Sí, Mi Señor (CHANBAEK)

Summary

El tímido joven que un día decidió adentrarse en el club de BDSM más reputado de la localidad nunca imaginó que aquella acción cambiaría su vida para siempre. Sus expectativas, sus miedos y deseos fueron superados con creces cuando el Dom al que todos temían y respetaban, el más duro y exigente del club, lo escogió para iniciarlo en el arte de la sumisión sin importar el tiempo que tuviera que emplear en que se rindiese. Aquel hombre tan increíblemente poderoso, rico y atractivo, capaz de hacer que BaekHyun gimiera a causa de un devastador placer y un exquisito dolor, quería convertirse en su Amo, llevarlo a los límites más extremos de la sumisión y… quizás hacer que experimentase un profundo sentimiento que hasta entonces no había conocido: el amor. Adaptación del libro con el mismo nombre.

Status
Ongoing
Chapters
31
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Capítulo Uno

La espesa niebla envolvía la farola, impidiendo al tenue brillo blanco llegar al suelo. En las oscuras calles de Seúl, el profesor Byun BaekHyun observó cómo las luces rojas traseras del taxi desparecían en la niebla. Con el entusiasmo de un presidiario al enfrentarse ante un pelotón de fusilamiento, se giró hacia el inquietante club de BDSM.

En contraste con el destello de luces que anunciaba el club nocturno que había un poco más abajo de la calle, aquel lugar no ponía exactamente una alfombra de bienvenida. A la derecha de la pesada puerta color negro, solamente un pequeño y discreto letrero anunciaba: Dark Heaven. Comprendía la falta de publicidad. La Comunidad de BDSM estaba en la misma posición que había estado la población gay en el pasado. Todavía no habían salido del closet.

E indudablemente, no les gustaría ser objeto de estudio.

Desde luego, BaekHyun no planeaba decírselo. Iba a realizar una Observacíon encubierta, es decir, que el sujeto objeto de estudio ignoraría que un sociólogo le observaría durante un tiempo. Y me hace sentir incomodo. No obstante, no sacaría a la luz nada que pudiera identificar a ningún miembro, y su investigación sobre aquella cultura podría incluso ayudar a la comunidad. No, no les haría ningún daño.

Además, no tenía elección. Publicar o Morir ya no era una frase graciosa, no con los recortes propuestos en la universidad en la que trabajaba.

Había sido una semana horrible. Podría perder su trabajo y definitivamente había perdido a TaeWoo. Aunque lo llevaría al aeropuerto a la mañana siguiente, todo había acabado entre ellos. Su respiración acentuó un vacío en su pecho.

No cubres mis necesidades, le había dicho TaeWoo. Su necesidad de atarlo, llamarlo puto y darle órdenes. Su necesidad de practicar el BDSM en el dormitorio. Con suerte, durante su trabajo de campo, podría llegar a comprender qué atraía a la gente a ese tipo de prácticas. Quizás, después de todo, podría aceptar entrar en el juego cuando TaeWoo volviera en agosto. Puede incluso que volvieran a intentarlo.

No quiero perderlo. Su intento de tomar una respiración honda y tranquilizante falló y se dio cuenta que el chaleco estaba demasiado ajustado. Inclinó la cabeza y al mirarse de arriba abajo, se sintío mejor.

Parezco sexy. Después de investigar diferentes estilos de BDSM, había comprado un conjunto de cuero. Un chaleco ajustado que oprimia su pancita de bebé y unos pantalones que se amoldaban a su cintura, caderas y piernas, y unas botas militares negras. Dandole una buena figura, como Gong Yoo. Bueno, eso si Gong Yoo tuviera pancita, midiera un metro setenta y cuatro centímetros y fuera un Dom. El efecto de no juegues conmigo era asombroso.

TaeWoo creía que era sumiso o quizás sólo esperaba que lo fuera, pero BaekHyun no estaba convencido. Teniendo elección se vestiría como un Dom. Además, entrar en un club de BDSM pareciendo... víctima, sería estúpido. Puede que no sea guapo, pero, ¿listo? Oh, sí, eso si lo soy.

Se dirigió hacia el edificio con una mezcla de determinación y... Está bien, puede que también con un poco de exitación. Allá vamos. Abrió la puerta y...

Una mujer salió del local, haciendo que BaekHyun retrocediera.

—Dara —la llamó un hombre imponente y de aspecto familiar desde la resepción—. ¿Estás segura de que te quieres ir de esta manera?

—Estoy segura —respondió Dara mirándole furiosa mientras se ponía un abrigo sobre un pequeño corsé y un tanga—. Muy, muy segura, JongDae.

BaekHyun dio otro paso atrás, su estómago inquieto por la elevada voz de la mujer y su evidente furia. No llores, no grites. Por favor, por favor.

—Pensé que ser recepcionista sicnificaba que podría pasar algo de tiempo con Yeol, pero no —Dara se cerró el abrigo—. En cambio, él se ha ofrecido a conseguirme a alguien con quien jugar. Dime, ¿qué cojones tiene eso de bueno?

Mientras la mujer amenazaba con estallar, BaekHyun se relajó lo suficiente como para tomar notas mentales. ¿Tiempo con Yeol? ¿Sería una técnica, una máquina, o qué?

Sería mejor que entrara antes de ser descubierto observando. Rodeó al hombre, entró en el club y observó el tablero de anuncios con un calendario inmenso en el centro. Había varios eventos en los cuadros y de estos colgaban diferentes folletos.

• Té para Doms.

• Evento Amo/Esclavo.

• Barbacoa de peluches.

Oh, aquello sonaba realmente incorrecto. ¿Qué incluiría una fiesta para pequeños? Recordó el enorme calendario que su madre había usado para estar al día con las noches del equipo de debate de BaekHyun, los partidos de fútbol de JeNo y los concursos de belleza de JiMin.

—Hola.

BaekHyun se giró hacia el lugar del que provenía el saludo.

Como si de un anuncio se tratara, un esbelto joven con brillantes pantalones cortos rojos de deporte y collar rojo a juego, estaba detrás de una mesa de recepción en forma de L.

—Pase su tarjeta de miembro por aquí, por favor —indicó, señalando el dispositivo que se parecía a un lector de tarjetas de crédito.

—No tengo tarjeta —¿Miembro? ¿No era un club de entrada libre?

—Bien, entonces, muéstreme su carnet de conducir y encontraré su número en el ordenador —sugirió lanzando una dubitativa mirada ordenador—. Creo que podré hacerlo.

—Me refería a que no soy miembro.

—¡Oh! —Se dejó caer sobre la silla con ruedas, haciéndola chirriar en protesta—. En ese caso, tenemos un problema. No puedes entrar si no eres miembro. Ya no. Tienes que venir con una recomendación o acudir a las clases. Hay una serie de pasos a seguir desde que el club se volvió privado.

La suave música y el murmullo de las conversaciones atravesaban la puerta que conducía al local mientras BaekHyun, consternado, miraba al recepcionista fijamente.

—¿Es un club exclusivo? Pero... —No tengo tiempo para esto. Aquel lugar abría solamente los fines de semana y su investigación tenía que empezar de inmediato o no la podría elaborar, revisar y publicar a tiempo para salvar su trabajo—. ¿Puedo rellenar una solicitud?

—Usé la última —miró con el ceño fruncido hacia el ordenador—. Quízas podría imprimir una. Hay una aplicación por aquí, en algún lugar.

BaekHyun estiró el cuello y apuntó a un icono sobre la pantalla del ordenador.

—Prueba en APLICAR.

El siguió sus instrucciones y apareció la interfaz de una aplicación.

—Perfecto. ¿Sabes cómo enviarla a la impresora? La ultíma vez que lo intenté, me salió un aviso extraño y no pude hacer más.

Después de que lo guiara paso a paso, la impresora ronroneó con vida. BaekHyun sonrió abiertamente. Incluso después de cuatro años como profesor, todavía conseguía que lo entusiasmara enseñar algo, fuera del tema que fuera.

—Aquí tienes —dijo él con orgullo mientras le entregaba el formulario con algunos papeles más en una carpeta—. También deberás rellenar las exepciones y los consentimientos.

BaekHyun se hizo a un lado y empezó con el papeleo, suspirando al leer la jerga legal. Se trataba de los típicos descargos de responsabilidad. El sitio no era responsable de ningún desastre que pudiera sucederle. ¡Que alentador! ¿Necesitaba un reconocimiento físico y un análisis de sangre? Apretando la mandíbula, continuó leyendo.

Cuando la habitación quedó libre de las personas que habían entrado, le entregó al recepcionista la pila de papeles.

—¿Cuándo podrás procesar esto?

—Maldita sea, sin Wendy aquí probablemente nunca —confesó apesumbrado—. Y tardaré aún más si Mi Señor me pide que haga el papeleo. Estoy aquí para divertirme, no para ejercer de secretario, pero no puedo permitirme los honorarios de admisión y tengo que trabajar como voluntario. Mira lo que cuesta —empujó su móvil por el escritorio.

BaekHyun echó un vistazo a la cuota mensual e hizo una mueca de dolor. Ser miembro de aquel club sería un desastre para sus ahorros, pero ser despedido sería todavía peor.

—¿Y que paso con... Dara?

—¡Vaya diva! Ni siquiera duró un mes. Wendy mantuvo el lugar en pie durante años y Mi Señor todavía no ha encontrado un buen reemplazo —comentó mirando desanimado los papeles desordenados.

Los dedos de BaekHyun hormigueaban deseando acabar con aquel caos.

—Ahora no estás ocupado. Podrías ordenar un poco y luego...

Él lo miro con horror.

—... O no.

—¿Estas interesado en ayudar? —preguntó entonces una voz llena de matices oscuros a su espalda.

BaekHyun se sobresaltó y se giró para ver al hombre que había seguido a Dara fuera. ¿Ayudar? Sus esperanzas retornaron. ¿Eso aceleraria los trámites de su solicitud?

—Parece que necesitan a alguien —realmente el hombre le resultaba familiar. Inclinó la cabeza a un lado—. ¿Nos hemos visto antes?

—Hace algunos meses, en la recepción de la boda de los Cho —recogió la solicitud que BaekHyun había rellenado, le echó un vistazo y lo miró detenidamente—. Creía que estabas con TaeWoo.

—Bueno, no. Ahora sólo somos amigos —desde que nos separamos… ayer. Se obligó a serenarse, y alzó la mano hacia él—. Byun BaekHyun.

—Kim JongDae —su penetrante mirada se concentró de nuevo en la solicitud del joven—. ¿Eres profesor?

—Sí —le ofreció una leve sonrisa—. Y esas cuotas me forzarían a comer ramen por primera vez desde que me gradué. ¿Qué funciones tiene aquí el recepcionista?

Si conseguía el trabajo ¿tendría tiempo suficiente para observar lo que ocurría dentro del club?

—Es muy simple. Cubres el puesto desde las nueve a las doce de la noche, los viernes y los sábados. Después, cuando Tao te remplace, serás libre de disfrutar del club hasta las tres, la hora de cerrar —sonrió—. No tiene sentido unirse al club si nunca tienes la oportunidad de jugar.

¿Jugar? ¿Practicar BDSM con desconocidos? No había sido capaz de hacerlo ni con un conocido.

—Por supuesto —BaekHyun se ruborizó. Obiamente, debido a que TaeWoo era miembro, JongDae supuso que estaba familiarizado con el BDSM. Eso era bueno, ¿no?

Pero, si era así, ¿por qué sentía como si unos dedos húmedos se deslizaran por su columna? Era la misma sensación que había experimentado antes de su examen final de química. El examen que había suspendido.

Next Chapter