Amor Mío.
Y si pienso en el último ciclo de la vida;
resoplando suaves y tiernas flores.
Y si creo en la nocturna ausencia,
esa que deshoja y marchita atardeceres.
No buscaría tus cálidos besos,
quizá una guirnalda de terribles recuerdos.
No anhelaría el toque de tu piel,
mejor sería un campo sin fé.
¡No!, ¡jamás!
Prefiero encontrar siempre tu voz al cantar;
prefiero vislumbrar tus sueños y los míos al andar.
Oír el violín de tu corazón susurrar: ¡Te amo, como no amaré jamás!
Componer por las tardes la eterna historia de nuestro amor.
¿Acaso sabrá el infinito que somos dos polizones en su mar?
¿Acaso nos escuchará, en nuestras bellas noches, jurar?
Jurar eternidad; jurar amar; jurar deseo;
jurar pertenecernos; jurar obedecernos.
Quizá no importen dos aventureros pisando su mar vuelto río;
que no importen al mundo dos amantes jurándose un eterno “amor mío”.