✨ ᏦᗩᑌᏞᏆᎢᏃ / ᔑᗴᑭᎢᗴᗰᗷᗴᖇ ✨ #2 TWC / TOLL / TWC NR.

Summary

Nuevamente aquí con mi Mes favorito :v Y porque estoy amando hacer puros OS por cada día del mes. Ninguna Historia esta relacionada con el siguiente capitulo, todas son narraciones individuales. Este Fic contiene una variedad de realidades e imaginación. ¡Enjoy! ⚠ Mira las etiquetas ✔ Si no te agrada, no leas y no reportes, 🚫 solo pasa de largo ✔ No copias, ni adaptaciones ✔ Obra totalmente mía © ✔

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Día 1.


HELL ÁNGEL.


Advertencias: TOLL, AU Moderno, Datos de la Historia Real, Drama, Amor verdadero (?), Smuth muy leve, Odio, Guerras, Felicidad (?), Intersexual (?), Andrógino, Reputación, Prejuicios, Mala fama, Basado en el filme "Amor Redentor", Algunos cambios XD,  Un final real, Obsesión (?), Amor a primera vista, Realidad, Bill 20, Tom 23.










Imperio Alemán, 1850.


El condado del norte en Leipzig era grande, con un máximo de 6,500 personas y con casas al rededor del gran centro sin ningún rastro de la finalizada revolución del sur del Imperio Alemán hace un par de meses donde todo había comenzado por el surgimiento de un sentimiento generalizado de unidad nacional, que desembocó en la exigencia de crear un Estado nacional alemán y por valientes revolucionarios demócratas contra el Reichstag y que dio pie en 1848 en Fráncfort. Lamentablemente Austria y Prusia habían resultado vencedores, provocando lamentos en los ciudadanos pero alegría en muchas familias por traer de vuelta a sus seres queridos con vida. 


Y aunque Leipzig se figuraba algo lejana para esa revolución de dos años, la verdad es que podía sentirse en cada rostro y desdicha, haciendo propia la vergüenza, la impotencia y la humillación. Se habían levantado en armas para lograr la primera delegación parlamentaria elegida libremente en la historia del país pero todo había acabado en el restablecimiento de la confederación. Y aquello solo había provocado el refugio y el desahogo de los hombres en las apuestas, la bebida y el placer carnal, siendo el ultimo el más solicitado como si fuera el mismo aire.


Así que otra tarde más en el condado y en las zonas de cantinas y burdeles se encontraba lleno de hombres excitados y eufóricos, principalmente de un lugar, El Palacio. Aquel burdel era el más cotizado y favorito de todos, era una exquisitez para los hombres ante las bellezas que poseía y que podías pagar por un rato de placer carnal pero no solo aquello era suficiente para provocar tal fama y favoritismo sino por su premio y joya mayor, Hell Angel.


Hell Angel era exactamente el nombre perfecto que describía al hermoso espécimen a cada palabra. Nadie conocía su nombre pero realmente no importaba, solo era mucho más anhelante yacer entre sus piernas y follar con aquella exótica prostituta que te hacía elevarte al cielo a cada penetración y te arrastraba hasta el infierno cuando obtenías el glorioso orgasmo. Entonces los hombres salían muy complacidos pero hambrientos de volver a fornicar con la ramera, convirtiéndolo en la favorita de la mayoría pero también en lo incansable para muchos más.


Si, porque ser la estrella del "Palacio" resultaba caro y cotizado, y solo aquellos que tuvieran el suficiente dinero podrían cumplir su deseo mientras follarian con otras tantas prostitutas del local, a excepción de los sábados donde aquello quedaba olvidado y entonces la suerte y la moneda al aire era lanzada y hasta el más mendigo podría tener la posibilidad de coger con Hell Angel. Y eso mismo estaba ocurriendo aquel sábado por la tarde.


Dunja Pechner, la dueña del lugar y conocida más como "La Duquesa", había salido del burdel después de casi una hora para traer emoción en el montón de hombres que esperaban ansiosos y agitaban sus boletos en mano como locos.


-¡Un boleto más y será el ultimo hombre en pasar por hoy!- todos vociferaron en desacuerdo pero Dunja solo rio divertida- Nuestra Hell Angel esta agotado pero tengo más chicas para vosotros y de todos los gustos- los hombres volvieron a replicar- Esta bien, podrán intentarlo para el siguiente fin de semana u hoy puede ser su día de suerte.


David Jost, su mano derecha y su leal hombre de confianza, agito el recipiente con fichas numéricas donde Dunja saco la pieza y sonrió al ver el numero.


-¡41!


-¡Soy yo, soy yo!


Un hombre escuálido, con pocos dientes y con ropa desgastada grito emocionado, siendo envidiado y felicitados por todos para correr a la entrada del burdel y desear por follar a la hermosa criatura que esperaba en una de las recamaras superiores del local.


Dentro de la habitación, un hombre barrigón y con espesa barba se acomodaba los pantalones después de la increíble follada de su vida con aquella preciosidad de piel lechosa, de ojos avellanas resaltados por un oscuro maquillaje, de cuerpo curvilíneo y de un cabello tan azabache como el carbón. Todo aquel espécimen había sido suyo por media hora y ahora permanecía semi desnudo y recargado en la ventana, silencioso.


El hombre no dijo nada y salió totalmente satisfecho pero para el pelinegro le resulto indiferente.


Bill dejo su vista muy lejos del bullicio fuera del burdel mientras esperaba al ultimo cliente para posarla en una madre y su pequeño cogidos de la mano, con una canasta en el otro brazo y la felicidad del infante, resucitando un viejo pasado.




Un pelinegro se encontraba jugando entre el gran jardín con sus juguetes y con emoción contenida desde que había amanecido. Realmente estaba esperando por que fuera hora de la llegada de su padre y las ganas de conocerlo por primera vez que había corrido al llamado de su madre Simone, arreglando su vestimenta.


Y mientras caminaba al interior de la casa, había notado el impresionante carruaje, intimidándolo. Inhalo y exhalo muchas veces, esperando en el pasillo cuando su madre pidiera que entrara y mostrando los modales con que había crecido, listo para impresionar a su progenitor pero aquella primera vez ocurrió exactamente lo contrario.


-"William, cariño, puedes pasar"- Bill lo hizo inmediatamente y cuando llego al lado de su madre fue como pudo ver al elegante hombre de traje y sombrero en el sillón, observándolo- "¿No es precioso, Gordon?"


Aquel hombre frunció el ceño y en vez de eso su actitud agria se intensifico.


-Yo solo puedo ver un gran problema, Simone.


Bill miro a su madre sin entender mientras la femenina tragaba el nudo. Entonces el pelinegro intento acercarse y sonreír tímidamente.


-"Papá, yo..."


-"No me llames así"- reprendió  autoritario y con fastidio pero aun así Bill prosiguió.


-"Yo solo... quería agradecer los obsequios que me mandaste"


Gordon alzo una ceja y miro a Simone removerse. 


-"Déjame hablar a solas con tu madre, ve y juega afuera, y no vengas a interrumpir ¿entendiste?"


Bill asintió y salió al jardín pero la curiosidad lo llevo asomarse con cuidado por la ventana de la sala y encontrase con otra situación. 


-"¡Los regalos eran para ti! ¡¿Y los desperdicias en ese infante?!"


-"Es tu hijo"- replico Simone.


-"¿Mi hijo? ¡Ya tengo muchos con mi esposa y son hijos legítimos, por supuesto!"


-"¿Que-e?"


-"¡Oh, por favor! ¡Deja de actuar y hacerte la idiota! ¡Sabes que nunca debió existir! ¡Te mande al mejor medico para que te deshicieras de eso!"


-"¡Eres despreciable"


Apenas Simone le respondió, Gordon la habia abofeteado, siguiéndole más golpes donde la femenina trato de cubrirse y siendo observados por un lloroso pelinegro ante las palaras de su padre y la violencia. Entonces corrió a su escondite lugar del Jardín y deseo nunca ver aquel hombre que era su padre, nunca más.




Entonces la puerta se abrio y cuando giro su vista al nuevo hombre no tuvo más que quitar la bata negra de seda de sus hombros al suelo y dejar su cuerpo totalmente desnudo ante la mirada lujuriante y a merced de otro cliente.






/






A las afueras del condado, entre grandes tierras verdes y la naturaleza rodeando por donde sea, se encontraba una casa de un solo piso, una granja, un rebaño de ovejas y cabras como grandes hectáreas de sembradío. Y aquella temprana mañana un joven bronceado de ojos miel salía de casa para volver a la ruita de cada día al lado de su perro Scotty y con ayuda de su caballo Capper. 


Thomas Trümper sonrió y a pesar de vivir solo actualmente, estaba feliz de haber vuelto a casa después de una fallida batalla en Fráncfort y haber logrado salir con vida. Así que eso mismo lo hizo poner manos a la obra y dar de comer a sus animales, trabajando la tierra y arando junto con Capper, sembrando para una pronta cosecha, terminando por cegar todo la verdura que sus tierras le habían dado, llenando las canastas hasta el tope.


Sonrió y subió cada una a su carreta a pleno medio día para salir de sus terrenos y hacer el largo viaje al condado de Leipzig para venta con sus clientes, teniendo una amena platica con su perro Scotty y Capper hasta que el crepúsculo de las 5pm le saludo cuando llego, deteniendo su caballo fuera de una tienda de legumbres.


-¿Tom? ¿Eres tu?- Gustav Schäfer pregunto a penas lo vio llegar y casi se lanzo sobre el bronceado cuando dejo a sus clientes a un lado, abrazándolo- ¡Pero que alegría verte, amigo! ¡Bienvenido a casa!


-Gracias Gustav- Tom palmeo al rubio y entonces tomaron distancia- Y como siempre, traigo mercancía.


-¡Pero que dicha! Si, si, déjame la cantidad de siempre. La verdad es que te echaba de menos, no es lo mismo sin ti y he extrañado tambien tu mercancía porque la que estaba comprando es malísima. Me da gusto verte y tenerte como mi proveedor nuevamente.


-A mi tambien me alegra ver un rostro conocido.


Tom admitió la dicha de estar en casa gracias al duro enfrentamiento que había vivido y que había estado lejos por un año, volviendo a sentirse confortado por volver hace poco y ahora ver a un viejo amigo. Pero toda aquella felicidad fue eclipsada cuando sus ojos voltearon al chiflido y piropos de los hombres en la calle principal para encontrar a una divinidad en persona.


Sus ojos miel no lograron despegarse de la delgada y curvilínea figura que caminaba bajo el atardecer, resaltando su negro cabello, su blanca piel y su lindo rostro en ropa ajustada. Sus ojos avellanas miraban con desinterés y parecía inmune a la atención que generaba a su alrededor, sin percatarse ni un segundo de su presencia, pasando por enfrente suyo. Entonces el golpe en su costado lo saco de su parálisis. 


-Es todo una preciosura ¿no?


-¿Quien es?


-Hell Angel. El espécimen más exótico y hermoso de Leipzig. Sale todos los domingos a pasear y nadie se pierde el espectáculo- resalto la multitud de hombres.


-Vaya, entiendo que sea tan acosado con tal belleza- no pudo siquiera parpadear pero Gustav rio divertido, provocando que Tom frunciera el ceño. ¿Había dicho algún chiste?


-Realmente no es por eso, es difícil tener la oportunidad de costear una convivencia porque nadie puede acercarse a Hell Angel gratis. Aunque La Duquesa celebra una lotería cada sábado para ver quien logra pasar tiempo de calidad con la preciosidad. 


-¿La Duquesa?


-Si, la dueña del más famoso burdel, el Palacio. 


Tom por fin aparto su mirada para ver a Schäfer- ¿Estas diciendo que Hell Angel es una prostituta? 


-Si, la más cotizada.


Tom regreso su vista en el azabache y aunque aquello debió desilusionarlo y causarle repugnancia su estúpido corazón seguía latiendo agitadamente, sonriendo bajo al verlo seguir caminando con delicadeza y modales. La idea de que Hell Angel debía conocerlo lo azoto como un relámpago y la nueva determinación le dejo una sonrisa permanente en el rostro.


Scheisse, se había enamorado a primera vista. 






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Dos semanas después y por primera vez Tom había logrado pisar el famoso burdel "El Palacio", encontrándose con muchos hombres, rameras y música alegre, todos riendo, coqueteándose y bebiendo alcohol, perdiéndose en los vanos placeres en la estancia inferior. Así que cuando subió cada escalón hasta la recámara, sus nervios lo asaltaron, avergonzado consigo mismo.


Ya no era un chico de 15 años sino tenia 23, fue un soldado sobreviviente de la revolución y un hombre independiente con un hogar y tierras, alguien que había logrado mantenerse con el sudor de su frente y el dolor de su espalda. Todo lo que ahora poseía era fruto de su arduo trabajo y compromiso pero frente a la puerta se sentía como un insignificante adolescente. Aun así, toco a la puerta y el permiso dado lo hizo abrir, entrando a la habitación y ser recibido por el olor a perfume y la presencia de Hell Angel.


-¿Que te apetece, Señor?- la voz aterciopelada del azabache era encantadora, más en aquella delgada bata negra donde podía percibirse su desnudes y sus asombrosos ojos maquillados. Todo aquello lo hizo quedar mudo y rígido cerca de la puerta y eso fue notado por la prostituta- Venga, tranquilo, aqui no importa si estas casado. No hay culpa, solo placer. Así que no seas tímido y dime lo que quieres.


-A ti- respondió Tom.


-Entonces soy todo tuyo- sonrió dulcemente pero Tom no dejo su lugar- Vamos, déjame lavarte- Bill sugirió para acabar con la distancia y el comportamiento tan desapartado a su clientela habitual que se lanzaba a él apenas cerraban la puerta- No muerdo ¿sabes? Seré amable contigo.


Tom rasco su nuca y se retiro el sombrero café para dejar a la vista su inusual peinado, unas trenzas negras y un paliacate en su frente, jugando con su sombrero en nervios.


-No gracias, estoy bien- Bill alzo una ceja y entonces se acomodo más en el asiento frente a su tocador- La verdad no estoy aqui para... eso.


-¿A no?


-Solo vine hablar contigo.


-¿Quieres hablar? ¿Seguro? Entonces no debiste gastar tu tiempo, suerte y dinero porque tenemos un camarero abajo que habla hasta por los codos y es muy barato. 


Tom se sintió como un idiota y algo insignificante ante los ojos avellanas y su confiada actitud pero entonces decidió mirar a su alrededor, notando lo bien decorada y espaciosa que era la habitación, con una bañera en una esquina, sofás, ventanas grandes y colores cremas con terciopelo rojo a un toque colonial. Mientras Thomas caminaba curioso, Bill había observado mejor a su extraño cliente. Nunca antes lo hacia, de echo prefería no verles la cara o fijarse tanto en ellos, le era repulsivo pero el trenzado se hizo notable.


El trenzado se notaba realmente alto, sus hombros eran anchos bajo aquella camisa blanca y que estaba arremangada de los brazos, sus pantalones cafés no eran viejos, sucios o flojos como otros tantos sino dejaban a la vista unas duras piernas y que eran sostenidos por unos tirantes de piel, enfundando unas botas negras de vaquero. Su piel bronceada resaltaba junto con su raro cabello pero cuando este dejo de mirar su habitación, sus ojos se encontraron y ahora más de cerca pudo notar sus fuertes rasgos, su perfilada nariz, lo afeitado que estaba y sus ojos miel.


-No creo que te llames Hell Angel. Dime ¿Cuál es tu nombre?


-Puedes llamarme como quieras.


-Bueno, mi nombre es...


-No me importa realmente- Bill objeto. Le importaba una mierda quien eran sus clientes pero el bronceado paso de su comentario despectivo.


-Thomas Trümper.


Bill bufo harto. Dejo el asiento para caminar a su cama y tirarse sobre el colchón de forma sensual y como un felino, dejando a la vista sus blancas y lampiñas piernas como su curvilínea figura en aquella bata.


-Enserio que no te importa decir quien eres ¿Hum? ¿No tenéis miedo que tu esposa se entere que estas aqui? ¿O lo que pensara cuando sepa que estas conmigo?


-¿Esposa? No estoy casado pero... pronto lo estaré- Tom se recargo en el otro extremo de la cama mientras Bill lo miraba con poca importancia.


-Entonces ven y disfruta lo ultimo de tu libertad mientras puedas- Bill le sonrió dulcemente y se removió en la cama de forma tan sensual y orgásmica que hizo a Tom tragar, enviando toda su sangre a su entrepierna que brinco dentro de sus pantalones al ver aquella imagen de otra forma y en otra situación. Aun así pudo guardar compostura.


-Es que no puedo porque... me voy a casar contigo.


Bill alzo una ceja- ¿Conmigo? ¿Me vas llevar fuera de aqui y me darás la vida que me merezco?- Tom asintió- Pues suerte, eres mi quinta propuesta de la semana- Bill rodo los ojos. Todos sus clientes eran iguales, le decían estupideces como aquellas y hasta la fecha seguía viviendo en El Palacio como la cotizada ramera que era- Deja eso de lado y cobra por lo que pagaste.


-Voy a darte una buena vida- Tom aseguro, ignorando su petición y dejando resaltar su seguridad y seriedad de lo que hablaba- Vamos, ven conmigo.


Bill borro su dulce sonrisa y su coqueteo por seriedad, ajustando mas su bata y salir de la cama directamente a la puerta, abriéndola.


-Sal, tu tiempo se acabo.


-Solo dame 5 min más, yo solo...- Tom camino hasta él y Bill se dio cuenta de lo alto que era como él, notando más su agradable rostro por su poca distancia pero eso ya no importaba, le había echo enojar con absurdos disparates.


-Largo.


Bill lo empujo fuera y cerro la puerta en la cara del bronceado, pidiendo no volverlo a ver.






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-¿Así que ganaste nuevamente la lotería? 


Bill pregunto sobre la cama, con una bata color crema y una medias negras hasta la mitad de sus blancas piernas, mirando nuevamente al trenzado que estaba sentado en banco del tocador.


-No, esta vez no fue suerte, tuve que pagar doble.


-Que dicha la mía- ironizo Bill- Es fastidioso ver como pierdes tu tiempo y dinero charlando.


-¿Quieres quedarte el resto de tu vida aqui?


-No creo que sea de tu incumbencia.


-Lo es cuando te vi aquel domingo por la calle.


-¿A si? ¿Amor a primera vista?


-Si, uno real.


Bill rodo los ojos- Enserio que esto es muy fastidioso. Mejor sube a la cama, acabemos con tu fantasía y vete de mi cuarto.


-Déjame sacarte de aqui- aseguro Tom- Lo digo enserio. Cásate conmigo.


El peligro lo miro incrédulo. Aquel tonto ojo miel solo estaba perdiendo el tiempo.






/






-¿Y que tal?- Gustav lo había recibido otro día más de la semana mientras Tom descargaba las canastas de su carreta, dejando claro a Trümper a que se refería el rubio.


-Dijo que no.


-Que sorpresa- ironizo el rubio mientras ayudaba a meter las canastas a su local.


-Bueno, aun me queda algo de dinero para una ultima vez.


-Tal vez necesitas un nuevo plan. Compra ganado- sugirió Gustav mientras acababan de meter todo y sacaba el efectivo, pagándole- Mejor olvídalo Tom, regresa casa y trabaja en tus terrenos ahora que todo va bien y puedes crecer en los negocios. Hell Angel no vale tanto "oro".


Schäfer palmeo su hombro como despedida y corrió en atender a su clientes, dejando a Thomas salir de la tienda con indecisión mientras que el burdel permanecía cerrado y el comedor lleno donde todas las prostitutas comían, siendo acompañado Bill por sus dos amigas, Natalie Franz y Ria Sommerfeld. Y aunque su platica era banal y superficial a cada cucharada, otro grupo más de femeninas interrumpieron su paz. 


-Oye Hell Angel ¿Quién es el tipo con el que estuviste anoche?- curioseo Chantelle.


-¿Quien de todos?


-El guapo- apresuro Shermine.


-Todos me parecen iguales e insignificantes.


-Es alto, bronceado, de ojos miel y cuando sonríe lo hace ver irresistible- Heidi lengüeteo sus labios- La verdad me encantaría tener aquel hombre en mi cama. No te importa ¿verdad?


-Puedes quedártelo, me harías un gran favor.


Bill dejo la mesa y Natalie y Ria corrieron a su lado, dejando a Heidi con una sonrisa satisfactoria. De echo entre ambos se aborrecían hasta morir y tener aquella victoria de un cliente más para ella ocasiono las risas de las demás femeninas. Lamentablemente aquella noche en que el trenzado volvió a pisar el burdel, no fue lo que espero Heidi.


Había dejado a su desconocido hombre para correr hacia el ojo miel y agarrar su brazo, impidiendo que subiera.


-Oh cariño, espera un momento, Hell Angel me ha pedido que te digiera que esta noche no podrá estar contigo, que yo seria mejor para ti y que: "le haría un gran favor al quitarle al granjero de encima".


Tom había ignorado a la femenina con las primeras palabras pero lo ultimo dicho lo hizo endurecer sus facciones y quito las manos de la rubia de su cuerpo, dando la vuelta y subiendo a la planta alta donde no dudo en tocar y entrar cuando la puerta se abrio, encontrando al pelinegro en bata.


-¿Tú de nuevo?


Bill bufo y Tom soltó lo obvio.


-He llegado y una de tus amigas me ha detenido, me dijo que le pediste que me alejara de ti.


-Te dije que perderías tu tiempo y dinero en mi- alzo sus hombros despreocupado.


-No te preocupes, volveré a mis tierras y estaré lejos de aqui un buen rato.


-Perfecto, no te detengo.


Tom apretó sus labios y entonces camino a los grandes ventanales. Le dolía esta actitud del pelinegro que su boca escupió su angustiosa tortura, mirando a Bill quien estaba tranquilamente recargado en la pared.


-¿Te gusta la vista de aqui? ¿Este lugar? ¿Las filas de hombres que están a diario para pagar dinero y tener sexo contigo?


-Nunca solicite un interrogatorio.


-Nunca solicitas nada porque no necesitas nada o... ¡tal vez no sientes nada!- Tom estallo gracias a su fría y antipática actitud sin darse cuenta que Bill había apretado sus quijadas ante tales palabras- ¡Debería ir a la habitación de tu amiga y tal vez ella siento algo!


-¡Si, hazlo, tal vez así te vas con una sonrisa en la cara y no vuelves!


-¿Quieres verme sonreír? Entonces di mi nombre.


-¡¿Y cuál es tu nombre?!- Bill respondió, harto con tal comportamiento pero su molestia disminuyo cuando el bronceado había dejado de caminar como león enjaulado y acorto la distancia, agarrando su rostro con sus tibias manos y dejar poca distancia entre sus cuerpos, mirándose. Entonces el pelinegro trago- No lo recuerdo.


-Tom- susurro.


Y la tensión y las ganas en ambos los hizo juntar sus labios por fin, saboreando la boca ajena con deseo, ladeando sus rostros y mandando una corriente de electricidad por el cuerpo de Thomas. Quería y anhelaba este contacto, probar esos labios rosados y probar su sabor pero las manos de Hell Ángel comenzaron a jalar de su camisa. Entonces la realidad golpeo a Trümper y detuvo las acciones del pelinegro.


-No, espera, aun no puede pasar- lo tomo de los brazos y con esfuerzo se controlo para no hacerlo suyo sobre esa pared y en la cama, notando su confusión- Esto debe significar para ti, debe ser importante.


Aquellas palabras ocasionaron que Bill frunciera el ceño, apartándose y sonriendo con fastidio y burla.


-¿Importarme que? Esto es absurdo y tu eres un tonto. No siento nada por ti, absolutamente nada. No eres más que un granjero mugroso y un cliente insignificante igual que todos.


Tom sintió su corazón ser destrozado y tirado al suelo, dándose cuenta que había sido muy ingenuo y que Gustav había tenido razón. Debió gastar el dinero en sus tierras y volver a casa pero había pensado que podría hacerle notar al pelinegro que todo lo que le decía y le ofrecía era verdadero, autentico y real, y que realmente le interesaba mucho más y lejos de lo carnal. Pero ahora era él quien se daba cuenta que no era nada para Hell Ángel y nunca lo fue. 


Así que sus hombros decayeron, sonrió bajo y tomo su sombrero, guardando la hermosa imagen del azabache como su despedida aunque él no fuera importante para Hell Ángel.


-Si, tienes razón.


Tom camino a la salida y cerro la puerta, dejando a Bill rígido y aturdido de lo que había pasado. La incomodidad de su interior lo abrumo y camino a la ventana, mirando al trenzado caminar por la calle sin voltear siquiera, inquietándolo como hace mucho no estaba. 


¿Por qué no se sentía despreocupado al acabar con estas visitas? ¿Por qué estaba esperando aun en su ventana cuando Tom ya había desaparecido? 






/






-¿Estas bien? ¿Seguro que no estas enfermo?- Natalie frunció el ceño en preocupación al ver a Hell Ángel acostado en su cama y con un semblante más que decaído pero Bill negó. Entonces llevo su mano para tocar su frente pero la encontró normal.


-¿O estas así porque el guapo trenzado de ojos miel dejo de venir?- Ria pregunto mientras acariciaba los azabaches cabellos con cariño pero Bill gruño en protesta- Vamos, que desde que se fue aquella noche has estado raro.


-No tiene nada que ver con ese granjero, solo... ya estoy harto de estar aqui- Bill bufo- No había tenido antes ningún plan pero creo que es tiempo que vaya con Dunja, le pida parte de mi dinero y me largue de aqui.


-Oh ángel, si fuera así ya nos habríamos ido antes porque las únicas que salen de aqui son enfermas, viejas o muertas- Natalie soltó con melancolía y aquello causo duda en Bill, dejando su cama e ir a buscar a la duquesa quien desayunaba en su habitación, entrando sin más. Dunja alzo una ceja ante tal confianza, osadía y falta de modales mientras bebía de su café.


-¿Si, niño?


-Vengo a pedirte mi dinero.


-¿Y porque lo quieres?- rio divertida.


-Porque es mío.


-Ven, siéntate y sírvete café.


-No quiero café sino mi dinero.


-¿Porque?


-Quiero irme lejos de aqui, tener mi espacio y que me dejen en paz.


Dunja acabo con su café y entonces se cruzo de brazos.


-Pero si cuido muy bien de ti ¿no? Allá fuera no podrás sobrevivir. No sabes hacer absolutamente nada, no eres nadie fuera del burdel y ni siquiera podrías hacer a un hombre feliz. Solo sabes complacerlo por media hora. Mientras que yo te he dado muchas cosas ¿y te olvidas de eso? Vistes seda en tiempos en que nuestro Imperio Alemán a estado en guerra. Tienes protección, tienes un techo donde descansar y a diario un plato de comida. Son muchos privilegios que no se pagan solos.


Bill sonrió con molestia e ironía.


-Claro, únicamente batas y ropa interior, encerrado a diario y en una habitación, y con porciones de comida racionadas mientras tu estas cómodamente tomando café, pastelillos y un filete con pasta en tu lujosa vajilla vestida como una "Duquesa" cuando no eres nadie de la realeza sino te atiborras como cerdo y le pagas a David para que tenga sexo contigo porque ya nadie se interesa en ti.


Apenas grito su frustración, el ambiente había sido cortado inmediatamente por el fuerte sonido de una bofetada, girando la cara de Bill y ser sometido de su cabello por Dunja, enfrentándose a los furiosos ojos de la duquesa. 


-¡No olvides de donde te saque, estúpido mocoso! ¡Sin mi estarías muerto hace mucho tiempo y eso me lo debes! Tienes una gran deuda que pagar y no podrás irte de aqui hasta que me des cada euro que me pertenece e invertí en ti, porque yo te hice la estrella del lugar. ¡Así que lárgate antes que me moleste más!


Bill tembló con sus retenidas lagrimas de frustración y dolor, dejando la habitación en un mudo silencio mientras David entraba a la estancia después de una ducha matutina, encontrándose con una furiosa castaña. Entonces Dunja sonrió al ver a Jost. Ese mocoso pelinegro necesitaba una lección.


-Ve a la habitación de Hell Ángel y encárgate de que reflexione sobre su mal comportamiento. 


David ni siquiera objeto ni pregunto ya que no era la primera vez que trataría con las prostitutas y le haría ver su suerte por molestar y desobedecer a la Duquesa. 






/






Tom volvió a Leipzig cada dos semanas para vender su mercancía con sus compradores de rutina pero nunca piso nuevamente el burdel, sacando fuerza de voluntad por no ir y ver nuevamente al azabache pero aquellos 3 meses transcurridos sin verse acabaron cuando una platica de dos hombres fuera del local de Gustav llamo su atención y detuvo su regreso a casa.


El malestar de preocupación por saber que Hell Ángel no había vuelto a salir cada domingo y que ya no se dejaba ver ni consultar como antes, lo removieron. Quiso dar la vuelta, ignorar y partir para que la noche no le sobrecogiera en el camino pero se maldijo mentalmente cuando arreo a su caballo al lado contrario, el burdel.


Solo quería asegurarse de que todo estaba bien y si Ángel lo volvía a despedir con hastió, juraba que trataría de sacarlo de su mente y corazón para enterrarlo en el olvido. Pero cuando entro al "Palacio" y logro pasar de la "seguridad" por no pagar antes, no se arrepintió de su decisión. Había interrumpido en la habitación consiente de tal vez encontrase con una imagen bochornosa pero no fue así. Ante él, se encontraba el pelinegro en su cama, mal herido y casi moribundo, tomando su mano con delicadeza. Entonces los zapatillas llamaron su atención a la puerta donde la duquesa del lugar se recargo en el umbral.


-¿Quien le hizo esto?- pregunto con molestia e indignación.


-David Jost, aunque la culpa es toda suya, Hell Ángel lo provoco.


-¡No voy a permitir que lo toquen nuevamente! Él se ira conmigo.


-Lo siento, pero no dejara este lugar hasta que me pague hasta el ultimo euro de su deuda.


Tom enfureció y sin pensarlo saco el fajo de billetes de su ganancia, dándoselo a la fastidiosa mujer. 


-Aquí lo tiene, yo pago su deuda.


Dunja acepto y se dio la vuelta, satisfecha con el montón de euros mientras que Tom volvió al lado del pelinegro que giro a verlo en su deplorable situación, con golpes pintados en su blanca piel, su roto labio y ceja, con un ojo cerrado por la hinchazón y el otro inyectado en sangre por el gigante cardenal en su pómulo. Aun así, Tom le sonrió con dulzura y tomo su mano con suavidad, nervioso por lo que diría.


-Escucha, se que no es el mejor momento pero... ¿Te casarías conmigo? 


Tom pudo jurar que sudo y tembló por el silencio que le prosiguió y por ser nuevamente despreciado pero el pelinegro asintió lentamente, confirmándolo con un susurrante SI.






/






Cuando Bill despertó y pudo reaccionar de aquel moribundo estado después de una cruel paliza es como pudo notar su alrededor, saludándole un lugar muy distinto a su habitación. Paseo sus ojos avellanas por la estancia color crema, el decorado acogedor y suave, resultando muy tranquilo. Trato de sentarse pero no pudo evitar gemir bajo por el dolor, escuchando la puerta abrirse y unos pasos apresurarse hasta la cama, siendo detenido por unas bronceadas manos.


-Hey, no te levantes, aun estas muy herido y puedes lastimarte más.


Se paralizo y se dejo caer nuevamente en la cama, notando al ojo miel con una genuina preocupación. 


-¿Donde estoy?- pregunto con voz rasposa.


-En casa- Bill quiso replicar pero Tom acaricio sus cabellos con dulzura, enmudeciéndolo ante tal acto- Iré a preparar el desayuno. Necesitas recuperarte.


El ojo miel dio la vuelta y salió de la estancia para verlo moverse en la cocina de aqui para allá. No recordaba bien que había pasado ayer por la noche pero cuando sus ojos avellanas bajaron a su mano izquierda, un anillo de oro decoraba su dedo anular. 


Su pecho se agito en sorpresa y volvió su vista al bronceado. ¿Se habia casado con el granjero? ¿Por eso estaba aqui? Entonces se arrepintió de haber dicho o hecho algo no estando en su sano juicio.






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Bill dejo la cama 2 semanas después, con los moretones ya casi desapareciendo y su rostro en mejor estado, solo con pequeñas cicatrices insignificantes. Tomo una ducha tibia y tomo el montón de ropa que Thomas le había ofrecido, prometiéndole que le compraría mudas nuevas cuando regresara a Leipzig, mientras vestiría la ropa de su fallecida hermana Tess.


En otro momento pudo replicar y exigir pero era la única ropa. Además no estaba tan mal, su hermana del ojo miel tenia buen gusto y con unos arreglos de su parte, le sentarían de maravilla. Así que esa mañana dejo la casa y el aire fresco golpeo su cara, notando las tierras verdes, los frondosos arboles, la granja, el rebaño de ovejas y cabras pastando, y a un trenzado trabajando la tierra con ayuda de su caballo moteado. 


Dejo la entrada y decidió ir con Tom, caminando bajo los rayos de sol que por fijarse por donde caminaba no se percato que el ojo miel había dejado de trabajar cuando la puerta de su casa sonó, encontrandose con una hermosa visión. 


Hell Ángel se miraba espectacular en aquella ropa que consistía en unos oscuros pantalones ajustados, una camisa de holanes y un vestido de su hermana que había sido modificado para solo ser abotonado de arriba, resaltando su delgada cintura y abierto de las piernas, dejando a la vista sus botas negras. Los colores solo destacaron su blanca piel y sus negros cabellos, notando la belleza natural de su rostro cuando el azabache casi llego hasta él.


Bill, por su lado, se detuvo y noto los ojos miel observándolo, incomodándolo por su sudorosa apariencia, la camisa abierta del pecho donde se notaba lo trabajado que estaba, los pantalones surcar en sus fuertes piernas y sus botas. Si, era un granjero lleno de tierra y sudor pero no desagradable de ver, y eso lo hizo carraspear.


-¿Y ahora que?- pregunto, haciendo hincapié al anillo en su dedo y su nueva "posición".


-Si ya te sientes mejor, tal vez puedes preparar el almuerzo. 


-Oh, genial- gruño y dio media vuelta, indignado. ¡Él no era sirviente de nadie! Volviendo con fuertes pasos al interior de la casa sin ver la sonrisa divertida del ojo miel pero sentándose con fastidio en el pequeño comedor, molesto hasta que una idea azoto su cabeza, huir.


Si, se iría de este lugar y volvería a Leipzig, principalmente para cobrar venganza contra Dunja, quitarle su dinero y después largarse muy lejos del condado. Así que se quito el anillo y miro a la ventana, notando al trenzado muy ocupado trabajando, aprovechando la oportunidad para salir de casa sin ser notado pero sin percatarse del astuto perro. 


Para su mala suerte, después de caminar como dos kilómetros bajo el fuerte sol y arrepentido por no haber comido antes, su esfuerzo resulto inútil cuando los galopees detrás suyo lo advirtieron, mirando al granjero sobre su caballo.


-¡Ni te acerques porque no volveré contigo! Así que ahórrate tu persuasión, o lo que sea ¿vale? Solo olvídalo, consíguete a quien quiera casarse contigo, yo no. 


Tom detuvo sus pasos interponiéndose con su caballo y dejando sus miradas en el otro. Bill estaba más que terco y decidido a no volver, a ignorar las suplicas del trenzado y pasar de este pero el ojo miel solo le ofreció una pequeña canasta con frutas, agua y una capa.


-Necesitaras comida y cobijo ante el largo camino y las frías noches al condado. Además, el centro de Leipzig queda por la derecha- Bill se sorprendió ante la facilidad en que estaba siendo liberado- No voy a retenerte contra tu voluntad, no es lo mío. Si quieres volver a ese infierno, hazlo pero recuerda que allá atrás esta tu hogar y tu esposo, esperándote.


Aquello atoro la respiración del pelinegro mientras Tom arreo a Capper para volver a casa, apretando con demasiado fuerzas la correa. Si, no quería que Hell Ángel estuviera con él por obligación pero le había costado irse y no suplicar. Así que lo único que pudo hacer al llegar a casa fue pedir por que el pelinegro regresara a casa aunque con el pasar de las horas esa esperanza comenzó a esfumarse.


Miro nuevamente la hora en su reloj de bolsillo y noto las 8:30 pm. El cielo estaba oscuro, la tranquilidad podía escucharse y era tiempo para darse por vencido. Se desanimo y siguió leyendo uno de los libros de Tess porque estaba seguro que no podría dormir si optaba por ir a la cama pero su vana distracción fue interrumpida cuando la puerta se abrio de golpe y por ella apareció el pelinegro.


Tom dejo su libro, sorprendido y paralizado, creyendo que había perdido a Hell Ángel pero el pelinegro estaba aqui. Si, estaba sucio de tierra, cansado y envuelto en la capa pero nuevamente en casa. 


El ojo miel no dijo nada y Bill lo agradeció. Ya tenia suficiente con volver y tener que arrastrar su orgullo pero Tom ni siquiera le reclamo o le restregó haber tenido razón sino dejo el sillón y pronto comenzó a encender la estufa, mirándolo entrar y salir del baño, volviendo con un plato de sopa de verduras con carne y pan. Y cuando el trenzado volvió a desaparecer, Bill devoro la comida, gimiendo por el gran sazón. ¡Esto era la gloria!


-Te prepare el baño.


Bill dejo la cuchara a medio camino de su boca y casi se avergonzó por ser atrapado pero carraspeo y asintió, dejando su casi vacío plato. Camino hasta el baño y al entrar la tina estaba caliente y olía delicioso, así que giro para agradecerle pero Tom ya había cerrado la puerta.


Entonces cuando se desnudo con cansancio y lentitud, entrando por completo a la tina, gimió nuevamente, aceptando muy en el fondo que había valido la pena volver con el granjero.






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Por la mañana siguiente, Bill se levanto con los primeros rayos del sol, estirándose en el gran colchón pero notando toda la casa en calma y soledad. Con pereza salió de las cobijas y se vistió, saliendo a la fría mañana con el trenzado ya levantado y sacando al rebaño a pastar. 


Sabía que debía agradecer las atenciones de anoche pero cuando sus pasos lo llevaron a Tom quien ordeñaba a una cabra, sus intensiones cambiaron y su orgullo y frialdad se adueño de él cuando los ojos miel se alzaron a verlo.


-Hey, buenos días- Tom sonrió y Bill se removió ante su apacible actitud después de haber tratado de huir pero si esto quería el trenzado, le daría su ficticio matrimonio.


-Mira, todo este papelito de ser "esposa" no es lo mío pero te seguiré el juego hasta que te pague cada euro que te debo por sacarme de aquel burdel ¿bien? Una vez saldada mi deuda, me largo ¿hecho?- Bill estiro la mano y aunque Tom deseo decirle que no importaba el dinero solo opto por apretar la mano. 


 -Esta bien, tu deuda es el monto de un mes y medio, después de eso... eres libre. 


-Genial- Bill quiso romper con el contacto y dar la vuelta pero Tom lo impidió, llamando su atención.


-Que tal si empiezas por ordeñar a la cabra- Bill miro horrorizado a esa cosa fea, peluda y con horribles ojos. ¡Ni loco tocaría a ese animal!- Si no quieres, esta bien, pero aumentare otro día más a la deuda.


Apenas lo soltó, Bill tomo asiento a lado suyo y arrebato el balde de leche, listo para ordeñar a una cabra por primera vez en su vida pero no dejaría que su deuda aumentara ni pasaría más tiempo en el campo y con el mugroso granjero.


¡Él se iría de aqui, seria libre y nadie seria su dueño!


Aunque no todo resulto tan fácil.


Aprender a realizar el trabajo de campo y domestico fue todo un reto, equivocándose, fallando y desanimándose muchas veces, no logrando saber como rayos aquello que se miraba tan fácil tenia su maldito chiste, complicando todo. Y a pesar de que siempre estuvo el bronceado cerca suyo, enseñándole y auxiliándolo, siempre desecho su "amabilidad". Prefería hacerlo por si mismo aunque resultara trabajoso y tardado pero no deseaba fraternizar con el trenzado más que para lo más básico. Sin embargo no era tan fácil ignorar la presencia del ojo miel.


Había aprendido con el pasar de los días que Trümper era responsable, trabajador, solidario, alegre, respetuoso, atento y culto. Podían apenas si tener una palabras cortantes en todo el día pero las acciones decían más que mil palabras, y aquello lo impresionaba.


Cada mañana el ojo miel le daba los buenos días, le sonreía y le ayudaba hacer el desayuno. Durante el día se dedicaba a sus tierras y animales, habitualmente con un animo arriba, llevándole ingredientes para que preparara la comida, preparando siempre una tina para ambos en el baño y mirándolo leer por las noches. Además, Tom dormía en el sillón, dejándole la cama para el solo y mostrandole su caballerosidad pero todo eso lo confundía más. Realmente no lo entendía.


Desde que lo conoció habia insistido en que se fuera a vivir con él y que se casaran, perjurando que estaba enamorado de él pero ni siquiera le había tocado un pelo con deseo carnal o plan sexual, confundiéndolo. Estaba seguro que alguien más lo hubiera tomado desde que llego a su casa y se caso con él pero el bronceado lo habia sorprendido. Se había comportado a diferencia de todos sus clientes y eso, en lo más recóndito de su ser, lo desilusiono.


Ahora, mientras cosechaba algunos tomates y fresas, su vista se alzo para verlo domar a dos potrillos salvajes dentro de un corralón, montado en Capper y amarando a los jóvenes potros, dejándolo por un momento atraído, y no por la complicada y trabajosa actividad sino por como se miraba Tom.


Su camisa estaba desabotonada del pecho, arremangada en los brazos, con pantalones de cuero, botas y sombrero. Su piel estaba perlada, sus quijadas se apretaban cuando los caballos se jaloneaban y las venas de sus brazos como músculos se apretaban y se notaban. Cada gesto facial le resulto seductor y que al verlo tragar y morder sus labios lo hizo apretar un par de fresas, desasiéndolas en su puño.


Aquello lo trajo de regreso y limpio su mano para reanudar su labor y volver a la cocina con una inexplicable irritación, azotando la puerta y dejándose caer a la primera silla. ¿Pero que jodidos le estaba pasando? 


Mientras que Tom ahora miraba la cerrada puerta de su casa donde Hell Ángel había desaparecido con evidente molestia sin antes a verlo observarlo por minutos entre el sembradío. Sonrió bajo y el retortijón en su bajo vientre lo entusiasmo. No era tan idiota y despistado como para no haber notado las miradas del pelinegro, como lo observaba y después le daba la vuelta, huyendo de él con los puños apretados pero con sonrojadas mejillas.


Había tratado de acercarse a él pero resulto más difícil y cortante de lo que ya era en Leipzig, fallando en cada platica y momentos juntos, así que había optado por intentarlo con acciones. Sino quería hablar, había otra manera de ganar su atención y aunque a veces fingía no darse cuenta, su vista de soslayo no mentía. Si, estaba consiente que la "deuda" del azabache estaba a dos semanas por completarse y aquello le estaba quitando el sueño por las noches pero nunca lo obligaría y menos para quedarse y corresponderle sentimentalmente. Si la decisión de Hell Ángel no había cambiado y aun deseaba irse, lo aceptaría y no volvería a buscarlo. Lo mejor que podía hacer era no aferrarse a un amor imposible y unilateral o ambos terminarían lamentablemente juntos pero infelices.


Suspiro y decidió concentrarse una vez más en los potrillos. Aun tenia un largo día por terminar.






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La cena había transcurrido silenciosa y Bill había sido el primero en abandonar la mesa, lavando su trasto y desapareciendo en el baño, relajándose en la agua caliente. Lavo con parsimonia su largo cabello y su cuerpo, admitiendo que extrañaría los baños y las noches de tranquilidad una vez que dejara el lugar pero era obvio que todo esto era más que ficticio. 


Suspiro y una vez más relajado, salió de la tibia agua. Seco su cuerpo y decidió vestir únicamente una bata de seda, una de las tantas que había tenido en El Palacio y la única que porto aquella noche en que el bronceado lo saco. Suertudamente había sido su favorita.


Camino por la tranquila casa, notando la poca luz y anhelando llegar a la cama pero el sonido de una guitarra lo detuvo, escuchando las pasionales y melancólicas notas, embrujándolo para caminar a la fuente del sonido y encontrar al trenzado sentado en los escalones del pórtico, mirando la noche estrellada y con Scotty a su lado. 


Se recargo silenciosamente en el umbral de la entrada y no se movió hasta que la composición musical termino. Pudo haber dado la vuelta y desaparecer adentro como si nunca hubiera estado ahí pero un deseo lo llevo a caminar hasta Tom y tomar asiento a su lado, sorprendiendo a este por su presencia.


-No sabia que tocabas la guitarra.


-Casi nunca lo hago.


-¿Porque? Has tocado muy bien. Deberías hacerlo con más frecuencia.


-Gracias.


El silencio se apodero de ambos y entonces Tom pensó en dejar al pelinegro tranquilo y tomar un baño para relajarse pero al intento de levantarse una blanca mano lo detuvo, mirando inmediatamente a los ojos avellanas. Mientras que Bill no había aguantado la incertidumbre que le abrumaba todos los días que llevaba viviendo con el trenzado, decidiendo preguntar antes que dejara de ver para siempre a Trümper y siendo más que directo.


-¿Por qué decidiste pagar mi deuda y sacarme del burdel? ¿Por qué yo, una prostituta, habiendo tantas mujeres puras? ¿Por qué casarte conmigo? ¿Cuál es tu verdadera razón?


Bill miro aquellos ojos miel, deseoso de cegar su inquietud y lograr entender este ficticio plan pero la dulce sonrisa del trenzado lo removió.


-Porque estoy enamorado de ti desde la primera vez que te vi y quería unir mi vida contigo.


-Si claro- ironizo- Si tan solo fuera verdad o una pisca de eso ya hubieras exigido tu derecho de "esposo" y reclamar por una vida marital. Ya soy tuyo- movió su mano donde el anillo de oro adornaba su mano- Pudiste hacer lo que quisieras conmigo, someterme a tus deseos y complacencias, satisfacerte.


-Tal vez pero nunca lo haría, no así, no como lo imaginas.


-¿Entonces?- frunció el ceño pero cuando Tom no respondió, la única razón azoto su mente. ¡Pero si era demasiado obvio!- Claro, entiendo ¿Cómo podrías estar conmigo de esa manera si soy una vulgar prostituta? Comprendo que sientas asco de mi, que no sea digno...


-Solo estaba esperando a que estuvieras listo- objeto.


Aquello lo silencio y aunque quiso exigir una explicación a su respuesta, Tom se apodero de su boca, besándolo con pasión y cariño, estremeciéndolo. El sabor de sus labios y su experta lengua le provoco suspiros, calentando su sangre y excitándolo por el deseo de ser tomado que su cuerpo respondió por si solo y no espero en subirse sobre el regazo del trenzado, exigiendo contacto.


Tom no pudo subyugar más su deseo cuando este se movió encima de su entrepierna, que tomo al pelinegro en sus brazos, levantándose de los escalones y caminar a la cama, pateando la puerta sin despegar sus labios. Así que cuando deposito a su Hell Ángel en el colchón, este desato la bata y dejo toda su desnudez a su merced. 


Sus pantalones dolieron, su polla brinco y sus manos como su boca no esperaron ni un segundo en probar cada centímetro de piel blanca, provocando que el azabache se removiera y gimiera bajo hasta que el seductor juego de acariciarse mutuamente lo llevo a sacar su ropa con rapidez y terminar desnudo.


Bill se perdió en el trabajado cuerpo del trenzado, en cada musculo contraído y lo endemoniadamente atractivo que se miraba, bajando por el tonificado vientre y tragar al encontrarse con un miembro ancho y largo, orgullosamente duro como un fusil y con un glande brilloso. Así que el deseo lujuriante por ser follado por su "esposo" lo hizo abrir sus piernas e invitándolo a fornicar, listo para ser tomado de forma bruta y salvaje como siempre pero los labios del ojo miel se apoderaron de una de sus piernas, sorprendiéndolo.


Su respiración se volvió más agitada por la ansiedad y los mimos sensuales, sintiendo como tentaba por llegar a su entrepierna pero evadiéndola de ultimo momento, repitiendo lo mismo con su otra pierna. Apretó sus labios y miro el techo, sintiendo como besaba su vientre pero cerrando los ojos cuando un aceitoso dedo acaricio de forma suave y delicada su entrada, empezando a prepararlo.


Nunca jamás un cliente se había molestado en consentirlo, en prepararlo y en ver tambien por su placer, y esto que estaba experimentando provoco que su estomago doliera de forma inusual como su corazón, sintiendose por segundos como una persona y no el objeto sexual de los hombres, la cosa que solo serbia para ser follada y desechada como si nada. Entonces aquel tornado de nuevos sentimientos como el deseo y la lujuria del momento le hizo nublar sus ojos, desconectándose de su alrededor hasta cuando Tom quedo sobre el, tomando sus piernas, besando su mejilla con cariño y sentir como se abría paso por su entrada de forma lenta, cuidándolo. 


Bill ahogo el sollozo en su garganta pero no sus lagrimas, más cuando Tom se movía suave, besando su cuello y mejilla con ternura, y entrelazando sus manos en un agarre firme. Todo este momento resulto tan diferente y nuevo con el trenzado que deseo que esto nunca acabara.






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Bill había sonreído cuando apenas había despertado, admitiendo que había sido el mejor sexo de toda su vida, aun más cuando Tom durmió a su lado. Había pensado que después de follar desearía dormir solo como siempre pero el mismo se sorprendió cuando tomo el brazo del trenzado y pidió que se quedara, siendo abrazo por toda la noche, sintiendose protegido.


Así que mordió su labio inferior y no pudo evitar sentir una calidez en su estomago cuando su vista quedo en la ventana de la cocina, mirando a Tom preparar la tierra con su caballo. Las memorias de las veces que lo habían echo después de aquella noche lo removieron, alimentando el deseo en su bajo vientre y adicto a volver a probar el placer de tener un compañero excelente en el sexo.


Thomas Trümper lo había sorprendido mucho más. No solo era una persona inusual sino un amante apasionado, dulce y experimentado, estremeciéndolo cada vez que cogieron y  provocando que se perdiera en su placer, seguro de que miraba las estrellas cada vez que se corría. Ahora admitía que después de su primera vez se había vuelto adicto al trenzado, a su piel, a sus caricias, toques, besos y la forma de ser tomado. Algunas veces había sido dulce, lento y tranquilo pero en otras su pasión, lujuria y dominancia lo habían enloquecido de igual manera.


Sonrió por que los días siguientes se habían asemejado a una luna de miel porque habían follado a cualquier hora del día, dentro de casa como afuera. Su hambre por el otro los llevo a coger en el sembradío, en la granja, en la caballeriza, en la sala, el comedor y el baño. Cada encuentro pasional le habia provocado aferrarse a Tom hasta que su clímax acababa pero recibiendo del ojo miel una dulce sonrisa y su cuidado, limpiándolo como si fuera tan valioso. Con él se sentía impórtate y valorado, con él su vieja vida comenzaba a borrarse.


Su vieja vida.


Retiro su vista y siguió cocinando, notando que ahora solo faltaban tres días para que su deuda fuera saldada. Aquello lo hizo ver la realidad y su anhelante deseo de ser libre, dejar Leipzig y recorrer Alemania, buscando una nueva vida. Lamentablemente atado a Trümper nunca lo conseguirá. Si, estos días habían sido increíbles pero no era su sueño y sabía que si decidía quedarse se arrepentiría. Así que supo lo que haría cuando Thomas entro por la tarde, sonriéndole.


Terminaría con este ficticio matrimonio. 






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Los rayos matutinos le saludaron a Bill, envuelto en su ropa y capa, caminando por las calles transitadas de Berlín, sonriente y buscando un empleo, listo para empezar una vida temporal en aquella gran ciudad. Estaba decidió a juntar dinero e ir de ciudad en ciudad hasta encontrar su lugar en Alemania y ser feliz, sintiendose completo. Y solo por unos breves instantes recordó al trenzado.


La noche anterior de su huida y de su finalizada deuda, se había entregado a Tom, disfrutando de él y guardando cada detalle en su memoria, quedando despierto cuando el ojo miel dormía a su lado, desnudo y tranquilo.


Quiso tener el valor de despedirse pero sabía que le rompería el corazón. Porque si, sus ojos miel y sonrisas le habían mostrado lo enamorado que estaba. Irónicamente no había logrado corresponderle a tal intensidad. Así que dejo una nota, el anillo de oro y deposito un beso en la mejilla de Trümper, un chico que le había dado su libertad y se merecía ser feliz con otra persona. Siempre estaría agradecido con este pero sus caminos nunca estuvieron destinados a juntarse.


Bill despejo su mente, ahora a muchos kilómetros separados de Tom y libre, sonriendo cuando el letrero en la entrada de un comedor solicitando mesero lo emociono, entrando en el ruidoso restaurante y caminar hasta el mostrador, acomodando su ropa y cabello. 


Entonces se presento ante el castaño que cobraba en la caja.


-Buenos días, mi nombre es William Kaulitz y estoy interesado en el puesto de trabajo.


Los ojos verdes se despegaron de las cuentas y el dinero para mirarlo de arriba abajo, incomodándolo pero obteniendo después una bonachona sonrisa.


-Soy Georg Listing, el dueño del lugar. ¿Tienes experiencias en el trato con los clientes?


-Por supuesto.


-Genial. Dame 10 min y ahorita estoy contigo. 


Bill sonrió y supo que su aventura había comenzado, mirando el gran lugar.


❤¡AAAHH! ❤❤ Estoy muy ansiosa y nerviosa por volver a traer otro Libro más de OS's. Se que soy un asco, que mi imaginación esta más que fumada pero espero que les guste cada día, cada aventura y cada vida paralela que protagonizaran nuestros Gemelos.😂😁❤🙊✨


Lamentablemente yo no salgo, ni termino, ni me doy una pausa con los Kaulitz :v pero siento que pronto me despediré ya sea de la pagina o de escribir 😪✨😞 Amo lo que hago, me distrae y me relaja de mi ajetreada vida y rutina pero cada día mis objetivos cambian, algunas otras se hacen mi prioridad y últimamente el deseo y la felicidad por escribir y publicar se ha vuelto menor....(?)😞


Así que por ahora sacare y publicare todo lo que pueda, aprovechare el deseo que aun me queda y tenga para ahogarlos con mis tonterías XD ¡Están avisados! 😈🔥😂😂


Dato

: ¿Notaron que Bill nunca le dijo su nombre a Tom? Creo que nuestro William siempre supo desde que se conocieron que esto nunca seria un FOREVER 😰😰😔 Y aunque si experimento nuevos sentimientos por Tom, creo que el amor y el deseo de ser libre fue más grande. Una persona que ha sido esclavo y preso como Bill lo menos que desea es volver hacerlo, y aunque Tom lo trataba de la mejor forma, para él era como sentirse atado y sin libertad en un matrimonio 😭😭😭 Pero algo que le dijo Thomas es cierto, Bill tiene un hogar y un enamorado esperándolo.


Y por supuesto, todos los créditos por la bella imagen de Multimedia a: Aliss R Alemán por su hermoso arte al fandom.✨👏❤🙈🙈😍


✨❤ Aun así, muchas gracias por el apoyo que me dieron en mi pasado libro y están cordialmente BIEVENIDOS!!!! ❤✨ ¿Listos? 😈😈Por cierto, sugerencias, peticiones o dedicatorias yo estoy encantada de hacer 🙊✨


PD: Ignoren mis errores y los veo pronto, ya sea aqui o en otra fic🙊🙈