DOBLE FRENTE: Deber y Corazón

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Summary

Paola vive entre dos mundos: el del uniforme y las misiones, y el de las risas compartidas, las bromas que disimulan el cansancio y los vínculos que a veces sanan... y otras veces duelen. Es letal cuando debe serlo, sarcástica cuando puede, y leal incluso cuando eso le rompe el alma. Entre altos mandos, amistades puestas a prueba y un amor que jamás planeó sentir, aprende que el verdadero campo de batalla no siempre está afuera. A veces, se libra en silencio... dentro de uno mismo. Nota: la historia es inventada, todo lo que se presenta en este libro tanto situaciones, datos o personajes son meramente imaginarios, nada de lo que pasa aquí es real, espero que les guste : )

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

En el resurgimiento de uno mismo, la destrucción domina el paisaje, envolviéndonos en la incertidumbre del futuro. mientras me pregunto si cada paso que di es mejor que el anterior…, la herida aumenta su dolor.


Ubicación: desconocida.

Lugar: campo enemigo.

Situación: línea de combate.

Objetivo: recopilación de información y rescate de heridos.

Estado: agotada.


–Hay tres tiradores en el centro de la plaza y cuatro distribuidos a los lados, en las ventanas de las casas. Escucho su voz gruesa por la radio, denotando el dolor que ha de sentir.

–Gómez hay posibilidad de que te desplaces a la parte de atrás del muro. El capitán le pregunta a mi compañero recibiendo una negativa entre jadeos.

–Negativo Delta 1. Solo podré desplazarme para que la trayectoria de las balas no me alcance, pero no sé cuánto tiempo dure, mi pierna está sangrando y el torniquete no está funcionando.

–Estoy viendo dónde estás- mencionó alzando la vista por entre los vidrios rotos de la ventana.

–Podré ir a ayudarte pero necesito que me cubran.-

Alcanzo a ver parte del cuerpo de mi compañero tratando de levantarse. los disparos han parado, pero con cualquier movimiento muy seguramente comenzará de nuevo el ataque.

–Collins ¿A qué distancia aproximada estás de Gómez?.

–Unos diez metros Delta 1. Respondo sin despegar la vista de Alex, la respiración se acumula en mi garganta agitada.

–Bien te cubriremos, cuanto tengas a Gómez dirígete atrás de la casa y salgan por el agujero de la pared sur, el equipo de extracción está cerca para recogerlos.

–Copiado señor. Respondo mentalizando la forma en cómo correr sin que las balas me hieran ya que quedó justo en fuego cruzado. cualquiera puede herirme aun sin querer

unos segundos pasaron, no los contabilice, me mantuve atenta al movimiento de los insurgentes corriendo entre las casas.

–Puede avanzar. la orden es seca impulsándome a salir corriendo fuera de la casa. En el momento que salí de ella los disparos empezaron, siento cómo rozan las balas en mi espalda, desde ambas direcciones pero continuo hasta llegar al otro lado, lo cual consigo al lanzarme en el último tramo.

Observo si alguien me sigue y solo noto que los disparos continúan, me repongo rápidamente y saco una venda que no es más que un pedazo de tela de mi camisa rasgada; ayudo a que el sangrado cese lo suficiente para ir al lugar de extracción.

–Aguanta lo que más puedas hasta que lleguemos al lugar. planteo mientras le pongo presión a la herida, apretando más el torniquete por encima de su está.

–Cómo digas enana. Responde mi compañero cuando lo ayudo a ponerse de pie, recargando su cuerpo con el mío. es más pesado y alto dificultando un poco nuestros pasos, mientras él sostiene el maletín que es el objetivo de la operación.

–Ni herido vas a dejar de llamarme así. Le sigo la broma mientras caminamos con dificultad entre el callejón, las balas no han cesado y una explosion levanta algunos escombros detrás del muro apurándonos a salir del lugar.

–Quién te manda a no crecer más.

No digo más ya que aún nos falta llegar hasta el muro sur. Escucho pasos detrás de nosotros, trato de ver de reojo y efectivamente nos siguen,como puedo con mi mano libre apunto con la pistola y disparó para desviar la atención de quien nos sigue.

Con dificultad logramos llegar al punto de extracción donde está una camioneta esperándonos, el peso de Alex me es quitado con ayuda del copiloto apurandonos a subir, apenas me subo por completo la tierra es levantada por las llantas del camión, avanzando a toda velocidad de algunas balas que resonaron en el parachoques. me acomodo en el asiento avisando la situación.

–Capitán ya estamos camino a la base.

–De acuerdo Delta 8, nos vemos en el campamento.

–Entendido. Finalizo recostandome en la silla limpiando el sudor de mi frente, el movimiento es inestable ante la velocidad y lo irregular de la zona pero llegamos a la base en menos de media hora.

En la base entramos directamente al área de heridos, al parecer la herida de Gómez es más grave de lo que parecía, lo cual tendrán que operar para sacar la bala.

Mientras estoy afuera espero cualquier novedad hasta que llegue el resto del equipo, me quedo sentada en las cajas de suministros atenta a la entrada sin dejar el maletín que Alex me encargo.

Después de una hora regresan a la base, algunos solo tienen heridas superficiales y otros con un buen baño tendrán suficiente para reponerse. el capitán Volkov me llama a su oficina apenas me ve.

– ... Tuvieron que operarlo ya que la bala se localizó en una arteria. Lo sigo dentro de la sala pasandole el maletín quien lo pone encima del escritorio.

–Dijo que le entregara esto. finalizo dejando caer mis hombros antes que el revise su contenido.

–Gracias avíseme cualquier cambio, puede descansar soldado. concluye señalando la puerta con la cabeza, quitándose el chaleco táctico y chaqueta como si le pesara más de lo que es.

Hago un asentimiento y me retiro sin afán, me quedo observando alrededor, las oficinas improvisadas, las habitaciones con las literas compartidas y el sol que resplandece en menor medida por la hora, aún falta que anochezca pero aun da la calidez que un enfrentamiento nos agota.

regreso a mi habitación buscando un par de cosas para cambiarme, el agua disipa la tensión de mis músculos permitiendo cerrar los ojos y relajarme por completo. ya lista y cambiada mason me llama con su habitual euforia, a pesar de los meses que llevamos aqui.



En el área de heridos se encuentra un Alex boca arriba mirando el techo, su respiracion es pausada aunque tenga la venda en su pierna ya descubierta me alivia.


–Al fin te quedas callado sin molestar, teniente. Saludo con una gran sonrisa apoyándome en la pared enfrente a su camilla.


-Y tu no me dejas ni descansar un minuto enana. Me responde con una leve sonrisa mientras se queja un poco del dolor al tratar de sentarse.


-No te quejes, antes agradece que fui por ti. le ayudo con mi mano en su espalda hasta que se sienta del todo, me siento en el borde de la camilla un poco seria esta vez

-¿Cómo te sientes?.

-Estaré bien, no te preocupes me tendrás por mucho más tiempo, y gracias enserio.

-No hay de qué, aunque sí te pediré que me recompenses. Digo entre risas, viendo como pone los ojos en blanco.

-Ni creas que así me lograrás chantajear para conseguir tus papas y golosinas, no sé cómo tienes esos gustos, pareces a mí hija de 5 años mujer.

-Al menos puedo decir que lo intente, pero venía a decirte algo más. vendrá una nueva unidad a media noche así que tendremos que prepararnos…

-Para recibir a los nuevos ya se, no me lo tienes que recordar enana, sé cómo funciona esto. Dice con un tono cansado interrumpiendo lo que iba a decir.

-No es eso idiota, me refería que ellos vienen a ser nuestro reemplazo, nos vamos a casa. Al fin me deja terminar, estoy feliz es una gran noticia despues de mas de tres meses que llevamos aqui, se que el piensa lo mismo por mas que trate de mantenerse firme su sonrisa abarca su rostro, como si no supiera que está igual de ansioso por ver a las niñas.

Me quedo un rato más antes de preparar mis cosas con el resto del equipo, entre risas y el brindis que propuso John terminamos las maletas esperando así el llamado.

A media noche escuchamos como el capitán nos llama y todos nos ponemos en marcha con los heridos para volver a casa.

Me siento al lado de Vicky, ella y yo somos las únicas mujeres de nuestro grupo.

¿Sabes qué es lo primero que haré al llegar?. Pregunta pasando sus manos por detrás de su cabeza y estirando sus piernas lo más que puede.

-Seguramente buscar una botella de vino y quedarte en la bañera por horas. Respondo con una sonrisa pícara, alzando repetidamente mis cejas.

-Me gusta la idea del vino pero no en la bañera, o al menos no sola.

- Ya imaginaba que no te quedarás quieta sin llamar a Enrique. Digo ya imaginando la escena poco agradable para mí. hago una cara de asco girando mis ojos, no comprendo la relación que llevan ellos dos.

-No se que es lo malo, siempre es bueno tener un amigo de abrazo y beso. Dice en tono burlón sabiendo que no me agrada del todo Enrique, es lindo no lo negaré, pero al menos debería tratar de ser más amable y no pretender ser el mejor por estar en el equipo Alfa sin que se le suba el puesto a la cabeza.

-Yo tengo deseos de dormir por varios días seguidos. Cambio de tema para no pensar en él copiando la acción de mi amiga sin abarcar tanto espacio por mi altura.

–Aburrida. Acepto el comentario, a fin de cuentas para lo que están acostumbrados los demás mi plan es mucho más calmado, ya que salir de fiesta, emborracharse, para una larga jornada de misiones no es para mí, tal vez después de descansar, a lo mucho.

Algunos empiezan a dormirse, los ronquidos ya hacen parte del ambiente salvo por otros que aún hablan entre ellos, aprovecharé e ire a ver cómo sigue Alex.

–¿Cómo sigues gruñón?. Le digo cuando estoy frente a él.

-todo bien enana, solo espero que lleguemos pronto.

-¿lograste informar a tu casa que volverías?. Me inclino a su lado hablando bajo para no despertar al sujeto cerca a nosotros.

–La verdad es que no, apenas diga que me hirieron capaz y les da algo, es mejor que me vean llegar y sorprenderlos.

Responde de manera calmada, no le llevo la contraria ya que es una buena manera de manejar esto, tal vez.

–Si algo te acompaño, después de todo aprovecho y me das mi recompensa. Digo de manera burlona consiguiendo que me pinche las costillas.

- eso sonó a doble sentido enana, cuidado y te escuchan, pensaran que si tenemos algo.

-claro que tenemos “algo” esposo mío. Digo por lo bajo aguantando la risa; en parte es algo que tenemos, es mi mejor amigo, le conozco desde que estuvimos en la academia y ahora en la unidad, todos decían que tenemos demasiada química juntos así que bromeamos con eso, pero obviamente solo es broma.

-Pobre de mí con esta esposa enana que me tocó. Nos reímos y continuamos hablando un poco hasta que nos avisan que estamos próximos a llegar.

Llegamos en la tarde a la base central desgraciadamente para mí no podré acompañar a Alex, ya que él tendrá permiso para recuperarse en su casa, cosas que me alegra, pero el resto del equipo tendremos que quedarnos, quien sabe hasta cuando.

camino hasta el edificio donde están los cuartos propios mientras estamos en la base central; lo primero que hago es tumbarme en la cama dejando desparramada la maleta y mis botas, no sé en qué momento me quede dormida, solo escucho unos toques en la puerta y que llaman mi nombre; mis ojos se acostumbran a la luz cayendo en cuenta que amaneció hace unas horas, adoro la habilidad de dormir profundamente pero no, el hecho que ni siquiera me cambie por algo más cómodo.

Aclaro mi garganta autorizando que pasen y veo que es Eliza una secretaria de la base.

–Buenos días señorita Montes, me alegro que hayan llegado con bien. Me dice en un tono muy amable y alegre.

–Gracias Eliza, también me alegra verte, ¿Qué es eso?., Pregunto al percatarme que tiene una caja en sus manos.

-Esto llegó para ti. Dice entregándome el paquete. Firma el recibido por favor y espero que luego charlamos con el habitual café.

-Eso seguro. firmo el papel y me despido de Eliza, pongo la caja en mi cama y al abrirla esbozo una sonrisa negando por su contenido; hay un montón de papas, golosinas, maní, en fin muchas cosas. saco algunas de estas y en el fondo hay una carta con muchos colores alrededor, leo la carta y mi carcajada llena la habitación.

“Gracias enana por salvarme, pero ni pienses que fue de mi parte el paquete, agradece a tus sobrinas porque no te pensaba enviar ni un maní.

Posdata: te queremos Lala.”

Hago nota mental de visitar a mis sobrinas apenas pueda, ellas más que sus hijas y en parte consideras sobrinas son casi que mi mundo; Alex estuvo casado un tiempo teniendo así a Emma y Grace, de 5 y 8 años, ellas se quedan con sus abuelos mientras cumplimos las misiones ya que su esposa se fue y no sabemos más de ella, en un principio él se iba a retirar para cuidar de sus niñas pero sus padres le aconsejaron que siguiera hasta donde más pudiera, no le agrado mucho la idea pero a quién engañamos. la paga es buena y el tiene un buen puesto como segundo al mando.


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Bueno hasta aquí el primer capítulo.


¿Que les pareció?, estaré gustosa de leer que les parece y espero les guste