Cambiaste mi Vida
A veces uno nunca puede conseguir lo que más desea en la vida, a veces los deseos no se hacen realidad.
Era una hermosa mañana es una academia realmente prestigiosa, pues en esta misma iban los hijos de familias importantes o de clase alta, siendo gente con mucho dinero e influencias tanto dentro como fuera del país, pero la mayoría de chicos y chicas que venían a esta academia no se podía decir que eran muy buenas personas, al menos no todos, pero les tocaba fingir ser como el resto para evitar ser el centro de burla o sufrir bullying de otros estudiantes.
Entre las personas más peligrosas de la academia estaba una chica llamada Azula, siendo la segunda hija del Señor Ozai y la Señora Ursa, el primero siendo un empresario muy conocido a nivel mundial y bastante temido por su personalidad de tirano, y la segunda siendo una modelo bastante reconocida en el mundo de la moda, además de tener su propia empresa de modelaje y ropa.
Azula tenía un hermano mayor llamado Zuko, quien se llevaba mejor con su madre, la relación entre Azula y su madre siempre fue tensa, más que todo por que Azula era emocionalmente abusiva hacia todos los demás de la familia, especialmente hacia Zuko. Por lo que su madre se vio obligada a disciplinar a Azula sobre una base regular, pero evidente que la crueldad de Azula fue más allá de un nivel normal.
Lo que llevo a que Azula creyera qué su madre pensaba que ella era como un monstruo, ese hecho marco a la joven el resto de sus siguientes días e influyendo en algunos momentos de su conducta, al aceptar que no podría tener jamás el amor de su madre (o al menos eso creía ella) decidió intentar conseguir el amor de su padre, lo que en si fue más difícil, ya que su padre no era precisamente cariñoso y mucho menos bondadoso, entonces Azula tuvo una idea.
Creyó que si actuaba como su padre, tal vez este la aceptaría por fin, por lo que empezó a actuar de manera más cruel y retorcida con los demás, ya fueran los sirvientes de su casa o los demás estudiantes de la academia, teniendo siempre detrás suyo a sus "amigas" Mai yTy Lee, las dos siendo hijas de otros empresarios exitosos.
Los días se volvieron monótonos para Azula, no había nada interesante que hacer o a quien molestar, hasta que llegó la sorpresa de que a la academia se iba a transferir un nuevo alumno, esto hizo que las llamas en los ojos de Azula se encendieran nuevamente, deseando poder molestar a este nuevo compañero.
Era un chico de Japón, su familia se había trasladado debido a temas del trabajo de sus padres, siendo una clase media-alta, si bien no eran grandes empresarios a diferencia del resto, seguían ganando muy bien y muy superior a la media, por lo que tenía la oportunidad de entrar a la academia donde estaba Azula.
Al momento de llegar, se podía ver que ese chico sería el blanco perfecto para todos los matones de la academia, era escuálido, bastante tímido, parecía tenerle miedo a todo, como un gatito asustado, solo que este no alzaba la espalda ni sacaba las garras para intentar verse amenazante, e incluso, si lo hubiera intentado, se hubiera visto muy patético.
Como era de esperarse empezó a hacer molestado por la mayoría de estudiantes y algunos profesores se metían con él o cuando este se quejaba de los tratos que recibía, los profesores se volvían duros de orejas y lo ignoraban, pero entre las peores siempre fue Azula, empujándolo cada vez que estaban en educación física, metiéndole el pie para que este cayera al suelo o incluso tirarle su bandeja de almuerzo.
El chico, que por cierto se llamaba Hyoudou Issei, solo podía ver con impotencia todo lo que le pasaba y le hacían, nadie salía en su defensa y en su lugar, todos se reían de él, causando que se alejara del resto y casi buscará una forma de desaparecer de hay, lo que solo motivaba más a Azula de querer molestarlo más, sintiendo como un fuego ardía entró suyo por la emoción.
Durante las comidas que tenía con su familia, comenzaba todo lo que la hacía a Issei sin pelos en la lengua, estando orgullosa de hacer su vida un infierno, su madre y hermano la veían con decepción, pero eso no le interesaba a ella, ya había entendido que su madre jamás la había amado y que su corazón únicamente tenía lugar para Zuko, así que ni se molesto en verlos, quería ver la reacción de su padre, que estuviera orgulloso de ella, que le dijera algo, pero no recibió nada, en su lugar, su padre como dijo.
- Están cerca los exámenes, deberías hacer algo de provecho y volver a sacar la nota más alta -fue todo lo que dijo su padre, con un tono tan frío y carente de emoción que dejó helada a Azula-
Desde que dijo eso, Azula no volvió a mencionar nada sobre Issei o como lo trataba, se encontraba en su habitación, apretando con fuerza mientras lloraba en silencio, no entendía por que su familia era así con ella, era la mejor, era hermosa, conocida, tenía las mejores notas de toda la academia, era envidiada por otras chicas y chicos, muchos matarían por tener la vida que ella tenía.
Entonces...
¿Por que se sentía tan vacía?
La verdad es que era una pregunta muy fácil de responder, Azula solo quería recibir la aceptación de su familia, quería ver que estuvieran orgullosos de ella, que le dijeran que la amaban o un simple “Lo hiciste bien hija”, pero nada de eso recibía, en cambio, solo recibía miradas de decepción e indiferencia, esto la estaba volviendo loca.
Incluso dejó de molestar a Issei, ya que solo lo molestaba creyendo que de esta manera, por fin su padre la miraría o le diría algo que la hiciera sentir bien, pero no recibió nada. Se acercaban los exámenes, justo y como su padre había dicho, por lo que aunque le daba pereza abrir los libros que tenia para empezar a repasar lo que habían visto, lo hizo a regañadientes, de igual forma iba a sacar la nota más alta, así que no tenía sentido preocuparse por eso.
Pero un día mientras buscaba a sus “amigas” logró escuchar como Mai hablaba mal de ella, se asomo por el pasillo y la vio a ella siendo abrazada por la espalda por un chico de un grado superior al suyo, a su lado estaba Ty Lee, quien estaba abrazando a otro chico, lo recordaba pues era su compañero de clases, escucho como decían qué no soportaban estar con ella, que era agotador ser sus secuaces y fingir que se llevaban bien, diciendo todo lo que odiaban de Azula sin ninguna pizca de compasión, solo para que al final Mai dijera algo que quebró el espíritu de Azula.
- Se cree la gran cosa, cuando en realidad es una perdedora igual que ese chico llamado Issei -Mai escupió todo el veneno que tenia- Lo único que los diferencia son sus familias, pero fuera de eso, los dos son unos don nadie.
Azula bajo la cabeza mientras podía sentir un fuerte dolor en su pecho, y se fue de hay corriendo mientras podía sentir un ardor muy intenso en sus ojos, salió al patio de la academia y fue detrás de un gran árbol que había hay, mismo lugar al que no iba casi nadie, solo los que querían fumar o drogarse, nada del otro mundo, se sentó detrás del árbol mientras empezaba a llorar de la frustración, o eso creía ella.
Las únicas personas que ella consideraba sus “amigas” también la veían a ella como alguien patético, junto sus piernas a su pecho y lloró amargamente, sintiéndose miserable, no le gustaba sentir así, se supone que era una chica perfecta, tenía todo lo que cualquiera desearía en esta vida, tenía dinero, mucho dinero, influencia, muchos la envidiaban y le temían, pero aunque tuviera todo eso, no se daba cuenta que estaba..
SOLA
No tenía a nadie a quien acudir, un hombro donde pudiera desahogar sus penas, ni siquiera su propia familia la amaba, estaba claro que su madre la odiaba y su padre ni siquiera eso, era indiferente con ella, su propia hija, en eso tuvo una idea.
Saco su celular y llamo a su madre, en medio del dolor y las lágrimas que caían de sus mejillas, esperaba que al menos hoy, este día, sus padres le mostrarán al menos un poco de cariño, necesitaba un apoyo en este momento de debilidad, su madre contesto después de un rato.
- Eh... Mamá..
- Dime que quieres hija, estoy ocupada con algunas cosas de la empresas -expreso esta mientras se escuchaba de fondo a gente gritando cosas sobre telas e hilos-
- Yo... eeh... -no podía hablar bien, sentía un nudo en su garganta, jamás había hablado con su madre en una situación así- Yo...
- Lo siento hija, pero tengo que irme -fue todo lo que dijo para después colgar-
Azula sentía como la ansiedad le golpeaba el estómago con fuerza, su madre ni siquiera la dejo hablar y simplemente le colgó, como si estuviera hablando con cualquier otra persona y no su propia hija, probó con llamar a su padre, su última esperanza.
- Hola -se escucho la voz de su padre-
- Hola papá...
- En este momento me encuentro ocupado, deje un mensaje -se escucho un “Pii”-
Azula soltó un grito de frustración y lanzó su celular, el cual se rompió al golpear el suelo, las lágrimas no paraban de salir y solo pudo abrazar sus piernas, se sentía perdida, se sentía abandonada, tan sola, sin nadie en quien creer o acudir, o alguien que simplemente le dijera “Tranquila, todo estará bien”
¿A esto es a lo que se refería esa frase que decía “Lo tienes todo, pero no tienes nada”?
Antes Azula se burlo de la frase y de quien la haya dicho, pues le parecía una frase filosófica estúpida que solo dirían los que jamás han tenido la bendición de tener su vida
Pero ahora...
Justo en estos momentos, entendía el significado de esa frase.
- Estoy sola... -Expresó Azula entre sollozos-
- ¿Azula?
Una voz surgió de la nada asustándola y haciendo que cayera de lado, cuando levanto la cabeza, vio que la voz pertenecía al chico que había estado molestando desde que había llegado a la academia.
- Issei... -Azula gruño levemente mientras trataba de aguantar sus sollozos- ¿Qué...que haces aquí...?
- Estaba saliendo de la biblioteca cuando te vi corriendo enfrente mía, parecía que estabas mal -dijo este de manera casual mientras dejaba su mochila a un lado del árbol- ¿Estas bien?
Azula mordió su labio inferior mientras le temblaban las manos, sus lágrimas no dejaban de salir, se sentía avergonzada, ser vista de esta manera tan patética enfrente del chico que había estado molestado, era humillante y encima, para hacerlo peor, no se estaba burlando de ella, sino mostrándole compasión.
- Que te importa -dijo con la voz temblorosa, casi como si se le fuera a quebrar en cualquier momento- Vete de aquí..
- ¿Segura? No te vez muy bien que digamos
- ¡Te digo que estoy bien, idiota! -le lanzó unas rocas qué había logrado agarrar- ¡Déjame sola!
- ¡Oye, eso es peligroso! -exclamó Issei alterado, esquivando las rocas-
- ¡Vete de aquí! ¡No quiero verte!
- ¡¿Por que quieres estar sola?!
- ¡Que te importa! ¡Solo haz lo que te digo!
- ¡Okey! ¡Okey! -Issei retrocedió y desapareció del campo de visión de Azula-
Esta dejo caer la roca qué tenía en sus manos mientras seguía llorando, no quería ser vista en esos momentos por nadie, solo quería desaparecer, pero inesperadamente sintió como alguien la agarraba por atrás, lo que la sorprendió y asustó, giro la cabeza viendo que estaba siendo abrazada por Issei, estaba apunto de gritarle y golpearlo para que la soltara, pero no pudo hacerlo.
No podía hacerlo.
Se sentía tan débil, tan vulnerable, y todo lo que pudo hacer fue darse la vuelta y corresponder al abrazo, escondiendo su cara en el cuello de Issei.
- Por que...
- Shhh, relájate. Primero relájate -Issei la callo de forma suave mientras acariciaba su cabello de manera gentil-
Azula cerró sus ojos al sentir esas caricias, jamás en su vida había sido tratada con tanta delicadeza como ahora, su dolor empezó a desaparecer poco a poco y sus lágrimas también fueron disminuyendo, sentir como Issei pasaba su mano por su espalda, de arriba hacia abajo, mientras su otra mano jugaba con su cabello y acariciaba su cuero cabelludo, a su vez, lo escuchaba decirle palabras de ánimo o de aliento, la hizo sentir demasiada paz, relajando todo su cuerpo mientras se acurrucó en su pecho y seguía con los ojos cerrados.
- Gracias... Muchas gracias Issei... -dijo Azula de forma tímida, algo que no cuadraba con la actitud que tenía antes-
- No agradezcas, se ve que necesitabas ayuda -le respondió de manera suave mientras seguía acariciando su cabello-
Azula sintió como su corazón se encogía ante tal muestra de cariño, jamás había recibido eso de nadie, ni de su familia, causando que sintiera como su rostro se calentaba un poco y no entendía por que. Después Azula se alejo un poco, pero solo para poder ver el rostro de Issei, notando como este usaba unos lentes algo gruesos
- No sabía que usabas lentes
- Oh hehe, mi vista es mala para ver de cerca, por eso los uso -respondió algo sonrojado por la vergüenza, cosa que le pareció tierno a Azula-
- Te quedan bien, pero no los uses tanto, podrían querer romperlos -comentó mientras levanto su mano derecha para acariciar el rostro de Issei-
Al sentir su mano pudo ver y notar como el rostro del castaño se tensaba, no podía culparlo, después de todo, ellos dos no tuvieron un comienzo muy bueno, Azula acarició la mejilla de Issei con su pulgar, mirando cada parte de su rostro, haciendo que el chico no supiera que hacer o decir y solo se puso más nervioso.
- M-Me alegra ver que ya estas mejor -tartamudeo un poco mientras apartaba la mano de Azula de su rostro-
- Si... Gracias por eso -paso sus brazos alrededor del cuello de Issei- Déjame darte algo por eso -dijo con una sonrisa extraña-
- N-N-N-N-No es necesario... -fue callado por un beso-
Azula lo estaba besando en la boca, esta tenía los ojos cerrados, claramente disfrutando del momento, la cabeza de Issei empezó a dar vueltas mientras su rostro de calentaba más de la cuenta, pero como no quería ser grosero con ella, ya teniendo en cuenta que estaba pasando por un momento de debilidad, correspondió al beso, abrazándola por la cintura y esta levanto una de sus manos para acariciar la cabeza de Issei.
El beso aunque fuera sencillo, era bonito y tierno, Azula jamás había besado a alguien, y tampoco nadie la había besado jamás, por lo que tenía miedo de que su primera vez besando fuera un desastre, pero cuando Issei la abrazo por la cintura, le hizo entender que lo estaba haciendo bien, por lo que levanto una mano y empezó a jugar con su cabello.
Estuvieron besándose un buen rato, hasta que por falta de aire se separaron y solo se miraron a los ojos un rato, siendo hipnotizados por los colores que tenían los ojos del otro, en eso Azula bajo su mano derecha y empezó a dibujar círculos en el pecho de Issei, sacándole una risita al ver lo tenso que se puso.
- ¿Te gustaría salir conmigo? -fue lo que dijo Azula mientras seguía dibujando en el pecho del chico-
- Oye, ¿no crees que vamos demasiado rápido? Ni siquiera me has invitado a un café -comentó Issei soltando una risa nerviosa mientras empezaba a sudar un poco-
- Podemos conocernos más mientras salimos -detuvo su dedo y levanto su cabeza, mostrando una mirada de tristeza- ¿Acaso no quieres?
Issei sintió un nudo en la garganta mientras debatía internamente si aceptar o no, quitando el hecho de que Azula hizo su vida un infierno desde que llego a esta academia, ahora mismo se veía tan derrotada, tan vulnerable, que le hizo sentirse mal y ya fuera bueno o malo, terminó aceptando ser su pareja, solo esperaba que no se terminara arrepintiendo de esto.
Azula sonrió ampliamente y lo tiro al suelo mientras se ponía encima suyo y le plantaba otro beso, esta vez, siendo más tierno que el anterior, paso sus manos por el rostro de Issei, acariciándolo suavemente y con cuidado, como si tuviera miedo de romperlo o hacerle daño, luego paso sus manos por su cabello y sintió como este la abrazaba por la cintura otra vez.
Azula movía sus labios con los de Issei mientras enredada sus dedos en su cabello, estaba disfrutando mucho ese momento, por alguna razón se sentía más relajada, menos tensa, como si por fin la carga que llevara encima de sus hombros se hubiera ido, al menos un poco, cuando se separaron otra vez por la falta de aire, Azula coloco su cabeza sobre el pecho de Issei y lo acarició suavemente mientras cerraba sus ojos, sintiendo como este jugaba con su cabello.
- “Tu serás todo mío” -pensó Azula mientras abría un poco sus ojos, los cuales tenían un pequeño brillo de obsesión- “Y yo seré toda tuya”
Después de ese día varias cosas cambiaron, Azula había rotó de manera oficial con sus “amigas” y declaró que Issei sería su “mascota”
¿Por que mascota?
Pues Issei le dio la idea de presentarlo de esa manera, para evitar que ella tuviera problemas con los demás estudiantes y sobre todo con sus padres, por lo que mientras estuvieran en público, ella se comportaría como antes y lo trataría mal, pero el privado sería la Azula real, la Azula qué solo quería que alguien la amara y la hiciera feliz.
Azula no quería tratarlo mal, quería que el resto supiera de su relación, pero después de una charla algo intensa termino aceptando a regañadientes, así mientras estaban rodeado de gente, Azula trataba mal a Issei, aunque no tanto comparado con antes, si bien al inicio todos veían esa relación de forma rara, poco a poco fueron perdiendo el interés en ellos y lo mismo aplicaba con los profesores.
Pero cuando los dos estaban solos, Azula siempre se comportaba de una forma más amable, gentil y hasta infantil, hablando de las series qué le gustaba y sobre los libros que había leído, todo eso mientras se encontraba sentada en el regazo de Issei y este la escuchaba con atención, por momentos preguntaba cosas de las series, ya que le encantaba ver como a Azula le brillaban los ojos cada vez que hablaba de lo que le gustaba.
Incluso en otros momentos no hablaban y solo se dedicaban a besarse mientras jugaban con el cabello del otro, pues habían descubierto que a los dos les encantaba jugar con el cabello, de alguna manera les relajaba y los hacía sentir bien, además de que Issei a veces frotaba su mejilla con la de Azula, siendo una muestra de cariño que ella jamás había visto o escuchado, pero no le molestaba y aceptada eso con mucha alegría.
Pero llego la época de los exámenes y hay fue donde el infierno se desató, pues Azula, al estar pasando más tiempo con Issei en vez de estar estudiando, termino bajando sus notas, lo cual no habría sido un gran problema sino fuera por que ella tenía las notas más altas, lo que termino causando que cuando sus padres vieron sus notas, se molestaron, sobre todo su padre, quien terminó dándole una bofetada tan fuerte que la hizo caer al suelo.
Le exigía saber por que había bajado sus notas, si se supone que era su hija, debía de ser alguien perfecta, sin ninguna falla, por lo que el haber bajado esas notas había sido una forma de escupirle al honor de su familia, fue entonces en ese momento donde Azula por fin explotó.
Le grito a toda su familia sin miedo, odiaba que su padre fuera indiferente con ella, odiaba que su madre la viera como un monstruo, odiaba a su hermano por ver como su madre parecía quererlo más a él que a ella, odiaba tener su sangre, odiaba cada cosa que tuviera que ver con ellos, la habían privado de tener una vida normal.
Durante el tiempo el tiempo que estuvo saliendo con Issei, conoció muchas cosas, pero sobre todo, la belleza en la simpleza, las cosas más simples como hablar de lo que te gusta, caminar tomados de la mano, ver alguna serie o película juntos, o incluso sentir el cariño básico que todo ser humano merecía recibir, la hicieron ver que su vida no valía la pena.
¿De que sirve tener tanto dinero si al final viene de una familia que jamás te amo?
¿De que sirve tener tanto poder e influencia, si al final no tienes ningún amigo real?
Azula les grito en la cara, escupiendo todo el veneno que había estado guardando todos estos años, los odiaba con toda su alma, incluso cuando su padre le grito devuelta, diciéndole que la iba a desheredar, Azula grito algo que dejó sorprendidos a todos.
- ¡Pues hazlo! ¡No quiero tener nada relacionado con esta maldita familia del diablo! -grito a todo pulmón- ¡Yo me largo de aquí, a un lugar donde se que me tratarán mejor!
Dicho esto, Azula se fue corriendo de la casa, huyendo de esta para nunca más ser vista otra vez, su padre contacto a diferentes guardias para que la encontraran y la obligarán a regresar a casa, la buscaron toda la noche, pero no pudieron encontrarla, incluso contacto con las supuestas amigas de su hija para ver si sabían algo de ella, pero estas dijeron que hace tiempo habían dejado de ser amigas y no sabían que estaba pasando.
Lo que nadie sabía, era que Azula al momento de irse corriendo de su mansión, se escondió debajo de un auto, esperando que todos salieran de la mansión para volver a entrar en esta, tomar todas sus pertenencias, al menos las más importantes junto a todo el dinero en efectivo que tenían guardado y esta vez, huyó de casa para nunca volver.
¿A donde había ido?
Pues a la casa de Issei, este le había dicho donde vivía, que era en un condominio muy bonito, le había mostrado fotos y todo lo demás para que supiera como era, dejándola maravillada y con ganas de ir a verlo, tuvo que utilizar un taxi para poder llegar, ya que quedaba muy lejos de donde vivía y cuando llegó, no la dejaron pasar, solo hasta que dijo que venía a ver a su novio, que vivía en la casa A6 de la etapa 5.
Recordó que Issei le dijo que el condominio se dividida en nueve etapas, había un camino para los autos que unía todas las etapas, las cuales median media manzana de lago y de ancho, además de que él le dijo el número de su casa y la etapa donde vivía por si algún día quería o podía ir a verlo, los guardias que estaban en la entrada hicieron una llamada y contesto una mujer, que Azula dedujo qué debía ser alguna familiar de Issei.
Esta dijo que no esperaban visitas, pero cuando menciono el nombre de Azula, la mujer que estaba al teléfono cambió de actitud y dijo que la dejaran pasar, que era la novia de su hijo, entonces así era la voz de su futura suegra, sonaba alegre y muy animada, cuando la dejaron pasar empezó a caminar siguiendo el camino pavimentado de cemento, viendo una pequeña casita de guardia que tenía escrito abajo “Etapa 1”
Con esto entendió que si seguía caminando, llegaría a la etapa donde vivía su novio, siguió caminando hasta que vio como alguien corría, pensó que era alguien haciendo ejercicio y no le dio importancia, pero cuando se acerco más, logró notar un cabello castaño qué ella amaba, y que conocía muy bien, era Issei.
Este al oír que Azula había llegado salió de su casa y fue corriendo para verla, cuando la vio hay caminando con una maleta supo que algo había ocurrido, y cuando llegó donde esta la abrazo con fuerza mientras esta correspondía el abrazo y se ocultaba en su pecho, la hacia sentir segura estar en los brazos de Issei, la calmaba y podía sentir como si todos sus problemas se fueran lejos, Issei le pregunto que había ocurrido y si estaba bien, a lo que Azula solo respondió dándole un beso mientras algunas lágrimas salían.
Issei correspondió al beso mientras la alzaba un poco y Azula lo abrazo con sus brazos y piernas, no quería separarse de él nunca, él fue la única luz que había llegado a tener en su vida, lo único que le daba sentido a su vida, que la hacía sentir viva, iba a aferrarse a esa luz tanto como pudiera, le daba igual si eso la terminaba afectando más adelante, no le importaba, solo quería estar con él, para siempre.
Una vez se separaron del beso, Issei llevo a Azula a su casa, donde la presento a sus padres y le pidió que explicara por que estaba hay con una maleta, Azula explico todo lo que había ocurrido con su familia, sobre la pelea que habían tenido y como decidió huir de casa, no quería volver con ellos, y como no sabía a donde ir, pensó que venir aquí, con la única persona que la hacía sentir segura.
Issei la estuvo abrazando en todo momento mientras esta se desahogaba, los padres de Issei al ver que la situación era más grave de lo que esperaban, le preguntaron a Azula si su padre sabía de Issei o de ellos, a lo que esta respondió que no, había hecho la promesa de no decir nada sobre ellos para evitar darles problemas, y además su mansión quedaba muy lejos de aquí, así que era imposible que la encontrarán aquí.
Esto alivio a los padres de Issei y le dijeron que fueran a descansar, que ellos tenían que encargarse de unas cosas antes, Issei llevo a Azula a su habitación, donde los dos se sentaron en la cama, dejando que un silencio se apoderada de la habitación, pero no era uno incómodo, era uno que no era ni bueno ni malo, simplemente un silencio normal.
Azula se acerco a Issei y tomo su mano suavemente, ganando la mirada de este, Issei soltó una risita mientras tomaba a Azula por la cintura y la acercó más a él, esta apoyo su cabeza en su hombro mientras cerraba sus ojos, sintiendo las caricias de su novio, era tan tiernas y relajantes qué siempre quería más, luego se acostaron en la cama y se arroparon para descansar juntos.
A la mañana siguiente, Azula se despertó al lado de Issei, sonriendo al ver que todo no había sido un sueño, por lo que acomodo un poco y se puso encima de él pasando sus manos por debajo de su cuerpo y colocando su cabeza en su pecho, le encantaba estar en su pecho, aunque no fuera tan robusto o tonificado como otros hombres que había visto, seguía sintiéndose segura en el.
Cuando su mamá entró vio la escena y en vez de gritar o algo similar, simplemente se acerco y los movió un poco, despertando a los dos, quienes al notar la posición en la que estaban y más teniendo a la señora Hyoudou viéndolos con una sonrisa, les saco un susto de muerte.
Ya en la sala principal y estando más calmados, la joven pareja tuvo una charla con los señores Hyoudou, quienes dijeron que habían sacado a Issei de esa academia con la excusa de que no le gustaba como era ese lugar y que buscarían mandarlo a otra, pero eso ya sería el año que viene, por lo que este sería un “año sabático” como algunos dicen por hay.
Por lo que dijeron que aprovecharán este tiempo y mejorarán su relación, mientras ellos se encargaban de trabajar, eso sí, les dejaron en claro que no querían ser abuelos tan rápido, sacándole un sonrojo a los dos, aunque uno de los dos se emocionó con la idea de tener un hijo.
El condominio era hermoso, había un lago mediano con una fuente de agua, había patos y peces, cada etapa tenía un pequeño parque con un tobogán, un columpio y unos asientos de mármol, junto a una piscina mediana en el centro, era un lugar bastante agradable para vivir, las personas eran agradables y muy buenas personas, claro con ciertas excepciones, pero dejando eso de lado, todo estaba genial.
Azula e Issei explotaron cada parte del condominio, caminaron por todas las etapas mientras hablaban, jugaron en la piscina donde Issei pudo ver a Azula en traje de bajo y esta pudo ver a Issei sin camisa, causando que ambos se sonrojaran mucho, pero aun así disfrutaron mucho del agua, por las noches seguían durmiendo juntos, pero nada ocurría entre ellos, lo máximo que hacían eran darse besos y suaves caricias, pues Azula aún seguía mal por lo ocurrió con su familia.
A veces se quedaban en casa y jugaban algún juego que Issei tenía, veían alguna serie o película, todo eso mientras Azula se sentaba en el regazo de Issei, le gustaba sentirlo cerca y cada vez que alguno de los dos perdía, en caso de que fuera Issei, este abrazaba con fuerza a Azula mientras esta acariciaba su cabeza, y si era al contrario, esta se daba la vuelta y abrazaba a Issei con los brazos y piernas.
Poco a poco fueron desapareciendo los malos recuerdos que tenia Azula y fueron reemplazados por los que había hecho junto a Issei, pero una noche, junto donde ella e Issei estaban solos ya que sus padres habían ido a otra parte del país para ver unos negocios, esa noche, Azula estaba preparada para hacer que Issei fuera suyo de manera oficial.
Este se encontraba esperando a Azula para poder dormir, pero cuando esta entro a la puerta, causó que a Issei le empezará a sangrar la nariz y casi se desmayara, Azula vestía un traje de bailaría egipcia, pero muy erótico, tenía un velo que cubría la parte inferior de su cara de color rojo, su cabello recogido en un moño, llevaba un collar qué traía debajo un rubí grande, un sostén rojo junto a una falda abierta a los lados, además de tener brazaletes dorados en las muñecas.
- ¿¡A-A-Azula!? -exclamó Issei tratando de parar su sangrado nasal-
Azula cerró la puerta detrás suya mientras caminaba hacia Issei, moviendo las caderas de lado a lado de una forma que dejó embobado al castaño, se subió a la cama y encima de él, viéndolo fijamente con una mirada pícara y gracias a la iluminación qué había en la habitación, pudo ver a través del velo que llevaba, notando una sonrisa algo traviesa.
- ¿Te gusta? Lo pedí exclusivamente para ti~ -murmuró en su oído de forma suave y algo sensual-
Esto le generó un escalofrío a Issei qué recorrió toda su espalda y se acostó en la cama debió a eso, Azula se acomodo encima de él, juntando su cuerpo con el suyo mientras pasa sus brazos por detrás de la cabeza de Issei, acerco su rostro para verlo mejor y el chico noto algo en la mirada en Azula, un notable deseo junto aun brillo qué no sabía muy bien cual era.
- Issei -hablo Azula se forma suave y algo nerviosa- Nunca pensé que llegarías a cambiar tanto mi vida... estuviste hay para mi cuando me sentí perdida, me apoyaste y sobre todo... me amaste -saco uno de sus brazos y se quito el velo- Incluso... cuando te trate mal, me brindaste una mano para levantarme -empezó a llorar mientras evitaba romperse- A pesar de todo lo que hice...
Issei levanto su mano y le limpio las lágrimas suavemente para después acariciar su rostro, le dedico una cálida sonrisa, de esas que lograban calmar a Azula y la acercó a él dándole un beso, mismo que fue correspondido por Azula sin problemas.
El beso al inicio fue tierno, pero poco a poco fue subiendo la intensidad, con Issei metiendo la lengua en la boca de Azula para poder jugar con su lengua y esta le siguió el juego, a su vez podía sentir como todo su cuerpo comenzaba a calentarse y su respiración se volvía más agitada, en eso Azula soltó un jadeo que la separó del beso y miró atrás, viendo como Issei estaba apretando su trasero con algo de fuerza, volvió a verlo notando una mirada de lujuria mezclada con timidez.
- Jeje~ Perdón por eso~ me deje llevar un poco -comentó Issei sonrojado y respirando de forma agitada- S-S-Si no te gusta puedo...
- No me molesta~ adoro saber que~ -volvió a besarlo en la boca- Me deseas tanto~ así como yo te deseo a ti~
Azula bajo y empezó a besar el cuello de Issei mientras sentía como este apretaba y manoseaba su trasero en círculos, a veces lo estiraba y sentía como algo duro tocaba su vientre, sacándole una risita a Azula, quien bajó y le quito los pantalones a Issei de forma rápida junto a su ropa interior, dejando expuesto su pené, mismo que dejó en shock a Azula.
- Es~ bastante grande~ -lo agarro suavemente, sintiendo lo duro y caliente que estaba- No sabía que escondías algo tan grande aquí~
Azula empezó a mover su mano de arriba hacia abajo mientras acercó su boca a este y sacó la lengua, empezando a lamer la punta en círculos, bajando para lamer el grosor y aveces metiéndolo en su boca mientras seguía moviendo su mano.
Antes de hacer esto había visto por su cuenta maneras de producirle placer a un hombre, además de ver algunos videos de ese tipo para aprender más sobre eso, el escuchar como Issei gruñía para evitar soltar algún gemido, el sentir como cada vez que se tensaba hacia que su pené se volviera más grande, lo que terminaba sorprendiéndola, pero no se quejaba.
Dejo de lamer y decidió seguir con la siguiente sección, metió el pené de Issei en medio de sus pechos para luego comenzar a moverlos de arriba hacia abajo, ella sabía desde siempre que Issei adoraba los pechos, no por nada este se la pasaba viendo los suyos cada vez que usaba algún bikini en la piscina o cuando usaba ropa ajustada, así que decidió darle lo que quería.
Saco la lengua y empezó a lamer la punta como si fuera una paleta, al mismo ritmo que movía sus pechos, Issei podía decir que se sentía en el cielo, apretaba los dedos de los pies tratando de resistir las ganas de gemir, su respiración se volvió más pesada y sintió como su pené palpitaba.
Esto lo noto Azula, eso quería decir que Issei estaba cerca de correrse, por lo que empezó a mover y lamer más rápido, viendo como el pené de su amado palpitaba más y se ponía más rígido.
- Vamos~ hazlo querido~ lléname toda~ quiero saborear tu semen~ -dijo Azula sintiéndose muy excitada mientras chupaba la punta-
Por fin Issei no pudo aguantar más y se corrió en la boca de Azula, haciendo que esta abriera los ojos al sentir como llenaba su boca, pero aun así intento tragar todo lo que podía hasta que no pudo más y saco el pené de su boca, haciendo que un poco del semen cayera en sus pechos, Azula estaba respirando de forma agitada mientras saboreaba el semen qué aun tenía en la boca.
Se paso la lengua sobre su labio superior, lo que la hizo ver muy sexy y seductora para Issei, causando que su pené se levantará otra vez, algo que noto Azula al instante, pues su pené seguía en sus pechos, esta miro a Issei y le dedico una sonrisa coqueta, el platillo principal ya había llegado, pero antes de probarlo, Azula volvió a chupar y lamer su pené, esta vez para limpiarlo de todo rastro de semen.
Una vez terminó, hizo que Issei se levantará y esta se acostó mientras abría sus piernas y levantaba la parte delantera de la falda, dejando ver que no llevaba ropa interior, cosa que calentó la cabeza de Issei.
- No mires tanto~ es vergonzoso~ -comentó Azula mientras miraba a otro lado por la vergüenza-
- ¿E-E-Estas segura~ de esto? -pregunto Issei inseguro tratando de mirar a otro lado, pero el cuerpo de su novia no se lo permitía- A-Además no tenemos...
- Lo quiero al natural~ -dijo Azula tímidamente, pero logrando ver a Issei- Quiero~ hacerlo sin condón~
Issei podía sentir el corazón casi en la mano, le palpitaba tan rápido que amenazaba con salir de su pecho, la forma en como Azula se lo podía hacia qué le fuera imposible negarse, por lo que se acomodo encima suyo colocando su pené en su entrada, al momento en el que sus intimidades se tocaron, Azula soltó un tímido jadeo.
- ¿Estas segura de esto?~ -pregunto Issei viéndola, estaba igual de nervioso que ella-
- Si~ Si es contigo~ muy segura~ -respondió Azula abrazándolo por el cuello-
Issei asintió y le dio un beso apasionado mientras entraba en ella de golpe, rompiendo su himen, mostrando que aun era virgen, Azula sintió un intenso dolor en su vagina, aunque fuera normal debido a que era su primera vez, eso no quitaba el hecho de qué el dolor era irritante, abrazo a Issei con las piernas y se centro únicamente en el beso para ver si así le dolía menos.
En ningún momento Issei se movió, ya que sabía que Azula debía de estar adolorida por eso, por lo que espero a que esta ya no sirviera dolor o le diera alguna señal para poder moverse, luego de un rato Azula movió sus caderas indicándole a Issei qué ya podía moverse.
Se separaron del beso cuando Issei empezó a moverse dentro suyo de forma lenta, la forma en como su pené abría todo el interior de Azula la hacia sentir extraña, pero a la vez muy bien, el dolor poco a poco fue desapareciendo y era reemplazado por una sensación muy rica, Issei comenzó a aumentar la velocidad al ver el rostro de placer de su novia.
Al sentir como las embestidas qué le daba Issei iban subiendo de intensidad, termino provocando que sus gemidos se volvieran más fuertes, vio como este bajaba para chupar uno de sus pechos con deseo, sentir como lamia su pezón en círculos la hacia sentir más placer y le acarició el cabello suavemente, al mismo tiempo que empujaba más su cabeza hacia su pecho, queriendo que lo chupara aun más fuerte, le encantaba la sensación que le daba.
Las embestidas se volvían cada vez más fuertes y rápidas, y para hacerlo mejor, Issei había encontrado el punto G de Azula, lo que ocasionó que esta soltara un fuerte gemido y se corriera al instante, podía sentir una fuerte descarga por todo su cuerpo, como sus piernas temblaban y como se le escurría la baba de un lado de la boca, debido a todo el placer que había sentido.
Aún así, sintió como Issei le daba la vuelta y levantaba su trasero, miró hacia atrás notando una mirada algo juguetona en su novio, algo que la hizo excitarse otra vez y sabía que él aun no se había corrido.
- Veo que te corriste ya cariño~ pero yo aun no~ -dijo manoseando las nalgas de Azula- Que trasero más hermoso tienes~
- Es todo tuyo~ cada parte de mi te pertenece~ hazme tuya~ mi amor~ -dijo Azula con la mente casi en blanco mientras sacudía su trasero de lado a lado-
Issei agarro sus caderas y volvió a meter su pené en su vagina con fuerza, haciendo que Azula tuviera que morder una almohada para no gritar, podía sentir como el pené de Issei iba más profundo esta vez, recorriendo cada parte de su interior con una intensidad que jamás habría esperado ver en su novio, hecho los ojos hacia arriba mientras seguía mordiendo la almohada y sentía como la pelvis de Issei chocaba contra su trasero de forma violenta.
En eso Issei decidió darle una fuerte nalgada a Azula, lo que la obligó a soltar la almohada y soltar un gemido más alto, casi gritando, se había sentido tan bien que empezó a decirle que lo hiciera otra vez, cosa que isei hizo y le dejo el trasero rojo por tanta nalgada, incluso Azula empezó a mover su trasero para poder sentir de mejor manera las embestidas de Issei.
Esta vez pudo sentir como el pené de Issei palpitaba dentro suyo, lo que hizo que el interior de Azula también palpitara y volvió a pasarse la lengua por el labio superior, quería el semen de su amado dentro suyo y así sería, Issei apretó tus nalgas mientras decía que estaba cerca, hasta que pudo sentir como el interior de Azula apretaba su pené lo que lo obligó a detenerse.
- ¿Azula?~ -pregunto Issei viendo como Azula lo veía con lujuria-
- Lo quiero dentro~ por favor~ no lo hagas afuera~ -le rogó Azula mientras movía su trasero, sacándole un gemido a Issei-
- Pero~ si lo hago dentro~
- Yo~ -se aclaro boca abajo, sintiendo un escalofrío al sentir como el pené de Issei salía de su vagina- Quiero sentirlo dentro~ por favor~
Azula giro la cabeza para ver a Issei, dedicándole una mirada qué este no pudo rechazar, por lo que se acostó encima de esta y volvió a entrar en su vagina sacándole otro gemido a esta, embistiéndola con fuerza, llenando toda la habitación de fuertes gemidos y “aplausos”.
El pené de Issei empezó a palpitar violentamente y Azula le grito que lo hiciera dentro, quería ser llenada por él, quería llevar a su hijo dentro, le rogó que la embarazara hay mismo, e Issei acepto a sus súplicas, corriéndose dentro suyo, tal y como lo había pedido.
Azula pudo sentir como su útero era llenado con el semen de Issei y como este palpitaba al recibirlo, haciendo que embozara una sonrisa boba pero llena de satisfacción, se dio la vuelta para ver a su novio encima suyo, respirando de forma agitada, lo amaba mucho y descubrió que le encantaba sentirlo encima de ella, en eso le dijo a Issei se que alejara un poco y este un poco a regañadientes acepto.
Azula se puso boca arriba y con sus piernas abrazo la cintura de Issei y lo jalo hacia ella, haciendo que este volvía a entrar en su vagina, lo que provocó que ambos soltaran un gemido placentero, Issei le preguntó que estaba pasando, pero Azula lo abrazo por el cuello y le plantó un profundo beso mientras jugaba con su cabello.
Con esa acción, Issei entendió lo que su novia quería decirle, no habían a parar la noche de hoy, en estos momentos lo único que quería ella, era tenerlo a él, a su lado.
- “Por fin~ eres todo mío Issei~” -pensó Azula viéndolo con lujuria- “Y yo soy~ toda suya~ solo yo llevaré a tus hijos~”