Prólogo
- Sólo vete, no quiero volver a saber de ti en mi vida – le grité al imbécil de mi novio… perdón, de mi ahora
exnovio.
- Liv, déjame explicarte, esto no es lo que crees, es peor de lo que se ve.
Luego de escuchar eso, mi paciencia y voluntad de actuar de forma racional se fue al carajo.
- ¿De verdad piensas que voy a creer que verte saliendo del baño, sólo envuelto en una toalla y que detrás
de ti salga una mujer en la misma situación, es un mal entendido? – lo miro indignada, directamente a
los ojos
– No imaginé que pensaras que era tan tonta como para creer algo así, siendo que lo vi con mis
propios ojos.
Él me mira suplicante, con la otra mujer de testigo detrás de nosotros. Ni siquiera la conozco y ya encabeza mi
lista negra.
- Liv, por favor. Llevamos 4 años juntos, al menos déjame hablar, explicar la situación.
- Max. Te voy a pedir por favor, por esos mismos años que llevamos juntos, que tomes tus cosas y te vayas
antes de que yo vuelva, porque ahora no soy capaz de mirarte a la cara un segundo más.
- Pero… ¿dónde voy a ir? Es medianoche.
- No sé. Búscate un hotel o quédate con tu amiguita, que ya poco me importa.
Mientras más tiempo pasaba en ese apartamento, más me costaba aguantar las lágrimas que se acumulaban en
mis ojos.
- Sólo asegúrate de dejar la llave en la entrada o con el conserje.
Cuando vuelva no te quiero ver aquí, ni tampoco nada que te pertenezca.
Pensar que acabo de llegar de mi último viaje de negocios, después de una semana fuera de casa y verme en esta situación, me tiene la cabeza y el corazón revueltos.
Llego al vestíbulo donde Peter, el conserje, me mira con cara de preocupación y me pregunta qué pasa, pero yo no sé qué responder, así que le muestro una sonrisa que más parece una mueca y salgo a la calle.
Lo que pensé sería una gran sorpresa, más con la noticia que tengo, se convirtió en un infierno. El viaje que acabo de hacer fue crucial para que decidieran si era apta para el ascenso y me lo dieron. Lo que quiere decir que tengo que mudarme a Londres, en donde está una de las sedes de la Editorial en la que trabajo y tomar el puesto de Editora en Jefe, ya que la persona que estaba en ese cargo se jubiló hace un par de meses y necesitaban a alguien que tomara el puesto.
Llevo esperando esta oportunidad desde que lo anunciaron en la empresa y ahora que lo logré, no siento la dicha que esperaba con todo lo que está pasando.
Quise llegar a penas me dieron la noticia, quería compartirla con la persona a la que consideraba mi compañero de vida, mi alma gemela. Llevamos 4 años juntos, con altos y bajos, pero siempre superando los obstáculos. Pensé que al llegar a casa lo encontraría durmiendo y podría meterme a la cama con él, así despertar en la mañana y darle la sorpresa. Hace unos meses hablamos de que queríamos mudarnos a otra ciudad, antes de comenzar los planes de boda.
Vivimos en un apartamento en el centro de Birmingham, en uno de los edificios más lujosos del sector. A pesar de que mis padres son parte de la aristocracia inglesa, yo nunca me sentí cómoda con esa vida. Claro, no tuve problemas para estudiar en las mejores universidades, pero nunca alardeé de mi linaje ni de mis padres.
Soy la segunda de 4 hermanos. Gracias a Dios, Caleb fue el primero en nacer, 10 minutos antes que yo, lo que lo convirtió en el gran heredero de mi padre y a mí me ha dado la oportunidad de poder vivir mi vida sin las obligaciones que corresponden al título, que es nada más y nada menos que el Ducado de Wellington en Somerset, que ahora pertenece a William Wellesley, mi padre. Luego llegó Mason, que tiene 20 años y por último Carter, de 15 años. Caleb y yo acabamos de cumplir 28 años hace menos de 1 mes. Por lo tanto, soy la única mujer entre 3 hombres que son unos cavernícolas, pero son mis cavernícolas y no los cambiaría por nada del mundo.
Estudié Literatura Inglesa en la Universidad de Cambridge, luego hice un Doctorado en Lingüística y Lengua Inglesa en la Universidad de Edimburgo. También tengo un Postgrado en Libros de Historia Escocesa y Edición de Texto, en la Universidad de Glasgow. Fui la mejor alumna, obtuve la Mención Summa Cum Laude en las tres
universidades, ganándome ofertas de trabajo desde todas partes del mundo, sin que supieran quién es mi padre.
A pesar de que obviamente no me avergüenzo de mi familia, por el contrario, no quería que esas oportunidades llegaran sólo por ser “la hija de”. Soy la mejor en mi trabajo, por eso me esforcé tanto por conseguir este ascenso.
Ahora que lo conseguí, no sé cómo sentirme. Estaba tan emocionada por contárselo a Max que viajé
inmediatamente y me encuentro con esta escena bastante desagradable.
Creo que ahora debo tomar el toro por los cuernos y recuperar las riendas de mi vida desde antes de conocer a
Max. Luego, seguir obteniendo triunfos y quién sabe, quizás en algún momento el amor va a tocar a mi puerta
otra vez