Epifanía

Summary

Dos omegas atrapados en las profundidades del bosque gracias a un accidente automovilístico, se ven en la tarea de sanarse y refugiarse en una cabaña abandonada. ¿Qué pasaría si a ambos les entra el celo como un método de defensa de su parte lobuna? ¿Cómo saciarán aquél calor incontrolable junto al cosquilleo en su parte baja si no hay un Alfa presente que los anude? Ellos, pronto, encontrarán una respuesta.

Genre
Erotica/Romance
Author
Maye
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

You are...


Frío. Todo era frío. Si a Jungkook le hubieran dicho que una tormenta de nieve los embestiría a mitad de camino, rumbo a la casa de sus padres, no hubiera salido en primer lugar.


La nieve abarcaba todo aquello que sus pequeños ojos pudieran observar. El paisaje, relativamente blanco, enviando un escalofrío nervioso por toda su columna vertebral.


"Está... nevando mucho" murmura Jungkook, encogiendose en su abrigo, hablando más para sí mismo que para su compañero.


El paisaje, que a medida que transcurría el tiempo, se iba volviendo más salvaje y más violento, hace que un mal augurio en su pecho se instale de forma permanente.


"Tae, creo que deberíamos detenernos. Podemos tener un accidente" su voz preocupada se escucha en cada rincón del pequeño espacio que compartían, por encima del ruido que ocasionaba la tormenta al golpear con insistencia sobre los vidrios, más su compañero prefería ignorar la agobiante razón que podía hacer un cambio en sus vidas.


"Ya estamos por llegar, Kook. No te preocupes, tengo todo bajo control" y Jungkook, aún si quería hablar, aún si quería colocar en tela de juicio el concepto de bajo control que tenía Taehyung, voltea su rostro a la ventana empañada y distraidamente hace figuras sobre ésta, no replicando lo anterior dicho para no romper la extraña paz que pendía de un diminuto hilo de temor. No pasó más de un minuto, cuando el auto patinó de forma peligrosa sobre el asfalto, pero Taehyung pudo estabilizarlo pronto y seguir conduciendo rectamente.


Jungkook, ante el salto que presentó su pecho por la repentina maniobra, se voltea y mira fijamente a Taehyung. Quien, con una mueca sobre su rostro al sentir su mirada penetrante, intenta suspirar profundamente.


"No te preocupes, no volverá-" y parecía que el universo conspiró junto a Jungkook, o simplemente quería darle una lección, porque justo cuando sus ojos voltean por milésimas de segundos hacia el rostro pequeño de Jungkook, lleno de preocupación, pierde el control sobre el auto.


El tiempo se sintió lento, casi una ironía ante todos los sucesos que pasaron en segundos a través de sus ojos. No se sintió, mucho menos los dejó registrar algo más en su mente de que estaban en el aire, golpeándose, sacundiendose, con el único pensamiento de que iban a morir, de que al final, Taehyung no tuvo el control como aseguró.


Relinchar de las ruedas, gritos, el estrupicio del choque de un auto sobre el asfalto cuando rueda sobre éste, y el golpe final que detuvo toda la algarabía que sólo los altos pinos y violenta nieve fueron testigos; fue suceso suficiente para dejar dos cuerpos inconscientes y el ruido blanco de la ventisca.


El tiempo, crudo y desinteresado, transcurriendo sin consecuencia sobre dos hombres que no eran conscientes de su incipiente destino.


Cuando Taehyung emite un gemido de dolor al salir del pequeño lapso de inconsciencia, pronto se da cuenta del estado en el que se encuentra justo en ese momento. Sobre sus cabezas, frente al tronco de un árbol y goteando sangre. Asustado, voltea su rostro a su derecha, y ahí, con hilos de sangre recorriendo sus suaves facciones, ve el rostro inconsciente de Jungkook. La herida abierta en su frente, presionando los botones incorrectos en su mente.


Un miedo irrazonable invade su cuerpo, el pensamiento de perder a su único mejor amigo por su irresponsabilidad haciendo que pronto las lágrimas inunden sus oscuros ojos. La desesperación recorriendo su cuerpo como hormigas hambrientas, hace que Tae balancee sin cuidado a Jungkook y lo llame entre sollozos por su nombre. Pero el hombre no reaccionaba.


Perdiendo el equilibrio, en una posición incómoda al estar de cabeza, oliendo la gasolina, y percatandose también, del humo que salía del auto, busca safarse del cinturón de seguridad y salir de este. Al sentirse libre, apoyando sus manos en los vidrios rotos que decoraban el techo pangado, busca arrastrarse hasta la fría nieve, sin importar las cortaduras que se hizo en el proceso y el evidente dolor de cabeza. Al sentir el frío entre la tela liviana del suéter que llevaba, se sacude en escalofríos y busca la forma de levantarse para correr pobremente hacia el otro lado del auto. Al llegar se lanza a la fría nieve y busca desesperadamente abrir la puerta que estaba atascada, pero ésta no respondía a su fuerza, por lo que termina de romper los vidrios con su pie y quitar el cinturón de seguridad de Jungkook.


"¡Jungkook, maldita sea! ¡abre esos putos ojos o te mato como te mueras!" El dolor de cabeza era persistente, y el pitido constante sobre sus oídos hacía el trabajo aún más difícil al no poder concentrarse. Pero la desesperación que lo recorría era tanta, que descuidadamente soltó el cinturón de seguridad haciendo que su cuerpo choque sobre el techo del auto aplastado, y lo arrastra fuera de aquél lugar peligroso con dificultad.


Con el propio peso de su cuerpo lo arrastra, y termina cayendo exhausto en la nieve. Sentía la sangre correr por su rostro, el dolor de cabeza se hacía menos soportable, su cuello ante el mínimo movimiento lo aquejaba y qué decir del resto de su cuerpo. Sentía como si lo hubieran metido dentro de una lavadora y fuera un trapo viejo. Pero no podía rendirse ante el dolor, la adrenalina y su instinto de supervivencia ayudaron mucho para que ignore su estado físico.


Volteando su mirada hacia el auto, cuando pudo finalmente sacar a Jungkook y alejarlo un poco, puede ver un humo gris alarmante envolverlo. Todavía estaban cerca, por lo que agarra a Jungkook de sus axilas con lágrimas nacientes en sus ojos al ser el dolor demasiado fuerte y lo arrastra un poco más lejos de aquella chatarra volcada. Había visto muchas películas donde los autos explotaban después de un accidente, y él sinceramente no quería empeorar su situación.


Al ver que estaban ya seguros de aquella chatarra, suelta a su amigo y cae exhausto en la nieve. A este punto veía luces blancas en sus ojos, y el mareo lo estaba haciendo ver todo distorsionado. Su cabeza punzaba, todas sus heridas abiertas, el mareo junto a las ganas de vomitar lo invadía por completo, el dolor del choque y el frío que le prometía una hipotermia, se estaban llevando su consciencia a un lugar muy oscuro.


Y sólo fue un pestañeo, uno que se sintió largo, pero a la vez muy corto, cuando sintió un duro golpe en su mejilla. Trayéndolo devuelta al mundo mortal.


"Tae, Tae, no te duermas" su voz llorosa se pierde entre el silbido violento de la naturaleza. Pero Taehyung pudo escucharlo. Tan fuerte y claro, junto a sus manos desesperadas tomando sus mejillas, que sólo una sonrisa aliviada salió de sus labios.


Jungkook estaba vivo...


Ahora sí podía dejarse llevar a la inconsciencia, pensó, pero todo pensamiento relacionado se esfumó cuando otra cachetada fue directo a su mejilla sin contemplación. Fue como un golpe a la realidad, literalmente, pero Taehyung se pudo dar cuenta de lo que le sucedía al abrir los ojos y ver los ajenos llenos de lágrimas y desesperación.


Se sentía tan cansado, tan adolorido, tan frío, pero él no podía dormir ahora. Así que con dificultad, y ayuda del otro, se sienta en la fría nieve y abraza al menor con angustia y alivio. Era extraño, pero él sólo podía abrazarlo hasta ser consciente de que sus lágrimas mojaban su camisa y las del otro su cuello. Su nariz húmeda enviando un escalofrío a su columna.


"De-debemos irnos, vamos, vamos a morir del frío aquí" dice Jungkook, levantándose y ayudando al otro a copiar su acción. Taehyung sentía todas sus extremidades entumecidas, las piernas le temblaban, pero él debía ser fuerte a pesar de todo.


"Pero- ¿a dónde vamos?" Pregunta el mayor con duda, sintiendo a su lobo interno acurrucarse en sí mismo ante la debilidad de su cuerpo. Su vista la sentía borrosa y caliente.


"Por suerte, o tal vez no, nos accidentamos cerca de una cabaña. Siempre la veo en la curva que está más adelante, arriba de una montaña pequeña. Si nos apuramos, podemos evitar una muerte por hipotermia" y sin esperar una respuesta por parte de Taehyung, lo toma de su mano y lo arrastra por todo el camino. Alejándose del auto rodeado de humo y su desgracia.


Taehyung después de un tiempo expuesto al frío, caminando forzosamente en la capa gruesa de nieve, empieza a sentir un cosquilleo familiar junto a la calidez de su pecho extenderse por todo su cuerpo. La temperatura había bajado aún más si era posible, él no estaba muy bien abrigado, por lo que podía darse una idea de por qué su cuerpo estaba reaccionando a una temperatura calida cuando su entorno era lo contario. Mirando a Jungkook para comprobar si se encontraba bien, nota sus labios pálidos y su nariz roja resaltando en su rostro pecoso, pero no se encontraba temblando como él y estaba lo suficientemente abrigado como para caminar firmemente y arrastrarlo a él en todo el camino.


Agradecía al cielo que los hizo omegas a este punto; nunca en su vida amo tanto a su lado animal como hasta en ese momento. Taehyung sentía a su omega dentro de su pecho acurrucado, tembloroso y necesitado de protección, sin contar que punzadas en su parte baja le complicaba de vez en cuando el andar, pero se sentía extrañamente cálido entre más duraba bajo la nieve. La fiebre se sentía exquisita. De ésto último, Jungkook se dio cuenta.


"¿Tae? ¿Te sientes bien? Ya estamos llegando" Llama la atención del otro, sacándolo de la nebulosa que empañaba sus ojos y haciéndolo consciente de su entorno.


"Sí, Kook. No te preocupes" dice como puede, agarrando aún más fuerte el antebrazo de Jungkook e intentando espabilarse.


Los omegas, gracias a su parte lobuna, soportaban más el dolor y las bajas temperaturas. Su organismo tenía un mecanismo de defensa sorprendente, que a ellos en especial los hacía entrar en calor cuando estaban a bajas temperaturas para contrarrestarlo. Un calor que evidenciaba su momento más fértil, como también más instintivo. Pero eso no importaba ahora, porque justo cuando pensó que moriría de hipotermia empezó a sentir aquél calor conocido recorrer su cuerpo entero.


Taehyung no sabía si Jungkook se estaba sintiendo igual, si él era consciente de lo que estaba pasando realmente en su cuerpo justo en ese momento, pero intentó no pensar mucho en eso. La idea de su amigo lubricando justo en ese momento enviando pulsaciones extrañas a su parte inferior.


No pasó mucho hasta que finalmente encontraron la cabaña de la que hablaba el pelinegro mientras subían una pendiente. La ventisca los mantenía tambaleantes, por lo que corriendo hasta su puerta no reparan mucho en su fachada. Jungkook se sentía congelar completo.


"Debemos calentarnos" menciona Jungkook con voz tiritante, cerrando la puerta que tenía el pomo forzado. No le prestó mucha atención a ese detalle "Podemos enfermarnos, o morir de hipotermia en el mejor de los casos... si no es pronto" dice Jungkook, pero se mantiene en su lugar, apoyado en la puerta y respirando a grandes bocanadas. Sentía su cuerpo caliente, pidiendo por algo que sabía no podía pedir. Debía mantener la cordura, más cuando sabía que su amigo castaño sólo tenía una camisa delgada y estuvo todo este tiempo muriéndose de frío.


"J-jungkook..." la voz débil de Taehyung, hace que se voltee a éste y se de cuenta de su aspecto vulnerable. Lágrimas, hipidos, temblor "perd-dóname"


"..." sin querer mencionar nada, ni teniendo fuerza para discutir o siquiera pensar en eso, toma a su mayor de los hombros y lo jala hacia su cuerpo. Ambos necesitando el consuelo ajeno. Ambos necesitando un abrazo después de aquella experiencia que casi los lleva a la muerte.


"Perdón" dice bajito, casi como un chillido lastimero de un pequeño gatito, acurrucandose con vergüenza en el pecho húmedo y frío de su amigo.


Respirando profundamente, Jungkook levanta el rostro escondido de su amigo y acaricia sus mejillas heladas con cariño "Ya pasó, hyung... ahora estamos a salvo" consuela, con voz dulce y suave "no pensemos en eso, ¿sí?, lo importante es que estamos juntos y vivos"


"Juntos y vivos" repite, lloroso y mirando aquellos luceros que lo hacía calentar como una gentil vela de fuego azul.


"Vamos a levantarnos, debemos sanar nuestras heridas y calentarnos. Estamos temblando mucho" Y Jungkook, soltando el delgado cuerpo de su hyung, se levanta de su lugar con esfuerzo ante el cansancio muscular y extiende la mano a Taehyung, quien la toma en lo que suelta un quejido al levantarse. El dolor de su cuerpo ante sus heridas tanto externas como internas, haciéndolo aún más consciente de sí mismo.


Caminando juntos en el pequeño pasillo, llegan pronto a una sala pintoresca que no tenía más nada que una mesa y cuatro silla a su alrededor. Una chimenea pequeña se encontraba enfrente. Justo a su lado, a pocos metros, había una pequeña cocina.


Soltando la mano del mayor, Jungkook camina hacia la chimenea y ve leña, suficiente para mantenerlos caliente durante la tormenta. Buscando un encendedor, lo encuentra encima de la repisa de la chimenea, y entre tantos intentos y acomodaciones de la leña, logra encenderla con éxito. La pequeña llama que poco a poco consume la madera enviando alivio a su magullado cuerpo.


"¡La encendí!" Grita eufórico, volteando hacia su amigo y viendo que estaba sentado en una silla curandose a sí mismo. En la mesa un botiquín descansaba abierto.


"La encontré en el baño. Tiene lo necesario" dice Taehyung, con ojos pesados y sudando a mares ante el subidón de su fiebre. Limpiando, en lo que podía, los cortes de sus brazos.


Vaya, hace mucho que no veía un corte. Uno que no se hizo él mismo.


"Oh, ven, yo hago eso" Jungkook corre y se sienta a su lado. El aspecto de su amigo empeorando con los segundos, haciendo que él se preocupe sinceramente por su estado de salud. Él personalmente se sentía mal, demasiado, pero Taehyung se veía tan vulnerable que todo dolor sentido era ignorado olímpicamente.


"Y-yo... pued-" pero es cortado al sentir cómo arrebataban de sus manos el isodine junto al algodón. No hizo pelea por eso, no tenía la fuerza y el ánimo, así que se dejó hacer por el otro.


"Listo" Exclama en voz baja, tomando el rostro pálido del otro y tocando su frente sudada con preocupación "tienes fiebre... veamos si hay una cama por aquí para que descanses" dice Jungkook, tomando su mano para levantarlo, pero pronto es detenido.


"T-tú... debes ser curado" dice Taehyung con el ceño fruncido. Mirando aquella herida fea en la frente de su amigo y la sangre seca en líneas manchando sus hermosas facciones.


"No importa"


"Sí importa. Ven, déjame ayudarte" y el menor no pudo discutirle. Siempre fue así, obediente con su mayor, servicial, complaciente. Le gustaba, y a Taehyung aún más.


Después de que el otro lo curó, entre muecas por su dolor punzante en su parte baja y la necesidad que lo recorría como hormigas, se fueron finalmente a la pequeña habitación del lugar. Sólo había una cama, y ellos agradecieron eso profundamente a la Luna.


Quitándose la ropa, que estaba húmeda, y manteniéndose con el calor de la chimenea, la ropa interior, y el de sus cuerpos abrazados y acurrucados, se dejaron llevar por morfeo al menos por unos minutos.


No necesitando mucho, puesto que el cansancio hizo todo el trabajo.


Pero ahí no acababa el día, al menos no para cierto castaño.


Pasaron minutos, donde Jungkook entre la inconsciencia del sueño siente unos labios en los suyos y unas manos en su pecho, jugando específicamente con sus pezones.


Sobresaltado ante la pulsación en su pene y la lubricacion en su ano, se levanta y ve con sus propios ojos aquellos nublados que lo miraban con deseo. Dedos largos y fríos jugando con sus pezones ya erectos de forma descarada.


"T-tae- ugh" expresa desconcertado. El olor, fuerte y asfixiante a su olfato, causando que sus piernas tiemblen de necesidad. No sabía que pasaba con su cuerpo, pero sentía cada centimetro de su piel tan sensible que con el mínimo roce expulsaba presemen.


Mierda, había llegado al celo.


Sosteniendo al otro de las manos, intenta apartartalo, pero el otro omega tenía planes diferentes para él, así que lo aparta, se alza sobre él y se sienta encima de las caderas impropias. Justo por sobre su ereccion. Sosteniendo sus manos encima de su cabeza e inclinándose sobre sus labios.


Los supresores, a este punto, esparcidos en el aire junto al olor de ambos intensificados por el celo. Quién diría que estos juntos combinarán tanto. Quién diría que estos los estaba volviendo locos hasta el punto de sentir que su necesidad era inconmensurable.


Besándose de forma hambrienta, sólo guiados por su instinto animal, se devoran con dientes, lenguas y salivas. Sintiendo a viva flor cada movimiento y toque. Oliendo el almizcle de su lubricante y presemen.


Un olor tan adictivo, tan envolvente, tan afrodisíaco, que encendió en ambos el botón incorrecto.


Ya no existía el Taehyung terco y el Jungkook obediente, ahora ambos eran sólo omegas. Omegas en todo el sentido de la palabra.


En algún punto Taehyung suelta las manos de Jungkook, para tocar aquél pecho prominente por el ejercicio con sus manos y sentirlo como tanto quiso en su pasado. Duros y suaves, esponjosos y apetitosos, quería tanto morderlos que simplemente rompió el beso y bajó hasta estar a la altura y saborearlo.


Era tan delicioso, su piel era tan apetitosa, acolchada, que sin poderlo evitar lo muerte y consume con toda su boca. Se sentía necesitado, hambriento, que el escuchar los gemidos del otro Omega se emociona aún más.


Su pecho... dioses, necesitaba tanto ser alimentado por aquél pecho grande y sabroso.


Cuando Jungkook siente aquellos labios que le habían robado el aliento, saborear sus pezones como si fuese un dulce delicioso, junta sus piernas ante la cantidad absurda que a ese punto expulsaba lubricante. Aquellas manos grandes lo amasaban y lo pellizcaban con fuerza. Aquellos labios lo saboreaban completamente, mordiendo toda la carne que sus dientes pudiera abarcar, exprimiendo su alma en succiones bruscas.


Necesitaba aire, necesitaba agarrarse a algo, necesitaba tanto algo entre sus piernas, que sólo pudo gemir y lubricar.


"Eres delicioso, Kookie" aquél apodo sólo intensificó todo. Él gimió ahogado "me gusta tu pecho" apretó este con fuerza "es tan grande y tan suave, tan rico, tan dulce" su voz era gruesa, baja, borboteando lujuria y deseo. Jungkook se sentía tan débil, tan nublado en placer, que sólo pudo soltar un quejido pequeño "Te voy a comer tan bien, Kookie, que cada vez que un Alfa te toque pensarás sólo en mi. Sólo me vas a necesitar a mi"


Y así lo hizo Taehyung. Lo deboro en todos los sentidos posibles.


Jungkook tenía poca experiencia en el sexo, si es que esta no era nula, por lo que sentir cómo el otro le quitaba la ropa interior bruscamente y lo dejaba a merced, lo intimidó hasta cierto punto. Haciéndolo consciente levemente entre la bruma del celo de la situación y lo que estaban a punto de hacer.


"T-tae..." dice tembloroso, intentando taparse con las manos pero siendo impedido por el cuerpo del otro y su agarre "esto está mal. S-somos Omegas"


"C-cállate Kook" gime necesitado, en lo que se sentaba nuevamente en el regazo del menor y se frotaba sobre el pene ajeno. Su instinto omega guiándolo en todo momento "eso no importa ahora" exhala con aire caliente, sosteniendose en el pecho ajeno en lo que se frotaba insistentemente en la erección del menor.


"Tae..." es lo último que dice, antes de tomar las caderas ajenas con fuerza y frotarse contra el trasero húmedo del otro. Impulsando sus caderas con fuerza en lo que saciaba el hormigueo de su pene. La humedad caliente contra su pene volviéndolo aún más frenético.


Nunca pensó decir eso, pero...


"Quiero entrar en ti, Hyung" y aquello es todo lo que tuvo que decir, para que el mayor se alce sobre si, tome el pene ajeno y lo guíe a su necesitada entrada. Sin preparación, sin dedos, sólo su lubricante haciendo un pobre trabajo y su necesidad latente para ignorar el dolor que lo hizo gemir alto.


La intromisión de aquél pene grande y grueso, hizo que Taehyung dudara en sí el menor era o no un omega. Sentirlo tan completo, piel con piel, tan cerca, con sus pulsaciones sintiéndose vivamente en su interior, hizo que empiece a saltar sobre el otro sin darle un momento para tomar aire.


El chasquido húmedo del lubricante de Taehyung, los gemidos de ambos, el olor amizclado nublando su juicio, fue todo lo que mancho las cuatro paredes de aquella habitación. Fue todo lo que necesitó Taehyung para llegar al orgasmo, quien al sentir la mano de Jungkook masturbando su pene tembló completamente y expulsó un segundo orgasmo ante la sobreestimulación.


Después del momento frenético, Taehyung cae sobre el pecho de Jungkook, intentando recuperar el aire, pero pronto su cuerpo es volteado y siente la cama en su espalda.


Jungkook estaba al borde, podía sentir sus muslos húmedos, su pene siendo subsionado por la entrada que lo absorbía, palpitante y necesitaba, caliente y húmeda.


"Tae, méteme los dedos" pide Jungkook, mirando el rostro sonrojado del otro y lamiendo su sudor que recorría su mejilla derecha. Sin perder el tiempo, toma los labios ajenos y lo envuelve en un beso hambriento y desordenado. Sus labios eran tan dulces, tan suaves, que se sentían como un refresco para su cuerpo acalorado.


Taehyung, haciendo caso, lleva sus dedos para la entrada resbaladiza de Jungkook y lo estimula con tres dedos de sopetón. Sentir a Jungkook en sus dedos, tan necesitado de su pene y atención, hace que nuevamente vuelva a sentir el calor del celo recorrerlo. Lubricando sobre el pene de Jungkook sin vergüenza alguna.


"Agh, sí... así..." gime el menor, impulsando entonces las caderas para sentir más de esos dedos dentro de sí, que se movían y acariciaban sus paredes con maestría. Ambos gimen, sobrellevados por las sensaciones, Jungkook por su prostata estimulada y su pene asfixiado en paredes suaves, y Taehyung por la vista de su amigo Omega gimiendo encima suyo y el pene del otro acariciando sus paredes sensibles. Llegan al orgasmo luego de unos minutos.


Sentir la semilla caliente de Jungkook llenarlo hace que lo apriete con sus piernas y lo enjaule con estas mismas, impulsandolo en lo que gime extasiado. Oh, sí, delicioso... era delicioso sentirlo dentro suyo.


Su omega interior se encontraba satisfecho al pensar ingenuamente que tendría cachorros en su vientre.


"Ah, Kook, quédate así" y Jungkook lo complació, como siempre, quedándose dentro de su amigo hasta que lo soltó y pudo caer a un costado de la cama.


Exhaustos, con la piel pegajosa y el cuerpo electrizante ante el orgasmo, sólo se dejaron llevar nuevamente por morfeo. Satisfechos. Ya después hablarían sobre lo ocurrido y su amistad.


[...]



Nota:


Ok, había publicado el borrador equivocado jajajajaj cuando estaba releyendo, vi que se habían ido las otras versiones que había escrito al comienzo, por eso todo tan confuso. Ya lo leí y así fue.


Ahora que lo estaba leyendo, después de tanto tiempo, estaba tipo: yo escribí esto? Yo? Una mujer virgen que ni siquiera ha besado en su vida? Sí, yo lo escribí jajajajaj


Espero que les haya gustado, sinceramente. Quedé triste cuando Wattpad me borró la historia. Pero ya estoy nuevamente inspirada.


No sé olviden de hacer stream a mi esposo Jin!


Pronto subiré la parte 2! Porfis comenten, voten y compartan para que llegue a más personas. Los amo!


~Maye