SIEMPRE SERÉ YO, TU ÚNICA DEBILIDAD.
JUNGKOOK.
Las joyas más hermosas eran custodiadas en ese lugar, esculturas con varios siglos de antigüedad estaban esperando ser vistas nuevamente y los cuadros más costosos hacían fila en las manos de los hombres de seguridad con el fin de tener un nuevo dueño al final de la noche.
Esas piezas eran el motivo por el cual las personas de todo el mundo nos encontrábamos reunidas en esta subasta anual, para ver quién tiene más que quien, era claro que la mayoría que allí se encuentran querían hacer alarde del dinero que poseen en sus cuentas bancarias.
Era un desfile de trajes lujosos y de las mejores marcas, empresarios, políticos, actores, actrices, cantantes hablaban en tonos moderados, haciendo acoplo de sus ganas de poder más, ellos son así, mientras por otro lado estábamos nosotros, personas que no le tienen miedo a la ley si no que juegan con ella, jefes de las mafias nos encontramos acá reunidos para igual que los demás demostrar cuán grande es su fortuna.
Esta noche mi acompañante es una copa de champagne, ella que llegó a mis manos luego de quitarla de la bandeja de unos de los mesoneros que servía esta noche y mis dos guardaespaldas, vine con un propósito, conseguir un precioso collar para mi esposo, uno que él desea más que nada en el mundo y yo estoy dispuesto a ponerlo en su perfecto cuello de cisne de tez blanco.
Este es el último artículo de la noche así que me toca esperar, y mientras lo hago doy una mirada alrededor para ver quiénes son mis competidores, uno de ellos es Kim Namjoon, un buen amigo y socio de negocios, vino con su esposo Jin que a su vez es muy allegado a mi familia, una de las pocas personas que saben cuál es la persona que controla todo mi ser, a un par de metros de ellos está Hobi, presidente de Corea y también un muy buen conocido de nosotros, recto con el regimiento de su nación pero cuando se trata de dinero, no lo es tanto, junto a él tomando su postura de primera dama está Jennie, socia de mi esposo en el pasado y muy amiga, casi hermana de él, conversa con Jimin también socio de ellos en algún momento de su juventud y que lo sigue siendo hasta el momento.
Todos están acá, esta es una noche prometedora, debo asumirlo al momento que mis ojos se posan en la puerta de entrada, dónde un hermoso doncel aparece como si fuera el dueño del mundo, y es que no es para menos.
Lo primero en que me fijo son sus hermosos ojos, derecho verde y el izquierdo marrón, heterocromia si mal no recuerdo se llama su condición, ellos hacen juego con su cabellera negra como la noche y su tez blanca como la nieve, que solo se acentúa con su enterizo negro de pantalón corto, mi mirada lo recorre de cabeza a pies pero antes de llegar a ellos me detengo en sus piernas kilómetricas, que son en su mayoría, cubiertas con unas botas negras pegadas a ellas que llegan hasta más arriba de las rodillas, tengo que tomar un trago de mi bebida para no ahogarme con la vista que tengo justo a unos metros de mi, si mi esposo me viera, seguro me mataría.
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Llegué a las 9 PM y ya son las 3 AM, desde que el doncel apareció no he podido quitar mi mirada de él, es que esa cintura, esas caderas, su perfecto trasero y sus largas piernas de infarto no solo es una distracción para mí, sino para todo aquel presente esta noche.
Se ha mantenido solo desde que llegó, casi todos se han acercado a él con intensión de entablar una conversación pero sutilmente los despacha, definitivamente daría lo que fuera por pasar una noche con él.
—Que diablos pasa por mi cabeza— pienso. Yo estoy casado, no puedo permitirme tener un desliz solo por un buen culo, y vaya si lo es, un cuerpo, una cara...
Demonios ese doncel es un pecado andante.!
Mejor me concentro en lo que vine a buscar esta noche, solo falta la subasta del collar y ya habrá terminado este calvario para mí.
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La puja empezó por 100 millones de dólares.
Este collar está adornado por un gran diamante amarillo del tamaño de un huevo, que pesa nada más y nada menos que 407,48 quilates. Se trata, además, del diamante más grande e internamente más perfecto que existe.
El resto del collar simula la forma de las hojas de una vid. Una cadena de oro rosa de 18 quilates adornada con 90 diamantes de corte brillante, pera y esmeralda, cuyo peso asciende a 229,52 quilates. Su diseño minimalista responde al objetivo de que el diamante principal acapare toda la atención de la pieza.
Cuenta la historia que el diamante central de este collar fue hallado por una niña entre un montón de basura en la República Democrática del Congo en 1980 y vendido a unos comerciantes. Se expuso después en varios museos, entre ellos el Smithsonian en Washington DC, antes de pasar a manos de Mouwad para convertirse en la joya más valiosa.
Esa fue la descripción dada por el subastador antes de empezar la puja, misma dónde ya iba en 200 millones y era una oferta hecha por mi, esa joya debe ser mía, debe irse conmigo esta noche para dársela de regalo a mi esposo y poder follarlo solamente con eso en su cuerpo.
No muy lejos de mi Cho Eunwoo subió la suma a 250 millones, gire mi rostro para verlo y sonreírle de manera indiferente, ese idiota está en mi contra, resentido desde que le arrebate a su novio y que ahora es quien lleva mi apellido.
— 300 millones.—
Dijo una voz aterciopelada a unas mesas delante de la mia, mi ceja se arqueo al detallar que el doncel era quien pujaba ahora contra mi —ahora si se pone interesante— pensé.
— 400 millones.—
Contrarreste ahora yo, su perfil fue lo que pude apreciar y su media sonrisa me cautivo de nueva cuenta, solo fueron unos segundos que sentí que me veía sin realmente posar sus ojos en mi.
— 500 millones.—
Ofreció alzando su paleta cuando su vista volvió al frente.
—demonios— pensé
— 600 millones...
De euros, en efectivo.—
Todos giraron para verme con asombro, todos menos el doncel, que al escuchar el monto podría jurar que estaba sonriendo, él solo se levantó y se marchó de manera elegante y sensual, así mientras todos me observaban yo lo miraba contonearse hasta la salida donde se detuvo, se giró a verme, me guiñó el ojo se volteo y se fue.
—Que ganas tengo de follarmelo!— Era lo único que tenía en mi cabeza.
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Después de media hora fui a pagar mi compra, al momento en que entre al estudio, estaba la policía y los guardias de seguridad para asegurar el proceso de entrega.
Coloque el maletín lleno de euros en la mesa y la joya ya me esperaba.
— Señor Jeon, acá está el collar, ha sido evaluado por nuestro joyero, por favor véala usted.—
Me dijo el subastador, a lo que procedí a inspeccionarla yo.
Realmente era una exquisitez, el oro y diamante estaban relucientes, la delicadeza de esta pieza era una sin igual, pero había un pequeño detalle...
— Esto es una broma?.—
Pregunté.
— Que quiere decir señor Jeon?.—
Me dice el subastador con extrañeza.
— Que este collar es falso señor.—
Le respondí, ya mi paciencia se estaba agotando.
— Imposible...—
Todos se acercaron a mi, el joyero con respecto se inclino y yo le extendí el collar, cuando lo tomó en sus manos, lo empezó a inspeccionar y su rostro de un momento a otro se convirtió en el de un fantasma.
— Lo que dice el señor Jeon, es cierto...
Este collar es falso pero... Pero señor... Yo lo avalue antes de la subasta y era totalmente real, no se que paso... Pero este... Este no lo es.—
Concluyó el hombre de tez fantasmal, obviamente todos sabían quien era yo y cuáles eran las consecuencias de jugar conmigo.
— Chicos...—
Llame a mis escoltas.
— Tomen el maletín y vamos, esto es una total burla.—
Dije dándome la vuelta para irme.
— Señor Jeon, disculpe... De verdad no sabem...—
Quiso excusarse el subastador, cosa que no permiti.
— Ahorrese sus tontas explicaciones, querían hacerme un fraude y eso no lo olvidaré.—
Dije ya con mi mano en el pomo de la puerta, el cuál gire, abrí la puerta y me marche.
—Mi esposo va a matarme.— Pensé.
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Cuando llegue a la mansión, las luces estaban apagadas y el silencio fue lo que me dió la bienvenida, o eso fue lo que pensé, la casa está rodeada de árboles pues a mi hermoso doncel le gusta estar apartado del ruido de la ciudad, los escoltas estaban custodiando alrededor, porque por más que él desee, no puedo dejar a mi más grande tesoro sin protección, aunque se que él no la necesita.
— Como te fue kookie?—
Su voz sonó desde la sala de estar, me gire y cuando lo hice mi aliento se atasco en mis pulmones y la saliva de mi boca se secó de repente, pues que tu esposo te reciba sentado con las piernas sensuales que posee cruzadas en el sofá individual, con solo una bata de seda roja abierta dejando ver su desnudez es una droga para mi.
— Bebé...
Que haces despierto?—
Pregunté después de recuperar mi uso de razón y mi voz.
— Pensé que ya estabas dormido.
Su sonrisa fue lo que recibí de respuesta, lentamente se levantó y camino hacia mi, igual que un depredador lo hace con su presa, definitivamente sabe el estrago que causa en mi con su manera de delizarse para alcanzarme, sus manos tocaron mis pectorales de arriba hacia abajo de manera tortuosamente lenta una vez que estuvo delante de mi, su lengua remojo sus labios y el inferior de estos se quedó apresado entre sus dientes.
— Pero kookie, estaba esperando por ti.—
Me dijo una voz pequeñita y sensual.
Yo mido 1.90 y ese pequeño doncel mide 1.70, así que se aprovecha, sus hermosos ojos me vieron desde abajo a través de sus largas pestañas haciendo que todo en mi se sienta caliente.
— Pero es tarde mi pequeño demonio, ya es hora de ir a la cama...—
Suspire cuando su mano bajo hasta mi miembro y me dió un apretón por encima de mis pantalones, mis ojos se cerraron para no dejarme llevar y cogermelo aquí mismo en el piso, aunque...
— Sé lo que piensas, mi demonio mayor...—
Susurró cerca de mi boca, dándome una pequeña lamida en los labios y después una mordida que no llego a ser.
— Y no me molestaría que me tomes aquí...
Es más, te reto a que lo hagas.—
Y la bata roja cayó en el piso justo como mi cordura.
Lo tome entre mis brazos, sus manos se sostuvieron de mi cuello y sus piernas rodearon mi cintura, lo lleve a uno de los sofás grandes que estaba allí y nos deje caer.
Sus labios eran el nectar que necesito para sobrevivir, su cuerpo es la adrenalina que hace acelerar mi corazón y su sabor es la dopamina que droga mi mente.
Cuando me desnudo? no lo sé.
Cuando me sentó? Tampoco.
Solo sé que ahora lo tengo de rodillas ante mi, con mi pene en su boca saboreandolo tal cual fuera la paleta más dulce del mundo, yo amo a este ser y nada cambiará eso.
— Sabes algo bebé?—
Le pregunté entre suspiros y jadeos, un —mmm— fue su respuesta a lo que yo continué.
— En la subasta de hoy ví a un doncel...
Demonios bebé!... Oh si... Más fuerte!—
Cuando nombre a un doncel, me la chupo tan duro que juro me iba a venir de una, pero no lo haré, quiero follarmelo y llegar en él.
— Era sexy...
Oh Dios... Si... Así.—
Mientras más hablaba, más fuerte me la mamaba.
— Tenías ganas de follarmelo en el baño tan fuerte como te follaré ahora...—
Pop... Fue lo que se escuchó cuando saco mi miembro de su boca.
— Ypor qué no te lo follaste?—
Dijo colocándose a horcajadas encima de mi, sus ojos se posaron en los míos y sus labios hinchados, resultado de su reciente trabajo, color cerezas quedaron a centímetros de los míos.
— Querías?... Lo hubieras hecho, yo no me hubiera molestado... Diablos Jungkook...
Que grande...!—
Dijo mientras se dejaba caer en mi miembro, sus ojos no se despegaron de los míos, y sus labios se abrieron ligeramente para soltar un gemido que me llegó hasta la médula.
— Jamás estaría con alguien que no fuera tu... Lo sabes bebé...—
Dije como pude pues su entrada me apretaba con toda su intención.
Me dió una sonrisa de esas que hacen que mi corazón deje de latir y después lo haga a un ritmo sinusal.
— Tengo algo que mostrarte.—
Me dijo y saco de debajo de unos de los cojines el bendito collar por el que espere toda la noche.
— Que demoni...
Tae, amor te dije que lo compraría para ti.—
Dije tomando el collar para colocarlo en su cuello perlado y de cisne, mientras lo hacía, me dió una mirada sensual que solo el me sabe dar y esa mordida en su labio inferior cuando quiere que no me enoje con él.
— Cuándo lo robaste?—
Le dije una vez que ví la joya puesta en él y diablos si no le queda perfecto.
— Después que ganaste la oferta me fui, aproveche cuando lo guardaron en la caja de seguridad, 10 minutos fue suficiente para abrirla y lo tome, solo lo quería para mi colección y para lucirlo para ti kookie...—
Puchereo, este pequeño demonio.
— No te molestes...
Solo quería que me follaras con él.—
Otra vez esa bendita mordida de su labio.
— Ya sabía yo que por algo fuiste a la subasta sin mi, cuando te vi con ese enterizo quería arrancartelo y cogerte para que sepas de quién eres esposo...
No lo hagas de nuevo, te veías tan sexy con esas botas...—
Mis ojos vieron los suyos, esos que son verde y marrón, esos que conocí hace más de 5 años cuando trabajaba juntos a Jennie y Jimin robando grandes joyas, en ese entonces Kim Taehyung era un estafador, un ladrón de cuello largo, todo lo que quería lo tenía, eso me incluye, ahora Jeon Taehyung es mi esposo hace 4 años, él fue quien robó mi corazón, es mi más grande joya y más preciado tesoro, él y el bebé que lleva en su vientre hace dos meses.
— Ven y salta que todavía falta que recibas el castigo por salir sin mi, bebé.—
Dije e inmediatamente me obedeció, la noche es corta, pero la vida junto a él será eterna.
Pues él es mi única debilidad.
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ESCRITO EL 27/03/2023.
EDITADO EL 17/09/2024.
GRACIAS POR SU LECTURA. XOXO