1. El chico qué no deja de verme.
Desperté sin recordar el sueño que me atormentaba.
Sabía qué era importante.
Había sido algo extraño. Lo más molesto es que no lo recordaba.
Y todo el sueño en sí me causaba inquietud.
Nostalgia sería la mejor palabra.
Suspiré al notar que llegaría tarde a la escuela.
¿Es qué de verdad éso me importaba?
Me cambié mi ropa y bajé las escaleras hacía la sala. No me sorprendió estar en silencio total.
Había una nota de mi padre que decía que tal vez lo vería el fin de semana. Era miércoles, por lo tanto desaparecería unos días.
Resignada tomé dinero para comer algo en el receso.
Me llamo Lilia Taicheck, tengo 18 años y estoy por entrar a la universidad.
Estaba aburrida, era la semana en que acabaría mis estudios en esa escuela.
Llegué a tiempo para la clase y antes de comenzar a buscar mis cosas sentí que alguien me miraba.
No era la primera vez. Desde hace un año él no dejaba de verme. Ylönen me hacia sentir extraño.
No era popular ni tan raro, pero a veces pasaba desapercibido.
Tenía su cabello corto en puntas, algo extraño para mí, sus ojos eran verdes con una profundidad cautivante.
Y usaba ropa negra casi todo el tiempo.
-¿Estás bien Lilia?- dijo mi amiga mientras ponía su mano frente a mí.
Me sacó de mis divagaciones con Ylönen.
- Sí. Pensaba en algunas cosas.
Mikaela era mi amiga desde hace dos años, era bonita, algo presumida y vanidosa.
Su cabello castaño era tan largo y bonito que a veces lo envidiaba.
Bueno,no, rara vez.
Porque yo tenía el cabello negro y corto, para mí, yo era una chica común.
- Pensaba en algo - murmuré.
-¿En él admirador secreto?
- No. Al parecer ya se cansó.
Sí, el admirador secreto comenzó hace dos años y se detuvo de repente hace seis meses.
Mika me miró con curiosidad. Ella era morena, hermosa y con ojos negros, nada que a mí me parezca fuera de lugar. Pero a mí me gustan los chicos.
Suspiré.Sabía que Mika no había notado que el ojiverde me miraba de vez en cuando.
- ¿Estás lista para la fiesta de fin de curso?
- No he hablado con mi padre sobre eso.
La verdad era que no había tenido tiempo.
Y no es que me emocionara mucho.
-¡Te dije que iríamos a ver los vestidos hoy!
- Ah... Puedo ir contigo,pero dudo que compre algo.
-¿Pasa algo? Estás distraída.
- No - mentí- todo está bien. Solo que no dormí bien.
Mitad verdad,mitad mentira.
Por extraño que parezca,note que el ojiverde hizo un gesto de molestía.
Aquello me pareció curioso. Puesto que el ojiverde estaba a cinco lugares de mi, a mi derecha.
Era un salon muy amplio, para unas cincuenta personas,y con bancas muy espaciadas.
Negué con la cabeza, sacando esos pensamientos.
Pronto empezó la clase, una que era de repaso.
Salimos antes de la escuela, la mayoría de los maestros habían entregado calificaciones, así que la clase había terminado. Bueno,menos para los que tenían pendientes con ellos.
- A ti te pasa algo - dijo Mika.
-¿A mí?- dije nerviosa -¿Cómo crees? Estoy bien
Era mentira, por alguna razón no podía dejar de pensar en el ojiverde.
Mika me observó unos segundos.
Y yo me delate cuándo el ojiverde paso y no pude evitar mirarlo.
-¡Lo sabía!- dijo Mika.
-¿Qué?
-¡Oye Ylönen!- gritó Mika.
El ojiverde giró hacía Mika.
Regresó con calma y luego sonrió. En realidad me sonrió sólo a mí.
-¿Qué pasa Mikaela? - preguntó el ojiverde.
- Lilia quiere pedirte algo- dijo Mika con descaro.
-¿Cómo?- dije asombrada.
- Ella y yo tenemos algo pendiente - dijo Ylönen - pero no creo que sea momento.
- Vamos a comprar unos vestidos. ¿Vienes con nosotras?
- No creo que sea oportuno... - murmuró el chico.
- Podemos hablar más tarde - dije nerviosa.
¿Yo nerviosa?
¿Qué demonios me pasaba con ése chico? Sí nosotros nunca tuvimos un trato más allá de compañeros.
- Entonces vamos - dijo mientras comenzaba a mandar un mensaje.
No tenía ganas de ir a probarme vestidos,por lo que decidí que me pondría el primero que encontrará.
- Puedo esperar afuera - dijo el chico.
- No. Debes darnos tu opinión - dijo Mika.
- Déjalo afuera, es aburrido vernos escoger.
- Les daré mi opinión - dijo Ylönen mientras me sonreía.
¡Ése chico amaba llevarme la contraria!
Suspiré mientras entraba a la tienda con prisa.
Mikaela comenzó a ver varios vestidos y yo sólo tomé uno de color azul.
Quería irme a casa. Y evitar hablar con él.
Porque algo me hacía sentirme nerviosa a su lado.
Salí del probador y noté que él estaba muy sorprendido.
- Te ves hermosa - dijo el chico.
- La verdad no tengo ganas de asistir a la fiesta - dije sinceramente.
-¿Ni siquiera si vas conmigo?
- Apenas nos conocemos - dije incómoda.
- Ah. ¿Entonces no recuerdas lo qué pasó hace seis meses?
- No entiendo.
- Olvídalo.
- Me llevaré el vestido - dije cansada.
Mika escogió un vestido gris y yo decidí ir a casa.
Me despedí de ellos y no esperé a Ylönen, por lo que me alcanzó.
-¿No me vas a esperar?- me preguntó Ylönen.
-¿Por qué o qué?- dije sin interés.
- Te lo dije,tenemos algo pendiente. Y no lo recuerdas.
-¿Qué es eso pendiente?
- Dijiste que podría ir a comer contigo cuándo quisiera.
- La verdad no creo que pueda preparar algo para comer.
- No te preocupes, compremos algo para cenar.
-¿Por qué creo que hay algo más detrás de ese "tenemos un pendiente"?
- Sí. Pero sí no lo recuerdas...
- Bueno, cómo sea - dije mientras caminaba sin esperarlo.
El chico sugirió pizza.
Yo tenía mis dudas sobre lo qué pasó hace seis meses.
Había tenido un accidente y desperté en el hospital, con un mano quemada y un golpe en la cabeza. Mi padre dijo que salve a alguien, pero no dió detalles.
Estuve una semana en casa, con mucho dolor.
¿El sabía más sobre lo qué pasó?