Cruzando Mil Años ~Kookmin~

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Summary

En un mundo que condena su amor, Jungkook y Jimin se enfrentan a la dolorosa realidad de su relación prohibida. En una noche oscura, bajo un puente, discuten la posibilidad de renunciar a su amor para evitar el sufrimiento. Sin embargo, Jimin sugiere una promesa.

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

El Dolor del Adiós

Mil años atras...

El viento frío de la noche azotaba el cabello oscuro de Jungkook mientras se apoyaba contra la barandilla del puente. Miraba el agua oscura fluir bajo sus pies, perdido en sus pensamientos. Era una noche tranquila, pero su corazón estaba en caos. A su lado, Jimin permanecía en silencio, su rostro pálido iluminado tenuemente por las luces de la ciudad.

—No podemos seguir así —susurró Jimin, rompiendo el silencio que los envolvía como un manto de sombras.

Jungkook apretó los dientes, sus nudillos blanqueando alrededor de la barandilla. Sabía que Jimin tenía razón, pero no podía soportar la idea de renunciar a él, de renunciar a lo que sentían el uno por el otro.

—No quiero perderte —dijo Jungkook, su voz quebrada—. No puedo imaginar mi vida sin ti, Jimin.

El pecho de Jimin se apretó al escuchar esas palabras. También lo sentía, el dolor agudo de saber que su amor estaba destinado a fracasar en esta vida. La sociedad en la que vivían no les permitiría estar juntos. El amor entre dos hombres era algo prohibido, algo que debían esconder, y Jimin ya no podía soportar vivir en las sombras, siempre mirando por encima del hombro, temiendo ser descubiertos.

—Tampoco quiero perderte —respondió Jimin, su voz temblando con la emoción que había reprimido durante demasiado tiempo—. Pero si seguimos así, nos vamos a destruir. Todo se volverá más difícil, y nos veremos obligados a elegir entre nuestro amor y nuestras vidas.

Jungkook lo miró, su mirada oscura y herida. Se acercó a él, sosteniéndolo por los hombros.

—Entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos rendimos? ¿Dejamos que ellos ganen?

Jimin apartó la mirada, sintiendo cómo las lágrimas comenzaban a arder en sus ojos. No quería rendirse, no quería separarse de Jungkook, pero el mundo no les dejaba otra opción. Lo habían intentado, habían luchado por mantenerse juntos a pesar de todo, pero la presión era insoportable.

—No quiero rendirme —susurró Jimin, apenas conteniendo las lágrimas—, pero… No sé cómo seguir. No puedo soportar esta vida, esta mentira.

Jungkook lo abrazó de repente, con una fuerza que le quitó el aliento. Sus cuerpos se fundieron en un abrazo desesperado, como si ambos intentaran aferrarse al poco tiempo que les quedaba.

—Podríamos huir —murmuró Jungkook, su voz temblando de esperanza—. Irnos lejos, empezar de nuevo. En algún lugar donde nadie nos conozca, donde podamos ser nosotros mismos.

Jimin cerró los ojos, dejando que el calor del abrazo de Jungkook lo envolviera por completo. Esa idea había cruzado por su mente tantas veces, pero era irreal. Sabía que no era una solución verdadera. Siempre estarían huyendo, siempre temiendo ser descubiertos.

—No funcionaría —dijo con tristeza—. Nos encontrarían, y sería peor. No podemos vivir una vida de miedo.

La desesperación en la voz de Jimin hizo que Jungkook aflojara el abrazo. Ambos sabían que no había escapatoria. No en esta vida.

—Entonces, ¿qué hacemos? —preguntó Jungkook, su voz quebrándose al final.

Jimin lo miró, y en sus ojos, Jungkook vio la misma tristeza, la misma resignación, pero también algo más. Una chispa de determinación, algo que no había visto en mucho tiempo.

—Si no podemos estar juntos en esta vida —dijo Jimin lentamente—, entonces haremos una promesa.

Jungkook lo observó, confundido.

—¿Una promesa?

Jimin asintió, sus ojos brillando con lágrimas no derramadas.

—Prometamos que, en nuestra próxima vida, cuando volvamos a nacer, nos reencontraremos. Y en esa vida, no habrá nada que nos separe. Podremos vivir nuestro amor libremente.

Jungkook se quedó en silencio, procesando lo que Jimin acababa de decir. Una promesa para el futuro, para una vida que aún no existía. Era una idea loca, pero al mismo tiempo, llenaba su corazón de una pequeña chispa de esperanza. Si no podían tener su amor en esta vida, entonces lucharían por él en la próxima.

—Lo prometo —dijo Jungkook con firmeza, tomando las manos de Jimin entre las suyas—. Nos reencontraremos, y en esa vida, nada nos separará.

Jimin sonrió, aunque una lágrima rodó por su mejilla. Era una promesa que lo mantenía a flote, una promesa que le daba esperanza.

—Nos amaremos en cada vida —susurró Jimin, y Jungkook inclinó la cabeza para unir sus labios en un beso, uno que selló su promesa bajo las estrellas.