Prefacio
Londres 1812
Me llamo Althea Woodward y soy la menor de las hermanas Woodward. La última y más rebelde de todas: la preocupación de mi madre, el dolor de cabeza de mis padre puesto que no pienso acceder a ser la moneda de cambio de nadie.
Necesito vivir emociones nuevas, explorar mis límites. Y estoy convencida de que lograré casarme por amor.
He ido desfilando por los bailes que se han ido celebrando las últimas cuatro temporadas sin encontrar al hombre que me haga vibrar y que cumpla con mis expectativas. Sin pensar que una decisión tan simple iba a condicionar para siempre mi futuro.
Ahora me arrepiento de haber rechazado a tantos pretendientes. Mis decisiones tan meditadas que parecían antes, ahora me parecen haber sido tomadas a la ligera de mis a penas veinte años.
Mis hermanas se han ido casando con aquellos que yo sin ningún miramiento he ido descartando y ahora estoy atrapada en una situación de la que no veo escapatoria posible. Sus vidas apacibles, llenas de hijos, proyectos de reforma, viajes y compras en la principal tienda de corte y confección de la ciudad se me apetecen infinitamente más apetecibles que lo que me espera. En cambio, mi hermano pequeño tiene el futuro asegurado puesto que si mi padre logra salvar la casa él heredará Haddington House.
No entiendo a mi padre ¿ es que nunca me ha amado? ¿por qué ha accedido a venderme a ese hombre horrible?
Pero se niega a que Haddington House caiga en manos de sus acreedores y me rompe el corazón que me utilice a mí como su moneda de cambio. Solo para preservar el legado de la familia.
Mi madre ha intentado razonar con él pero no ha habido manera de hacerle cambiar de idea y yo me niego a vivir bajo el yugo de nadie. No conozco a ese tal Constantine Clifford. No he oído hablar de el ¡nunca!
Estoy pensando en escaparme de esta locura de matrimonio que mi padre se ha visto obligado a concertar con un hombre al que no conozco. Ni si quiera de oídas.
Me llamo Althea Woodward y esta es mi historia.