo.

La reunión duró unas horas, mientras Enji explicaba el plan y la forma de realizarlo. Los peligros que corrían y esperaba a ver quién de sus 30 secuaces daba un paso al costado. Él no los culparía, él hubiera preferido dejar fuera de esto a Shoto y Hawks, mantenerlos protegidos y a salvo, pero no era su decisión. No cuando el futuro dependía enteramente de todos.

Enji dividió su equipo entre las personas que estarían con Shoto en Kamino y los que irían con él a Gunga, cargando los grupos de combate. Fue bastante evidente la reacción de emoción de algunos héroes y heroínas el estar en el mismo equipo que su líder, pero también pudo observar reacciones cuando menciono el nombre de Hawks. Algunos alfas se sonrojaron y otros colocaron en sus ojos aquellas miradas enamoradas que tanto Enji odiaba.

Era imposible dejar de pensar en el Omega, al menos un segundo de su agotador día.

En algunas ocasiones, Endeavor no podía evitar pensar que Hawks lo hacía a propósito, como si disfrutara provocando su reacción de celos. Aunque Enji no quería creerlo, había algo en la forma despreocupada y coqueta en la que el omega se movía, dejando que otros alfas se acercaran sin demasiada preocupación. Hawks siempre parecía rodeado de atención, no solo de alfas profesionales, sino también de jóvenes héroes en formación, como Tokoyami Fumikage, su antiguo aprendiz y quien lo veía como un ídolo personal.

Endeavor intentaba reprimir esos pensamientos, diciéndose que Hawks no lo hacía intencionalmente, que esa era simplemente su naturaleza. Pero aun así, era difícil ignorar cómo el omega dejaba que esos alfas lo rondaran, riendo y conversando como si fuera lo más natural del mundo. Hawks no coqueteaba con Tokoyami, eso estaba claro, pero había una cercanía entre ellos que a veces irritaba a Enji. El ave oscura veía a Hawks como una figura casi mítica, un héroe al que aspiraba, mientras Hawks, con su habitual calidez, se comportaba como un hermano mayor, siempre atento y preocupado por el joven héroe.

La relación entre Hawks y Tokoyami era fácil de entender, Hawks había tomado al polluelo bajo sus alas como una mama gallina, pero el polluelo estaba profundamente cegado y enamorado de su maestro, sin duda alguna, y aunque se tratara de un niño la posesividad latente en Endeavor no podía evitar notar cada sonrisa, cada gesto que compartían. Le molestaba profundamente que Hawks pudiera ser tan accesible, tan cercano a cualquiera que buscara su atención, y más aún, que no pareciera importarle el efecto que eso tenía sobre él. Endeavor, en el fondo, sabía que no tenía derecho a sentirse así, pero los celos se acumulaban, envolviéndolo en un mal humor constante que ni siquiera él podía controlar.

Tal y como lo estaba haciendo en esta ocasión.

Cuando la puerta de su oficina sonó con un par de golpes, todos sus secuaces se voltearon, incluyéndose, extrañado, ya que todos estaban presentes.

Cuando la puerta se abrió ligeramente, el aroma a cítricos, limones y aire fresco se coló, tensando su cuerpo aún más cuando la cabeza rubia de Hawks se asomó con una sonrisa. Fue en ese momento que las reacciones se hicieron más evidentes: los alfas presentes intercambiaron rápidas miradas cargadas de tensión, algunos se removieron incómodos en sus lugares, mientras un par de sonrisas nerviosas se dibujaban entre ellos. Las feromonas comenzaron a mezclarse en el aire, creando una atmósfera casi eléctrica. Las pocas mujeres en la sala no pudieron evitar ruborizarse levemente, sus miradas desviándose hacia el omega que entraba.

Todos de alguna manera eran atraídos por el chico. Incluyéndose nuevamente.

Hawks, siempre astuto, percibió esas reacciones al instante. Una leve chispa de diversión brilló en sus ojos dorados, y su sonrisa se amplió con un toque juguetón, pero no dijo nada. En lugar de eso, se limitó a deslizarse con calma dentro de la oficina, con esa relajada confianza que lo caracterizaba. Si notaba la tensión en el aire, no lo demostraba, más bien parecía disfrutar de la atención silenciosa que generaba.

Su inocente sonrisa se dirigió al alfa cuando un gruñido grave y bajo emanó de Endeavor, lo justo para cortar el ambiente. Era su advertencia silenciosa, su forma de marcar el territorio y dejar claro que no toleraría ninguna otra muestra de interés. Los alfas entendieron el mensaje y se tensaron, apartando la vista de Hawks como si el mismo aire se hubiera vuelto más denso.

Hawks sonrió triunfal. Sabía muy bien que jugar con los límites de Endeavor tenía sus riesgos, pero la tensión que generaba era casi adictiva.

La oficina de Endeavor era un reflejo de su personalidad: imponente, ordenada, pero también cargada de una tensión palpable. Las luces de la tarde se filtraban a través de las ventanas, creando largos haces de luz que caían sobre los muebles de madera oscura.

Burnin observo a su jefe y este asintió, Ella y los demás se retiraron sin decir palabra, aunque más de uno echó un último vistazo curioso antes de cerrar la puerta, dejando a Enji con su visita inesperada.

El ambiente era pesado, pero aroma a quemado y cuero que emanaba de Endeavor, hizo a Hawks lamerse los labios. Aquello, mezclado con el fresco aroma cítrico que Hawks había llevado consigo, era una mezcla poderosa para el control del Alfa.

Hawks había entrado a la oficina con una expresión tranquila y despreocupada, pero con un toque de determinación, dispuesto a resolver el conflicto entre ellos de una vez por todas. Endeavor se quedó de pie tras su escritorio, los brazos cruzados sobre su pecho, una postura que intentaba ser neutral, pero no podía ocultar la rigidez en sus hombros ni la tensión en su mandíbula. Su mirada se clavaba en Hawks, intensa, como si intentara atravesarlo con los ojos. El gruñido bajo que había usado antes frente a los alfas parecía haberse quedado atascado en su garganta, cada vez más difícil de contener.

—¿Qué es lo que quieres, Hawks? —su voz fue grave, casi un gruñido. Aunque no alzó la voz, la ira y la frustración eran evidentes.

Hawks avanzó un poco, con esa caminata despreocupada que parecía desafiar las reglas del espacio personal de Enji, y se detuvo justo delante del escritorio, apoyando las manos con un gesto casual. La sonrisa juguetona seguía presente, lo que hizo que una chispa de celos quemara aún más dentro de Endeavor. “Siempre tan seguro de sí mismo… demasiado”, pensó, sus manos apretándose en puños.

Enji solo no podía dejar ver cuán profundo era el interés que sentía por el omega frente a él, ni cómo le corroía por dentro la posibilidad de que otros alfas lo estuvieran mirando de la misma forma en que él lo hacía ahora. No obstante, su cuerpo lo traicionaba. El calor que emanaba de su quirk aumentaba de forma casi imperceptible.

—Tranquilo, Enji —dijo Hawks con esa voz suave que siempre parecía acariciar más que hablar—. Solo vine a hablar. No hace falta que te pongas así. —El omega inclinó un poco la cabeza, su mirada, evaluando cada reacción de Endeavor como si se deleitara con cada mínima señal de su agitación.

Endeavor respiró hondo, tratando de recuperar el control. No podía perder la compostura, no podía darle a Hawks la satisfacción de verlo ceder ante esos celos. Sin embargo, la mezcla de furia y deseo era casi imposible de contener. volvio a tomar asiento, intentando ignorar al chico.

—No estoy “así” —replicó, su voz más baja, como si tratara de convencerse a sí mismo—. Pero sería bueno que no provocarás más… situaciones. Ni hacer berrinches como el que hiciste en la U.A.

Hawks lo miró directamente a los ojos, sin retroceder, como siempre lo hacía, y simplemente sonrió, como si acabara de ganar un pequeño juego que solo él entendía.

—No puedes seguir evitándolo, Endeavor. Necesitamos hablar sobre lo que está pasando, — dijo Hawks, su tono firme pero con una nota de seguridad subyacente. Su mirada era ahora directa, sin titubeos, como si buscara una respuesta definitiva en el alfa frente a él.

—No sé dé qué estás hablando— negó volviendo a los papeles que tenía enfrente, como si el papeleo sobre su escritorio repentinamente fuera más importante que cualquier cosa. Sabía que era una táctica para ganar tiempo, para controlar el enfado que crecía dentro de él. Tomó una carpeta cualquiera y la abrió, fingiendo revisar los documentos con atención, aunque no leyó ni una palabra.

—Si lo sabes. Enji— Endeavor suspiro y se cruzó de brazos, su rostro endurecido por la tensión. El uso del nombre de pila era intencional, una forma sutil de cruzar los límites.

—Hawks, este no es el momento. Estamos lidiando con mucho más que problemas emocionales. — Endeavor apretó los dientes, esforzándose por mantener el control. Aunque su cuerpo traicionaba sus emociones de otras maneras. Su quirk, el calor que siempre lo envolvía, comenzó a intensificarse, llenando la sala de una leve pero palpable tensión. Sabía que Hawks lo notaba, pero el omega solo lo ignoro.

—¡Siempre puede ser el momento! No puedes seguir escondiéndote detrás de tus deberes.

—Si solo viniste a hablar, entonces termina rápido. Tengo cosas más importantes que hacer —añadió, sin mirarlo, fingiendo estar ocupado. Pero esa indiferencia era solo una pantalla, un esfuerzo por no dejar que el omega notara cómo los celos le retorcían el estómago cada vez que lo veía sonreír de esa manera, tan seguro, tan relajado con otros alfas.

Hawks lo observaba en silencio, decidido a llevarse algo a casa esa noche, sabía que no sería al alfa, pero necesitaba que admitiera al menos algo. Él podría morir con ello en batalla más tarde.

Inhalo para clamarse y retomo su habitual forma de ser, la cual sabía que alteraba más al Alfa, y se dispuso a disfrutar el juego. Sabía que las reacciones de Endeavor, por más que intentara ocultarlas, eran una mezcla de orgullo herido y algo más profundo, él esperaba que fuera un interés genuino, aunque no rechazaría la oferta de llevárselo al menos para la noche antes de la batalla, él sería feliz con estar en los brazos de Enji aunque sea momentáneamente. Se acercó lentamente, reduciendo la distancia entre ellos hasta que pudo ver la rigidez en los hombros de Enji.

—¿Estás seguro de que es todo lo que te molesta, Enji? —susurró Hawks, con una leve sonrisa en los labios, midiendo cada palabra para ver hasta dónde podía empujar.

Endeavor cerró la carpeta de golpe, el sonido resonando en la oficina. Sus ojos, ahora cargados de un brillo feroz, finalmente se encontraron con los de Hawks. “No caeré en tu juego”, pensó. Pero las palabras no salieron de su boca. En su lugar, soltó un exasperado resoplido, luchando por mantener la compostura.

—No tengo tiempo para juegos —gruñó, esta vez con una mirada tan cortante que podría haber traspasado el aire entre ellos. Aunque lo intentara, la tensión en su voz, el calor que emanaba de su cuerpo y la forma en que sus manos seguían apretadas sobre el escritorio revelaban lo que no podía decir en voz alta: que los celos lo estaban carcomiendo, pero no podía permitir que Hawks, ni nadie, lo viera tan vulnerable.

Hawks se acercó al escritorio de cedro de Endeavor y coloco las manos sobre él, sus alas ligeramente desplegadas en un gesto de desafío y vulnerabilidad.

—Vete a casa y descansa chico— insistió Enji tratando de evitar la mirada determinada del chico.

—No me voy hasta que arreglemos esto— dijo con tranquilidad, aparente - debemos trabajar juntos y no podremos si tenemos este muro entre nosotros.

—Ve a descansar, nos espera algo grande.

—Sabes que descansar no servirá de nada, si ni tú ni yo estaremos cien por ciento, si no lo resolvemos —insistió Hawks, su voz cargada de desafío y una determinación inquebrantable. La intensidad en sus ojos reflejaba su decisión, y sus palabras eran un llamado a enfrentar lo que ambos sabían que debía ser confrontado.

Endeavor, con la furia hirviendo en su interior, apretó los dientes, tratando de mantenerse firme mientras la presión de las palabras de Hawks lo empujaba más allá de sus límites. Pero, en lugar de ceder, la ira y el deseo se mezclaban en un torbellino dentro de él, obligándolo a actuar de una manera que ni él mismo esperaba.

De repente, la atmósfera en la oficina se volvió casi eléctrica. Con un rugido de frustración, Endeavor se lanzó hacia el escritorio, el quirk de fuego en su cuerpo estallando con una energía implacable. El escritorio, que había sido el pilar de su concentración y control, fue empujado a un rincón de la elegante oficina en un solo golpe. El sonido del mobiliario chocando y desmoronándose a su paso resonó como una explosión contenida. Documentos, bolígrafos y objetos de oficina volaron por el aire, creando un caos de escombros y esparciendo el orden de la oficina en un desorden absoluto.

Hawks, con la mandíbula tensa, observó la escena con una mezcla de sorpresa y una ligera dosis de admiración. El rugido de Endeavor y el despliegue de su poder lo hicieron retroceder solo un paso, pero sus ojos no se apartaron de la figura que se movía hacia él con una furia contenida. El aroma a cítricos se volvió más intenso, una mezcla embriagadora que combinaba con el calor abrasador que emanaba del cuerpo de Endeavor, creando una atmósfera cargada que parecía a punto de estallar.

La reacción visceral de Endeavor era palpable. Cada paso que daba hacia Hawks estaba cargado de una furia contenida, una energía que parecía a punto de desbordarse. El calor en la sala aumentó a medida que la proximidad entre ellos se volvía casi insoportable. La tensión era tan tangible que se podía cortar con un cuchillo.

Cuando Endeavor se detuvo, tan cerca de Hawks que podía sentir el calor de su cuerpo, su respiración era irregular y pesada. El espacio entre ellos era tan pequeño que cualquier movimiento podría haber desencadenado una explosión. Endeavor miraba a Hawks con una intensidad feroz, sus ojos ardían con una mezcla de furia, deseo y un atisbo de vulnerabilidad que no podía ocultar.

Hawks, sintiendo el impacto de la cercanía, intentó mantener su calma, aunque la intensidad de la situación lo afectaba más de lo que esperaba, la demostración de poder solo lo excitaba de sobremanera. Sus ojos se encontraron con los de Endeavor, y la sonrisa en sus labios se desvaneció lentamente, reemplazada por una expresión de desafío y complicidad.

—¿Qué vas a hacer ahora, Enji? —susurró Hawks, su voz baja y cargada de una provocación silenciosa. La cercanía y el calor entre ellos creaban una sensación de intimidad y tensión que casi parecía palpable, una batalla no solo de voluntad sino de deseos reprimidos.

Endeavor, su pecho subiendo y bajando con cada respiración, se enfrentó a la verdad de sus propios sentimientos. El calor en la sala era casi asfixiante, y la necesidad de confrontar lo que realmente sentía se volvía cada vez más urgente. Sin poder soportar más el enfrentamiento, su cuerpo se tensó, y un gruñido bajo escapó de sus labios, una manifestación de la batalla interna que libraba.

La oficina, antes un símbolo de su control y dominio, ahora estaba en ruinas, un reflejo del caos interno que enfrentaba. Y aunque el deseo de seguir enfrentando a Hawks era fuerte, Endeavor sabía que la batalla había trascendido más allá de lo físico, adentrándose en el terreno de las emociones crudas y desafiantes.

—¿Qué quieres de mí, Hawks? ¿Que ignore todo lo que está pasando y nos centremos en esto?

Hawks mantuvo su mirada, el deseo reflejados en sus ojos dorados, sin estar dispuesto a perder aquella batalla.

—Lo que quiero es que reconozcas lo que sientes. Lo que sentimos. No te escondas ni pongas excusas.

Endeavor estaba a centímetros de él, su cuerpo tensado por la lucha interna entre el deseo y la responsabilidad. La cercanía hizo que el calor de su quirk sintiera, de manera inexplicable, una mezcla de fuego y pasión que parecía rodearlos.

Las deliciosas feromonas de Hawks envolvían el aire, una invitación embriagadora que parecía llamar a Endeavor a lo más profundo de sus deseos reprimidos. El aroma cítrico y fresco de Hawks era una tentación irresistible, susurrándole promesas de lo que siempre había anhelado en la oscuridad de su mente: perderse entre sus piernas, llenarlo de su presencia, marcarlo como suyo y no soltarlo nunca.

Con una determinación casi frenética, Endeavor sintió cómo su control se desmoronaba. La pequeña mano de Hawks, delicada y cálida, se posó contra su pecho, y Enji, incapaz de resistir la proximidad, la tomó en su mano con una firmeza ansiosa. Con un gesto impulsivo, acercó la muñeca del omega a su nariz, inhalando profundamente el aroma que lo enloquecía. El perfume a cítricos, mezclado con el calor de su cuerpo, lo envolvía en un estado de éxtasis que apenas podía controlar.

Despojándose del molesto guante que le impedía tocar la piel desnuda, Endeavor colocó la mano de Hawks directamente sobre su mejilla. El contacto de la piel desnuda contra su rostro era eléctrico, y su respiración se hizo más errática a medida que sus labios rozaban la muñeca suave. Besó la piel con una ternura desesperada, provocando leves temblores en el omega, acompañados por un gemido delicioso que resonó en la oficina y se mezcló con el calor de su propio cuerpo.

Hawks, sintiendo el contacto íntimo, no pudo evitar un suspiro profundo que escapó de sus labios. Las feromonas se desplegaron aún más, impregnando el aire con un aroma aún más potente. La respuesta de su cuerpo era evidente; el leve rubor en sus mejillas y la forma en que su respiración se aceleraba eran prueba de su excitación creciente. Cada caricia y beso de Endeavor demostraban que poco a poco el muro de contención que había construido a su alrededor se estaba desmoronando, dejando al descubierto una vulnerabilidad que nunca había mostrado antes.

Endeavor, arrastrado por la necesidad y el deseo, deslizó su nariz a lo largo del brazo de Hawks hasta llegar a su cuello. Los cabellos rubios y rizados del omega le hicieron cosquillas en la nariz, intensificando aún más el torbellino de sensaciones que experimentaba. Su rostro se hundió en el cuello de Hawks, absorbiendo el aroma embriagador que lo envolvía.

El gemido suave de Hawks, combinado con la forma en que su cuerpo se estremecía bajo el toque de Endeavor, lo hizo sentir una satisfacción profunda. Cada respuesta del omega, cada pequeño temblor y suspiro, era un claro indicio de que el hielo alrededor del corazón de Endeavor se estaba derritiendo lentamente. La sensación de poder y control se mezclaba con una necesidad desesperada, y el vínculo entre ellos se volvía cada vez más palpable.

Endeavor permitió que sus labios rozaran la piel de Hawks con una intensidad que dejaba claro su deseo. Cada roce y cada inhalación de su aroma lo arrastraban más hacia el límite de su autocontrol. La fuerza de sus emociones y el deseo reprimido se desbordaban, y el toque de Hawks lo hacía sentir más vulnerable y expuesto que nunca. Los muros que había construido a lo largo de su vida se estaban derrumbando lentamente, revelando un lado de sí mismo que había mantenido oculto, pero que ahora se sentía irremediablemente atraído hacia el omega que tenía en sus brazos.

Hawks, sintiendo la entrega de Endeavor y la forma en que su propia presencia estaba rompiendo las barreras del héroe número uno, no podía evitar sonreír con una mezcla de triunfo y satisfacción. Había logrado penetrar en el corazón más impenetrable, y el juego de poder entre ellos se había transformado en una danza íntima y ardiente que prometía revelar más de lo que ambos estaban dispuestos a admitir.

En un instante de vulnerabilidad que ninguno de los dos esperaba, Endeavor fijó su mirada en Hawks. Sus labios, a escasos milímetros de los de Keigo, temblaban con la promesa de algo ardiente y prohibido. Los ojos de Enji brillaban con un deseo feroz, casi salvaje, que parecía desbordarse más allá de su control habitual. La tensión entre ellos era tan densa que el aire mismo parecía resistirse a moverse.

Hawks, con su respiración irregular y el cuerpo tenso en anticipación, permitió que sus párpados cayeran lentamente, preparándose para lo inevitable. Sus labios carnosos, apenas separados, eran una invitación silenciosa, una provocación palpable que hacía que el deseo de Endeavor se intensificara aún más.

En la mente de Endeavor, el deseo ya había tomado el control. Imaginaba desvestir a Keigo, besando cada centímetro de su piel dorada, explorando sus piernas con manos ansiosas, y ambos enredados en la suave alfombra de su oficina. La imagen de dejar su marca en su cuello y algo mucho más profundo en su interior era casi abrumadora.

Pero justo cuando el deseo estaba a punto de desbordarse, el sonido abrupto de la puerta abriéndose los sacudió de golpe. Endeavor se separó rápidamente de Hawks, como si el sonido hubiera sido una descarga eléctrica que le devolvía el control. Su cuerpo, aún vibrando con la intensidad del momento, dio un paso atrás mientras ajustaba su respiración y su postura.

La secretaria de Endeavor, con una expresión preocupada, entró apresuradamente en la oficina. Su mirada se movió rápidamente por la habitación, tomando nota del desorden y los escombros, pero no se detuvo en los dos hombres en el centro de la escena.

—Disculpen la interrupción —dijo con prisa, tratando de mantener la compostura—, pero hay una emergencia en el distrito sur. Necesitan atención inmediata, Enji-san.

Endeavor, aún con el corazón acelerado y la mente tambaleándose entre el deseo reprimido y el deber, asintió con rapidez. Se volvió hacia la secretaria con una expresión que trataba de ser profesional, pero que aún mostraba un rastro de la turbulencia interna que había experimentado.

Hawks, aún ardiendo con la promesa no cumplida, observó la escena con una mezcla de tristeza y frustración. Aunque el momento había sido interrumpido, la tensión entre ellos no había desaparecido. Ambos sabían que la pausa era solo temporal, y que el juego de poder y deseo no había terminado aún.

Mientras Endeavor se preparaba para enfrentar la emergencia, el aroma a cítricos y el eco de la intimidad compartida seguían presentes, una promesa de lo que podría venir cuando la urgencia se disipara y tuvieran la oportunidad de retomar lo que habían dejado en suspenso.

—Vamos, — dijo Endeavor, su voz ahora grave y controlada. —Vamos a resolver esto después.

Hawks asintió, aunque su mirada seguía reflejando la tensión del momento que acababan de compartir. Mientras salían de la oficina, el aire aún cargado de la atmósfera entre ellos, ambos sabían que el conflicto podría estar lejos de resolverse.


Continuará...


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Hola, espero que disfruten de esta nueva ocurrencia mía, aprovechando que el manga se ha termnado y se acera el final del anime, espero que puedan disfrutar de una breve lectura! los amo!


Seria genial que comenten si les gusta asi puedo subir las otras partes que ya estoy preparando para esta historia, me gustaria que tuviera 3 o 4 capitulos, tal vez!


gracias por su apoyo de siempre! ♥